ARAUJO NOGUERA, Consuelo
Lexicon del Valle de Upar

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REFRANES 

Los refranes en el léxico vallenato son similares a los refranes de todas partes en cuanto a su significado y a la máxima que encierra o al mensaje que contiene. Lo que cambia es el texto de la oración y, como ya se dijo, la grafía de las palabras y la construcción gramatical de cada uno.  

A la burra burro y al burro palo: Denota que a algunas personas hay que darles lo que les conviene, y a otras lo que necesitan. Que se debe diferenciar bien entre una cosa y otra.

Al   de atrás lo muerde el perro: Enseña que el que no se preocupa por mejorar, superarse, por ir al ritmo que imponen las circunstancias, fracasa.

Al   perro flaco se le pegan las garrapatas: Manifiesta que siempre es al débil al que le quieren cargar la mano y hacerle pagar el pato. Equivale a: “la cabuya se revienta por lo más delgado”.

Al  que le van a dá, le guardan: Lo que está para uno, llega y no hay que afanarse tanto por conseguir las cosas.

Al trote vamos y no avanzamos: De nada valen los afanes para apurar las cosas si todo se dará a su tiempo según la voluntad de Dios. Que no resulta todo más pronto sólo porque se tenga afán.

A mi no me asustan zorras porque ni gallinas tengo: Ese asunto (negocio, problema, lío) no me preocupa porque no tiene nada que ver conmigo. Yo no tengo nada que perder ahí y por eso no me inmuto.

A ningún roto le falta su deseoso: Por muy mal que vayan las cosas, siempre pueden ser peores y, por lo tanto, hay que tener paciencia.

Buey cansao, asienta el paso: Los años y la experiencia, vuelven a las personas más reflexivas y ponderadas. Cuando alguien sufre un percance que lo estremece, se morigera y estabiliza.

Caballo que está ensillao, nunca le falta jinete (no le falta quien lo monte): Cuando las cosas son fáciles y están a la mano, sobra quien desee o intente adquirirlas o realizarlas. Lo difícil es de otro modo.

Cachaco, palomo y gato, tres animales ingratos: Se aplica

a cierta clase de cachacos (especialmente los bogotanos)

y su desapacible costumbre de no corresponder las atenciones que reciben en la Costa o de sus amigos costeños.

A lo más que llegan es al consabido “déjate ver para

atenderte”.

Cada gallo canta en su gallinero y cada gallina cacarea en su patio: Cada quien manda en su casa, su empresa, su gusto y no debe nadie tratar de interferir porque saldrá mal librado. Equivale a: “cada alcalde manda en su ano

Cada maco con su mazorca y cada burro con su angarilla:

A cada quien lo que le corresponde; que cada uno se

esté en el sitio que debe estar, y cumpla con sus deberes. Cada oveja con su pareja: Cada persona busca (o debe buscar) a otra con la que se identifique, se complemente o tenga afinidad.

Cada quien ensarta pa’ su bejuco y guisa en su propia olla:

Cada uno trabaja (o debe trabajar) para procurar su

bienestar sin estar pendiente de los demás. La primera parte del refrán se refiere a la costumbre de la gente que salía a pesquería, de ir metiendo (ensartando) dentro de un bejuco los pescados que conseguía. Luego, así reunidos era más fácil llevarlos hasta la casa donde después de relajarlos y aliñarlos, iban a convertirse en guiso.

Cuando se dice ˇfuera!, es con todos los perros: Las determinaciones tajantes, cuando se toman, involucran variadas contingencias que hay que correr.

Cuando uno está pa’ bollo del cielo le caen las hojas: Cuando a alguien le va a ocurrir algo malo, no hay prevención que valga ni nadie podrá impedirlo. (Se refiere a la preparación de los bollos de maíz que son envueltos en hojas de mazorca).

Cuando uno va de c... no hay barranco que lo ataje: Tiene similitudes con el anterior pero es más indicativo de la mala suerte que acompaña (o llega) a ciertas personas en forma tal que nada les sale bien ni ocurre en su favor.

Da   lo mismo atrás que en la espalda: Que una cosa que es igual a otra sirven para lo mismo. Equivale a: “lo que es igual no es ventaja”.

Da   lo mismo Chana que Sebastiana: Si dos cosas son iguales no hay para qué escoger tanto. (Por analogía entre el nombre de Sebastiana y su hipocorístico Ghana).

Da lo mismo Chana que Sebastiana si las dos hacen su gana:

Que lo mismo da una cosa (actitud, situación) que otra si los resultados van a ser lo mismo.

De   leche derramada nadie hace queso: Refrán muy popular que aclara que el daño que una persona causa, no es fácil que lo repare otra. Se refiere de manera específica a las ingenuas muchachas de pueblos o veredas que son seducidas por un hombre y luego les resulta difícil ser tenidas por buenas.

De particiones y reparto, me aparto: Enseña que lo más sensato y sabio es no rneterse en pleitos ajenos y menos cuando son de familiares o asuntos de negocios.

Después del flequeteo viene el mareo: Cuando las cosas se hacen mal hechas, traen como consecuencia los malos resultados. (Se refiere al verbo flequetear — coquetear, provocar a los hombres — y al malestar que producen los embarazos).

Dios le da pan al que no tiene dientes: Queja con que los inconformes se lamentan de sus necesidades y carencias comparándolas con lo mucho que reciben los que ya lo tienen todo. Se usa también para expresar desacuerdo cuando las cosas llegan a quien no las necesita o no va a hacer aprecio de ellas. Este refrán también es complementado con la frase ... y al que tiene cha pa (caja de dientes) le da (Dios) chicharrón...

Dios no está de gratis en el cielo (mundo, la vida): Dios, en su sabiduría, le da a cada cual lo que le corresponde y se entera de todo. Que hay que dejar las cosas en sus manos, que las resuelve.

Dios tiene oficio en el cielo: Dejar que se haga la voluntad de Dios.

Donde se saca y no se echa, se acaba la cosecha: Hay que ser previsivo en los gastos e ir de acuerdo con lo que se produce. Los botaratas acaban en la ruina.

El buey manso también embiste: Manifiesta que no hay que abusar de las personas, porque por muy buenas y mansas que sean, si se las provoca o atropellan se puede llevar un chasco y pasar un mal rato con ellas.

El buey solo bien se lame: El que no tiene quien lo ayude, socorra, acompañe, provee los medios para su subsistencia y se da mañas para defenderse.

El frío conoce al encuero: Quien demuestra debilidad ante otro, es fácilmente apabullado por aquél que comprende, en seguida, que está ante un débil. El poderoso sabe a quién puede atropellar.

El golpe avisa y el cascarazo duele: A quien no oye consejos ni recomendaciones lo único que le sirve es experimentar directamente las consecuencias de errores y equivocaciones para aprender.

El miedo no tiene patas (pies), el que corre es uno mismo:

Denota que es uno mismo el que define y establece a dónde y en qué condiciones quiere llegar. Que en las manos de uno está dejarse vencer o no por la adversidad.

El muchacho (o el niño) que es gritón y la mamá que lo pellizca: Aplícase cuando una situación está bien caldeada, bien complicada, y aparecen personas o circunstancias que la agravan.

El muerto se hace el pesado cuando tiene quien lo cargue:

Hay personas que cuando saben que otras van a socorrerlas, ayudarlas, en sus necesidades, se atienen a esa ayuda y se sientan a esperarla en lugar de ir procurando los medios para solucionar su situación.

El que come barro carga su terrón: Cada quien provee los medios para hacer las cosas que le gustan o satisfacen. Que cada quien busca el modo de darse gusto sin causarle molestias a los demás.

El que da lo que tiene, a pedir se queda: Es bueno ser generoso, pero no hasta los extremos de perjudicarse uno mismo. Hay que ayudar a los demás pero sin quedarse uno sin nada porque después se va a lamentar y a tener que pedir a otro lo que uno tuvo.

El que entre burros anda, por los cascos se conoce: Los modales de la persona reflejan su educación. Equivale a:

“dime con quién andas y te diré quien eres ".

El que espabila, pierde: Se debe estar alerta y poner empeño y atención en lo que interesa. El que no está atento a su negocio, corre el riesgo de que le vaya mal.

El que ha de morir parado.., ni aunque lo acuesten corriendo. El que ha de morir parado, ni aunque corran a acostarlo: Las cosas ocurren tal y como estén destinadas para que ocurran. Nada ni nadie puede cambiar el destino ni las circunstancias de cada quien.

El que le da pan al perro, pierde el perro y pierde el pan:

En este refrán la palabra perro se usa como peyorativo en sentido figurado para  referirse a las personas para quienes la gratitud no existe y después de haber recibido un beneficio muy grande, un favor notable de otra persona, no sólo olvidan el favor sino que, en algunos casos, acaban enemistándose con quien se lo hizo.

El que llora solo, sus pecados purga: El que vive amargado, irascible, agresivo con los demás y a ratos se deprime, algún rato carga en la conciencia que no lo deja en paz.

El que manda no va: Por tener autoridad y mando no está sometido a nadie. Las jerarquías deben respetarse.

El que nace pa’ pipón, ni aunque lo fajen chiquito: Cada quien nace con sus condiciones intrínsecas; sus defectos y virtudes y nada lo cambiará. Cada quién es como es. (Por analogía, con la costumbre de colocarles, durante los primeros dos o tres meses, unas fajas de algodón llamadas fajeros alrededor del vientre a los recién nacidos para que no se pusieran pipones (barrigones).

El que no conoce el tema sufre el engaño: El que no es versado en una cosa, mejor es que no se ocupe en demostrar lo contrario porque va a quedar mal.

El que no tiene perro, montea con gato: Debe cada quien acomodarse a sus propias circunstancias y suplir con in genio o habilidad las cosas de las que carece. El origen de este dicho viene de la costumbre compesina de salir, los hombres, a montear (cazar en el monte) con su correspondiente jauría debidamente amaestrada para el caso. De allí que el que no tuviera perro, debía darse los medios de buscarse su sustento (la caza) con un gato (el ingenio).

El que nunca ha visto el sol, una vela lo deslumbra: El novato, el inexperto, se asombran y admiran de cualquier cosa y son susceptibles de engaño por parte de los demas. También se usa en el sentido de que el que nunca ha tenido nada, cuando logra alguna cosita se envanece y se desquicia. Este refrán tiene su equivalente en otro malsonante que reza: el que nunca ha tenido gallina, la mierda le parece huevo.

El que se acuesta con pelaos, amanece cagao (embarrao):

El que hace una cosa a sabiendas de que le va a ir mal,

que después no se queje.

El que tenga la boca llena, que trague y beba agua: El que está recibiendo un favor de alguien, o se esté beneficiando de algo en particular, no debe malquistarse con esa persona ni criticar el asunto de que se beneficia.

El que tiene el garrote (palo) da con él: Quien tiene la autoridad la ejerce (o debe ejercerla). El que recibe el encargo de mandar, debe mandar y hacerlo sentir.

El que tiene más saliva, traga nuís harina: El más hábil y recursivo siempre lleva las de ganar. El que se sabe defender no pierde.

El que venga atrás, que arree: Refrán despectivo con el que se transfiere a una persona la responsabilidad de continuar o terminar algo que otra empezo.

El tigre que más ronca, es porque tiene más sueño: Que a veces las apariencias engañan y no siempre lo que se

cree no es así realmente, sino de otra forma completamente distinta o contraria. (Aquí se hace un juego de palabras entre el roncar — rugido del tigre — que atemoriza y el roncar de las personas que duermen).

En burriquete cualquiera sube, pero ninguno llega: Que hay objetivos fáciles de alcanzar, pero no debemos conformarnos con ellos sino aspirar a otros más altos e importantes que sean realmente metas definitivas. (Ver burriquete, Lexicón).

En cojera de perro y lágrimas de mujer.., no hay que creer:

No hay que dejarse hablandar ni confiarse de lo que parece obvio porque los perros aparecen cojeando y al rato salen corriendo y las mujeres (dicen los hombres) dizque lloran de mentiras.

En  juego largo hay desquite: Que en las vueltas y revueltas de la vida, sólo hay que esperar con paciencia para que se haga justicia; para que se dé lo que se merece. Algunas personas usan este refrán como una advertencia a otros cuando, por culpa de esos otros, sufren algún contratiempo o injusticia.

Entre más camina uno, más ve, más come y más sinvergüenza se pone: Que en lugar de corregirse con el tiempo y con las andanzas, el hombre, por el contrario, se insensibiliza y se pone peor.

Hambre que espera hartura, no es hambre sino ventura: Que no se debe desesperar ni impacientarse cuando se está ante la inminencia de un buen resultado, una buena noticia, un éxito que se ha ansiado mucho puesto que la espera no es sino el preludio de una realidad feliz.

Hasta onde llegó, ajustó: Que todo tiene un término y un final y no es posible prolongar las cosas más allá de ese punto. Que lo que se acaba se acaba.

Hasta onde llovió, hubo barro: Que lo que está programado llega hasta donde se había establecido previamente.

 

CONTINUAR