DICHOS Y REFRANES OIDOS EN COLOMBIA
Carlos Ernesto Pinzón
Graciela Fandiño

© Derechos Reservados de Autor


D

Da Dios habas a quien no quijadas.
Dádivas quebrantan peñas.
Darle al pobre es prestarle a Dios.
Debajo de las enaguas se ven las hojarascas.
Debajo de una mala capa se esconde un buen bebedor.
Deber cumplido, placer recibido.
De baños y cenas están las sepulturas llenas.
De boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
De buenas intenciones está empedrado el infierno.
De casta le viene al gato ser rabilargo.
De cualquier palizada sale un lobo.
De cuándo a dónde Mariquita con guante.
De decir a hacer, hay mucho que ver.
De dinero y santidad, la mitad de la mitad.
De donde se saca y no se echa, pronto se acaba la cosecha.
De este maíz, ni un grano.
De fuera vendrá quien de tu casa te echará.
De Garzón al cielo; y en el cielo un rotico para mirar a Garzón.
De gustos y colores no hay nada escrito.
De grano en grano llena la gallina el buche.
De la abundancia del corazón habla la boca.
De la mano a la boca no se pierde la sopa.
De la mentira algo queda.
De la mujer y el dinero no te burles, compañero.
De la mujer y el amigo, espero no creas sino lo que supieres cierto.
De la panza sale la danza.
De la semana el lunes y el día de mañana.
De las aguas dormidas líbrame Dios.
De tas deudas lo mejor es no tenerlas.
De las frutas el madroño y de las mujeres el mono.
De lo sublime a lo ridículo no hay sino un paso.
De lo poco, poco, y de lo mucho, nada.
De los arrepentidos se vale Dios.
De los bobos viven los vivos.
De los males el menor.
De los sesenta para arriba no te mojes la barriga.
De mañana en mañana pierde la oveja la lana.
De muchas gotas de cera se forma un cirio pascual.
De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco.
De nada sirve ganar si no se sabe ahorrar.
De noche todos los gatos son pardos.
De padre cojo, hijo renco.
De para abajo y en lo plano, lo que quiera el amo; y de para arriba lo que la bestia pida.
De pelo en pelo me quedo calvo.
De pena murió un burro en Cartagena.
De pendejos y porfiados están llenos los juzgados.
De tal palo tal astilla.
De todo, como en botica
De todo hay en la viña del señor.
De un buen palo sale una mala astilla.
Del agua mansa me libre Dios, que de la brava me libro yo.
Del ahogado, el sombrero.
Del afán no queda sino el cansancio.
Del agua vertida, alguna cogida.
Del amor al odio no hay sino un paso.
Del árbol caído, todos hacen leña.
Del burro no hay que esperar sino patadas.
Del dicho al hecho hay mucho trecho.
Del enemigo, el ejemplo.
Del hombre la plaza, de la mujer la casa.
Del joven la fuerza, del viejo la baquía.
Del mismo cuero salen las correas.
Del río y del padre prior, mientras más lejos mejor.
Del tlngo al tango y del tango al tingo.
Del viejo, el consejo.
Desde que se inventaron las disculpas nadie queda mal.
Desgraciado en el juego, afortunado en amores.
Despacito... buena letra.
Después de comer, ni un sobrescrito leer.
Después de la sopa, copa.
Después de rayo caido no hay Verónica que valga.
Después de viejo, viruela.
Después del gusto que venga el susto.
Después del conejo ido no valen palos al nido.
Después del ojo afuera no vale Santa Lucía.
Detrás de la cruz, el diablo.
Diciendo y haciendo.
Dichoso el que muere hinchado porque muere sin arrugas.
Dicha nos de Dios que el saber no importa nada.
Dicho y hecho.
Diego, entre tu mochila un bollo.
Dijo la olla al caldero: quítate allá rabinegro.
Dijo la zorra á las uvas; no están maduras.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Dineros de sacristán repicando se vienen y repicando se van.
Dinero llama dinero.
Divide y vencerás.
Dios aprieta pero no ahoga.
Dios y casco de mula.
Dios consiente, pero no para siempre.
Dios da el pan al que no tiene dientes.
Dios da la enfermedad y la medicina.
Dios da la Uaga y da la medicina.
Dios dijo; ayúdate que yo te ayudaré.
Dios es paciente pero al fin se cansa.
Dios habla por el callado.
Dios los cría y ellos se juntan.
Dios me ampare de las feas, que de las bonitas me defiendo yo.
Dios me ampare y me favorezca de la mujer chiquita y crespa.
Dios no castiga ni con palo ni con rejo. Dios no se muere.
Dios nos tenga en su mano en invierno y en verano.
Dios, pasto y vacas.
Dios perdona y olvida.
Dios tarda, pero no olvida.,
Dios te bendiga con la pat’e l’hormiga.
Dios te haga grande y duro que yo te haré maduro.
Dios vela por sus borrachos.
Dios y hombre.
Dios y yerbabuena.
Domingo por la mañana ningún, colorado gana, pero sí el enemigo es verde, ningún          colorado pierde.
Doncella sin amor, rosa sin dolor.
Donde come uno comen dos.
Donde entra el sol no entra el médico
Donde esté tu tesoro ahí está tu corazón.
¿Dónde es tu tierra? donde te va bien.
Donde hay amor y firmeza el matrimonio no pesa.
Donde hay amor, hay dolor.
Donde hay celos, hay amor.
Donde hay engaño no hay trato.
Donde hay muchachos no para el diablo.
Donde hay ruda, hay Dios.
Donde hubo fogón no deja de haber carbones.
Donde hubo fuego, queda la ceniza.
Donde las dan las toman.
Donde manda capitán no manda marinero.
Donde menos se piensa, salta la liebre.
Donde no cabe la madre no cabe la hija.
Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo.
Donde pitos, flautas; donde flautas, pitos.
Donde pongo el ojo, pongo el plomo.
Donde quiera que fueres haz lo que vieres.
Donde se cree que fríen no hay cazuela.
Donde se mata la res se pican los huesos.
Donde se saca y no se echa poco dura la cosecha.
Donde se reza el rosario no falta lo necesario.
Donde sobra, falta.
¿Dónde va el buey que no are? ¿y la mula que no cargue?

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