LA
IRACA
Comunidad
artesanal de Sandoná
Pablo solano
Material
El material básico empleado es la
iraca Carludovica
palmataciclantánea, del orden de las
Sinantas, llamada vulgarmente jipijapa,
toquilla, lucaina, lucua, palmiche,
cestillo, nacuma, rabiahorcado, murrapo,
alagua... planta silvestre de tallo
fibroso y delgado, hojas abiertas en
forma de abanico con cuatro divisiones,
cada una de ellas con un número de
segmentos que varía de 6 a 11. La parte
aprovechable es el cogollo, hoja joven
aún no abierta, que tiene forma de
abanico cerrado. La paja de los cogollos
es dócil, fuerte y resistente, por lo
que se emplea ventajosamente en la
manufactura de sombreros y otras
artesanías de tejido fino.
Pérez Arbeláez nos dice de ella en
su obra "Plantas Utiles de
Colombia": "Esta planta nativa
del continente americano es una de las
más interesantes para nuestras
industrias nacionales. Con las hojas
jóvenes, todavía blancas, se fabrican
los sombreros de Suaza, Pasto,
Panamá o Jamaica; también los sombreros
de Utica y se hacen multitud de otros
objetos tejidos para uso doméstico:
escobas, cestas, palmetas para matar
moscas. Esta industria, que merecía
especial atención, por ocupar en su
mayor parte a las mujeres y constituir
una de las industrias caseras más
apreciadas, se ha desarrollado mucho en
algunas regiones del país. El palmiche
recibe también otra aplicación porque
las hojas muy jóvenes, llamadas nacuma,
se comen como ensalada. Tienen un sabor
semejante al del espárrago...
La iraca crece en zonas templadas,
dando calidades óptimas entre las
regiones que oscilan entre los 1.200 y
1.500 metros de altura. Se desarrolla
bien en todos los suelos húmedos,
preferentemente en los arcillo-arenosos y
sueltos, de superficies planas; en los
inclinados y secos, sus hojas se tornan
raquíticas y las cosechas se hacen
tardías. Como el café y el cacao,
necesitan sombra, se puede, por ello,
asociar su cultivo al del plátano. La
planta se propaga por medio de hijuelos o
colinos, que deben sembrarse en
triángulo y a una distancia aproximada
de 2.40 mts., lo que da una densidad
cercana a las 2.000 matas por hectárea.
Sin embargo, este sistema ideal es poco
respetado por los campesinos que
generalmente alcanzan en sus plantíos
densidades de 200 a 500 matas
únicamente. La producción se inicia
entre los 3 y 5 años, con una frecuencia
de corte variable de 3 a 6 semanas. El
rendimiento del cultivo tiende a
disminuir con el tiempo, pero este puede
ser renovado mediante soca, obteniéndose
una nueva producción a los dos años.
Una planta bien desarrollada alcanza
una altura de dos metros aproximadamente
y el cogollo utilizable puede tener hasta
noventa centímetros de longitud. El
mantenimiento del plantío exige dos
deshierbes al año (hechos a mano o con
machete>, y un deshoje cada dos años.
Los cultivadores campesinos de la
región poca atención dedican a estas
faenas indispensables, reduciendo el
rendimiento, que debería ser mucho mayor
de los cinco cogollos por mata y veinte
manojos por hectárea (un manojo equivale
a unos setenta cogollos), que producen en
promedio las fincas no tecnificadas.
Hoy en día, los cultivos se han
reducido notoriamente y puede decirse que
la única región que continúa
produciendo la iraca, en volumen
considerable y con siembras relativamente
tecnificadas, es Linares, municipio
vecino de Sandoná, que reúne poco más
de 300 hectáreas de paja, repartidas en
unas 50 fincas que abastecen los núcleos
artesanales más importantes del
departamento. (La Unión, Sandoná,
Taminango, San Pablo, La Florida, El
Tambo, Ancuyá, Consacá y Túquerres).
Según versiones dadas por algunos
informantes locales, gran parte de la
producción comienza a ser encauzada
hacia mercados extranjeros. Este hecho,
agregado a la recuperación de tierras
aptas en beneficio de cultivos
tradicionales de producción menos
prolongada, justifica la creciente
escasez y el aumento de precios del
material que señalan con inquietud los
artesanos regionales.
Fig. 11 Tejido común
hecho en cintas de iraca.
Fig. 12 Ripio utilizado
en la hechura de escobas.
Pocos elementos debe agregar el
artesano a este material básico para
llevar a buen término su oficio: azufre
para blanquear la paja, tinturas
industriales y en algunos casos vegetales
como la corteza de nogal, colapiscis y
tafiletes que consiguen corrientemente en
los negocios locales. * (1)
PREPARACION DE LA PAJA: La
adecuación de la paja constituye la
primera fase de este laborioso proceso
artesanal. El oficio es llevado a cabo,
casi invariablemente, por personas
vinculadas al cultivo de la iraca, y son
distintas a aquellas que más tarde
ejecutan el tejido y el
"acabado" del producto.
Las diversas etapas del proceso sufren
a veces pequeñas variaciones según la
región o los usos de los operarios, pero
en general obedecen a un mismo
tratamiento básico que abarca varias
tareas:
Recolección,
Desorillada,
Ripiado y Desvenado,
Cocción,
Enjuague o Desagüe,
Entorchada o Tostada,
Chirliada,
Blanqueada,
Estufada.
Los implementos y herramientas
utilizados son los siguientes:
Machete común de fabricación
industrial, utilizado para la
recolección de los cogollos.
Compás de punta fija, llamado
también "tarja" o
"ripiador" para abrir y separar
las hojas. Este sencillo implemento es
elaborado generalmente por los mismos
cultivadores u operarios y está
constituido por dos agujas o puntas de
metal afiladas, separadas por un simple
trozo angular de madera, al cual van
sujetas con alambre o simple cabuya de
fique. Tienen una longitud aproximada de
quince (15) centímetros por dos (2)
centímetros de ancho.
Aguja metálica para
"ripiar", engastada en mango de
madera. Tiene una longitud aproximada de
treinta y cinco (35) centímetros y se
utiliza para abrir las hojas del ripio
destinadas a la fabricación de escobas.
Caldero metálico de grandes
dimensiones cincuenta (50) a
sesenta (60) centímetros de diámetro,
por sesenta (60) a setenta (70)
centímetros de altura, destinado a
la cocción del material.
Horno elemental para la cocción
constituido por una pequeña pared
circular de piedra y tierra, con una
abertura lateral para alimentación.
Estanques de dimensiones
variables (3 a 4 mts.3)
construidos generalmente en concreto o
ladrillo y cemento, destinados a enjuagar
el material cocido.
Estufa de bahareque o madera
para someter los artículos a la acción
del humo de azufre. Este aparato
rectangular, de unos dos metros de
altura, por un metro de ancho, está
constituido básicamente por dos cámaras
separadas por una rejilla de varas o
listones que permiten el paso del humo.
* (1)
La colapiscis, por su especial olor, se
usa cada vez con menos frecuencia. Hoy en
día el artesano prefiere reemplazarla
con pegantes industriales sintéticos de
fácil adquisición y manejo.
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