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CAFE EN CUNDINAMARCA
Desde la segunda mitad del siglo XIX buena parte del cultivo del
café fue impulsado por las gentes de recursos de Cundinamarca.
Dueños de grades haciendas asignaban en arriendo a campesinos con
familia y sin tierra, una parcela de monte, bien de su propiedad o
de baldíos, bajo el compromiso de plantar y cultivar el café y su
sombrío hasta el momento de la cosecha.
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Fueron también explotadas estas tierras por compañías de
comerciantes ricos e influyentes, importadores y exportadores que
impulsan la producción en gran escala.
En este momento, el hacendado compraba el cafetal con todas sus
mejoras incluídas: cultivos de pan coger como yuca, maíz y plátano,
y la casa campesina de tapia.
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