Ficha bibliográfica
Titulo: Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas
Autores: Luis H. Aristizábal
Edición original: Junio 29 del 2004
Edición en la biblioteca virtual: Julio 24 del 2005
Notas: Edición electrónica del diccionario de Luis H. Aristizábal en el que podrá encontrar una minuciosa selección de las frases y citas célebres pronunciadas por personajes colombianos.
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

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| Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas

Letra H


HAMILTON, John

El Congreso granadino es un patio de osos.


HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl (peruano) (n. en 1895)

Varios gobiernos, inclusive un golpe de Estado, todos sus titulares adversos a mis ideas, pero siempre, por encima de todo, la tesis colombiana del derecho de asilo.
(El expresidente peruano Haya de la Torre estuvo asilado a partir del 4 de enero de 1949 durante cinco años, tres meses y tres días, en la Embajada de Colombia en Lima.)


HENAO, Jesús María (.... 1944) y ARRUBLA, Gerardo

Para cultivar el amor a la Patria, es necesario imprimir a la enseñanza de su historia un carácter de veracidad, seriedad, rectitud y sinceridad tales, que sea objetiva a fin de que se palpe, se aprenda a considerar en su justo valor y se la ame de corazón.
Historia de Colombia.
De familia noble, alto de cuerpo, pelo rubio, fue Vasco Núñez de Balboa.
Ibid.

Varón anciano de gruesa y espantable corpulencia.
Quemuenchatocha.
Ibid.

La Historia es maestra soberana y los pueblos tienen vida muy larga.
Ibid.

El crimen de Panamá ha aumentado el número de los crímenes de los siglos, y se alza allá entre las aguas del mar de Balboa, como palo de buque náufrago que indica el camino a la vela latina.
Ibid.

Creemos en el cumplimiento fiel de la ley moral; esperamos la justicia. Ella se retarda a veces; pero llega siempre esplendorosa, gallarda.
Ibid.

¡Viva el Dios de la América Latina!
Ibid.

No tenemos la perspectiva del tiempo que da serenidad y acierto para juzgar o apreciar justamente los sucesos contemporáneos.
Ibid.

Las vías de hecho adoptadas, mediante el imperio de la ley marcial, hicieron renacer la tranquilidad y volver al régimen legal.
Versión de la masacre de las bananeras de 1928.
Ibid.


HERNÁNDEZ, Fernando (Florida (Valle), 1945)

En esta calle están todos los pobres del país y también los carros viejos. No hay rosas rojas en los antejardines, ni hierba verde.
La balada de la calle Camboya, 1994.


HERNÁNDEZ, Iván Sara

Esa mujer diminuta y encantadora, logró el cometido de no ocupar espacio alguno en el mundo.
Las hermanas, 1995.


HERNÁNDEZ, Manuel

Ve el espejo las facciones vigilantes del que mira.


HERNÁNDEZ MONSALVE, Óscar

Losa a losa / levantamos los dos / aquel alto castillo / de besos y palabras.
El viaje.
La doble arquitectura de esa historia / fue como una sonata a cuatro manos.
Ibid.

Te digo amor y me averguenzo / de no tener sino dos sílabas / para todo lo tuyo, / para todo lo mío.
La nueva palabra.
Ella vuelve y entre la comba de sus brazos / regresa el medio mundo que he perdido / que se fue tras de sus pasos.
Para un regreso.


HERRERA, Benjamín (Cali, 1850 - Bogotá, 1924)

General, en estos momentos se juega la suerte del ejército y de la República. Permítame caer sobre el enemigo con todo mi ejército y le prometo un éxito completo.
(Al general Foción Soto al inicio de la batalla de Palonegro), 1900, cit. por Vesga y Avila, Campañas militares del general Herrera
¡A piedra nos defenderemos!
En la retirada de Palonegro, 1900, cit. por el coronel Bernardo Rodríguez, Mis campañas, 1943.
La patria por encima de los partidos. Reyes nos permitió respirar, nos reincorporó a la patria, nos convirtió en ciudadanos efectivos.
Cit. por LENC.
Los antioqueños no pueden continuar siendo parias.
Dicurso, 9, IX, 1909, cit. por Otto Morales Benítez, Muchedumbres y banderas.
No veo la razón para que se funde un tercer partido político en Colombia, cuando dentro del liberalismo caben todas las aspiraciones de los trabajadores, porque éste es carne de su carne y hueso de sus huesos.
1919.
Una franca, enérgica y constante política de oposición al gobierno, la cual debe desarrollarse por todos los medios constitucionales y legales.
Proposición que hizo adoptar en la convención de Ibagué, III, 1922.
No han debido tumbar al señor Suárez. Él se caía sólo.
A Alfonso López Pumarejo.
Estimo que desde cualquier posición, e inspirándose en sentimientos de auténtico desinterés personal y de sincero amor a la patria, puede un buen ciudadano servir a ésta, con la posible eficiencia.
Carta en la cual declinó el nombramiento como ministro del Tesoro al presidente Pedro Nel Ospina, Diario Oficial, no. 18.455, 1922.


HERRERA, Bernardo

El badulaque es usted, yo he pertenecido siempre al Partido Liberal, y usted a todos los partidos.
Al general Mosquera, que lo tildó de badulaque, en la Convención de Rionegro, cit. por Camacho Roldán, Mis memorias.


HERRERA, Fernando

Buscas, en vano buscas a ese ser despiadado / que habita los álgidos nervios del agua, / la oscuridad de la casa vacía, / que habita la palabra que no se atreve a pronunciar tu garganta / desde la noche más horrible de tu infancia.
En la posada del mundo, 1985, El miedo.


HOENIGSBERG, H.F.

El que escribe esto especula que la naturaleza de frente a la enorma inversión energética en la organización del sexo para dar con las proporciones equitativas del 50 por ciento - 50 por ciento que la teoría anticipa, construye la moral (altruísmo, egoísmo, astucia y demás elementos comportamentales propios del estudio de la sociobiología).
"La moral como historia natural", El Tiempo, 7, IV, 1996.


HOLGUÍN, Andrés (Bogotá, 1918 - 1989)

¿La convulsión armónica de los sexos unidos, / no es otro ritmo más de la armonía cósmica?
Savia.
Es "vida nueva" la que estoy sintiendo, / en el amor de pronto deslumbrado, / por tu imagen radiante obsesionado / y en carne viva y en pasión ardiendo.
Vita nuova
Y, en este asombro casi enloquecido, / ando soñando cuando estoy despierto / y voy cantando cuando estoy dormido.
Ibid.

En el siglo XVIII no hay poesía en Francia.
Poesía francesa, 1945.
En todo gran poema hay algo inacabado.
La poesía inconclusa, 1947.
Hay en la filosofía del siglo XX algo que pudiera llamarse una búsqueda de la verdad poética.
Ibid.

El genio es siempre la resultante final de un gran proceso colectivo.
Ibid.

En realidad, la historia de la filosofía no pasa por España.
Ibid., Don Francisco de Quevedo y Villegas.

Si el estilo es el hombre, el estilo no puede modificarse a voluntad, pues ello sería adulterar la íntima esencia del yo.
Ibid.

A Valencia le sobró conciencia, le sobró ciencia y le faltó inconsciencia.
Ibid., Guillermo Valencia y el Parnasianismo
Sólo los políticos y las ardillas creen que la acción se justifica, o que ella es siempre fecunda. La tortuga, símbolo del filósofo, 1961.
El humanismo sólo puede ser anfibio.
Ibid. La autenticidad está en razón inversa a la elocuencia.
La poesía de Francóis Villon, 1968.
No se conoce mucho mejor a Colombia después de recorrer las páginas de sus poetas.
Antología crítica de la poesía colombiana, 1974.
Lo cierto es que de cada movimiento poético perduran unas pocas figuras o, más exactamente, unos pocos poemas.
Ibid.

La biografía de los poetas franceses es, en su mayor parte, la historia de unos cuantos desequilibrados geniales.
Prólogo a Las flores del mal de Baudelaire, 1976.
Baudelaire mudo hace pensar en Beethoven sordo y en Nietszche loco.
Ibid.

¡Raza de Caín, sube al cielo / y arroja a Dios sobre la tierra!
Las flores del mal de Baudelaire, 1976
¡Reloj! Dios espantable, siniestro y siempre en calma / que nos dice "recuerda" con su implacable dedo.
Ibid. La cultura griega tiene origen micénico.
Notas griegas, 1977.
Lo más grave de la justicia militar es su eficacia: con toda rapidez, pescan y condenan generalmente al que no es.
Temas inesperados, Justicia militar, 1979.
Hay zonas del ser humano o temas culturales a los cuales no tiene acceso habitualmente la razón.
Ibid., La razón y sus límites. Sus logros le han hecho perder la razón a la razón.
Ibid.

Todo hace pensar que el olvido ha desaparecido; o, mejor dicho, que nunca existió.
Ibid., ¿Desaparece el olvido?
Tradicionalmente, el colombiano ama la elocuencia. Y lo que es peor aún: la grandilocuencia. Es su vicio.
Ibid., La elocuencia, un vicio nacional, 5, VIII, 1979. Inseguro y conocedor de su ignorancia, el colombiano se sirve de su oratoria para tratar de afirmar su personalidad.
Ibid.

Le dan un balcón y se toma el poder.
Ibid.

La elocuencia está casi siempre reñida con el pensamiento.
Ibid.

La poesía es la antítesis de la grandilocuencia.
Ibid.

¡Qué cosa mejor que reconocer, muy humilde y sinceramente, mi ignorancia!
Ibid., Mi ignorancia.
Reconocer la propia ignorancia es estar abierto a cualquier investigación, estar en la vía de una búsqueda fecunda.
Ibid.

Es más sabio el que sabe que no sabe que el que no sabe que no sabe.
Ibid.

Sócrates, San Agustín y Descartes no son malas compañías. Hay otras peores, sin duda.
Ibid.

El sofista, el profesor, el político: he ahí tres especies biológicas bien petulantes.
Ibid.

Cada hombre tiene su propia temporalidad. Y ese tiempo es exclusivamente psicológico.
Ibid., Tiempo y espacio, ¿existen?
Como la vida es devenir y transformación, no puede aceptarse que haya algo inmóvil. La inmovilidad sería la negación de la vida y del amor.
Ibid.

Para quien mire nuestro país desde el exterior, o desde adentro pero como espectador objetivo, se le presentará entre muchas otras cosas, como el país de la superstición.
Ibid., El país de la superstición.
¿El delito impera? En lugar de buscar y castigar al delincuente, se aumentan las penas en el Código.
Ibid.

En lugar de esforzarnos por transformar la realidad, que nos abruma o desespera, modificamos la legislación.
Ibid.

Incapaces de cambiar el mundo que nos rodea, nos hemos vuelto especialistas en dictar reglamentos.
Ibid.

Estamos, evidentemente, en un país mágico.
Ibid.

La paz es un ideal. La guerra es una realidad constante.
Ibid., El pacifismo.
Fue celebrada en estos días, la Fiesta de la Pereza. Debería quedar establecida -pienso yo- como fiesta nacional.
Ibid., La Asunción: Fiesta nacional.
Libros que, no por antiguos, resultan menos alienantes.
Ibid., ¿Reencarnación?
En nuestro país parece que no existiera sino un "pecado": el del sexo.
Ibid.

Las creencias religiosas se mantienen invulnerables frente a los argumentos que provienen de la razón, de la filosofía o de la ciencia.
Ibid.

Cuando el hombre se dedica al estudio de varias culturas o al estudio comparativo de las religiones, llega a un alto grado de tolerancia y desaparece el espíritu dogmático.
Ibid., Respuesta a hinduistas y yogas.
Es de cortesía elemental no hacer decir al otro lo que no ha dicho, para así poder refutarlo.
Ibid.

La antigüedad de una civilización no es signo de la verdad de sus leyendas.
Ibid.

No hay filosofía anterior a los griegos.
Ibid.

Muchos genios, como Pitágoras y Platón, tienen su fase lunática.
Ibid.

En favor de cualquier teoría, por absurda que sea, podremos siempre invocar el respaldo de célebres adherentes.
Ibid.

Nuestro deber consiste en no alucinar más a una nación suficientemente enajenada.
Ibid.

Las obras líricas demasiado abundantes resultan sospechosas. Lo mejor en poesía se ha dado habitualmente con esa exigencia autocrítica, que limita forzosamente la amplitud de la creación.
Ibid., Juan Ramón Jiménez: un siglo, 1981.
La única fórmula que jamás ha dado resultados, para conseguir la paz, es la de la represión.
Ibid., Paz y represión, 1982. Un escritor como Borges no muere. Sencillamente, desaparece.
Ibid., ¿Ha muerto Borges?, 1986.
La oposición entre "ser" y "tener" revela las dos actitudes humanas más significativas, frecuentes y divergentes. Entre ellas es forzoso escoger, pues cada una excluye psicológicamente a la otra.
Ibid., Ser y tener. El interrogante que atraviesa los siglos sigue abierto: ¿el hombre habita un "cosmos" o un "caos"?
Ibid., El cíclope (tras la tragedia de Armero), 1986.
Descubrir es sólo tomar conciencia de nuestra propia ignorancia.
Ibid., ¿Qué se conmemora el 12 de octubre?
Su muerte sólo puede atribuirse al sorprendente hecho de que la vida termina en la muerte.
Ibid., La maldición de Tutankhamón, 1988.
Lo cierto es que la vida humana constituye un valor supremo. Nada justifica aniquilarla so pretexto de un fallo judicial, que siempre será discutible.
Ibid., Aborto y pena de muerte, 16, XI, 1988.
La vida es el inigualado tesoro que posee cada individuo. El Estado no debe tener la facultad de suprimirla, pues esa vida es superior al Estado mismo.
Ibid.


HOLGUÍN, Carlos (Nóvita, Cauca, 1832 - Bogotá, 1894)

Vea, señorita, la única hermana que tengo de pelo rojo se ha casado dos veces.
A una solterona que le criticara lo rojizo de su cabello
España nos legó unidad de religión, unidad de lengua y unidad de legislación.
Cit. por Jorge Orlando Melo.
Los hispanoamericanos tenemos en realidad dos nacionalidades: la del nacimiento, que es América, donde hemos visto la luz primera, y la de extracción, España, donde se mecieron las cunas de nuestros padres.
Ibid.

General, dígame una cosa: ¿cuántos "angelitos" tiene usted por su cuenta allá en el cielo?
A Mosquera, en alusión a los fusilamientos de enemigos, h. 1877.
Durante todo este período los colombianos hemos guardado intacto el depósito de la fe de nuestros mayores; hemos cultivado con cariñoso esmero las letras patrias y recordado con orgullo nacional las glorias castellanas.
Ante el rey de España, al establecer por vez primera relaciones diplomáticas, 9, I, 1881.
Una de las cosas que no sabemos allá es como se desarrolla en nosotros por acá el amor por aquel pedazo de tierra infortunada que se llama la patria ausente.
Revista de Francia, El Repertorio Colombiano, I, 1881.
¿Son estos países más felices que nosotros?
Revista de Europa, El Repertorio Colombiano, XII, 1881.
Siempre el espectro rojo, siempre la perspectiva de algo peor como único alivio para el mal presente. Triste destino el de Francia.
Ibid.

La tarea de los gobernantes de Colombia parece y es juego de niños.
Ibid.

La restricción de la libertad de la prensa es necesaria una vez que se sabe que ningún país civilizado se ha atrevido a sancionar la absoluta irresponsabilidad de la prensa.
Mensaje del Ministro de Gobierno al Congreso, 1888. Una política moderada, conciliadora, honrada y justa, pero al mismo tiempo enérgica y sin contemplaciones cuando se trate del orden y la paz.
Discurso de posesión presidencial, 7, VIII, 1888.
Promesas de libertad serían superfluas.
Ibid.

Los hombres de la escuela política a que yo pertenezco nos alarmamos poco cuando oímos hablar de los peligros que se supone acarrean unas pocas y saludables restricciones constitucionales.
Ibid.

Guardamos todas nuestras inquietudes para cuando se la trata de llevar a la plaza pública, vestida de bacante, a presidir el escándalo o la orgía revolucionaria.
Ibid.

Celosos de su honra y amigos de la verdad, los partidos conservadores desdeñan en todas partes seducir a las multitudes con promesas halagueñas de imposible realización y se limitan a ofrecer y a consignar en sus Códigos aquello que el orden legal y el moral pueden cumplir.
Ibid.

La educación viciada de utilitarismo, materialismo e impiedad que nos legó el régimen anterior es el gran cáncer de la patria, que nada habremos hecho mientras no lo hayamos extirpado, y que no hay otro medio de extirparlo que educar generaciones nuevas en el santo temor de Dios sobre principios sólidos de moral y religión.
Mensaje al Congreso, 1890.
Como testimonio de nuestro agradecimiento por el gran trabajo que se tomó en el estudio de nuestra cuestión de límites con Venezuela, y la liberalidad con que hizo todos los gastos que tal estudio requería.
Mensaje a la Reina María Cristina de España, que acompañó al regalo de una valiosa colección de objetos de oro precolombinos, 1891.
Lo que es vencidos no nos declararemos sino cuando lo seamos real y materialmente. Ante la elecciones de 1892. No tiene sentido poner en peligro nuestros derechos señoriales con grandes masas de inmigrantes.
Mensaje al Congreso, 1892.
En los cuatro años que he gobernado, no se ha oído un disparo de fusil, no se ha derramado una gota de sangre, ni se ha vertido una lágrima. Dejo la república en paz y no he contraído deudas.
Mensaje final al Congreso, 1892.


HOLGUÍN, Jorge (Cali, 1848 - Bogotá, 1928)

Fuera de Bogotá todos los hispanoamericanos hablan como costeños.
Yo ni sé latín, ni escribir en los periódicos, ni sé hacer discursos. Todo el talento se lo llevó mi hermano.
Pero una cosa sí tengo. Soy vivito para los negocios. Alguna cosa había de tener.
En el Congreso.
Yo he jurado cumplir la Constitución y las leyes; no podrías consentir como magistrado en que se ejecutaran hechos que bajo falsos pretextos de legalidad envolverían un desconocimiento de las instituciones y un ataque al régimen legal existente.
Alocución al país para tomar posesión de la presidencia, como designado encargado, tras el abandono del general Reyes, 22, VI, 1909.
Si hago esta declaración, no es como manifestación de amenaza, sino para que se sepa que estoy dispuesto a asumir todas las responsabilidades que apareja el puesto y para que se rechacen sugestiones de alcance desconocido y de consecuencias que nadie pueda medir.
Ibid.

El General Reyes resolvió separarse del poder antes de la reunión del Congreso, a fin de que su presencia no influyera en manera alguna en las deliberaciones de este augusto cuerpo y sus actos pudieran juzgarse con independencia y serenidad.
Mensaje al Congreso, 20, VII, 1909.
Me esforcé en convencer al señor General don Ramón González Valencia de la conveniencia de su entrada al ejercicio del gobierno; habiendo fracasado con gran sentimiento mío en tan patriótica tentativa.
Ibid.

De importancia excepcional es la formación de un presupuesto que no puede ser obra fantástica y caprichosa, pues esta clase de construcciones se desploman al primer contacto con la realidad.
Al establecer que los departamentos gozaran de sus propias rentas, VII, 1909.


HOYOS, Alberto

Frente al mar con sus corpóreas olas / la fuerza del deseo y el batir de la sangre / abren las secretas puertas para el amor / mientras el tiempo gasta pavesas de tu sombra.
El tiempo y sus armas.
La urdimbre de la trama / que huye por el recóndito zaguán de la memoria.
Ibid.

Por entre pardas sombras crece, antigua, la noche.
Fuegos nocturnos.
Mis manos buscan en vano una caricia perdida, / palpan inútilmente el aire, / no pueden regresar hacia los rostros / que llenaron su tacto de invisibles recuerdos.
Ibid.


HOYOS, Andrés (Bogotá, 1953)

En todos los órdenes de la vida, si órdenes tenía la vida en esa época, José Trinidad Romano era un hombre irreductible.
Conviene a los felices permanecer en casa, 1992.
Para algo trae colores la piel, doncel, para algo.
Ibid.

Ser enviado a un continente nacido mal y educado peor era sin lugar a dudas un contratiempo lamentable.
Ibid.

Nueva Granada, no tan nueva tal vez pero sí menos llena de moros que la vieja, no debéis estar del todo mal.
Ibid.

José Trinidad no tuvo cuándo enterarse de los primores de altamar ni de la fastuosidad de las tormentas, pues sólo llegó a subir a cubierta en una calma chicha que duró ocho días exactos y durante los cuales el mar parecía un enorme ojo azul dejado abierto por un gigante sideral.
Ibid.

Te aseguro que más vale caer en gracia que ser gracioso.
Ibid.

Cuídate de la mujer estéril, decía mi madre: es placenta de demonios.
Ibid.

Boves era un pulpero asturiano paseado por los senderos de la extrema pobreza y por ende tenía la lágrima escasa.
Ibid.

Todas las mujeres son la mujer de Lot, digo, todas.
Ibid.

Estas mujeres son como la chicha; primero embriagan a los hombres y luego les inundan el alma con la terrible resaca del desprecio.
Ibid.

Para algunos el hombre es por natura bueno y lo corrompen; para otros, el hombre es por natura malo... y lo salvan.
Mas no.
Ambas opiniones están en craso error: la verdad es que el hombre es por natura malo y de contera lo corrompen; si uno en mil rehuye ese destino, lo rehuye a causa de una sutileza que destila la esencia desesperada del milagro: aspira a salvarse de ser aún peor y llega, de milagro, a ser casi bueno.
Ibid.

Conoce los estragos de la pasión... inicua forma de transmigración de las almas.
Ibid.

Tanto descubrir los primores del agua caliente y tanto amontonar yerbas y flores, a la postre tenía que inculcar en el redil de mentecatos ideas fatalmente levantiscas.
Ibid.

¿Preocupaciones? Agüita de llantén con ósculo de moro se recomienda para eso.
Ibid.

Todo imperio es un montón de lechugas, de zanahorias, de coles...
Ibid. Todo lo que despierta humores es bondadoso para la salud.
Ibid.


HOYOS, Juan José

La esquina se había vuelto, con la noche, un charco de luz. Dos bombillos y una lámpara dejaban caer sobre los muchachos un chorro amarillo que se regaba sobre la acera, formando un pequeño lago dorado en el que todos cabían de pie.
Tuyo es mi corazón, 1984. Y, olvidado de todos, abandonado hasta por los relámpagos, siguió caminando sólo bajo el aguacero, mientras veía desaparecer su barrio definitivamente, como un barco que se hundía en medio de la tempestad.
Ibid.

Era como si acabara de terminar una batalla. Después de los tiros y la pólvora, ahora solamente quedaba el viento, que recorría de un costado a otro el campo, sacudiendo las banderas desgarradas, llevando la paz a los rostros yertos de los combatientes que habían caído durante la refriega.
Ibid. (Después del amor).


HUNZAHUA

¡Hunza!, serás estéril; nunca más flores, ni árboles verán tu suelo; tu tierra será desnuda y barrancosa y no tendrás más compañeros que el viento y el frío.
Maldición a Hunza (hoy Tunja).