ARAUJO NOGUERA, Consuelo
Lexicon del Valle de Upar

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De manga ancha: Espléndido, generoso, botarate. “Las parrandas donde Poncho son buenísimas porque él es hombre de manga ancha”.

De manito e’ puerco (Andar, vivir, estar —): Ser íntimos, andar juntos para todas partes e identificarse para lo bueno y lo malo. Equivale a: ser uña y mugre.

De pipí cogío: Ser íntimos.

De tigo y migo: Ser uña y mugre, ser íntimos.

De tiros largos (Fiesta, reunión ): De muchas campanillas; muy importante y selecta. Todo un acontecimiento.

De una (Hacer, decir, traer —): Ipso-facto, inmediatamente, en seguida.

De un solo viaje: De una sola vez. En una misma y sola acción. Sin segundas partes ni continuación. “La pidió, arregló el compromiso, se casaron y se fueron, de un solo viaje”.

Del timbo al tambo (Vivir, andar, pasarla ): De un lado para otro, sin organización ni juicio. Equivale a: dando virondas.

Desmontarse por las orejas: Dar una respuesta o asumir una actitud que nada tiene que ver con lo que se está tratando. Resolver las cosas de manera totalmente opuesta a su conveniencia. Equivale a: salirse por la tangente.

¿Dónde te pongo santo que no te quiebres?: Dicho íntimo que uno lanza para sí mismo para expresar la complacencia y gratitud que nos merece alguien que nos ha hecho un gran favor o nos ha demostrado su aprecio y amistad. “Imagínese madrina, que por la tardecita vino el Dr. Mendoza y yo estaba ¿dónde te pongo santo que no te quiebres? que no hallaba cómo atenderlo”.

Echar los bultos al suelo: Detener o detenerse en medio de una actividad, en la realización de un oficio o negocio, en señal de protesta por la conducción o dirección que otra persona le está dando. (Tiene su origen en la acción de un burro cargado con mucho peso que, a mitad del camino, se echa al suelo con todo y carga y que, para levantarlo, necesariamente hay que aliviarlo del peso).

Echarle cuento al cuentero: Pretender enseñarle al que es maestro. Querer impresionar a otro en un arte, actividad o conocimiento que aquél conoce mejor que quien intenta descrestarlo. Se aplica también con relación a las noticias y comentarios que una persona hace delante de otra que está mejor informada.

Echarle cuento al que sabe historias: Pretender enseñar al que es maestro.

Echarse por la calle d el medio: Tirarse a la perdición. Meterse en malos negocios. Hacer lo que le viene en gana.

El diablo cantando kiries: Expresión con que se señala a alguien que trata de aparentar virtudes que no tiene, para impresionar favorablemente a quienes no lo conocen bien.

El diablo diciendo sermones: Ver El diablo cantando kiries.

El diablo haciendo hostias: Ver El diablo cantando kiries.

El primer chicharrón que cae (al caldero): Dícese de quien tiene la costumbre (buena o mala, según se mire), de llegar siempre de primero a cuanta reunión, festejo, velorio, etc. se lleve a cabo.

El que venga atrás que arrée: Dicho despectivo con el que se transfiere a otra persona la responsabilidad de continuar o terminar algo que nosotros empezamos.

En bolas de fuego (Salir —): A las carreras, apresuradamente.

En las tablas de más abajo (Estar —): En las peores condiciones; en la más lamentable situación física, espiritual y económica.

En mal palo amarraste el burro: Meterse con la persona que menos conviene cuando se trata de algún asunto. Equivocarse al elegir contradictor. O buscarse un mal enemigo.

En  peringuetas (Andar, estar —): Preocupado, expectante, receloso. Tener temor. Andar con mucho cuidado por saberse vigilado.

En remojo (Tener —): En espera, para pensar, estudiar un asunto para resolverlo después. Referente a personas: estar pendiente para vengarse o cobrársela a otro. “Alvaro tiene a Pacho en remojo pal día de las elecciones”. Su origen es la antigua costumbre de remojar la ropa antes de plancharla.

En salsa (Tener —): En espera, dejando pasar el tiempo para después proceder. (El origen es similar al del anterior, pero esta vez se relaciona con la costumbre de la cocina criolla de preparar y dejar las carnes en salsas (o adobos) para que sazonen bien).

Escarchársele el perol: Equivocarse. Fallar en un intento. Llevarse un chasco.

Esos no son los aguaceros que me mojan: Esas no son las cosas que me preocupan. Eso no es lo que me quita el sueño.

Ese no es el mosquito (zancudo) que me trasnocha: Eso no es lo que me preocupa.

Espantar el diablo (Venir a, ir a, tener que —): Resolver o arreglar un asunto, personalmente, pase lo que pase al hacerlo.

Están mamando y están llorando: (Ver “Van pal cielo y van gritando”).

Estar en la pelúa: Estar en muy mala situación.

Estate quieto perrrito: Es mejor que no actúes porque te puedes meter en problemas. (Ver Machete estate en tu vaina).

En un tilín (Estar, tener —): Apunto de, listo para (caer, ser destituído, ser descubierto, etc.).

Fregar la pita: Molestar la paciencia. Cansar a otros con impertinencias y abusos. “No me sigas fregando la pita con ese balón en mi patio porque te lo voy a botar...".

Fuera ‘e juego, fuera ‘e juego: Basta, ya está bueno. Ten juicio.

Hasta aquí llegamos Peyo (Juancho, Monche): Este es el fin, se acabó el asunto.

Hasta los teques (Llenarse, ponerse .—): Hasta el tope. Estar, repleto (un sitio). Referido a personas: estar en el límite de su paciencia, no aguantar más; o bien, estar harto, repleto de comida. “Me comí casi todo el sancocho y quedé hasta los teques”.

Hasta pa’ vendé (Hacer —): De todo; lo que se le viene en gana., sea malo o bueno.

Hasta que zumbe el mango: Hasta más no poder. Hasta cuando el cuerpo aguante. Por tiempo largo e indefinido. “¿ Y hasta cuándo va a estar Crispín aspirando al Senado?... ¡Hasta que zumbe el mango!”.

Ir a ver cómo es que estamos: Definir, zanjar de una vez una cuestión. Resolver un problema, asunto, etc. inmediatamente. Se usa también en el sentido de probar fuerzas, medir influencias o dirimir rivalidades.

Irse a comé los guineos: Enfrentarse con alguien para aclarar y arreglar algún asunto.

Irse a fruñir: Llevarse una sorpresa con alguien. No conseguir lo que se busca.

La misma olla con distintas presas (con distinto guiso) (Ser —): Denota que sólo hay una pequeña variación pero de resto lo demás es igual. Equivale a : la misma barca atravesando el río.

Las verdes y las maduras (Comerse, pasar por, tragarse —):

Sufrir toda suerte de trabajos y vicisitudes. Aguantar de todo. Soportar lo bueno, lo regular y lo malo.

Leerle la cartilla: Poner en su puesto a alguien; decirle cuatro verdades.

Lo duro que muerde un maco (Saber, ver —): Por experiencia propia, lo difícil, complicado o peligroso de un asunto.

Llegar el corte a la orilla: Entrar al meollo de un asunto. (Surge de la analogía con las limpias de los potreros cuando llegan a las guardarrayas).

Llevar cajeta: Soportar críticas muy duras.

Llevar leña pal monte: Rechazar o criticar una posibilidad, o el empleo de los métodos que ya se utilizaron y que no dieron buenos resultados, cuando se tiene una oportunidad de superarse.

Llevar quiñe y cajeta: Recibir no sólo el castigo de la crítica sino también el de la frustración o pena moral.

Llevarse (a alguien o algo) entre los cachos: Llevárselo por delante después de haberlo embullado o metido en un negocio que al final fracasa. Dejarlo emproblemado y — generalmente — con deudas.

Machete estate en tu vaina: Exhortación (para sí o para otro) de no intervenir en asuntos o empresas que pueden traer complicaciones y disgustos.

Mamánsele las vacas: Sufrir una decepción, no resultar un asunto como se pensaba. (Por analogía cuando, en el corral, los terneros maman toda la noche y en la mañana, al llegar los ordeñadores, las vacas ya no tienen leche).

Mandar el viaje: Hacer una sorpresiva solicitud de préstamo de dinero. “Casi no lo conozco y ya me mandó el viaje por cien mil pesos”. 2. Abalanzarse sobre alguien para pegarle. “Con la ira tan grande que tenía, Miguel le mandó el viaje a Jorge que si lo coge lo desbarata”. 3. Hacer una proposición deshonesta a una dama. “Leonel no tiene componte: le acababan de presentar a las muchachas de Sincelejo y de una vez le mandó el viaje a una... Pero se llevó su buen chasco”.

¡Mandas cáscara!: Exclamación para dar a entender a alguien que es ambicioso, pretencioso, que cree merecerlo todo, que pide demasiado.

¡Mandas cachaza!: Ibidem.

¡Mandas güevo!: Ibidem. “Y ambilio ahora está es aspirando al Senado, ¿ cómo te parece?... ¡Manda güevo, no jodaaa ! “.

Más largo que explicación de embustero: Extenso, vasto. (Se refiere a la forma como la gente embustera se va enredando al tratar de explicar algo que no es cierto, y nunca acaba porque la mentira no es fácil de acomodar).

Más largo que una semana sin carne: Demasiado extenso o largo.  (Dicho antiguo, muy popular entre la gente del pueblo, acostumbrada como estuvo siempre a consumir carne tres veces por día, en cada una de las tres comidas principales).

Más limpio que el culito del Niño Dios: Sin un centavo, sin nada en los bolsillos; en la pobreza absoluta.

Más perdío que calilla en boca ‘e viejo: Inexorable, sin remedio. Infaltable. (Se origina en el hecho de que no hay viejo ni vieja que no cargue su respectiva calilla en la boca).

Más son los gritos que los fuetazos: Mayor es el escándalo que se arma alrededor de algo, o lo que se pondera una cosa o persona, que la importancia o valor de la misma. Equivale a: mucho ruido y pocas nueces.

Más vainas que una mata de fríjol (Echar —): Destacarse en medio de todo el mundo; hacerse notar. Ser el comentario obligado en todas partes. Imponerse por encima de los demás.

Meter las cabras dentro del corral: Obtener o ganarle algo a otro, con base en la persuasión o mediante el expediente de asustarlo, impresionarlo, intimidarlo o deslumbrarlo, para que haga o conceda lo que se desea. Engatusar. “Yo no soy tan bobo pa’ dejame meté las cabras dentro ‘el corral de ti, como hiciste con Alberto. Conmigo te van a dá las doce”.

Meter caña pa’ sacá guarapo: Decir mentiras para obtener verdades. Averiguar algo por medios torcidos. Buscar la verdad por medio de embustes y exageraciones.

Meter miedo en el cuerpo: Asustar a alguien para debilitarlo de antemano y sacar ventaja de esta situación.

 

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