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INDICE
NOTA PRELIMINAR
Prólogo
DEMOGRAFÍA Y POBLAMIENTO
EL ESTADO EN LA ORINOQUIA COLOMBIANA
LA ORINOQUIA COLOMBIANA: SOCIEDAD Y TRADICION MUSICAL
Bibliografía sobre cronistas y viajeros de los Llanos Orientales de Colombia siglos XVIII y XIX
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ENSAYOS ORINOQUENSES
I. DEMOGRAFÍA Y POBLAMIENTO
1. ALGUNOS ASPECTOS SOBRE LA COLONIZACION Y MIGRACION DE
POBLACION EN EL ORIENTE DEL PAIS
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Como consecuencia de los movimientos sociales y políticos
sucedidos en el interior del país desde hace 25 años para acá y, en
los Llanos Orientales hace apenas 18 años, han ocurrido una serie
de desplazamientos de población, cuyo análisis merece la atención
no solamente porque representan fenómenos sociales actuales sino
también porque son proyecciones y manifestaciones de una estructura
socioeconómica y política. Los puntos que trataré a continuación
son producto de mi convivencia, por algo más de un año en estas
regiones del país y obedecen únicamente a observaciones
personales.
Existe una idea errónea de las zonas selváticas y de los llanos,
tratándolas como despobladas.
No es la violencia el único determinante en la migración. Otros:
evasión de leyes, delincuencia, obreros en construcción de vías,
comerciantes, extractores de quina, caucho, fibra, etc. La
migración en los últimos años puede ser ocasionada, también, por
un cambio de la vida urbana-rural.
Es mi propósito, pues, demostrar cómo un fenómeno ocurrido en
cierta zona del país, concretamente en los departamentos del Valle,
Quindío, Caldas, Tolima, Huila, Boyacá, Cundinamarca, ha
repercutido en la migración de población hacia los Llanos
Orientales, serranías intermedias y la Orinoquia, en donde fueron a
su vez fustigados por una nueva ola de violencia. Dicha hipótesis
pretende dar explicación a la realidad actual que se vive en el
departamento del Meta y comisarías del Vichada, Guainía y Vaupés;
debo aclarar, sin embargo, que de acuerdo con mi experiencia la
población campesina e indígena con quienes he tenido la oportunidad
de convivir se distinguen por su amabilidad y hospitalidad. El
agotamiento de los recursos naturales y la devastación de bosques y
fuentes de agua, han sido la única huella que ha dejado el hombre
en su afán migratorio.
La densidad de población según datos del Dane (1987), es como
sigue: Meta: 2.33 hb/km2, Guainía: 0.02 hb/km2 y Vichada: 0.11
hb/km2.
Como consecuencia directa de la situación nacional,
especialmente en los departamentos del interior y empujados por un
El dorado que se ofrecía y decía de los llanos y que por muchos
años se ha dicho de las selvas, aún no se sabe en qué número la
población campesina comenzó a migrar en busca de sustento. Se
movilizaron básicamente por la vía Villavicencio y por el paso
Colombia (Huila). La Uribe, siendo esta última ruta importantísima
en la migración de población aún en tiempos prehistóricos.
Así es como las riberas de los ríos Ariari (Alto y Bajo) se han
visto pobladas de colonos en busca de tierras. En la zona del Alto
Ariari, donde hasta hace pocos años se vivía una tensa situación de
orden público se observa hoy la lucha diaria del colono para
cultivar yuca, plátano, cacao, café y para sacar estos productos a
los centros de consumo, concretamente los municipios de Cubarral,
Medellín del Ariari, El-dorado, El Castillo, se verán beneficiados
con la terminación del puente sobre el río Ariari, a la altura de
Cubarral. La población de esta región proviene toda del Huila,
Tolima y Cundinamarca. Debe anotarse, también, que las
estribaciones de la cordillera están habitadas por población
proveniente de Sumapaz.
A esta región se le llama "el otro mundo" y
allí se llega después de diez horas de camino en mula desde
Cubarral.
No sería posible hablar de la región del Ariari sin dejar de
referirme al proyecto de desarrollo rural del Ariari, concebido por
los organismos del sector agropecuario y la colaboración de otras
entidades.
La colonización del río Ariari comenzó en 1950, promocionada por
la Caja Agraria. Posteriormente, en 1964, intervino el Incora.
Actualmente se prevé llevar a cabo el proyecto de desarrollo rural
del Ariari que previa etapa de investigación, tratará de aumentar
la producción de maíz, cacao, yuca, plátano, arroz, sorgo, algodón
y pastos para programas ganaderos así como la introducción de
nuevas variedades. En el Ariari el 80.4°%o de la población es
rural; el proyecto abarcará un total de 17.724 familias que habitan
en las riberas del Ariari, desde Cubarral, hasta Puerto Lleras.
La Macarena localidad situada sobre el río Guayabero, llamada
también la pista o El Refugio representa un caso típico de
colonización espontánea. Hace de 10 a 15 años la Fac comenzó la
promoción de colonizaciones en los territorios nacionales, siendo
hoy en día, en varias de ellas, la única institución que las visita
a menudo para llevar productos de primera necesidad y sacar por vía
aérea productos agrícolas. En esta zona de La Macarena viven
aproximadamente 300 familias dedicadas a la ganadería incipiente y
al cultivo de la yuca y plátano.
La conexión del sur de La Macarena con los llanos del Yarí, 10
kilómetros faltan para salir a San Vicente del Caguan, ha sido por
muchos años el anhelo de estos colonos. En el Yari se encuentran
grandes sabanas, propicias para ganadería. El carreteable
construido, aproximadamente 30 kilómetros, por la compañía
petrolera Tennessee debe ser ampliado hasta El Recreo y de allí
hasta San Vicente del Caguán. Este será en un futuro la carretera
marginal de la selva. Los municipios de San Juan de Arama, Vista
Hermosa, corregimientos de Mesetas y Piñalito, al norte de La
Macarena, han sido zonas de colonización espontánea. Las
estribaciones nororientales y surorientales de la serranía, tanto
como las riberas del Guejar, constituidas en reserva nacional
mediante el decreto 52 de 1948, están habitadas hoy por 4.806
colonos aproximadamente, lo cual, dada la situación actual de esas
familias, hace aún más difícil el manejo y aprovechamiento de los
recursos naturales.
Estos caseríos tienen por lo general algo más de cien casas,
escasos de servicios médicos, salvo en aquellos lugares donde
funcionan los servicios de salud, como Puerto Limón, Puerto Aljure,
Puerto Santander, La Macarena, San Juan de Arama, La Playa, La
Uribe, Puerto Rico, Puerto Lleras, Piñalito, entre otros, con
puestos de salud. Las vías de comunicación consisten en
carreteables, deficientes, aún más en épocas de invierno. El
régimen económico de tumba y quema del bosque sin discriminación de
especies maderables de conservación, preceden al cultivo de yuca,
plátano y dejan descansar por unos dos años el terreno volviendo al
procedimiento. Los ríos han sido las arterias importantes para los
movimientos de población. El proceso de tumba y quema antecede a la
erosión de los suelos. Crecientes de los ríos desalojan gran parte
de la población ribereña, pero acostumbran volver a sembrar en los
bancos fértiles de los ríos.
Los datos concretos de las familias afectadas el año pasado por
crecientes del río Ariari desde Puerto Lleras, hacia el sur son de
500 familias. Como consecuencia lógica la población que va llegando
cada vez tiene que dirigirse más hacia el sur en busca de tierras,
dicho impulso será mayor con la construcción del carreteable Puerto
Lleras-San José, a cuyo trazado ya se dio comienzo (la trocha llega
hoy hasta Puerto Arturo, Meta). La parte baja del Ariari (Puerto
Lleras al sur) estuvo habitada en un tiempo por indígenas Guayabero
que a medida que ha venido el empuje de la colonización han tenido
que desplazarse al sur y luego al oriente por el río Guaviare. (Se
encuentran en la actualidad aproximadamente 300 familias Guayabero
en la ribera del Guaviare, en especial en los sitios de Barrancón,
Barranco, Picure, La Ceiba y Barranco Mina).
San José del Guaviare, 1.500 habitantes, representa, a mi modo
de ver, con Puerto Inírida, Guainía, el centro con mayor índice de
comercio y construcciones en los llamados territorios
nacionales.
La cercana colonización de El Retorno, auspiciada desde hace
unos años por el Incora alberga población dedicada a agricultura y
ganadería. Esta zona es fructífera en la producción de arroz.
Hasta San José llegan lanchas de tres y más toneladas
procedentes de Puerto Lleras, llevando artículos de primera
necesidad y combustible y remontando el río con arroz y productos
maderables. Transporte tonelada $400.00-$500.00. El río Guaviare ha
sido, en especial en los últimos años vía básica para la migración
y el comercio. Hoy día se puede viajar por el río hasta Puerto
Inírida, Guainía, con la interrupción en el raudal de Maripirán,
salvable por un carreteable. Al otro lado del raudal se hace el
trasbordo.
Las riberas del río Guaviare están habitadas por indígenas
Guayabero, Piapoco, Puinave y por Guahibo, en los ríos y caños
aledaños. También hay grupos indígenas provenientes del Vaupés.
Aproximadamente 300 familias de colonos se dedican al cultivo de
arroz, yuca, plátanos y ganadería incipiente.
Además de haber sido zona de refugio para población afectada
por la violencia del interior del país, a estas regiones se
dirigieron, también, personas participantes y/o directamente
afectadas por las guerrillas del Llano. No es extraño, entonces,
encontrar hoy, en las sabanas del Vichada o en las selvas del
Guainía, recuerdos y memorias, relatos de Guadalupe Salcedo, Dumar
Aljure, Giraldo y otros. El movimiento guerrillero acaecido en los
Llanos Orientales, y el cual cubrió el departamento del Meta, la
hoy prefectura de Casanare y parte de los llanos del Vichada,
debería merecer la atención de investigadores sociales para
analizar sus móviles y sus consecuencias.
Así fue como el Vichada y el Meta se convirtieron en arterias
fluviales hacia el oriente para el refugio de población amenazada y
directamente afectada. Sería de todas formas interesante investigar
científicamente este aspecto y detallar el índice de población que
regresó a sus lugares de origen.
El Vichada, Puerto Inírida y Santa Rita han sido puntos
importantes para la colonización y el comercio. En Puerto Inírida
se está promocionando actualmente una cooperativa de cacaoteros con
300 miembros de las riberas del Guaviare y Orinoco. Los productos
extraídos de allí: chicle, pendare, chiquichiqui, deben llevarse a
Villavicencio por 1 vía terrestre Santa Rita o por vía fluvial
Mapiripán Puerto Lleras. La mano de obra que opera en la extracción
de estas fibras está constituída por indígenas puinave, curripaco y
piapoco, quienes cada vez deben adentrarse más en la selva para
extraer estos productos naturales.
Hemos visto cómo en la realidad la visión de estas comisarías es
un tanto diferente a la que se tiene por lo general.
He intentado demostrar cómo un fenómeno político de causas
económicas y sociales ha tenido consecuencias impredecibles en la
historia como un conjunto de fenómenos consecuentes y
encadenados.
Aquí viven muchas familias de colombianos que se sienten
orgullosas del país y muchos otros que han quedado alejados y
olvidados del panorama del desarrollo y de la vida nacional a pesar
del esfuerzo, dijéramos misionero, que pocas entidades
gubernamentales realizan con tesón y por la acción de jóvenes
profesionales, agrónomos, médicos, ingenieros, asistentes sociales
y otros.
Cada una de las regiones mencionadas merece la atención de
investigadores con el propósito de definir los fenómenos sociales
actuales, las actitudes y valores de los campesinos hacia las
innovaciones tecnológicas.
2. ALGUNOS ASPECTOS SOBRE LA LOCALIZACION Y SITUACION DE LOS
GRUPOS INDIGENAS DE LA REGION ORIENTAL DE COLOMBIA
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2
Las publicaciones especializadas en el ramo de la investigación
etnológica son punto de partida básico para el conocimiento de la
situación actual de los grupos indígenas y su proyección cultural,
social y económica en el ámbito nacional. He querido en la reseña
siguiente hacer una enumeración general sobre los sitios donde
habitan los indígenas, para con ello contribuir a futuras
investigaciones.
Dicha situación obedece, en primer fugar a la actitud
eminentemente colonial, en vigencia por largos años y a las
repercusiones lógicas que ha tenido la llamada civilización
occidental sobre los grupos indígenas. En primer lugar se puede
mencionar la expansión territorial de grupos de colonos y
campesinos evacuados de zonas afectadas por la violencia, quienes
han buscado en los Llanos Orientales y en las selvas de la
Orinoquia y la Amazonia una forma de subsistencia. La formación de
grandes hatos y haciendas dedicadas a la ganadería habitaban los
llanos de Casanare y Meta. Otro factor que puede mencionarse es el
impulso de empresas dedicadas a explotaciones de caucho, chicle,
pendare fibras como el chiquichigui, dirigidas por blancos quienes
a cambio de mano de obra, entregan ropa, comida, herramientas a los
indígenas, quienes a la larga quedan hipotecados con trabajo, esto
es, que deben años de trabajo por los bienes que les han sido
entregados.
Valdría la pena profundizar en algunos campos de la
investigación antropológica cómo es el de la incidencia de delitos
cometidos o atribuidos a indígenas, esto es: hurto, robo,
homicidio, prostitución y delincuencia en general. Me atrevería a
afirmar que lo que le ha sucedido al indígena colombiano es que ha
recibido lo más dañino de nuestra cultura, y ello lo hace aparecer
ante los blancos como perezoso, ladrón, etc. Los juzgados y
cárceles de esta región del país, y los expedientes que en ellos
reposan bien pueden testificar esta situación.
Negocios inhumanos como el de la venta de alcoholes de alto
grado, han prosperado sin encontrar muchas veces la oposición de
las autoridades o de los ciudadanos. Algunos de éstos, como el
denominado "Cayuba" son de más de 90°.
Todo lo anterior conlleva a recalcar la inminente necesidad de
la formulación de una eficaz política indigenista, la cual exige de
por sí el concurso de diversas disciplinas y de la investigación
etnológica.
El número aproximado de indígenas en Colombia está aún por
establecerse, por lo tanto es inminente la realización de un censo.
Por ello, dejaré de lado datos sobre población, salvo en aquellos
casos en que se hayan obtenido informaciones de fuentes fidedignas,
aun considerando que sean cifras aproximadas.
Es importante citar como referencia para el presente artículo el
Mapa Físico-Político de Colombia, elaborado por el Instituto
Geográfico Agustín Codazzi (escala 1:1.500.000, 1970).
En el departamento del Meta se encuentran grupos Guahibo en la
región del río Planas, Tiyabá y Tigre, en las localidades de
Abaribá, Nazareth, Cumarito y Altamira. Existen referencias de la
existencia de aproximadamente 500 Guahibo en las riberas del río
Ovejas, que cae al Guaviare.
En el río Guarrojo se hallan las localidades de Palmira y La
Hermosa, aparentemente abandonada definitivamente esta última. En
el sitio de Siriape se encontraba hasta hace poco un grupo Guahibo,
el cual ha sido desplazado por la acción de los colonos y la
violencia que se presentó en la región, en 1970.
Las riberas del río Guaviare están habitadas por los Guayabero,
migrantes del río Ariari (Meta), en la actualidad en la reserva de
Barrancón y Barranco Ceiba.
En algunos sitios no es raro conocer el caso de la convivencia
de diferentes grupos indígenas. Es el caso de Angostura, sobre el
río Guaviare en donde conviven Curripaco y Puinave. En la parte
alta del río Guayabero viven diez familias Curripaco, quienes
habitan una isla abajo del caño Cabra. Un grupo Piapoco de unos 500
miembros se encuentra en las bocas del río Cadá (Vichada). Otro de
Guahibo subsiste en la zona de Guérima, sobre el río Uva. Los
Puinave se hallan en la región de Buenavista, en el caño Bocón,
cerca del río Uva. En Barranco Mina sobre el río Guaviare conviven
Piapoco y Puinave.
Se estima en 5.000 los indígenas que habitan las riberas del río
Uva. La comisaría del Vichada está poblada por grupos Guahibo y
Amorúa, la mayor parte de ellos concentrados alrededor de misiones
católicas; conocidos como los más agresivos, acostumbrados a matar
y robar ganado viven retirados de los colonos y viajeros blancos, y
por ser nómadas es difícil localizarlos. Rara vez salen a los
fundos y si lo hacen es para pedir sal.
Aparentemente el caño Tuparrito, cerca del río Tuparro (Vichada)
está habitado por un grupo Cuiva. Estos se encuentran también en el
Caño Aguasclaras, en las cercanías de los ríos Ariporo y Casanare
(Intendencia de Arauca). Los Guahibo se hallan en las riberas de
los ríos Tomo y Tuparro (Comisaría del Vichada).
Los grupos "intrusos" de Venezuela, los
Piaroa, los que, por razones aparentemente económicas han cambiado
su habitat, están localizados en el río Orinoco, al sur de Puerto
Ayacucho (Venezuela), así como en el sitio de Mitúas, sobre el caño
Supaví (Vichada). Los grupos Weveniana, Waica, Kumaica y Piapoco se
encuentran cerca de Zunape (Vichada). El dato comisarial sobre la
población del Vichada es de trece mil indígenas.
Las riberas del río Meta, habitadas antiguamente por grupos
Saliva, tienen en la actualidad campos propicios para la ganadería
y cultivos, por lo cual los indígenas han tenido que desplazarse
hacia el oriente, a las sabanas. Hay tres familias de Saliva en el
caño Tapaojo, cerca de Santa Rosalía (Vichada). En el río Cravo
Norte (Casanare) viven unas 58 familias de Saliva, migrantes del
río Meta. Sobre el río Ariporo y sus caños afluentes se hallan
grupos Maciguare, Siripuyo, Yaruro y Mayarero. Algunos tienen
ganaderías y pequeños cultivos; se dedican también a la pesca y
cacería, buscando las sabanas en verano y las riberas altas de los
ríos en invierno. Una tribu mencionada como Guayas está localizada
entre el caño Aguasclaras y el río Ariporo.
El sitio de Guérima (Vichada) está habitado por 30 familias,
aproximadamente, de Amorúa. El desplazamiento hacia el oriente de
los grupos Saliva, Guahibo y Amorúa es evidente, tanto en los
llanos de Casanare como en el Meta y Vichada, fenómeno debido a la
colonización, como dije anteriormente y a la formación de hatos y
fundos.
Al sur del río Guaviare, en las selvas de la Orinoquia y
Amazonia habitan grupos que llevan un modo de vida diferente a los
enumerados con anterioridad. Estos, cazadores, cultivan yuca y
plátano. Los medios básicos de comunicación son los ríos y las
trochas para salvar los tramos no navegables. En el Guainía se
hallan los Baré, en el sitio de Cacagual, en el río Atabapo; grupos
Puinavé y Curripaco, aguerridos cazadores estos últimos, se
encuentran en número aproximado de 2.000 en los sitios de Tonina y
Cejal. Sobre el río Guainía existen unos 3.000 Puinave; en
Mavajete, San Felipe de Caranacoa y El Remanso, habitan grupos
Curripaco.
Ha sido evidente la migración hacia Venezuela de los Guahibo,
Waica y Piapoco, por el río Orinoco, así como la migración de Tupí
Guaraní, procedentes del Brasil, hacia Colombia. Los habitantes del
Guainía se dedican, en su mayor parte, a la extracción de fibras,
bajo la dirección de comerciantes.
Entre los indígenas de la comisaría del Vaupés podríamos citar a
los Maku, Cubeo, Wanano, Tatuyo, Desana, entre otros, aculturados
enormemente, en especial por la influencia de los caucheros y
misioneros.
En el río Popeyacá, afluente del Apaporis, se encuentran
dispersos, los denominados Tanimuca; Ocaina en el medio Caquetá,
Yucana, Miraña y Matapí, en el río Mirití; Muinalme, Bora, Ticuna y
Yagua en la Comisaría del Amazonas.
Se han visto, en esta forma, globalmente los sitios donde están
localizados los grupos indígenas de esta región del país. Debo
aclarar, sin embargo, que, especialmente en lo referente a las
tribus de los llanos (Meta, Vichada, Arauca y Casanare) se debe
tener especial cuidado en el nombre del grupo; los nombres
mencionados corresponden a la forma como la gente, vecinos,
viajeros e informantes los llaman, o al nombre dado por propios
miembros del grupo, pero éstos solamente se podrían aclarar al
hacer las consiguientes investigaciones lingüísticas y
etnológicas.
La economía de estos grupos, en su mayor parte, está sujeta al
intercambio de bienes, fibras, piezas de caza, pieles, canastos,
cestería, flechas, etc., por productos de primera necesidad: sal,
azúcar, cigarrillos, ropa. De allí, pues, la importancia de crear
una acción directa de las agencias de carácter científico en el
país, para proceder a una evaluación de los organismos
gubernamentales y privados, en lo referente a contactos con los
indígenas. Es necesario, entonces, definir los objetivos de la
legislación indígena colombiana (Legislación Nacional sobre
Indígenas. Ministerio de Gobierno. Imprenta Nacional. Bogotá,
1970); la operatividad del Consejo Nacional de Política
Indigenista, creado mediante Decreto número 2122 de 1971, y evitar
a toda costa la dependencia económica, desplazamiento territorial y
extinción completa de las culturas indígenas.
Es necesario recalcar que ya no se puede ver y observar a los
indígenas como un elemento aislado, ya que todos han tenido
contacto con los blancos. No es necesario sin embargo adoptar una
posición conservacionista, porque en las condiciones actuales su
modo de vida y alimentación, ha sido cambiado parcial o casi
totalmente. Serían numerosos los casos que podría citar para hacer
más clara esta situación, pero sea por el momento ésta, una voz de
llamado y alerta a los científicos y entidades gubernamentales para
que tomen interés en los tópicos ya mencionados.
3. PERSPECTIVAS SOCIODEMOGRAFICAS EN LA ORINOQUIA COLOMBIANA
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"Aún no hemos ocupado sino una muy pequeña parte del
territorio nacional, y nos amontonamos sobre la que ofrece más
facilidades naturales, aunque en ella las condiciones económicas
sean muy duras, porque el colonizador y el empresario que quieran
lanzarse a la conquista de las tierras despobladas no cuentan con
recursos técnicos ni apoyo oficial alguno para
hacerla..."
Alfonso López Pumarejo
Discurso de posesión como Presidente de la República. Agosto 8
de 1934.
Las palabras de uno de los presidentes de la República que
desarrolló programas de gobierno dirigidos hacia grandes reformas
de nuestra sociedad nos afirman también que fue uno de los pocos
gobernantes que verdaderamente se preocuparon por los denominados
Territorios Nacionales, siendo la Orinoquia uno de estos. Con el
propósito de dar una contribución al desarrollo de este panel me
voy a permitir hacer un esbozo de las perspectivas
sociodemográficas de la Orinoquia colombiana haciendo énfasis en
los grupos humanos que la habitan y en la acción futura del Estado
en esta región.
La densidad y el número de los asentamientos humanos en esta
región han dependido históricamente de varios factores como son: el
desarrollo de la economía regional, las vías de comunicación
existentes, las condiciones de vida y el volumen de las migraciones
hacia esa región. La perspectiva histórica de la economía de esta
región del país demuestra la relación que existe entre la dinámica
económica y el tipo de poblamiento. Los primeros asentamientos
organizados por los misioneros eran solamente una forma de obligar
a los indígenas, originariamente nómades y seminómades, a que
modificaran sus formas de vida y de subsistencia y que prestaran su
mano de obra a las industrias asociadas a las misiones.
Con el fin de establecer unos criterios de clasificación (de los
asentamientos humanos es necesario en primer lugar definir las
regiones geográficas que existen dentro de la Orinoquia que, grosso
modo, se pueden establecer así: el piedemonte, la sabana, la
sabana-río y la selva. Especialistas en geología y suelos de la
región ya han presentado aportes técnicos a esta categorización
distinguiendo dentro de ellas subregiones fisiográficas con
características de suelos y vegetación determinadas y, por
supuesto, con condiciones apropiadas y no apropiadas para
determinadas explotaciones económicas. Así, pues, podríamos iniciar
el análisis considerada los habitantes prehispánicos de esta
región o sea los indígenas que habitaban como las de sabana y
selva. Entre estos podemos mencionar los Sae, Guayupe, Betoye,
Tunebo en el pie de monte y los Chiricoa, Guahibo, Achagua, Saliva,
Amorúa. Piaroa en la sabana. A partir de la conquista por parte de
los europeos conocemos bien cómo cambió la composición demográfica
de la población: diezmados por las enfermedades o acosados por la
esclavitud europea muchos de estos grupos perecieron o migraron
hasta otras... regiones. Los nuevos habitantes, los misioneros
españoles intentaron nuclear a los indígenas alrededor de poblados
y haciendas, tanto en el piedemonte como en la sabana. Así aparecen
misiones en Chita, Támara, Pauto, Morcote, Porte, Moreno, Nunchía
en el piedemonte del actual Casanare; Casiabo, San Ignacio de los
Betoyes, a orillas del río Cravo; San Salvador, Macaguane, Patute,
esta última en el territorio actual de Arauca. La presencia
jesuítica se extendió hacia las selvas del Orinoco, otros
asentamientos los fundaron en la región de sabana, cerca a los
principales ríos como el Meta
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4
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Los jesuítas fueron los impulsadores de la actividad ganadera en
el llano y de cultivos como el cacao, en las selvas del Guaviare y
del café en el piedemonte de Casanare. Al ser expulsados los
jesuítas en 1767, el vacío institucional dejado por ellos fue
aprovechado en algunas regiones por las comunidades nómades para
tomar posesión de lo que antes perteneció a los asentamientos
misioneros. El decaimiento completo de la actividad ganadera y de
las misiones se agudizó durante la época de la Independencia,
puesto el poderío económico de ellos no fue verdaderamente
reemplazado. Sin embargo, no se puede dejar pasar por alto la
actividad de los dueños de hatos, habitantes de Sogamoso, de Arauca
o de los mismos hatos en las regiones de Arauca y Casanare.
Una de las grandes épocas de bonanza económica vivió la región
de la Orinoquía durante el siglo pasado por la explotación de
caucho y de la sarrapia que se exportaban por el Orinoco; por la
explotación de plumas de garza "aigrettes" desde
1890 hasta 1914 cuando la moda europea ya no exigía su uso.
Inclusive, la navegación por el Orinoco y el Meta llegó hasta
Orocué y Puerto Barrigón en el río Humea a 60 kilómetros arriba de
Cabuya. Por allí se exportaban productos y resinas naturales,
pieles, fibras y se importaban telas, pianos, porcelanas, muebles y
perfumes con destino a la capital Bogotá.
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ASENTAMIENTOS Y VIAS DE COMUNICACION
EN EL SIGLO XIX
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Muchos asentamientos fundados por los jesuítas habían
desaparecido a finales del siglo XIX y a partir del gobierno del
General Rafael Reyes aparecen nuevos asentamientos fundados para
explotar la quina, la sarrapia y las minas de sal. Entre estos
podemos mencionar a Cumaral, Restrepo, Cabuyaro. A estas
explotaciones fueron llevados detenidos de las cárceles del
interior del país a quienes se les dió la posibilidad de iniciar
una nueva actividad.
Es a partir de la época de la llamada violencia cuando la
inestabilidad política afectó las formas de trabajo y tenencia de
la tierra. Muchos de los grandes y pequeños propietarios huyeron
hacia la capital y hacia otras ciudades y pueblos enteros fueron
destruídos, bombardeados e incendiados, i.e. Uribe, Cumaral, La
Aguada, Moreno, Pachaquiaro, Trinidad y Ten, entre otros; algunos
presionaron a pequeños propietarios para comprarles ganados y
haciendas con el fin de ensanchar su riqueza aduciendo el peligro
que corrían al quedarse en el llano. Así recibió esta región del
país, en la etapa post-violencia, una ola de inmigrantes
desplazados de las regiones andinas de Tolima, Caldas,
Cundinamarca, Boyacá, Valle del Cauca y otros departamentos.
Uno de los aportes bien interesantes para el análisis de los
grupos humanos en esta región es el del examen de las relaciones
productivas y los sistemas ecológicos en la sociedad de
colonización que es la de la Orinoquia Colombiana.
Podemos explicar así la presencia del indígena, del colono y del
llanero, tratando de aislarlos como grupos étnicos culturales en
regiones determinadas de la selva, del pie de monte y de la sabana,
tanto de la sabana natural como de la artificial (Ver Gráfico No.
1).
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GRAFICO Nº 1. Diseño: MA. EUGENIA
ROMERO. DIBUJO: BOADA Y HOYOS
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Estos segmentos de la sociedad llanera se caracterizan por sus
relaciones de complementariedad y a su vez de oposición. Se ha dado
la mezcla biológica entre el indígena y el llanero al cual se le
puede denominar "colono antiguo de la Orinoquia
colombiana. Los grupos indígenas habitantes de la sabana natural se
han visto desplazados hacia las áreas de selva en donde han
modificado sus pautas de subsistencia y poblamientos. Por otra
parte el colono reciente (post-violencia) se ha asentado más que
todo en el piedemonte y áreas de selva. Allí ha desarrollado
actividades de s agricultura de subsistencia y tala del bosque
natural. En algunas áreas de colonización, en especial del
departamento del Meta los colonos se han visto a su vez desplazados
por la agricultura y la ganadería tecnificadas, cada vez en mayor
expansión.
Por otra parte, las zonas de piedemonte y sabana, antes
habitadas por sectores de campesinado llanero, y conuqueros, se han
visto modificadas en su paisaje ecológico por la agricultura de
vega y la ganadería de praderas. Es bien posible que sectores
campesinos de llaneros, colonos e indígenas se hayan desplazado a
algunos de los centros urbanos de la región debido a problemas de
tenencia de tierras y actividades económicas.
Uno de los obstáculos más grandes al tratar de explicar las
perspectivas demográficas de esta región, a partir de un análisis
histórico es el de la disparidad de cifras de las fuentes
estadísticas, aún las de los años más recientes. Así por ejemplo,
no son consistentes las cifras demográficas del DANE, DAINCO,
ADIOR, SEM en lo que respecta a la población urbana y rural de los
territorios de Vichada, Casanare y Arauca especialmente.
El país colombiano desarrolló la base de su economía, el cultivo
del café y las vías de comunicación alrededor de las tres
cordilleras; utilizando el corredor del río Magdalena y los puertos
tanto de Barranquilla como de Buenaventura, se construyó el eje
económico y demográfico que estructura hoy a la nación. La
población urbana está concentrada en las ciudades de Cali,
Medellín, Barranquilla y Bogotá y en aproximadamente 11 ciudades
intermedias del interior. Si bien el crecimiento poblacional de las
áreas urbanas del país en el período 1964-1973 fue de 41.1%
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de este crecimiento no se
han exceptuado las poblaciones urbanas de la Orinoquia cuyo
crecimiento urbano se ha centrado en los asentamientos urbanos del
piedemonte, Villavicencio, Yopal, Aguazul, y las zonas de
colonización del Ariari, Guejar y del Sarare. Asentamientos urbanos
como Saravena y Granada han doblado su población en el lapso de 10
años. Otras poblaciones, especialmente algunas de la sabana de
Casanare y Piedemonte no han aumentado su población e incluso la
han disminuido (i.e. Cravo Norte, Rondón, Monterrey, La Salina,
Nunchía).
El panorama demográfico actual nos permite afirmar que esta
región tiene aproximadamente el 2.7% de la población colombiana y
que en un 80% aproximadamente la población se encuentra concentrada
en el área de piedemonte y sabana-río. Los asentamientos que acusan
un crecimiento demográfico significativo tienen
"relativamente buenas" vías de comunicación con
el altiplano andino. Se deduce que la emigración de algunos centros
urbanos de la región se debe a la búsqueda de mejores fuentes de
trabajo y de educación para los hijos.
Los centros urbanos más densos y con mayor crecimiento en los
últimos años se encuentran cerca de la cordillera y el piedemonte.
Le siguen en tamaño los centros urbanos de la sabana-río
diseminadas por todo el territorio (i. e. Puerto López, Arauca) que
acusan un marcado crecimiento o aquellos que han disminuído su
población o su crecimiento ha sido nulo (i.e. Orocué, Cravo Norte,
Cabuyaro, Trinidad, Puerto Carreño). Los asentamientos de la sabana
que no están a la orilla de los ríos han tenido menos posibilidades
de surgir como parte de la economía regional (San Carlos de Guaroa,
Sabanalarga, San Pedro de Arimena). Una cuarta categoría de
asentamientos que acusan un rápido crecimiento son aquellos
localizados en las regiones de colonización de la selva orinoquense
i.e. Granada, San José del Guaviare, Saravena.
Las tendencias del desarrollo demográfico actual manifiestan que
la dinámica poblacional se centrará en aquellos asentamientos del
piedemonte que puedan ser receptores de población migrante,
posiblemente desempleada, de otras regiones del país y en aquellos
asentamientos de la sabana donde nuevas tendencias de actividades
económicas así lo requieran. Este último caso está ilustrado
claramente en las explotaciones petroleras de Arauca y Casanare,
las que poseen reservas, según expertos, de más de 1000 millones de
barriles. Esta actividad generará necesariamente una dinámica
poblacional puesto que requiere mano de obra, dinámica que se
centrará en algunos poblados de la sabana-río que no cuentan
actualmente con servicios ni vías adecuadas para recibir una
migración de población. Es de todos conocidas las características
sociales y económicas que acompañan a los asentamientos de la
economía petrolera: migración de mano de obra masculina,
hacinamiento, desarrollo de tugurios de familias que viajan a
buscar alguna actividad paralela a la petrolera, entre muchas
otras.
Con respecto a la posibilidad de elaborar algunos puntos
pertinentes al proceso de poblamiento futuro en la Orinoquia, me
permito destacar los siguientes:
a. La presencia del Estado en la Orinoquia Colombiana se
caracteriza a lo largo de la historia por la ausencia de
directrices que orientan el desarrollo de la región como
"propósito nacional". Son muy pocos los planes de
desarrollo en donde aparece alguna mención a la Orinoquia
Colombiana.
b. Otra de las características de esta presencia del Estado es
la improvisación en las acciones que se adelantan y, en un caso muy
claro, en materia de vías, un gran número de ellas aparecen en
Decretos, Planes Viales, pero no en la realidad
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c. Siguiendo la línea de acción de programas hacia la comunidad
la multiplicidad de funciones de las diversas instituciones del
Estado dificultan si no imposibilitan el éxito de los planes y
programas (i.e. en vías, educación, saneamiento, salud). La
perspectiva de recibir una migración intensa de población no es muy
positiva cuando los servicios públicos, de infraestructura y
transporte no son suficientes para la población
"nativa".
d. Si bien es cierto que la sociedad nacional se ha desarrollado
históricamente muy aparte de la noción de territorialidad hacia la
región que nos interesa, es comprensible que cualquier intento de
desarrollo regional deba formularse teniendo en cuenta en primer
lugar a los habitantes de los poblados de la sabana y sabana-río
como a los indígenas que habitan dispersos en las áreas de sabana y
de selva. Cualquier intento de esbozar un plan de nuevos
asentamientos humanos en la región debe tener en cuenta la
idiosincracia de los grupos interesados, tanto nativos como
migrantes y las perspectivas económicas reales de la región.
e. El interés de un desarrollo regional de la Orinoquia debe
plasmarse en considerar las posibilidades reales de nuevos
asentamientos, si es el caso, definiendo ante todo el tipo de
actividades económicas regionales y su articulación a la Economía
nacional. La ocupación de nuevos territorios por parte de población
migrante, culturalmente adaptada a explotar un medio andino
efectivamente que causará como ya ha causado, enfrentamientos con
la población indígena.
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Revista de la Defensa Civil Colombiana. Bogotá,abril 1972.
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América Indígena. Vol. XXXIII, No. 2, abril-junio,
México,1973.
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Presentado en el Panel sobre el Proceso de Asentamientos
Humanos y los Nuevos Centros de Poblamiento en la Orinoquia.
DAINCO. Planetario Distrital. Septiembre 26-27, 1984. Bogotá.
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Romero, María Eugenia. Antecedentes para la Historia Cultural y
Económica de la Orinoquia Colombiana. ICFES. Memorias Eventos
Científicos. Vol. 12. Bogotá, 1984.
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DANE. Boletín Estadístico 1977.
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Romero, María Eugenia. Presencia del Estado en la Orinoquia
Colombiana: Aspectos político-administrativos, S. XIX-XX. Capítulo
II de este volumen.
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