Ficha bibliográfica
Titulo: ENSAYOS ORINOQUENSES
Autores: María Eugenia Romero
Edición original: 1998
Edición en la biblioteca virtual: 2005
Notas: Ensayos sobre la orinoquia colombiana
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| ENSAYOS ORINOQUENSES

I. DEMOGRAFÍA Y POBLAMIENTO

1. ALGUNOS ASPECTOS SOBRE LA COLONIZACION Y MIGRACION DE POBLACION EN EL ORIENTE DEL PAIS | 1

Como consecuencia de los movimientos sociales y políticos sucedidos en el interior del país desde hace 25 años para acá y, en los Llanos Orientales hace apenas 18 años, han ocurrido una serie de desplazamientos de población, cuyo análisis merece la atención no solamente porque representan fenómenos sociales actuales sino también porque son proyecciones y manifestaciones de una estructura socioeconómica y política. Los puntos que trataré a continuación son producto de mi convivencia, por algo más de un año en estas regiones del país y obedecen únicamente a observaciones personales.

Existe una idea errónea de las zonas selváticas y de los llanos, tratándolas como despobladas.

No es la violencia el único determinante en la migración. Otros: evasión de leyes, delincuencia, obreros en construcción de vías, comerciantes, extractores de quina, caucho, fibra, etc. La migración en los últimos años puede ser  ocasionada, también, por un cambio de la vida urbana-rural.

Es mi propósito, pues, demostrar cómo un fenómeno ocurrido en cierta zona del país, concretamente en los departamentos del Valle, Quindío, Caldas, Tolima, Huila, Boyacá, Cundinamarca, ha repercutido en la migración de población hacia los Llanos Orientales, serranías intermedias y la Orinoquia, en donde fueron a su vez fustigados por una nueva ola de violencia. Dicha hipótesis pretende dar explicación a la realidad actual que se vive en el departamento del Meta y comisarías del Vichada, Guainía y Vaupés; debo aclarar, sin embargo, que de acuerdo con mi experiencia la población campesina e indígena con quienes he tenido la oportunidad de convivir se distinguen por su amabilidad y hospitalidad. El agotamiento de los recursos naturales y la devastación de bosques y fuentes de agua, han sido la única huella que ha dejado el hombre en su afán migratorio.

La densidad de población según datos del Dane (1987), es como sigue: Meta: 2.33 hb/km2, Guainía: 0.02 hb/km2 y Vichada: 0.11 hb/km2.

Como consecuencia directa de la situación nacional, especialmente en los departamentos del interior y empujados por un El dorado que se ofrecía y decía de los llanos y que por muchos años se ha dicho de las selvas, aún no se sabe en qué número la población campesina comenzó a migrar en busca de sustento. Se movilizaron básicamente por la vía Villavicencio y por el paso Colombia (Huila). La Uribe, siendo esta última ruta importantísima en la migración de población aún en tiempos prehistóricos.

Así es como las riberas de los ríos Ariari (Alto y Bajo) se han visto pobladas de colonos en busca de tierras. En la zona del Alto Ariari, donde hasta hace pocos años se vivía una tensa situación de orden público se observa hoy la lucha diaria del colono para cultivar yuca, plátano, cacao, café y para sacar estos productos a los centros de consumo, concretamente los municipios de Cubarral, Medellín del Ariari, El-dorado, El Castillo, se verán beneficiados con la terminación del puente sobre el río Ariari, a la altura de Cubarral. La población de esta región proviene toda del Huila, Tolima y Cundinamarca. Debe anotarse, también, que las estribaciones de la cordillera están habitadas por población proveniente de Sumapaz.

A esta región se le llama "el otro mundo" y allí se llega después de diez horas de camino en mula desde Cubarral.

No sería posible hablar de la región del Ariari sin dejar de referirme al proyecto de desarrollo rural del Ariari, concebido por los organismos del sector agropecuario y la colaboración de otras entidades.

La colonización del río Ariari comenzó en 1950, promocionada por la Caja Agraria. Posteriormente, en 1964, intervino el Incora. Actualmente se prevé llevar a cabo el proyecto de desarrollo rural del Ariari que previa etapa de investigación, tratará de aumentar la producción de maíz, cacao, yuca, plátano, arroz, sorgo, algodón y pastos para programas ganaderos así como la introducción de nuevas variedades. En el Ariari el 80.4°%o de la población es rural; el proyecto abarcará un total de 17.724 familias que habitan en las riberas del Ariari, desde Cubarral, hasta Puerto Lleras.

La Macarena localidad situada sobre el río Guayabero, llamada también la pista o El Refugio representa un caso típico de colonización espontánea. Hace de 10 a 15 años la Fac comenzó la promoción de colonizaciones en los territorios nacionales, siendo hoy en día, en varias de ellas, la única institución que las visita a menudo para llevar productos de primera necesidad y sacar por vía aérea productos agrícolas. En esta zona de La Macarena viven aproximadamente 300 familias dedicadas a la ganadería incipiente y al cultivo de la yuca y plátano.

La conexión del sur de La Macarena con los llanos del Yarí, 10 kilómetros faltan para salir a San Vicente del Caguan, ha sido por muchos años el anhelo de estos colonos. En el Yari se encuentran  grandes sabanas, propicias para ganadería. El carreteable construido, aproximadamente 30 kilómetros, por la compañía petrolera Tennessee debe ser ampliado hasta El Recreo y de allí hasta San Vicente del Caguán. Este será en un futuro la carretera marginal de la selva. Los municipios de San Juan de Arama, Vista Hermosa, corregimientos de Mesetas y Piñalito, al norte de La Macarena, han sido zonas de colonización espontánea. Las estribaciones nororientales y surorientales de la serranía, tanto como las riberas del Guejar, constituidas en reserva nacional mediante el decreto 52 de 1948, están habitadas hoy por 4.806 colonos aproximadamente, lo cual, dada la situación actual de esas familias, hace aún más difícil el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales.

Estos caseríos tienen por lo general algo más de cien casas, escasos de servicios médicos, salvo en aquellos lugares donde funcionan los servicios de salud, como Puerto Limón, Puerto Aljure, Puerto Santander, La Macarena, San Juan de Arama, La Playa, La Uribe, Puerto Rico, Puerto Lleras, Piñalito, entre otros, con puestos de salud. Las vías de comunicación consisten en carreteables, deficientes, aún más en épocas de invierno. El régimen económico de tumba y quema del bosque sin discriminación de especies maderables de conservación, preceden al cultivo de yuca, plátano y dejan descansar por unos dos años el terreno volviendo al procedimiento. Los ríos han sido las arterias importantes para los movimientos de población. El proceso de tumba y quema antecede a la erosión de los suelos. Crecientes de los ríos desalojan gran parte de la población ribereña, pero acostumbran volver a sembrar en los bancos fértiles de los ríos.

Los datos concretos de las familias afectadas el año pasado por crecientes del río Ariari desde Puerto Lleras, hacia el sur son de 500 familias. Como consecuencia lógica la población que va llegando cada vez tiene que dirigirse más hacia el sur en busca de tierras, dicho impulso será mayor con la construcción del carreteable Puerto Lleras-San José, a cuyo trazado ya se dio comienzo (la trocha llega hoy hasta Puerto Arturo, Meta). La parte baja del Ariari (Puerto Lleras al sur) estuvo habitada en un tiempo por indígenas Guayabero que a medida que ha venido el empuje de la colonización han tenido que desplazarse al sur y luego al oriente por el río Guaviare. (Se encuentran en la actualidad aproximadamente 300 familias Guayabero en la ribera del Guaviare, en especial en los sitios de Barrancón, Barranco, Picure, La Ceiba y Barranco Mina).

San José del Guaviare, 1.500 habitantes, representa, a mi modo de ver, con Puerto Inírida, Guainía, el centro con mayor índice de comercio y construcciones en los llamados territorios nacionales.

La cercana colonización de El Retorno, auspiciada desde hace unos años por el Incora alberga población dedicada a agricultura y ganadería. Esta zona es fructífera en la producción de arroz.

Hasta San José llegan lanchas de tres y más toneladas procedentes de Puerto Lleras, llevando artículos de primera necesidad y combustible y remontando el río con arroz y productos maderables. Transporte tonelada $400.00-$500.00. El río Guaviare ha sido, en especial en los últimos años vía básica para la migración y el comercio. Hoy día se puede viajar por el río hasta Puerto Inírida, Guainía, con la interrupción en el raudal de Maripirán, salvable por un carreteable. Al otro lado del raudal se hace el trasbordo.

Las riberas del río Guaviare están habitadas por indígenas Guayabero, Piapoco, Puinave y por Guahibo, en los ríos y caños aledaños. También hay grupos indígenas provenientes del Vaupés. Aproximadamente 300 familias de colonos se dedican al cultivo de arroz, yuca, plátanos y ganadería incipiente.

 Además de haber sido zona de refugio para población afectada por la violencia del interior del país, a estas regiones se dirigieron, también, personas participantes y/o directamente afectadas por las guerrillas del Llano. No es extraño, entonces, encontrar hoy, en las sabanas del Vichada o en las selvas del Guainía, recuerdos y memorias, relatos de Guadalupe Salcedo, Dumar Aljure, Giraldo y otros. El movimiento guerrillero acaecido en los Llanos Orientales, y el cual cubrió el departamento del Meta, la hoy prefectura de Casanare y parte de los llanos del Vichada, debería merecer la atención de investigadores sociales para analizar sus móviles y sus consecuencias.

Así fue como el Vichada y el Meta se convirtieron en arterias fluviales hacia el oriente para el refugio de población amenazada y directamente afectada. Sería de todas formas interesante investigar científicamente este aspecto y detallar el índice de población que regresó a sus lugares de origen.

El Vichada, Puerto Inírida y Santa Rita han sido puntos importantes para la colonización y el comercio. En Puerto Inírida se está promocionando actualmente una cooperativa de cacaoteros con 300 miembros de las riberas del Guaviare y Orinoco. Los productos extraídos de allí: chicle, pendare, chiquichiqui, deben llevarse a Villavicencio por 1 vía terrestre Santa Rita o por vía fluvial Mapiripán Puerto Lleras. La mano de obra que opera en la extracción de estas fibras está constituída por indígenas puinave, curripaco y piapoco, quienes cada vez deben adentrarse más en la selva para extraer estos productos naturales.

Hemos visto cómo en la realidad la visión de estas comisarías es un tanto diferente a la que se tiene por lo general.

He intentado demostrar cómo un fenómeno político de causas económicas y sociales ha tenido consecuencias impredecibles en la historia como un conjunto de fenómenos consecuentes y encadenados.

Aquí viven muchas familias de colombianos que se sienten orgullosas del país y muchos otros que han quedado alejados y olvidados del panorama del desarrollo y de la vida nacional a pesar del esfuerzo, dijéramos misionero, que pocas entidades gubernamentales realizan con tesón y por la acción de jóvenes profesionales, agrónomos, médicos, ingenieros, asistentes sociales y otros.

Cada una de las regiones mencionadas merece la atención de investigadores con el propósito de definir los fenómenos sociales actuales, las actitudes y valores de los campesinos hacia las innovaciones tecnológicas.

2. ALGUNOS ASPECTOS SOBRE LA LOCALIZACION Y SITUACION DE LOS GRUPOS INDIGENAS DE LA REGION ORIENTAL DE COLOMBIA | 2

Las publicaciones especializadas en el ramo de la investigación etnológica son punto de partida básico para el conocimiento de la situación actual de los grupos indígenas y su proyección cultural, social y económica en el ámbito nacional. He querido en la reseña siguiente hacer una enumeración general   sobre los sitios donde habitan los indígenas, para con ello contribuir a futuras investigaciones.

Dicha situación obedece, en primer fugar a la actitud eminentemente colonial, en vigencia por largos años y a las repercusiones lógicas que ha tenido la llamada civilización occidental sobre los grupos indígenas. En primer lugar se puede mencionar la expansión territorial de grupos de colonos y campesinos evacuados de zonas afectadas por la violencia, quienes han buscado en los Llanos Orientales y en las selvas de la Orinoquia y la Amazonia una forma de subsistencia. La formación de grandes hatos y haciendas dedicadas a la ganadería habitaban los llanos de Casanare y Meta. Otro factor que puede mencionarse es el impulso de empresas dedicadas a explotaciones de caucho, chicle, pendare fibras como el chiquichigui, dirigidas por blancos quienes a cambio de mano de obra, entregan ropa, comida, herramientas a los indígenas, quienes a la larga quedan hipotecados con trabajo, esto es, que deben años de trabajo por los bienes que les han sido entregados.

Valdría la pena profundizar en algunos campos de la investigación antropológica cómo es el de la incidencia de delitos cometidos o atribuidos a indígenas, esto es: hurto, robo, homicidio, prostitución y delincuencia en general. Me atrevería a afirmar que lo que le ha sucedido al indígena colombiano es que ha recibido lo más dañino de nuestra cultura, y ello lo hace aparecer ante los blancos como perezoso, ladrón, etc. Los juzgados y cárceles de esta región del país, y los expedientes que en ellos reposan bien pueden testificar esta situación.

Negocios inhumanos como el de la venta de alcoholes de alto grado, han prosperado sin encontrar muchas veces la oposición de las autoridades o de los ciudadanos. Algunos de éstos, como el denominado "Cayuba" son de más de 90°.

Todo lo anterior conlleva a recalcar la inminente necesidad de la formulación de una eficaz política indigenista, la cual exige de por sí el concurso de diversas disciplinas y de la investigación etnológica.

El número aproximado de indígenas en Colombia está aún por establecerse, por lo tanto es inminente la realización de un censo. Por ello, dejaré de lado datos sobre población, salvo en aquellos casos en que se hayan obtenido informaciones de fuentes fidedignas, aun considerando que sean cifras aproximadas.

Es importante citar como referencia para el presente artículo el Mapa Físico-Político de Colombia, elaborado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (escala 1:1.500.000, 1970).

En el departamento del Meta se encuentran grupos Guahibo en la región del río Planas, Tiyabá y Tigre, en las localidades de Abaribá, Nazareth, Cumarito y Altamira. Existen referencias de la existencia de aproximadamente 500 Guahibo en las riberas del río Ovejas, que cae al Guaviare.

En el río Guarrojo se hallan las localidades de Palmira y La Hermosa, aparentemente abandonada definitivamente esta última. En el sitio de Siriape se encontraba hasta hace poco un grupo Guahibo, el cual ha sido desplazado por la acción de los colonos y la violencia que se presentó en la región, en 1970.

Las riberas del río Guaviare están habitadas por los Guayabero, migrantes del río Ariari (Meta), en la actualidad en la reserva de Barrancón y Barranco Ceiba.

En algunos sitios no es raro conocer el caso de la convivencia de diferentes grupos indígenas. Es el caso de Angostura, sobre el río Guaviare en donde conviven Curripaco y Puinave. En la parte alta del río Guayabero viven diez familias Curripaco, quienes habitan una isla abajo del caño Cabra. Un grupo Piapoco de unos 500 miembros se encuentra en las bocas del río Cadá (Vichada). Otro de Guahibo subsiste en la zona de Guérima, sobre el río Uva. Los Puinave se hallan en la región de Buenavista, en el caño Bocón, cerca del río Uva. En Barranco Mina sobre el río Guaviare conviven Piapoco y Puinave.

Se estima en 5.000 los indígenas que habitan las riberas del río Uva. La comisaría del Vichada está poblada por grupos Guahibo y Amorúa, la mayor parte de ellos concentrados alrededor de misiones católicas; conocidos como los más agresivos, acostumbrados a matar y robar ganado viven retirados de los colonos y viajeros blancos, y por ser nómadas es difícil localizarlos. Rara vez salen a los fundos y si lo hacen es para pedir sal.

Aparentemente el caño Tuparrito, cerca del río Tuparro (Vichada) está habitado por un grupo Cuiva. Estos se encuentran también en el Caño Aguasclaras, en las cercanías de los ríos Ariporo y Casanare (Intendencia de Arauca). Los Guahibo se hallan en las riberas de los ríos Tomo y Tuparro (Comisaría del Vichada).

Los grupos "intrusos" de Venezuela, los Piaroa, los que, por razones aparentemente económicas han cambiado su habitat, están localizados en el río Orinoco, al sur de Puerto Ayacucho (Venezuela), así como en el sitio de Mitúas, sobre el caño Supaví (Vichada). Los grupos Weveniana, Waica, Kumaica y Piapoco se encuentran cerca de Zunape (Vichada). El dato comisarial sobre la población del Vichada es de trece mil indígenas.

 Las riberas del río Meta, habitadas antiguamente por grupos Saliva, tienen en la actualidad campos propicios para la ganadería y cultivos, por lo cual los indígenas han tenido que desplazarse hacia el oriente, a las sabanas. Hay tres familias de Saliva en el caño Tapaojo, cerca de Santa Rosalía (Vichada). En el río Cravo Norte (Casanare) viven unas 58 familias de Saliva, migrantes del río Meta. Sobre el río Ariporo y sus caños afluentes se hallan grupos Maciguare, Siripuyo, Yaruro y Mayarero. Algunos tienen ganaderías y pequeños cultivos; se dedican también a la pesca y cacería, buscando las sabanas en verano y las riberas altas de los ríos en invierno. Una tribu mencionada como Guayas está localizada entre el caño Aguasclaras y el río Ariporo.

El sitio de Guérima (Vichada) está habitado por 30 familias, aproximadamente, de Amorúa. El desplazamiento hacia el oriente de los grupos Saliva, Guahibo y Amorúa es evidente, tanto en los llanos de Casanare como en el Meta y Vichada, fenómeno debido a la colonización, como dije anteriormente y a la formación de hatos y fundos.

Al sur del río Guaviare, en las selvas de la Orinoquia y Amazonia habitan grupos que llevan un modo de vida diferente a los enumerados con anterioridad. Estos, cazadores, cultivan yuca y plátano. Los medios básicos de comunicación son los ríos y las trochas para salvar los tramos no navegables. En el Guainía se hallan los Baré, en el sitio de Cacagual, en el río Atabapo; grupos Puinavé y Curripaco, aguerridos cazadores estos últimos, se encuentran en número aproximado de 2.000 en los sitios de Tonina y Cejal. Sobre el río Guainía existen unos 3.000 Puinave; en Mavajete, San Felipe de Caranacoa y El Remanso, habitan grupos Curripaco.

Ha sido evidente la migración hacia Venezuela de los Guahibo, Waica y Piapoco, por el río Orinoco, así como la migración de Tupí Guaraní, procedentes del Brasil, hacia Colombia. Los habitantes del Guainía se dedican, en su mayor parte, a la extracción de fibras, bajo la dirección de comerciantes.

Entre los indígenas de la comisaría del Vaupés podríamos citar a los Maku, Cubeo, Wanano, Tatuyo, Desana, entre otros, aculturados enormemente, en especial por la influencia de los caucheros y misioneros.

En el río Popeyacá, afluente del Apaporis, se encuentran dispersos, los denominados Tanimuca; Ocaina en el medio Caquetá, Yucana, Miraña y Matapí, en el río Mirití; Muinalme, Bora, Ticuna y Yagua en la Comisaría del Amazonas.

Se han visto, en esta forma, globalmente los sitios donde están localizados los grupos indígenas de esta región del país. Debo aclarar, sin embargo, que, especialmente en lo referente a las tribus de los llanos (Meta, Vichada, Arauca y Casanare) se debe tener especial cuidado en el nombre del grupo; los nombres mencionados corresponden a la forma como la gente, vecinos, viajeros e informantes los llaman, o al nombre dado por propios miembros del grupo, pero éstos solamente se podrían aclarar al hacer las consiguientes investigaciones lingüísticas y etnológicas.

La economía de estos grupos, en su mayor parte, está sujeta al intercambio de bienes, fibras, piezas de caza, pieles, canastos, cestería, flechas, etc., por productos de primera necesidad: sal, azúcar, cigarrillos, ropa. De allí, pues, la importancia de crear una acción directa de las agencias de carácter científico en el país, para proceder a una evaluación de los organismos gubernamentales y privados, en lo referente a contactos con los indígenas. Es necesario, entonces, definir los objetivos de la legislación indígena colombiana (Legislación Nacional sobre Indígenas. Ministerio de Gobierno. Imprenta Nacional. Bogotá, 1970); la operatividad del Consejo Nacional de Política Indigenista, creado mediante Decreto número 2122 de 1971, y evitar a toda costa la dependencia económica, desplazamiento territorial y extinción completa de las culturas indígenas.

Es necesario recalcar que ya no se puede ver y observar a los indígenas como un elemento aislado, ya que todos han tenido contacto con los blancos. No es necesario sin embargo adoptar una posición conservacionista, porque en las condiciones actuales su modo de vida y alimentación, ha sido cambiado parcial o casi totalmente. Serían numerosos los casos que podría citar para hacer más clara esta situación, pero sea por el momento ésta, una voz de llamado y alerta a los científicos y entidades gubernamentales para que tomen interés en los tópicos ya mencionados.

3. PERSPECTIVAS SOCIODEMOGRAFICAS EN LA ORINOQUIA COLOMBIANA | 3

"Aún no hemos ocupado sino una muy pequeña parte del territorio nacional, y nos amontonamos sobre la que ofrece más facilidades naturales, aunque en ella las condiciones económicas sean muy duras, porque el colonizador y el empresario que quieran lanzarse a la conquista de las tierras despobladas no cuentan con recursos técnicos ni apoyo oficial alguno para hacerla..."

Alfonso López Pumarejo

Discurso de posesión como Presidente de la República. Agosto 8 de 1934.

 

Las palabras de uno de los presidentes de la República que desarrolló programas de gobierno dirigidos hacia grandes reformas de nuestra sociedad nos afirman también que fue uno de los pocos gobernantes que verdaderamente se preocuparon por los denominados Territorios Nacionales, siendo la Orinoquia uno de estos. Con el propósito de dar una contribución al desarrollo de este panel me voy a permitir hacer un esbozo de las perspectivas sociodemográficas de la Orinoquia colombiana haciendo énfasis en los grupos humanos que la habitan y en la acción futura del Estado en esta región.

La densidad y el número de los asentamientos humanos en esta región han dependido históricamente de varios factores como son: el desarrollo de la economía regional, las vías de comunicación existentes, las condiciones de vida y el volumen de las migraciones hacia esa región. La perspectiva histórica de la economía de esta región del país demuestra la relación que existe entre la dinámica económica y el tipo de poblamiento. Los primeros asentamientos organizados por los misioneros eran solamente una forma de obligar a los indígenas, originariamente nómades y seminómades, a que modificaran sus formas de vida y de subsistencia y que prestaran su mano de obra a las industrias asociadas a las misiones.

Con el fin de establecer unos criterios de clasificación (de los asentamientos humanos es necesario en primer lugar definir las regiones geográficas que existen dentro de la Orinoquia que, grosso modo, se pueden establecer así: el piedemonte, la sabana, la sabana-río y la selva. Especialistas en geología y suelos de la región ya han presentado aportes técnicos a esta categorización distinguiendo dentro de ellas subregiones fisiográficas con características de suelos y vegetación determinadas y, por supuesto, con condiciones apropiadas y no apropiadas para determinadas explotaciones económicas. Así, pues, podríamos iniciar el análisis considerada los habitantes  prehispánicos de esta región o sea los indígenas que habitaban como las de sabana y selva. Entre estos podemos mencionar los Sae, Guayupe, Betoye, Tunebo en el pie de monte y los Chiricoa, Guahibo, Achagua, Saliva, Amorúa. Piaroa en la sabana. A partir de la conquista por parte de los europeos conocemos bien cómo cambió la composición demográfica de la población: diezmados por las enfermedades o acosados por la esclavitud europea muchos de estos grupos perecieron o migraron hasta otras... regiones. Los nuevos habitantes, los misioneros españoles intentaron nuclear a los indígenas alrededor de poblados y haciendas, tanto en el piedemonte como en la sabana. Así aparecen misiones en Chita, Támara,  Pauto, Morcote, Porte, Moreno, Nunchía en el piedemonte del actual Casanare; Casiabo, San Ignacio de los Betoyes, a orillas del río Cravo; San Salvador, Macaguane, Patute, esta última en el territorio actual de Arauca. La presencia jesuítica se extendió hacia las selvas del Orinoco, otros asentamientos los fundaron en la región de sabana, cerca a los principales ríos como el Meta | 4 .

Los jesuítas fueron los impulsadores de la actividad ganadera en el llano y de cultivos como el cacao, en las selvas del Guaviare y del café en el piedemonte de Casanare. Al ser expulsados los jesuítas en 1767, el vacío institucional dejado por ellos fue aprovechado en algunas regiones por las comunidades nómades para tomar posesión de lo que antes perteneció a los asentamientos misioneros. El decaimiento completo de la actividad ganadera y de las misiones se agudizó durante la época de la Independencia, puesto el poderío económico de ellos no fue verdaderamente reemplazado. Sin embargo, no se puede dejar pasar por alto la actividad de los dueños de hatos, habitantes de Sogamoso, de Arauca o de los mismos hatos en las regiones de Arauca y Casanare.

Una de las grandes épocas de bonanza económica vivió la región de la Orinoquía durante el siglo pasado por la explotación de caucho y de la sarrapia que se exportaban por el Orinoco; por la explotación de plumas de garza "aigrettes" desde 1890 hasta 1914 cuando la moda europea ya no exigía su uso. Inclusive, la navegación por el Orinoco y el Meta llegó hasta Orocué y Puerto Barrigón en el río Humea a 60 kilómetros arriba de Cabuya. Por allí se exportaban productos y resinas naturales, pieles, fibras y se importaban telas, pianos, porcelanas, muebles y perfumes con destino a la capital Bogotá.

ASENTAMIENTOS Y VIAS DE COMUNICACION EN EL SIGLO XIX

Muchos asentamientos fundados por los jesuítas habían desaparecido a finales del siglo XIX y a partir del gobierno del General Rafael Reyes aparecen nuevos asentamientos fundados para explotar la quina, la sarrapia y las minas de sal. Entre estos podemos mencionar a Cumaral, Restrepo, Cabuyaro. A estas explotaciones fueron llevados detenidos de las cárceles del interior del país a quienes se les dió la posibilidad de iniciar una nueva actividad.

Es a partir de la época de la llamada violencia cuando la inestabilidad política afectó las formas de trabajo y tenencia de la tierra. Muchos de los grandes y pequeños propietarios huyeron hacia la capital y hacia otras ciudades y pueblos enteros fueron destruídos, bombardeados e incendiados, i.e. Uribe, Cumaral, La Aguada, Moreno, Pachaquiaro, Trinidad y Ten, entre otros; algunos presionaron a pequeños propietarios para comprarles ganados y haciendas con el fin de ensanchar su riqueza aduciendo el peligro que corrían al quedarse en el llano. Así recibió esta región del país, en la etapa post-violencia, una ola de inmigrantes desplazados de las regiones andinas de Tolima, Caldas, Cundinamarca, Boyacá, Valle del Cauca y otros departamentos.

Uno de los aportes bien interesantes para el análisis de los grupos humanos en esta región es el del examen de las relaciones productivas y los sistemas ecológicos en la sociedad de colonización que es la de la Orinoquia Colombiana.

Podemos explicar así la presencia del indígena, del colono y del llanero, tratando de aislarlos como grupos étnicos culturales en regiones determinadas de la selva, del pie de monte y de la sabana, tanto de la sabana natural como de la artificial (Ver Gráfico No. 1).

GRAFICO Nº 1.  Diseño: MA. EUGENIA ROMERO. DIBUJO: BOADA Y HOYOS

Estos segmentos de la sociedad llanera se caracterizan por sus relaciones de complementariedad y a su vez de oposición. Se ha dado la mezcla biológica entre el indígena y el llanero al cual se le puede denominar "colono antiguo de la Orinoquia colombiana. Los grupos indígenas habitantes de la sabana natural se han visto desplazados hacia las áreas de selva en donde han modificado sus pautas de subsistencia y poblamientos. Por otra parte el colono reciente (post-violencia) se ha asentado más que todo en el piedemonte y áreas de selva. Allí ha desarrollado actividades de s agricultura de subsistencia y tala del bosque natural. En algunas áreas de colonización, en especial del departamento del Meta los colonos se han visto a su vez desplazados por la agricultura y la ganadería tecnificadas, cada vez en mayor expansión.

Por otra parte, las zonas de piedemonte y sabana, antes habitadas por sectores de campesinado llanero, y conuqueros, se han visto modificadas en su paisaje ecológico por la agricultura de vega y la ganadería de praderas. Es bien posible que sectores campesinos de llaneros, colonos e indígenas se hayan desplazado a algunos de los centros urbanos de la región debido a problemas de tenencia de tierras y actividades económicas.

Uno de los obstáculos más grandes al tratar de explicar las perspectivas demográficas de esta región, a partir de un análisis histórico es el de la disparidad de cifras de las fuentes estadísticas, aún las de los años más recientes. Así por ejemplo, no son consistentes las cifras demográficas del DANE, DAINCO, ADIOR, SEM en lo que respecta a la población urbana y rural de los territorios de Vichada, Casanare y Arauca especialmente.

El país colombiano desarrolló la base de su economía, el cultivo del café y las vías de comunicación alrededor de las tres cordilleras; utilizando el corredor del río Magdalena y los puertos tanto de Barranquilla como de Buenaventura, se construyó el eje económico y demográfico que estructura hoy a la nación. La población urbana está concentrada en las ciudades de Cali, Medellín, Barranquilla y Bogotá y en aproximadamente 11 ciudades intermedias del interior. Si bien el crecimiento poblacional de las áreas urbanas del país en el período 1964-1973 fue de 41.1% | 5 de este crecimiento no se han exceptuado las poblaciones urbanas de la Orinoquia cuyo crecimiento urbano se ha centrado en los asentamientos urbanos del piedemonte, Villavicencio, Yopal, Aguazul, y las zonas de colonización del Ariari, Guejar y del Sarare. Asentamientos urbanos como Saravena y Granada han doblado su población en el lapso de 10 años. Otras poblaciones, especialmente algunas de la sabana de Casanare y Piedemonte no han aumentado su población e incluso la han disminuido (i.e. Cravo Norte, Rondón, Monterrey, La Salina, Nunchía).

El panorama demográfico actual nos permite afirmar que esta región tiene aproximadamente el 2.7% de la población colombiana y que en un 80% aproximadamente la población se encuentra concentrada en el área de piedemonte y sabana-río. Los asentamientos que acusan un crecimiento demográfico significativo tienen "relativamente buenas" vías de comunicación con el altiplano andino. Se deduce que la emigración de algunos centros urbanos de la región se debe a la búsqueda de mejores fuentes de trabajo y de educación para los hijos.

Los centros urbanos más densos y con mayor crecimiento en los últimos años se encuentran cerca de la cordillera y el piedemonte. Le siguen en tamaño los centros urbanos de la sabana-río diseminadas por todo el territorio (i. e. Puerto López, Arauca) que acusan un marcado crecimiento o aquellos que han disminuído su población o su crecimiento ha sido nulo (i.e. Orocué, Cravo Norte, Cabuyaro, Trinidad, Puerto Carreño). Los asentamientos de la sabana que no están a la orilla de los ríos han tenido menos posibilidades de surgir como parte de la economía regional (San Carlos de Guaroa, Sabanalarga, San Pedro de Arimena). Una cuarta categoría de asentamientos que acusan un rápido crecimiento son aquellos localizados en las regiones de colonización de la selva orinoquense i.e. Granada, San José del Guaviare, Saravena.

Las tendencias del desarrollo demográfico actual manifiestan que la dinámica poblacional se centrará en aquellos asentamientos del piedemonte que puedan ser receptores de población migrante, posiblemente desempleada, de otras regiones del país y en aquellos asentamientos de la sabana donde nuevas tendencias de actividades económicas así lo requieran. Este último caso está ilustrado claramente en las explotaciones petroleras de Arauca y Casanare, las que poseen reservas, según expertos, de más de 1000 millones de barriles. Esta actividad generará necesariamente una dinámica poblacional puesto que requiere mano de obra, dinámica que se centrará en algunos poblados de la sabana-río que no cuentan actualmente con servicios ni vías adecuadas para recibir una migración de población. Es de todos conocidas las características sociales y económicas que acompañan a los asentamientos de la economía petrolera: migración de mano de obra masculina, hacinamiento, desarrollo de tugurios de familias que viajan a buscar alguna actividad paralela a la petrolera, entre muchas otras.

Con respecto a la posibilidad de elaborar algunos puntos pertinentes al proceso de poblamiento futuro en la Orinoquia, me permito destacar los siguientes:

a. La presencia del Estado en la Orinoquia Colombiana se caracteriza a lo largo de la historia por la ausencia de directrices que orientan el desarrollo de la región como "propósito nacional". Son muy pocos los planes de desarrollo en donde aparece alguna mención a la Orinoquia Colombiana.

b. Otra de las características de esta presencia del Estado es la improvisación en las acciones que se adelantan y, en un caso muy claro, en materia de vías, un gran número de ellas aparecen en Decretos, Planes Viales, pero no en la realidad | 6 .

c. Siguiendo la línea de acción de programas hacia la comunidad la multiplicidad de funciones de las diversas instituciones del Estado dificultan si no imposibilitan el éxito de los planes y programas (i.e. en vías, educación, saneamiento, salud). La perspectiva de recibir una migración intensa de población no es muy positiva cuando los servicios públicos, de infraestructura y transporte no son suficientes para la población "nativa".

d. Si bien es cierto que la sociedad nacional se ha desarrollado históricamente muy aparte de la noción de territorialidad hacia la región que nos interesa, es comprensible que cualquier intento de desarrollo regional deba formularse teniendo en cuenta en primer lugar a los habitantes de los poblados de la sabana y sabana-río como a los indígenas que habitan dispersos en las áreas de sabana y de selva. Cualquier intento de esbozar un plan de nuevos asentamientos humanos en la región debe tener en cuenta la idiosincracia de los grupos interesados, tanto nativos como migrantes y las perspectivas económicas reales de la región.

e. El interés de un desarrollo regional de la Orinoquia debe plasmarse en considerar las posibilidades reales de nuevos asentamientos, si es el caso, definiendo ante todo el tipo de actividades económicas regionales y su articulación a la Economía nacional. La ocupación de nuevos territorios por parte de población migrante, culturalmente adaptada a explotar un medio andino efectivamente que causará como ya ha causado, enfrentamientos con la población indígena.

1.
Revista de la Defensa Civil Colombiana. Bogotá,abril 1972.
2.
América Indígena. Vol. XXXIII, No. 2, abril-junio, México,1973.
3.
Presentado en el Panel sobre el Proceso de Asentamientos Humanos y los Nuevos Centros de Poblamiento en la Orinoquia. DAINCO. Planetario Distrital. Septiembre 26-27, 1984. Bogotá.
4.
Romero, María Eugenia. Antecedentes para la Historia Cultural y Económica de la Orinoquia Colombiana. ICFES. Memorias Eventos Científicos. Vol. 12. Bogotá, 1984.
5.
DANE. Boletín Estadístico 1977.
6.
Romero, María Eugenia. Presencia del Estado en la Orinoquia Colombiana: Aspectos político-administrativos, S. XIX-XX. Capítulo II de este volumen.