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PROLOGO
El refrán es para muchos,
un rumor lejano incornprendido o algo vulgar y bajo. Para otros constituye toda una
filosofía. De ahí se deriva la importancia de su controvertida existencia.
En ciertos "círculos
sociales" es considerado como un fenómeno sin abolengo; por esta razón podría
afirmarse que sufre una discriminación cultural. Esto no impide su presencia en las más
sutiles conversaciones y en las reuniones más elegantes. Es sin embargo frecuente que
ciertos grupos sociales tiendan a no admitirlo y esto estriba en el hecho de querer
conformar una estructura "cultural refinada", Así, los refranes han sido
víctima de una categorización por parte de las diferentes clases sociales. O sea, el
refrán tiene determinado status social. Algunos refranes, con sabor regional y propios de
la cantina no han adquirido el "derecho" de entrar en las páginas de la
filosofía o de la literatura por no haberse quitado el sombrero y la ruana, y por no
vestirse de acuerdo a las leyes de la "etiqueta". Por lo tanto el refrán no
escapa al conjunto de fenómenos de diferenciación en "cIases sociales" y se
convierte en rasgo distintivo.
Los hechos anotados
anteriormente enriquecen la historia del refránl, y le confieren importancia como
fenómeno social. Este es el objeto de nuestro análisis: el refrán y su relación con la
cultura.
El refrán es materia de
estudio antropológico en el área de la linguística y en el área del folklore. Para
explicar por qué el refrán es materia de estudio científico, podemos hacer una pequeña
incursión en la historia de la Antropología, porque nos sentimos tentados a suponer que
el refrán forma parte de los fenómenos sociales "universales" y por esta
razón se ajusta a las leyes descubiertas por esta ciencia. Dada la universalidad del
refrán, nos serviremos del método de análisis estructuralista.
Claude Lévi-Strauss es el
miembro más representativo del estructuralismo en la antropología. El ha hecho varias
publicaciones a lo largo de las cuales expone su método, el cual se basa fundamentalmente
en el método de la lingüística, ciencia que hoy en día ha avanzado muchísimo pues ha
logrado conformar modelos universales.
La transposición del
método lingüístico a la Antropología fue de grandiosa utilidad. Permitió que esta
disciplina social saliera del estancamiento en que se encontraba al dotarla de una
poderosa maquinaria teórica que le proporcionaba herramientas para adentrarse en los más
difíciles terrenos de la investigación social. De esta manera le brindaba a la
Antropología la oportunidad de alcanzar su anhelada meta: una teoría universal de la
cultura. La búsqueda de universales se había convertido en la obsesión de las
disciplinas sociales. Varios fueron los autores que al emprender la ardua tarea de
conformar una ciencia proclamaron haber descubierto una teoría universal. Nuevas
investigaclones destruían estas teorías, creándose por ello en el seno de la
antropología diversas escuelas que afanosamente trataban de imponer "su
verdad". El error fundamental había consistido en hacer de la Antropología una
ciencia independiente, y por eso los enfoques eran totalmente unilaterales. Las escuelas
solo apuntaban hacia ciertos aspectos de la cultura, tratando de conformarlos como
determinantes. Estos fueron errores necesarios pues sobre ellos se edificó la moderna
Antropología, la cual comprendía, en una forma superada, que su misión fundamental era
hacer converger en una totalidad las investigaciones de los demás campos científicos
especializados; hallándose sobre la práctica los puntos de articulación de los
múltiples fenómenos analizados por ellos.
Fue Lévi-Strauss quien
comprendió la importancia de dar una visión totalizadora de la cultura en donde
estuvieran presentes todas las dimensiones del fenómeno social. Al hallar las relaciones
que existían entre los diversos aspectos en el marco de la realidad fenomenológica y al
hallar la lógica universal con que la naturaleza se construía a sí misma y se
transformaba históricamente en el seno de las diversas sociedades del globo, se
conformaba un sistema válido para cualquier área de la cultura.
El refrán es una entidad social presente en todas las culturas. Tratar de hallar su
origen es una pretensión metafísica; es como ubicar históricamente la aparición del
lenguaje, tarea en donde solo tienen cabida las especulaciones. Sabemos que la gran
mayoría de los refranes contenidos en esta colección no son colombianos, en el sentido
estricto de la palabra pues fueron traídos por los españoles durante la conquista, pero
la labor nacional no ha sido solo de ajuste, sino de transformación. No es mera
adaptación sino que el refrán colombiano aparece como la resultante del contacto
histórico de varias culturas; fenómeno que se conoce con el nombre de sincretismo
cultural. Es posible que al hacer Investigaciones entre las culturas aborígenes actuales,
se pueda rescatar un rico material paremiográfico autóctono, que pruebe la universalidad
del refrán y que puede existir independientemente de la difusión cultural. El refrán en
Colombia es de uso regional, ya que sufre modificaciones en el lenguaje que no afectan su
significado y que le dan un sabor característico proporcionándole en esta forma
identidad regional.
Para sintetizar: el refrán
es universal y sufre las leyes de su estructura continente, o sea el folklore y se puede
afirmar que la estructura del refrán puede ser dividida en rasgos distintivos y en rasgos
concomitantes, cuando es producto de a difusión y del sincretismo. Al decir que es
universal debe comprenderse en el sentido de que está presente en todas las sociedades
del globo, ya que no hay un foco cultural sino que cada sociedad se desarrolla siguiendo
sus propias leyes. Cuando las sociedades entran en contacto, se establecen nuevas
relaciones que originan la difusión y el intercambio cultural.
Como resultado de la
conquista española nos fueron impuestas ciertas formas culturales que coexistieron con
formas culturales nativas. Tal es el caso del folklore, a través del cual se conserva. la
identidad cultural. Por eso nuestra labor debe ser preservar e impulsar el folklore
nacional, lo cual significa salvaguardar nuestro más preciado patrimonio: la Tradición.
Carlos Ernesto Pinzón C.
Graciela Fandiño
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