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CEDRO:
Estudiosos de la botánica aseguran que el cedro es
uno solo en el mundo entero y que de igual familia y procedencia son tanto los del Líbano
como los de América. En los nuestros la principal característica es su impresionante
altura que, en los más antiguos, alcanza fácilmente los 40 o 45 metros. Tronco grueso,
recto, hojas ovoidales de punta dura, flores rojas que se tornan amarillentas. Es especie
maderable finísima por su nobleza y duración, muy utilizada por los carpinteros y
ebanistas para la confección de muebles lujosos adornados con figuras torneadas, y para
hechura de puertas y ventanas. La madera despide un olor suave y persistente que se hace
más intenso después de aserrada y trabajada. Hay varias especies que en esta región se
denominan cedro rojo, cedro blanco y cedro amargo o cedro macho. Este último destila una resma llamada
bálsamo copaide o aceite de canime, la cual es amarga y tiene el mismo olor del cedro y
que se utiliza como medicamento. El cedro es árbol resistente a los rigores del clima y
puede durar muchísimos años. Pertenece a la familia de las abietáceas y su nombre científico es: Garcinia copaijera.
CEIBA: (Voz caribe). Este es uno de los árboles más
grandes e imponentes del bosque tropical colombiano. Alcanza y sobrepasa los 40 metros de
altura, de tronco gruesísimo, fofo por dentro, que puede tener hasta 3 o más metros de
diámetro y el cual, por lo común, presenta unos como túneles o huecos formados por las
raíces que se elevan junto con el árbol, dándole al tronco aspecto de cueva vegetal muy
atractivo. Es de color grisáceo brillante, copa formada por espesas ramas horizontales
que se extienden en un gigantesco radio de varios metros, flores rojas que, maceradas,
sirven para teñir. Su madera se emplea para confeccionar canoas ya que es muy resistente
al agua, así como bateas y platos de cocina. Al igual que el balso, tiene un fruto que es
una cápsula de forma triangular que contiene semillitas recubiertas por una como especie
de lana o algodón que sirve para rellenar almohadas y colchones. Hay varias especies, una
de las cuales es la ceiba blanca, muy conocida
en esta región y de la cual se extrae una leche venenosa llamada, por los indígenas, barbasco, que mezclada o disuelta en el agua de
lagos, lagunas y arroyos se utiliza para pescar ya que adormece o atonta a los peces, lo
que facilita atraparlos. A ese sistema, que aún se emplea, llaman pescar con
barbasco. En algunas partes le llaman seibo y
bonga. Pertenece a la familia de las bombáceas. Nombre científico: Ceiba pentandra.
CLEMÓN: Árbol
alto de aproximadamente 15 o 18 metros, frondosa copa formada por ramas de hojas anchas,
esferadas, de verde intenso, flores amarillas salpicadas de punticos morados que las
vuelven muy vistosas. La fruta (no comestible) tiene un hueso redondo, chato, con estrías
y perforado en el centro a manera de rueda, que llaman cacambal y sirve para fabricar carritos y otros
juguetes. No se le conoce uso a su madera. Pertenece a la familia de las malváceas.
COPAL RUBIO: Este árbol es una de
las variedades del cedro, concretamente el llamado cedro
amargo o cedro macho; sus flores, a
diferencia del cedro común, son amarillas. No es de gran altura pues sólo alcanza los 8
o 10 metros.De su tronco es que se extrae la resma llamada bálsamo copaide y,
antiguamente anime. Hubo grandes extensiones de
copales en la región de Santa Marta y en las sabanas de Camperucho y del Diluvio en
Valledupar. En la primera, su profusión fue tal a la orilla de dos arroyos muy
cercanos de la ciudad, que éstos fueron bautizados como Arroyos de los
Animes. Palabra esta última que, con el curso del tiempo, sufrió un proceso de
alteración que la convirtió en ánimas, lo que
vino a cambiar el nombre en Arroyo de las ánimas (Ver cedro).
COPEY: La
abundancia de este árbol en sus alrededores, dio origen al nombre de El Copey, municipio
del departamento del Cesar en la zona limítrofe con el Magdalena. El árbol es de mucha
altura, ramaje frondoso formado por hojas dobles y gruesas, hermosas flores amarillas y
rojas de textura cerúlea. Madera fuerte y de óptima calidad para la construcción. Da
una resma de grato olor, muy utilizada en época de Semana Santa y conocida con el nombre
de incienso. Pertenece a la familia de las gutíferas
y su nombre científico es Clusia rosea.
CORAZÓN FINO: Árbol corpulento, de
frondoso ramaje que le da una espesa copa de mucho sombrío, de aproximadamente 20 metros
de altura, madera roja oscura, tronco grueso y recto, hojas acorazonadas de olor agradable
que siempre se utilizaron por las abuelas y campesinas para cubrir con ellas las arepas
que se ponían a asar, lo cual les daba un sabor especial a las mismas. Su madera se
emplea en postelería para cercados de fincas y corrales y en varazones de techos y
enmaderamiento de casas de campo. Es el mismo coralibe
de otras regiones. Pertenece a la familia de las binogniáceas.
DIVI-DIVI:
Árbol de poca altura, rameado con escaso follaje, tronco recto, madera recia, compacta,
negra y lustrosa, cuyo fruto es una vainilla enroscada que, macerada y tratada se utiliza para curtiembres.
De la misma, mezclándola con agua, se sacaba antiguamente la tinta para escribir.
También se la tenía como medicamento especial para úlceras y llagas, las cuales eran
cubiertas con un fino polvo que se lograba después de secar y moler las semillas. El dividivi fue abundantísimo en la Guajira y
algunas zonas del Valle del Cesar y en el primero de estos departamentos su cultivo y
explotación se convirtió, en la Colonia, en una importantísima actividad comercial con
países de Europa. No es, de ningún modo, exacta la definición del DRAE cuando lo sitúa
sólo en Venezuela y la América Central. Pertenece a la familia de las papilionáceas.
ÉBANO: Árbol
de tronco grueso y liso, su altura no pasa de los 15 metros cuando alcanza su mayor edad,
copa frondosa formada por ramajes de hojas verde oscuro, flores de color verde pálido, frutos: una
cápsula redonda de color amarillo. Madera fuerte, negra en el centro y gris por la
corteza. Anteriormente solo se empleaba para elaborar objetos de adorno y tallas menores
pero después se volvió industrial. En algunas partes lo llaman morado o taname.
Pertenece a la familia de las ebenáceas y
su nombre científico es Diospiro inconstans.
ESPINO: Árbol de mucho sombrío por
lo tupido de sus ramas que son quebradizas y cubiertas de espinas, de buena altura, tronco
leñoso y cuya única utilidad antiguamente era servir de leña. Hubo y hay muchos espinos
en los alrededores del camino de Patillal y en otras zonas del Valle de Upar. Pertenece a
la familia de las rosáceas.
GATEADO:(Palo Gateado): Árbol grande en tamaño y en
ramaje, cuya madera, al ser sometida al torno, presenta hermosas vetas de su mismo color,
pardo oscuro, en diferentes tonalidades y muy apreciada por lo dura y resistente y se
emplea en ebanistería fina. Pertenece a la familia de las papilionáceas y su nombre científico es Astronium graveolens.
GRANADILLO:
Árbol de poca altura
(aproximadamente 9, 10 metros) tronco irregular con espinas, flores amarillosas en
pequeños racimos, madera de color negro, algunos y otros con vetas rojas y amarillas, que
la hacen muy vistosa, fuerte, compacta y lustrosa. Se utiliza para confeccionar muebles
torneados. Pertenece a la familia de las papilionáceas.
GUAMACHO:
Árbol de mediana altura, espinoso, de hojas dobles,
flores amarillas de olorosa fragancia que, al decir de los viejos, atraía a su sombra
toda clase de animales de caza por lo cual era muy apetecido por los cazadores que lo
rodeaban y vigilaban a la espera de los mismos. Da un fruto que es una baya agridulce
comestible que ingerida en ayunas produche empachos y diarreas. De allí proviene el dicho
Vas a saber lo que es la guamacha en ayunas".
GUARUMO:
(Voz caribe). Árbol de considerable altura
(aproximadamente 15, 18 metros), copa muy frondosa formada por ramas tupidas de hojas
grandes, similares a las hojas de parra, de color gris plateado que hacen ver el árbol
muy hermoso e imponente. En su tronco se crían unos gusanos
de los que, antiguamente, se decía que curaban herpes, sabañones y otras enfermedades de
la piel, con sólo restregarlos, vivos, sobre la parte afectada. Cría también unas
hormigas de gran tamaño que sirven de alimento a las palomas guarumeras. En otras regiones lo llaman yarumo. Pertenece a la familia de las artocárpeas.
GUAYACAN:Uno de
los árboles más comunes, abundantes y apreciados de esta región. De tronco grueso,
recto y rugoso, ramaje escaso, flores de amarillo encendido, se distingue por su altura
(hasta 20 metros) y la longevidad que alcanza, aunque su más preciada característica es
la formidable dureza de su madera de color negro veteada en tonalidades rojo-bermejo, gris
y pardo oscuro, la que se emplea exitosamente en toda clase de obras de enmaderamiento:
horcones para levantar casas; umbrales; estanterías para puentes; madrinas para corrales;
postelería para cercas; muebles toscos y finos, que para todo da el guayacán. Es fama que su madera, a diferencia de
otras que se pudren con la humedad, se vuelve más resistente y duradera cuando la baña
el agua o cuando está enterrada en terrenos húmedos. De allí que antes de conocer las
modernas técnicas de la ingeniería civil, el guayacán
fuera el hierro y el concreto que emplearon los campesinos
para construir los puentes sobre los diversos ríos de la región. Se conocen tres
variedades:
guayacán chaparro, guayacán jobo y guayacán polvillo siendo esta última la más
empleada por su resistencia. Pertenece a la familia de las cigofiláceas.
GUÁYMARO: (Voz caribe). Árbol de bastante altura, tronco
liso; su madera de color rojo matizado en vetas blancas, grises, amarillas y otras
tonalidades, es muy apreciada y utilizada en algunas obras de carpintería. Echa unos
racimos de frutas llamadas guáymaros que se comen cocidas. Pertenece a la familia de las moráceas y su nombre científico es Brosimun columbianum.
GUÁZIMO o
GUÁCIMO:
(Voz caribe). Árbol cuya altura no sobrepasa los
10 o 12 metros cuando viejo. Tronco grueso, rameado de hojas alternas, afelpadas, flores
blancas en racimos, madera blanca y corteza oscura, que sólo se emplea para trabajar
objetos domésticos ya que no es maderable. Su fruto, llamado guácima o guázima, es una
pequeña uva compacta, gomosa, de corteza áspera y color rojo bermejo que se vuelve negro
cuando está maduro. Los indios chimilas molían las guázimas con piedras, las mezclaban
con maíz también molido, y hacían una mazamorra que les servía de alimento.
Actualmente los frutos sólo se emplean para alimento de vacunos y caprinos. Su nombre
científico es Guazuma-guazuma.
HIGUERÓN:Árbol que crece alto
(aproximadamente 18, 20 metros), tronco grueso, macizo, copa frondosa de hojas grandes,
fruto jugoso. Su tronco está cubierto o forrado en varias capas de unas como láminas que
se desprenden con un poco de industria y de las cuales se hacían, antaño, diversos
utensilios domésticos. La madera del centro es fuerte, correosa y de color amarillo. No
es maderable. Pertenece a la familia de las moráceas.
HIGUITO:Árbol grande, de tronco grueso y corto,
surcado por venas gruesas. A poca altura del suelo el tronco se abre en varias ramas de
hojitas menudas, ovales, de color verde pálido que forman el follaje. El fruto es un higo
pequeñito, redondo, que cuando está maduro es de color rojo bermejo. De las ramas penden
largas raices adventicias, delgadas y duras de desprender, las cuales le dan a este árbol
un aspecto característico. Es una especie de muy larga vida y como los algarrobillos,
almendros y laureles de la India, fue adorno y sombrío de las calles que circundaban el
Parque Alfonso López y de muchos de los barrios que formaron la ciudad vieja. Hoy,
lamentablemente los higuitos, cañaguates y
laureles de la India han ido desapareciendo de Valledupar, en muchos casos, suplantados
por especies extranjeras y mas que eso
extrañas al entorno vallenato. El higuito, como
el laurel de la India y el moderno caucho, pertenece a la especie de los ficus,
familia de las moráceas y su nombre científico
es Ficus prinoides.
JAMANARE: Árbol
alto, frondoso, hojas compuestas por hojuelas puntiagudas, flores rosadas en racimos. Su
fruto es una vaina larga, cilíndrica, de aproximadamente 30 centímetros, de corteza
leñosa, color pardo oscuro, llena por dentro de semillas organizadas a modo de parrilla
en una pulpa oscura, melosa, de sabor dulce pero de olor hediondo que, no obstante, es
degustada por muchas personas que ponderan la suavidad y dulzura de la misma y el gusto
especial que adquiere el agua que se toma después de haberla comido. Entre el vulgo se le
llama con el nombre de pecueca por su fétido
olor. En otras regiones se conoce como cañandonga y
cañafístula. Pertenece a la familia de las
leguminosas y su nombre científico es Cassia
grandis.
JOBO: (Voz caribe). Árbol muy común en tierras de la
antigua provincia de Valledupar. De regular altura, tronco recto, grueso, fácil de
reproducir con sólo meter una estaca en la tierra, copa rameada de hojas puntiagudas y
brillantes, da una fruta dulce, olorosa, de color amarillo llamada joba, parecida a una aceituna. Su madera se usa
para cercas y corrales y antiguamente se tenía como medicinal ya que pedazos de su
corteza, cocidos, servían para secar y sanar úlceras de la piel. Pertenece a la familia
de las anacardiáceas.
JOBO MACHO: De características
similares al anterior pero sin fruto y de madera más fuerte, que se utiliza para
estantería de ranchos y casas de bahareque.
LAUREL DE LA INDIA: Uno de los más
hermosos árboles del mundo, el Laurel de la India, se
levanta majestuoso, corpulento, con tronco recto, grueso y compacto de corteza gris,
copa amplia y frondosa de ramas tupidas por hojas pequeñas de forma oval, de verde
intenso y lustroso que le da un brillo especial a todo el árbol. Su fruto es una bolita
pequeña, de color amarillo que se torna morado oscuro cuando está bien madura. De su
corteza sale una leche amarga que causa picazón en la piel y que según el decir de las
personas con experiencia, servía para tumbar los callos. No es especie maderable pero su
hermosura y sombrío lo convierten en uno de los árboles ornamentales más bellos e
imponentes. Pertenece a la familia de las moráceas
y su nombre científico es Ficus dendrocida.
MACURUTÚ:Árbol alto, de tronco
grueso, rugoso, color ceniciento, frondoso ramaje de hojas menudas, fruto que es una vaina
redonda, verde, de dos tapas, donde viene la semilla. No es maderable ni se le conoce
función distinta que la de servir para fabricar trompos.
MAJAGUO:
Árbol alto, de tronco grueso
y recto, pocas ramas, flores rojas, madera fuerte y corteza siempre verde de cuyo líber
se extraen largas tiras o cabuyas llamadas majaguas.
El proceso para sacarlas es dispendioso y hay que darse mañas para hacerlo
provechosamente, ya que es necesario estrujar y exprimir mucho la corteza a fin de extraer
la mayor cantidad en el mejor estado posible. Las majaguas
son tanto más fuertes cuanto más las penetra el agua, por lo que, una vez
extraídas, las dejan algún tiempo dentro del agua para que se hagan más resistentes y
duraderas. Antaño se empleaban en la confección de sogas, aparejos para las bestias,
mochilas y chinchorros de pesca, pero ante la aparición del nylon que sustituyó muchos
de sus usos, ahora sólo se utiliza para amarrar las varazones de los techos de palma que se
les pone a los kioscos o ranchones. Crece sólo en terrenos cenagosos y antiguamente hubo
muchos a las orillas del río Cesar. Pertenece a la familia de las malváceas.
MANZANILLO:
Árbol de regular altura, tronco grueso, recto, frondosa
copa de ramas muy rectas formada por hojas ovales de color verde intenso y lustroso,
florecillas blancuzcas. Da frutos como manzanas pequeñas (de allí su nombre) no
comestibles. Despide un olor fragante y agradable que se hace más intenso cuando está en
plena florescencia, pero que, al decir de viejos conocedores, marea y produce el
envenenamiento de quienes se ponen a su sombra y lo aspiran durante un tiempo. No
obstante, de su madera se hacían algunos utensilios caseros después de haberla sometido
al fuego para sacarle la leche o savia que bota y que es donde se conserva el veneno.
Pertenece a la familia de las euforbiáceas.
MATARRATÓN:
Árbol ornamental de
aproximadamente 8 metros de altura, tronco irregular y nudoso, ramas irregulares de hojas
pequeñas, ovaladas y de fuerte aroma, flores en racimo color rosadolila. Es una de las
especies más conocidas y apreciadas en todos los lugares por el fresco sombrío que
proporciona y por la propiedad de reproducirse rápidamente por medio de estacas que se
cortan grandes, se entierran y al cabo de pocas semanas ya están llenas de brotes. No es
maderable pero se usa mucho para cercas de potreros y fincas y para adornar las entradas a
las mismas, con su bella floración y sombra acogedora. La versión popular dice que su
nombre se debe a que sus hojas, maceradas, contienen una sustancia que untada a ciertos
alimentos que se utilizan como sebo para ratas y ratones, les ocasiona la muerte a estos
roedores. Pertenece a la familia de las leguminosas y
su nombre científico es Gliricidia sepium.
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