Ficha bibliográfica
Titulo: Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas
Autores: Luis H. Aristizábal
Edición original: Junio 29 del 2004
Edición en la biblioteca virtual: Julio 24 del 2005
Notas: Edición electrónica del diccionario de Luis H. Aristizábal en el que podrá encontrar una minuciosa selección de las frases y citas célebres pronunciadas por personajes colombianos.
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

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| Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas

Letra C


CABALLERO, Antonio (Bogotá, 1945)

Si los turbayistas no se inmutan ante las violaciones de los derechos humanos, es simplemente porque no se sienten aludidos. Los turbayistas no son humanos.
|Alternativa, 12, III, 1979.
Lo primero que llama la atención al practicar la vivisección de un turbayista es su peculiar contextura. Está hecho de una materia esponjosa, viscosa, resbalosa, mucilaginosa, como la gelatina.
|Ibid.

Los turbayistas son masas gelatinosas que adoptan la forma del recipiente que los contenga, el cual suele ser un cargo público.
|Ibid.

El suicidio político consiste en confiar en el suicidio: su heroísmo en arriesgarse a que nadie lo sepa.
A los treinta y un años Rimbaud estaba muerto.
|Sin remedio, 1984.
Cada día pasaban menos cosas, y cosas más iguales, como si sólo sucedieran recuerdos.
|Ibid.

Habían pasado sólo tres horas de los miles de horas que caben en seis años: ejércitos de horas alineadas, pacientes, esperando su turno.
|Ibid.

Nadie sabe los dramas que lo esperan en la edad adulta.
|Ibid.

Dios mío, si esto es la vida conyugal a secas, qué tal agregarle un hijo. Una cosa cauchuda, llena de sangre y líquidos, que llora desde el momento de nacer.
|Ibid.

Un hijo que nos mira, que nos juzga, que gatea, que se arrastra, que va dejando un rastro pegajoso, una estela de baba y de pipí, de popó, de vómitos de leche, de cosas tibias, resbalosas.
|Ibid.

La Carrera Trece era un corredor de agonía, un encajonamiento de luces de neón surcado por los buses que pasaban iluminados como altares en la semana santa, con las puertas abiertas, despidiendo un olor ácido de cuerpos humanos fermentados.
|Ibid.

Tarea de lo irreal: / reproducir reflejos, / reiterar con espejos los espejos.
|Ibid.

Bogotá es una ciudad horrible.
|Ibid.

Siempre que huele a gas está cerrado el gas: es otra certidumbre, pero nacida del método inductivo, tan aleatorio siempre.
|Ibid.

- Hablar mierda es lo más auténticamente colombiano que hay.
|Ibid.

Debería ser posible repetir las jugadas, reconstruir el paso de los días, descubrir cuándo perdimos el camino de la vida.
|Ibid.

También la hipocresía es un duro camino de perfección espiritual.
|Ibid.

Esto es un parque. Frondas mezquinas, palmeras esmirriadas y tristes en el frío sabanero, negras de gasolina.
|Ibid.

Irse, sí. Pero el horror del exilio. El gran desasosiego de vivir en Villeta, o en Honda, o en Facatativá.
Para no hablar de algún país hermano, lleno de panameños o de venezolanos, de argentinos quizá.
|Ibid.

El llanto le rodaba por las mejillas brillantes, calientes, hinchadas. Cuánta agua cabe en un cuerpo, es increíble.
|Ibid.

Dios mío, por qué no la cogí a patadas en la cara cuando empezó a llorar.
|Ibid.

El nudo de odio que le bloqueaba la garganta se había ido diluyendo en un aburrimiento rencoroso.
|Ibid.

Hay también, sin duda, alguna zapateta olvidada en el limbo de las ideas platónicas, sepultada bajo las telarañas, tal vez desnarigada, revuelta con los torsos mutilados de otros conceptos descontinuados, obsoletos: triceratops y paquebote, pelagianismo, virginidad, Lituania, mónadas, miriñaque.
|Ibid.

Un uno y otro uno no son dos, como enseña el falaz espejismo matemático.
|Ibid.

El acto de sumar está basado en la violencia.
|Ibid.

Lo más bello es el toro.
|Toros, toreros y públicos, 1992.
Artista es el torero que sólo torea cuando nosotros no estamos ahí; y el que nunca torea cuando nosotros estamos.
|Ibid.

El imperialismo cultural lleva en sí mismo su condena, que es la de estar destinado a convertirse en su propia caricatura.
|Ibid.

Éste es como la música: un lenguaje cerrado que sólo tiene sentido en sí mismo.
|Ibid.

Un artista: alguien que inventa su propia realidad, y la impone.
|Ibid.

El clientelismo es la única manera de hacer política.
|"Semana", No. 537, 1992.
En la medida en que no se ha hecho por completo el Sancocho Nacional, es que no se ha logrado la paz en este país.
|Bateman, 1992.
Lo que importa es el canto, y en el canto lo que cuenta es la voz, y no el tema.
Manuel Pacho: el momento del mito, 1992.
¿Qué necesidad tenía Ulises de jugarse la vida en aventuras pintorescas, escuchando sirenas, cegando cíclopes, naufragando a diestra y siniestra? Sólo una: la de que todo eso, después, fuera contado.
|Ibid.

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CABALLERO Y GÓNGORA, Antonio (Monseñor) (1723 - 1790)

Tengan desde ahora entendido, que muy lejos de volvernos a interesar a favor de semejantes monstruos, los oprimiremos con todo el peso de la suprema potestad que a nombre del Soberano ejercemos en estos dominios.
|1782, (tras la revuelta de los Comuneros).
Habría sido flaqueza dar oídos a sus primeros clamores; pero hubiera sido prudencia pausar las providencias.
|Ibid.

Un reino lleno de producciones qué utilizar, de montes qué allanar, de caminos qué abrir, de pantanos qué desecar, ciertamente necesita más de sujetos que sepan conocer y observar la naturaleza y manejar el cálculo, el compás y la regla, que de quienes entiendan y discutan el ente de razón, la primera materia y la forma sustancial.
|Relación de mando, 1789.
Un país en que los habitantes son pobres y ociosos.
|Ibid.

Arrebatados nuestros primeros conquistadores de la bizarría aún dominante en el siglo de las conquistas, consultaron más a su gloria y ambición que a fundar unas colonias útiles.
|Ibid..

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CABALLERO, Beatriz

Fue Codazzi, / no fue Colón / el que de veras / nos descubrió.
|El señor que dibujaba mapas, 1994.
Hizo ocho hijos, Hizo cien mapas.
|Ibid.

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CABALLERO CALDERÓN, Eduardo (Tipacoque, Boy. 1910- Bogotá, 1993)

No podré leer el libro de Jorge Isaacs porque tengo a la ciudad dentro de mí, y no podría amar a María porque no tengo quince años.
|El Tiempo, 18, XII, 1938.
El río en cuyo nombre se enreda toda mi infancia.
|Tipacoque, 1941.
Soñaba con aquella estampa infantil y elemental del pesebre del Niño Dios, que debió oler a eso: a boñiga que se desbarata en la tierra, a lomo de animales que tienen la piel mojada, a vaho de mula y de buey.
|Ibid

A los muertos hay que enterrarlos, sobre todo cuando ya hieden.
|Ibid.

Cuando era niño y se encontraba en el colegio, Manuel Pacho se imaginaba la muerte como un cuarto completamente oscuro en el cual alguien le soplaría su aliento helado sobre la nuca.
|Ibid.

Si un hombre se queda ciego y deja de ver, sordo y deja de oír, paralizado y deja de sentir y ya no puede moverse: ¿no será eso comenzar a morirse?
|Ibid.

¿Sabrán los muertos que están muertos?
|Ibid.

Las mujeres los miraban en la cocina como un llanero sediento mira una botella de aguardiente sin destapar.
|Ibid.

Lo único que yo sé es que si no hubiera gentes malas no habría manera de distinguirlas de las buenas.
|Ibid.

Más fácil es domar las crines de un potro cerrero con una almohaza que peinar las cerdas de Manuel Pacho.
|Ibid.

El aire caliente rezumaba humedad y sudaba en el sobaco del monte.
|Ibid.

En este mundo, Manuel Pacho, importan mucho más las apariencias que las realidades, decía el viejo. Para ser algo es indispensable parecerlo.
|Ibid.

A un perro no lo capan dos veces, ni Manuel Pacho volvería a suicidarse.
|Ibid.

Si nos hemos de morir, comencemos por enfermarnos.
|Ibid.

Los liberales sólo se confiesan cuando se están muriendo, ni antes ni después.
|Ibid.

Desde las guerrillas de independencia y las revoluciones del siglo pasado, y las guerrillas del 51, cuando todo el llano se levantó en armas contra el gobierno, se había demostrado que un ejército regular es impotente contra los bandoleros. Es como luchar contra un enjambre de mosquitos.
|Ibid.

- ¡Alto! ¡Ríndase!
- Estoy rendido, ¡idiotas!
|Ibid.

¿Y será Manuel Pacho el asesino? Ese monstruo tiene cara de crimen. Se le ve el muerto en la cara.
|Ibid.

- Las balas corren mucho más aprisa que los caballos, mi comandante.
|Ibid.

Somos un país de leguleyos, donde amortajamos a los muertos en un saudario de papel sellado.
|Ibid.

Estamos en guerra contra los bandoleros, de las autopsias se encargarán los zamuros.
|Ibid.

¿Qué importancia tenía lo que fueran o dejaran de ser los bandidos, si se sabía que todos eran criminales? ¿O es que los hombres son más o menos cuando son colombianos, o venezolanos, o gringos?
|Ibid.

Cualquier hombre, por humilde e insignificante que sea, tiene alguna vez en su vida un momento de aproximación al éxtasis del místico... o al sacrificio del héroe.
|Ibid.

Epígrafe del epílogo: Por ese solo momento que tuvieron la suerte y el valor de afrontar y agarrar por los cabellos, pasaron a la historia o la literatura, a la leyenda o al arte.
|Ibid.

Interlocutora, amiga, cómplice, compañera... La mujer es todo para uno.
|Ibid.

Yo me pregunto cómo hacen las personas que no estuvieron acostumbradas a leer, cómo hacen para pasar la vejez. ¡Eso, carachas, debe ser terrible!
|Ibid.

La maravilla es que la vida del hombre es la serie de personajes que le hubiera gustado ser y que no pudo ser. Uno es un cementerio de hombres fallidos.
|Ibid.

La entrevista es un robo... En mis libros está todo.
|Ibid.

El gran problema de América Latina es que está poblada por labriegos sin tierra.
|Entrevista, Quimera Latinoamericana, No. 7, 1990.
Yo no hago ninguna cosa que otro sea capaz de hacer por mí.
|Entrevista, 1993.
Hispanoamérica es un continente geológica y socialmente movedizo, volcánico, sísmico, explosivo, donde nada tiene tiempo de estabilizarse.
|Ibid.

El pueblo es elemental y fuera de él todo parece mentiroso y ficticio.
|Ibid.

La realidad no está en la imaginación, es decir, en el porvenir, que es imprevisible, ni en el pasado, que es inmutable, sino en el presente.
|Ibid.

El escritor está comprometido a decir la verdad, su verdad, la verdad de su tiempo, la verdad del ambiente que pinta.
|Ibid.

El periodismo es lo actual, lo momentáneo, es hoy; mañana ya dejó de ser.
|Ibid.

El novelista vive al margen de la historia y es en cierto modo inactual.
No crea dentro de las coordenadas temporales que rigen el mundo circundante, sino dentro del tiempo ideal de su creación literaria.
|Ibid.

Ahora no significamos nada. Ante el mundo no somos absolutamente nada.
|Ibid.

Sólo me quedan los libros. Los amigos se van muriendo, las cosas se van perdiendo... Sólo perduran los libros.
|Ibid.

La mujer ha ido conquistando poco a poco su paridad con el hombre, gracias a las que han tenido ese temple.
El error consiste hoy en que la mujer quiere identificarse con él, porque si el hombre vale más cuanto más hombre es, cuánto más valdrá la mujer cuanto más femenina sea.
|Cit. por P.I. Vargas Rojas, Diccionario de máximas, 1983.
Cuando estoy escribiendo no leo nada, ni un libro. Porque se pone uno a leer algo y le influye inmediatamente. Son una especie de retiros espirituales.
En El Quijote yo aprendí a leer y a soñar. Muchas cosas que hace años me perecieron vacías de sentido e imaginarias, luego me parecieron verdades impresionantes con la vida. En mi país, el campo son valles hondos y ardientes sobre los cuales flota un vapor transparente; y montañas azules que se arropan con una ruana de niebla y una montera de nubes. Tengo la impresión retrospectiva de que el cielo es más alto, y la naturaleza más hermética, y la soledad más espaciosa. Hay tres tipos de insolencia que no puedo soportar: la de los negros que se sienten blancos, la de los jóvenes que se creen inmortales y la de los comunistas que se consideran depositarios de una verdad revelada. Un pueblo sin enemigos y sin odios, sin envidias estimulantes, sin frenesí creador y destructor, sin alma: eso somos momentáneamente nosotros.
Yo no creo en el infierno por parecerme un castigo desproporcionado e injusto para este miserable gusano que es el hombre.


CABALLERO ESCOVAR, Enrique (Bogotá, 1919 - 1994)

Contra lo que vanamente se supone, muy pocos saben en dónde están parados.
Historia económica de Colombia, 1970, Prólogo a la primera edición. 
Siempre es más fácil leer u hojear un libro, que varios.
|Ibid.

Un libro debe tomarse solo por una especie de invitación viciosa y ocioso regodeo.
|Ibid.

Siempre iba dejando su estudio para después. Como a tantos sucede con Dios.
|Ibid., 1971, Prólogo a la segunda edición.  

Una minoría que sabe lo que quiere y hacia dónde va, se impone a mayorías desconcertadas.
|Ibid.

No es exagerada la afirmación de que la conquista la realizaron los indios.
|Ibid.

Airosa flor de una edad que usa el veneno cuando no resulta económica la catapulta.
|Ibid.

Uno de los modos como los estados nuevos se sostienen y los ánimos vacilantes se afirman, es crear grandes expectativas, teniendo siempre a las gentes con el ánimo arrebatado por la curiosidad del fin que alcanzarán las empresa nuevas.
|Ibid.

Suele olvidarse que cada apellido aporta al ser humano igual dosis de hemoglobina y de componentes herenciales.
|Ibid.

Las dominaciones excluyentes son efímeras.
|Ibid.

La lección de los siglos es la de que -en el sentido más lato-, las culturas y las civilizaciones han sido mestizas.
|Ibid.

La historia es la ciencia que permite a los simples burgueses de hoy, corregir la plana e irrespetar, sin consecuencias, a los reyes de antaño.
|Ibid.

España, pueblo sobrio y duro, pueblo de heroicos combatientes, estaba manejado por una camarilla de tahúres.
|Ibid.

De ella nadie puede decir que se quedó con la plata de América: la botó.
|Ibid.

Si el español le resulta teatral al resto del mundo, es porque lo que conserva es sólo el ademán de la grandeza.
|Ibid.

Para mí el símbolo del subdesarrollo, es el burro.
|Ibid.

Podemos afirmar que Colombia es un país estable, si se repara en que ha aguantado -a pie firme-, los interminables estancamientos e imprevistos altibajos de sus ingresos externos.
|Ibid.

La libertad respondió. Como siempre.
|Ibid.

Colombia llegó a producir el 40% del oro del mundo. Miserere nobis.
|Ibid.

Contra estas estadísticas recarguemos la frente apesadumbrada los colombianos, como los judíos lo hacen sobre las moles supérstites del templo del Rey Salomón.
|Ibid.

Colombia nunca dejó de ser un mendigo exportador de riquezas demenciales.
|Ibid.

El escarnio reside en que, después de haber cubierto a España con montañas de oro, ésta no dejó aquí ni un mal camino de herradura.
|Ibid.

La enfermedad más deformadora de nuestra historia es, sin duda, "el virus de la alegoría".
|Ibid.

La de los Comuneros del Socorro es una tormenta desencadenada exclusivamente por motivos económicos.
|Ibid.

Mi profesor y mi maestro -no es lo mismo, porque aquel da clases y este lecciones.
|Ibid.

Sería tentador escribir un ensayo que dividiera a los países por su temperamento, por su aptitud vocacional, en ejecutivos, legislativos y judiciales.
|Ibid.

Girardot, -pálido personaje de Rilke, con la bandera contra el pecho, como una mujer desmayada.
|Ibid.

Un libro es todo lo contrario de una curul o de un balcón voladizo sobre la plaza de mercado.
|Ibid.

Don Blas de Lezo puede ser descrito por lo que le falta, como Popayán en el poema de Valencia.
|Ibid.

Hay que cuidarse de graduar de precursor a todo el que mande al rey a la punta de un cuerno.
|Ibid.

La causa inmediata de la rebelión de los comuneros fue una reforma tributaria, sea dicho de una vez.
|Ibid.

Ordeñar la misma vaca de siempre, aunque tuviese mastitis.
|Ibid.

La muchedumbre sería invencible si pudiera conducirse sola.
|Ibid.

Campeonato de perjuros.
|(Sobre la rebelión de los Comuneros),
Ibid.

Parece que el rubor y la vergüenza estuvieran de vacaciones.
|Ibid.

Este es uno de esos momentos de deshonestidad en que parece que se ruboriza la historia.
|Ibid.

No hay ruido más funeral que el del bronce de una estatua que cae.
|Ibid.

Para torcer la historia no basta la buena voluntad.
|Ibid.

No pocos de los pasajes magistrales de Ortega y Gasset suscitan entusiasmos similares a aquéllos que nos ponen de pie en las grandes faenas taurinas.
|Cit. por Alfredo Iriarte.
Estoy jarto de oir y leer a diario que en este país la narrativa sólo se puede desarrollar en tierra caliente.
|Ibid.