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INTRODUCCIÓN

Los viajeros que recorrieron la Guajira durante el siglo XIX y principios del XX construyeron la imagen de que esta región era "inhabitable, desértica" y aislada de la historia "nacional". Esta percepción de la Guajira como un lugar "exótico" es la que difunden las agencias de turismo del país. De allí que aún hoy, para cualquier visitante, la Guajira resulta inhóspita. Tales percepciones se basaban en cierto determinismo geográfico. Y no era para menos. Su clima es cálido y seco, la temperatura varía entre los 30 y 450 C, las precipitaciones son cortas e intensas, con una vegetación propia del desierto, allí sólo crecen matorrales espinosos y cardonales, un bosquecillo seco y unos suelos que se erosionan fácilmente por la acción de los torrenciales aguaceros y los fuertes vientos | 1

Durante el período colonial la extensa península de la Guajira se consideraba como un inmenso espacio vacío, pues jamás pudo ser controlada por el Estado. Por una parte, debido a las duras condiciones climatológicas y a la bravura de sus indígenas, los wayúu y, por otra, a la ausencia de minas de oro y plata, lo que hizo que e estado colonial nunca se interesara por la región. Hacia el siglo XVI la península de la Guajira se encontraba habitada por los wayúu y los cocinas, quienes ocupaban la sierra de la Macuira, y los paraujanos, ubicados en la barra occidental del lago de Maracaibo, Sinamaica y Paraguaipoa.

A pesar del interés de los españoles por la abundante reserva de perlas de la Guajira | 2 en el siglo XVIII la región todavía no había sido incorporada al Nuevo Reino de Granada por la constante resistencia de los indígenas.

Sin embargo, como resultado de la modernización imperial española en el siglo XVIII, el interés de sus fuerzas por la región creció, lo que exigía su incorporación al dominio del estado colonial. Esto inevitablemente incrementó los enfrentamientos armados con los wayúu no reducidos, quienes en ese siglo se rebelaron en varias oportunidades | 3

Carlos III encomendó a los padres capuchinos la evangelización de los indígenas wayúu, pero hacia 1701 los religiosos tuvieron que retirarse por el peligro que representaba para sus vidas la permanente rebeldía de los indígenas; sólo pudieron regresar en 1725. | 4

Fray Antonio de Alcoy, quien había llegado a la Guajira a mediados del siglo XVIII, fracasó en su tarea de fundar pueblos y evangelizar a los wayúu, puesto que "otra cosa era cuando los indios no querían someterse a las buenas o procedían de mala fe, o atacaban primero solapadamente a los blancos, cosa muy frecuente. Entonces había que usar la fuerza" | 5

En 1775, la frustración de los capuchinos en su misión evangelizadora de los wayúu era mayor: "y lo que causa mayor dolor (que sin lágrimas no se puede pensar ni escribir) es el haber profanado los santos templos, quemando los que tenían en sus pueblos, haciendo servir las aras sagradas para amo lar y dar filo a sus fierros, servirse del sagrado cáliz para beber sus masatos y chichas, y así a este tenor todo lo demás". Y, con amargura, concluían los religiosos: " esperanza podemos tener de hacer fruto con estos guajiros, cuando en setenta y cuatro años, que se cumplieron en el sesenta y nueve | 6 en que fue su última sublevación, tampoco adelantaron la religión en esta perversa gente? Ninguna, señor, ninguna" | 7

A finales del siglo XVIII las grandes campañas militares españolas contra los wayúu relegaron a los capuchinos en sus tareas pacificadoras | 8 Pero tanto las armas como el evangelio fracasaron: el 2 de mayo de 1769 estalló la más terrible rebelión de los wayúu, cuando los parientes de unos indígenas convocaron un alzamiento debido a que los es pañoles habían capturado a unos familiares para enviarlos a Cartagena a trabajos forzados en las construcciones de las fortalezas.

En el siglo XIX la fragmentación de las cutes republicanas y su percepción de quienes deberían formar parte de la nación | 9 contribuyeron a consolidar a la Guajira como una región aislada de todo control social nacional y donde se desarrollaba un enorme movimiento de contrabando.

1 Pérez Preciado, Alfonso, "Evolución paleográfica y dinámica actual de los medios naturales de la península de la Guajira", en Ardila, Gerardo (compilador), La Guajira, Bogotá, Universidad Nacional, 1990.
2 Guerra Curvelo, Wilder, "La ranchería de las perlas del Cabo de La Vela (1538-1550)", en Huellas, revista de la Universidad del Norte, Barranquilla (abril y agosto), núms. 49 y 50, 1997, págs. 33-51.
3 Polo Acuña, José, Protesta y resistencia indígena en la Guajira, 1750-1 850, tesis, Bogotá, Universidad Nacional, 2001.
4 Alcácer, fray Antonio de, Las misiones capuchinas en el Nuevo Reino de Granada hoy Colombia (1648-1820), Bogotá, Edito rial Sucre, 1959.
5 Alcácer, fray Antonio de, Op. cit., pág. 144.
6 Se refiere a 1769
7  Posada, Eduardo, "Misiones de los capuchinos en la Goajira", en Boletín de Historia y Antigüedades, Bogotá, núm. 158, junio de 1920, págs. 231-235.
8  Kuethe, Allan, J., "La campaña pacificadora en la frontera de Riohacha (1772-1779)", en Huellas, Barranquilla, Uninorte, (abril), núm. 9, 1987, págs. 9-18.
9  Sobre los proyectos de la elite, véase a Safford, Frank, "Race, Integration, and Progress: Elite Attitudes and the Indian in Colombia, 1750-1870", en Hispanic American Historical Review, 71: 1, 1991; Zambrano, Fabio, "El miedo al pueblo", en Revista Análisis, Bogotá, Cinep, 1989.

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