Ficha bibliográfica
Titulo: Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas
Autores: Luis H. Aristizábal
Edición original: Junio 29 del 2004
Edición en la biblioteca virtual: Julio 24 del 2005
Notas: Edición electrónica del diccionario de Luis H. Aristizábal en el que podrá encontrar una minuciosa selección de las frases y citas célebres pronunciadas por personajes colombianos.
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

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| Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas

Letra S


SAAVEDRA, Juan José

La porción sensata de la humanidad, una ínfima minoría, se ha rebelado contra el sufrimiento, y la superación de éste debe ser uno de los objetivos más urgentes de la humanidad.
De cómo divertirse sin reproducirse, 1989.
Tenemos la obligación de ser felices y las palmaditas nos pueden servir, como al recién nacido, para despertar.
Ibid.


SALADÉN, Raúl

Pero ay, primo Nando / Quiero amanecer / con la manta en el hombro.
Quiero amanecer (porro).


SALAVARRIETA, Policarpa (Guaduas, 1795 - Santafé, 1816)

Si la salvación de mi alma consiste en perdonar a los verdugos míos y de mis compatriotas, no hay remedio, ella será perdida, porque no puedo perdonarlos, ni quiero consentir en semejante idea.
1816, cit. por José Hilario López, Memorias, 1857.
Pero ya llegará el día de la venganza, día grande en el cual se levantará del polvo este pueblo esclavizado, y arrancará las entrañas de sus crueles señores.
Ibid.

Todavía viven Bolívar, Santander, Páez, Monagas, Nonato Pérez, Galea y otros fuertes caudillos de la libertad; a ellos está reservada la gloria de rescatar la patria y despedazar a sus opresores.
Ibid.

No esperen que me humille hasta ese término; semejante bajeza no es propia sino de almas muy miserables, y la mía, a Dios gracias, ha recibido un temple nada vulgar. Cuando los confesores le pidieron que perdonase a sus enemigos antes de morir,
Ibid.

Vosotros sois los tigres y en breve seréis corderos; hoy os complacéis con los sufrimientos de vuestras inermes víctimas, y en breve, cuando suene la resurrección de la patria, os arrastraréis hasta el barro, como lo tenéis de costumbre.
Ibid.

Encended ahora mismo las hogueras de la detestable inquisición; preparad la cama del tormento, y ensayad conmigo, si soy capaz de dirigiros una sola mirada de humildad.
Ibid.

¿Por qué se aumenta mi tortura en los últimos momentos que me restan poniente ante mis ojos estos monstruos de iniquidad, estos imbéciles americanos, estos instrumentos ciegos del exterminio de su patria?
Ibid.

¡Venganza, compatriotas y muerte a los tiranos!
Ibid.

¡Pueblo indolente! ¡Cuán diversa sería hoy vuestra suerte si conocieseis el precio de la libertad.
Ved que aunque mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte, y mil muertes más!
Ibid.

¡Miserable pueblo! Yo os compadezco. Algún día tendréis más dignidad.
Ibid.

¡Pueblo de Santa Fe! ¿Cómo permitís que muera una paisana vuestra e inocente?
Cit. por José María Caballero, Particularidades de Santafé.
Muero por defender los derechos de mi patria.
Ibid.

Conque verdugos, tenéis el valor de matar a una mujer.
Cit. en la Relación de un oficial de la Legión Británica, 1832.
¡Que la causa de mis oprimidos compatriotas obtenga el triunfo!
Cit. por John P. Hamilton, Travels Through the Interior Provinces of Colombia.
No lloréis por mí. Llorad por la esclavitud y opresión de nuestros abatidos compatriotas; sírvaos de ejemplo mi destino; levantáos y resistid los ultrajes que sufrís con tanta injusticia. Cit. en Correo del Orinoco.
Ni un vaso de agua quiero deber a un enemigo de mi patria.
Ibid.

¡Asesinos, temblad al coronar vuestro atentado! "Pronto vendrá quien vengue mi muerte".
Ibid.


SALCEDO, Bernardo

La cultura debe ser antisocial, no en el sentido de delinquir contra la sociedad sino el de no aceptar vivir como los demás.
El Tiempo, 24, I, 1993.
Uno nunca sabe nada. Todo se inventa cada día.
Ibid.


SALGAR, Januario

That is the question.
A Teodoro Valenzuela, quien, al terminar la guerra de 1861 le dijo "Ya triunfamos de los conservadores, ¿ahora quién nos libertará de Mosquera?"
La ortiga nace en todas partes y mejora mucho cuando se la trata mal.
El chino de Bogotá.
El "chino" de Bogotá es edición notablemente corregida del de Madrid.
Ibid.

Al "chino" genuino y verdadero no se le conoce ni padre ni madre.
Ibid.

No vacilamos en asegurar que el "chino" tiene bolsillos en las piernas.
Ibid.

Los "chinos" son vulnerables como Aquiles, en el pie; a falta de conciencia Dios les dio niguas.
Ibid.


SALMONA, Rogelio

Volver al origen ya es una originalidad.
Entrevista, El Espectador, 8, XII, 1996.
La ciudad y el habitante se condicionan mutuamente.
Ibid.

La Plaza de Bolívar es mía, aunque yo no sea el dueño.
Ibid.

Sí, yo hubiera querido ser poeta, pero sólo pude llegar a arquitecto.
Ibid.

El fin de la arquitectura es hacer feliz a la gente.
Ibid.

Una ventana expresa toda la poesía del mundo. Alienta los deseos de fuga.
Ibid.

Cultura es mezcla y entrecruzamiento.
Ibid.

Un rincón es siempre sorpresa.
Ibid.


SALOM BECERRA, Álvaro (Bogotá, 1922 - 198?)

Usted va a leer -si esta explicación no lo disuade de hacerlo- la historia de un hombre mediocre, adocenado, del montón; de los que viven y mueren sin dejar huella.
Don Simeón Torrente ha dejado de deber, 1967.
Un cuchitril denominado casa para efectos puramente catastrales.
Ibid.

"Tierra de leones", según Darío o "País de cafres", según Darío... Echandía...
Ibid.

¡Don Simón nació para vencer y venció! ¡Don Simeón nació para deber y... debió!
Ibid.

Las mujeres pasaron frente a él como pasan por delante de la vitrina de una librería.
Ibid.

Ustedes saben que yo soy de una sola pieza, como la banda de Guatavita.
Ibid.

Siendo la felicidad "el estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien", ningún pobre puede tener una infancia feliz por la potísima razón de que a quien carece de toda clase de bienes, no le es dado complacerse en la posesión de ninguno.
Ibid.

Bogotá era pues, una villa apacible. Carecía de todo lo que hoy tiene, pero poseía todo lo que hoy le falta. Esta paradoja aunque parezca de Wilde es del autor.
Ibid.

Tuvo la peregrina idea de creer que los "rojos ateos" también eran ciudadanos.
Ibid.

Reyes inauguró su gobierno con el lema: "Menos política y más administración", lo que dicho en Colombia resulta tan descabellado y absurdo como decir en el Polo: "¡Menos hielo, menos osos; más arena, más camellos!"
Ibid.

El precepto de "Amaos los unos a los otros", no había sido desplazado por el de "Regalaos los unos a los otros". Las nochebuenas bogotanas de antaño, El Tiempo, 21, XII, 1975.


SAMPER ORTEGA, Daniel (Bogotá, 1895 - 1943)

Súbitamente retrocedió en instintivo movimiento de repulsión.
Aquel desgraciado tenía la parte superior del rostro como una tabla rasa, sin ojos.
La obsesión, 1926.


SAMPER PIZANO, Daniel (Bogotá, 1945)

¿Hay emoción más intensa, más limpia, más deleitable que la del gol?
A mí que me esculquen, 1980, Un homenaje en busca de sí mismo, III, 1971.
En el fútbol está sintetizada la historia de la humanidad; todo lo que de lucha hay en ella, lo que de triunfo y de derrota, lo que de lealtad y perversidad mora en el hombre.
Ibid.

El, como yo, como millones de personas en el mundo, le deben más a la inspiración instantánea de un delantero que a la vida entera de la mayoría de los políticos.
Ibid.

Yo no me explico cuál es el pique que les tienen los compositores de ópera y zarzuela a los barítonos.
Ibid., Campaña pro-barítonos, II, 1972.

Humphrey Bogart, el famoso actor de los años 40, no ha muerto... Viajó a Colombia y actualmente se desempeña como líder del Partido Conservador, bajo el supuesto nombre de Álvaro Gómez Hurtado.
Ibid., Aparece Bogart en Colombia, III, 1972.

No fue que Álvaro Cepeda se muriera, sino que terminó de vivir primero que los demás.
Ibid., El hombre de la Casa Grande, X, 1972.

Cepeda se bebió la vida en fondo blanco, de un solo jalón, y se hubiera aburrido como nunca de haber llegado a viejo.
Ibid.

Vivió casi todos los días durante 24 horas, y hubo varios a los que alcanzó a sacarles unos minutos más.
Ibid.

¿Cómo fue que se vino a morir Cepeda así de pronto?
Ibid.

¿Es usted lobo?
Ibid., (Test), XI, 1972.

Parece que el clima frío los favorece. Bogotá, por ejemplo, produce lagartos por generación espontánea.
Ibid., ¿Es usted lagarto? (Test), XII, 1972.

Sus admiradores del mundo entero, sus parientes y relacionados y los millones de alfeñiques que pensaban escribirle mañana, lo lloramos desconsoladamente, así sea.
Ibid., Llanto por Charles Atlas, XII, 1972.

Cachacos son los habitantes del interior del país. El interior del país es de Valledupar para abajo.
Ibid., La época del cachaco, I, 1973.

¿Sabe de memoria dos o tres frases en latín para descrestar a sus amigos ingenieros?
Ibid., ¿Tiene usted vocación de abogado?, I, 1974.

¿Piensa que el ministro más importante de todos los gobiernos es el padre Giraldo?
Ibid.

¿No ha podido solucionar el problema de la caspa?
Ibid.

¿Compra aguacate para el almuerzo en la esquina del juzgado?
Ibid.

¿Usa suéter con vestido de paño?
Ibid., ¿Tiene usted vocación de ingeniero?, I. 1974.

Siquiera se murió Jorge Negrete.
Ibid., Título de una columna, V, 1974.

Para vivir en Colombia sin sobresaltos, hay que perderle el asco al asco y, mejor aún, tomarle cierto cariño a los microbios.
Ibid., V, 1974.

Cuando una sociedad sabe que tiene sabios por ahí, caminando por las calles, montando en bus, almorzando a horas, se siente más confiada, más segura.
Ibid., Teoría del sabio, VIII, 1977.

La clase emergente está integrada, básicamente, por personajitos que de la noche a la mañana amanecieron cundidos de dinero sin que nadie -ni ellos mismos- puedan explicar convincentemente las razones de esa súbita transformación.
Ibid., ¿Pertenece Ud. a la clase emergente?, VIII, 1977.

Si las lecciones de anatomía se enseñaran con la ayuda de Playboy y no de Bruño, estoy seguro de que ninguno olvidaría donde queda el esternocleidomastoideo.
Ibid., Los goles de Bolívar, Diners, X, 1977.

Es tan grande la incongruencia cachaca que, justamente cuando Bogotá se vuelve, por espacio de pocas semanas, una ciudad agradable, buena parte de sus habitantes resuelven irse.
Ibid., Los que no salimos, XII, 1977.

Santos Audifaz y Abacuc: Persas los dos, fueron encarcelados, torturados y ejecutados en Roma, a fin de que no dejaran tocayos.
Ibid., Conozca las hazañas de los santos, El Ratón, XII, 1977.

El mamagallista de verdad no cree en la frontera artificial que el humorista traza entre lo serio y lo hilarante. Para él, las cosas se dan mezcladas y tiene conciencia de que no hay nada más cómico que la seriedad.
Ibid., Una aproximación al mamagallismo, Diners, V, 1978.

El mamagallismo es algo mucho más serio de lo que la gente cree. Aunque lo que digo parezca mamadera de gallo.
Ibid.

El Manuel Pacho de Eduardo Caballero Calderón es un bobo heroico, un Ulises infradotado que se empeña en consumar una epopeya boba pero admirable.
Ibid., El bobo del pueblo, I, 1979.

Yo sueño con que cada villa colombiana tenga su bobo.
Ibid.

Los hermanos mayores son por lo general más inteligentes que el resto de la camada.
Ibid., Apología del mayorazgo, II, 1979.

Los recitadores de salón: Un especimen en vía de extinción. Vivían como los empresarios de pompas fúnebres, del llanto ajeno.
Ibid., Diners, III, 1979.

¡Cuán bella es Colombia! ¿Habéis visto, queridos lectores, la fiesta multicolor de los amaneceres en la selva?
Ibid., Cuán bella es Colombia, IV, 1979.

Inglaterra, con siglos de tradición y reina madre, ¡no ha logrado erradicar la nieve!
Ibid.

El matrimonio es una institución que invita al sosiego sexual, como lo puede certificar cualquier persona casada.
Ibid.

Al fin se consiguió: los proletarios de todos los países se unieron, pero no para implantar el comunismo, sino para derribarlo.
Ibid., Que se pongan de acuerdo.

Adivinar para qué sirven ciertas herramientas constituye parte de la felicidad.
Ibid., La edad de las ferreterías.

Ha llegado el momento de denunciar la conjura y decir que sí, que el mundo es redondo: pero no como una naranja sino como una arepa.
Ibid., Como una arepa.

Lo importante es observar que el refrán no dice: "Perro que ladra no morderá".
Ibid., Los refranes tenían razón.

No teniendo colmillo el caballo, ¿para qué se pone uno a buscárselos al caballo regalado, o al comprado, permutado o robado?
Ibid.

Un consejo sincero y definitivo a los enamorados: nunca nada por escrito.
Ibid., Cuidado con las cartas de amor.

Digitalizar: Coger un disquete con los dedos enmelocotados y marcarle las huellas digitales para siempre.
Diccionario de la jungla informática, Postre de notas, Carrusel, El Tiempo, 29, IV, 1994.
Hardware: Ver "Software", pero lo contrario.
Ibid.

Software: Ver "Hardware", pero lo contrario.
Ibid.

Teclado: Bandeja de teclas estratégicamente distribuidas a fin de que nunca aparezca la eñe.
Ibid.

El único país del mundo habitado por 33 millones de faquires.
Nuevas lecciones de histeria de Colombia, 1994.
Durante su campaña López había prometido convertir a Colombia en "el Japón de Suramérica", pero hasta ahora sólo había logrado dejarla como Hiroshima y Nagasaki.
Ibid.

Se le hacía agua la boca de sólo pensar en los coeficientes de empleo, el impuesto ad valorem, los fletes FOB, las tarifas CIF, el Producto Interno Bruto y el índice de captación de ahorro. (Sobre Carlos Lleras Restrepo).
Ibid.

Vino una época tan violenta, pero tan violenta, que en la larga historia de la violencia colombiana se la conoce como.
La Violencia.
Ibid.


SAMPER PIZANO, Ernesto

Como "cazadores de utopías" los radicales montaron una verdadera panadería del alma.
El Núñez que se le escapó a Lemaitre, El Tiempo, 1980.
La historia, como buena mujer, perdona pero no olvida.
Ibid.

Los movimientos nacionales son efímeros, no sobreviven a sus protagonistas y su mayor enemigo es el sentimiento bipartidista.
Ibid.

En Colombia a uno lo matan las circunstancias y no las personas.
El día que casi me matan,
El Tiempo, 21, III, 1993.
Nuestra gran riqueza, que es nuestra diversidad, es nuestra gran tragedia: la violencia resulta de nuestra incapacidad para convivir con nuestra diferencia.
Es el tiempo de la gente.
Lema político.
El gobierno del salto social.
Lema de gobierno, 1994/98.
Aquí estoy y aquí me quedo.


SAMPER, José María (Honda, 1828 - Anapoima, 1888)

Las repúblicas hispano-colombianas.
Ensayo sobre las revoluciones políticas y la condición social de las repúblicas colombianas (hispanoamericanas), 1861.
La democracia es el gobierno natural de las sociedades mestizas.
Ibid.

Viajo por mi patria, es decir con el solo fin de serle útil, y escribo para mis compatriotas los Hispano-colombianos.
Viajes de un colombiano en Europa, 1862.
Lo que importa más por el momento no es profundizar ciertos estudios, sino vulgarizar o generalizar nociones.
Ibid.

Londres es la ciudad-escuela por excelencia porque abriga en su hirviente seno todos los elementos de la lucha terrible empeñada entre la civilización y la barbarie, es decir: la justicia y la iniquidad, el goce fecundo y la miseria.
Ibid.

"Papeles son papeles, / cartas son cartas" / proclamas y discursos / todos son farsas; / pues en política, / el que no se equivoca / dice mentiras.
En El Patriota, 1873.
El hombre esencialmente "americano" comenzaba a ceder el paso, en mi ser moral, al hombre "cosmopolita", modificado por la enseñanzas del Viejo Mundo, que comenzaba a entrar en la madurez de sus impresiones y pensamientos.
Historia de una alma, 1881.
Aquí soy neo-granadino más que liberal.
Ibid.

Aquí no tengo bandera de partido sino la bandera nacional de mi patria, y no consiento en que delante de mí y de ciudadanos que no son compatriotas, se insulte al presidente de mi país.
Ibid.

Es fuerza vencer matando, / O hay que sucumbir con honra.
La gran campaña, 1883.
Mas toda alma que desmaya / Pronto el ánimo recobra, / Porque cada cual, del triunfo / Espera hallar la corona.
Ibid.

Es la gloria su fortuna, / La libertad su bandera, / Bolívar su egregio numen, / Y el vencer... ¡su sola idea!
Ibid.

Que España y Colombia sean, / De un mismo Dios con la ayuda, / ¡Hermanas en la desgracia / Y hermanas en la fortuna!
Ibid.

Tan espesas y atropelladas y luminosas eran las cataratas de fuego que caían de los baluartes sobre los sitiadores, que los que defendíamos el Boquetillo hubimos de extasiarnos por momentos contemplando aquel sublime horror.
El sitio de Cartagena de 1885, 1885.
En este país, la novela está llamada a hacer más importante papel literario que las obras dramáticas, que los poemas épicos y líricos y que la historia misma.
En El Repertorio Colombiano, I, 1887.
Las luchas no acabarán sino el día que la Colonia haya sido arrancada de raíz y pulverizada.
Ensayo sobre las revoluciones políticas.


SAMPER, María Ignacia (Madre María Ignacia)

Benignísimo Dios de infinita caridad que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que, hecho Hombre en las entrañas de una Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio.
Tradicional Novena de aguinaldos, 189...?
Ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios.
Ibid.

La bóveda de los cielos aparece purpurina por encima de aquellas colinas frecuentadas por todos los pastores.
Las estrellas van apareciendo una tras otra.
Ibid.

Algunas horas más y aparecerá el Verbo Eterno.
Ibid.

En el principio de los tiempos el Verbo reposaba en el seno de su Padre, en lo más alto de los cielos; allí era la causa, a la par que el modelo de toda creación.
Ibid.


SAMPER, Miguel

Me ha entusiasmado poco la gloria de los romanos, a quienes he tenido por el pueblo más parásito del mundo, en donde la esclavitud doméstica y la guerra han sido la base de las costumbres industriales.
Estudios económico-políticos.
Las leyes económicas no se derogan por las civiles.
Ibid.

En la naturaleza todo es fecundo en bien o en mal, siendo las palabras causa y efecto, nombres aplicables a unos mismos hechos según el aspecto desde el cual se las observe.
Ibid.

El sistema tributario de la Colonia perseguía metódicamente como materias imponibles, el trabajo, el comercio, el consumo y aun las personas.
Ibid.

Allí donde está la riqueza fácil, la muerte ha establecido también su imperio.
Ibid., 1867.

Nuestras cordilleras son verdaderas islas de salud rodeadas por un océano de miasmas.
Ibid.

En Washington no se hablaría de la soberanía de Colombia sobre el Istmo de Panamá con la indiferencia con que se tratara del territorio de una tribu de Poncas o de Siux.
Ibid. Tan grande es el desarrollo del parasitismo, que el contestar un saludo es hoy asunto de meditarse despacio; y el hacer uso de esos cumplimientos castellanos, como "estoy a sus órdenes", "mande usted", etc., constituye un verdadero peligro para el bolsillo..
La miseria en Bogotá, 1880.
El problema a cuya solución tienden todas las corrientes de la civilización en el presente siglo, es el del comercio libre, que es, en definitiva, el de la paz universal y el de la paz doméstica de cada nación.
Ibid.

Hacer contratos y viajar en mula..
Resumen del plan ferroviario de Núñez.
Ni el entusiasmo, ni el capricho, ni la fantasía, ni aun el patriotismo, deben ser las causas determinantes de las empresas. (Sobre los contratistas de los ferrocarriles) Amortización o catástrofe.
El mensaje presidencial sobre presupuesto, papel-moneda y Banco Nacional, El Heraldo, VIII, 1894, en Escritos Políticos-Económicos.
Los ríos no son verdaderos límites; antes unen que separan.
Ibid.

Son los obstáculos de la topografía los que más naturalmente demarcan las fronteras.
Ibid.

Mezcla de autoritarismo y cesarismo, con el socialismo de Estado.
(Sobre el sistema de Núñez), Las reformas y el cesarismo, 1897.
Hemos venido a rodear al antes solitario dosel de la magistratura suprema y agitarlo con el suave soplo de la opinión pública.
Discurso en apoyo de Marroquín, 1898.


SALCEDO, Guadalupe (Los Chorros, Arauca - Bogotá, 1957)

A todos los que me escuchan / yo les digo una cosita / que yo soy nacido en Tame / y bautizado en Arauquita.
Cit. por Miguel Ángel Martín, El folclor llanero, 1978.
Voy a cantar un corrío / de los Llanos resistentes / donde los hombres son guapos / y las mujeres valientes.
Ibid.


SANCLEMENTE, Manuel Antonio (Buga, 1814 - Villeta, 1902)

Reformas impremeditadas o fruto del ciego espíritu de partido, dan ocasión a dolorosas convulsiones políticas.
Alocución a los colombianos, al posesionarse en la presidencia ante la Corte Suprema de Justicia, XI, 1898.
El espíritu desapoderado de cambiarlo y renovarlo todo en la organización constitucional de los Estados, que hace perder a los pueblos la confianza en la eficacia del sistema republicano como norma adecuada para labrar su bienestar, proviene principalmente de la creencia de que el mal está en la Constitución y no en el modo como se la cumple y observa.
Ibid.

En tratándose de reformas que afecten la Constitución vigente, convendría esperar tiempo más sereno para el estudio de las que la experiencia y la práctica honrada de las instituciones sugieran como indispensables al bien público.
Ibid.

En nueve meses de continuo combatir, el suelo de la patria ha sido inundado en sangre.
Alocución a los colombianos, 20, VII, 1900.
El país se encuentra en completa ruina.
Ibid.

Si no ha ocurrido falta accidental de parte mía, ni yo he muerto ni renunciado, ¿en qué puede apoyarse el Vicepresidente Marroquín para ejercer el Poder Ejecutivo como lo está haciendo? Proclama, 3, VIII, 1900.
Preso o en libertad, aquí o en cualquier parte, seré el presidente de la República mientras tenga el mandato de la ley.
Al general Eliseo Arbeláez, quien le comunicó que había sido depuesto de su cargo, 1900.
Decid a vuestro Amo, que habéis querido matarme, pero no habéis podido amedrentarme.
Cit. por José María Vargas Vila, 1900.
Habéis podido arrancarme los cabellos, pero no habéis podido arrancarme la renuncia.
Ibid.

Si el vicepresidente cree que hay Dios, y que, justo como es, castiga el perjurio y el gravísimo atentado de despojar violentamente de su empleo y de su libertad al Primer Magistrado de la Nación, ¿cómo lo invoca para que le preste su ayuda y alcanzar el dictamen de gobernante justo, imparcial y desinteresado?
Proclama desde su prisión en Villeta, 1900.
Él perdone como yo perdono de todo corazón, a los que me han irrogado gravísimas ofensas, hasta convertirme en mártir en los últimos días de mi existencia, sin otro motivo que el de haberme dispensado la Nación el honor de llamarme a regir sus destinos.
Ibid.


SÁNCHEZ JULIAO, David

La Esperanza le quitó toda esperanza en el futuro.
El Flechas.


SÁNCHEZ TEJADA, Ignacio (El Socorro... - Roma, 1837)

Como particular estoy pronto a hacer todo lo que pueda ser agradable a Su Santidad; pero como encargado por mi gobierno de una misión importante no puedo adoptar el consejo que se me da, ni saldré de Roma, sino en virtud de una orden u obligado por la fuerza.
Respuesta al Papa Pío VII, quien se negaba a recibir al primer embajador de Colombia, al no reconocer la existencia de la nueva república, 1824.


SÁNCHEZ M., Rafael

Lo que pasa es que la banda está borracha.
La banda borracha (porro).


SOTO, Francisco

Yo espero que la seducción y el terror no podrán penetrar en este recinto.
Al instalar la Convención de Ocaña, 9, IV, 1828.
Haga usted una levita en que quepa desahogadamente Francisco Soto, lo demás no me importa nada.
Al sastre que le preguntó si deseaba ésta o la otra moda, cit. por Salvador Camacho Roldán, Mis Memorias, 1923.
La policía material está reducida a las lluvias.
Correspondencia, al general Santander, 1835.
(acerca de la pobreza en Bogotá) Son ilusos rematados quienes creen que los Estados Unidos dejarán que Colombia tenga un Canal amparado solamente por la soberanía emanada del derecho de gentes.
Cit. por Enrique Caballero Escovar, Historia económica de Colombia.


SUÁREZ, Marco Fidel (Hatoviejo (hoy Bello), 1855 - Bogotá, 1927)

Es mejor llegar a ser que haber nacido siendo.

Sería labor desgraciada el anteponer ideales generosos pero irrealizables al imperioso deber de la conservación.
Ante la posibilidad de que los conservadores perdieran la presidencia en 1892.
Ve más un águila sola que un ejército de lechuzas.
Cit. por Alberto Zalamea.
La persona de Jesucristo, Dios y hombre, se presenta de tal modo a la inteligencia humana, que la satisface y sosiega.
Oración a Jesucristo, 1913.
Varón de dolores, El lo fue desde que empezó a respirar en un pesebre desmantelado y frío hasta que expiró en la cruz.
Ibid.

Es cierto, con certeza irrefragable, que aquel nacimiento acaecido del año 42 del reinado de Augusto, es el más grande de los hechos históricos.
Sueños
Sólo el capital extranjero puede redimirnos. Aquello fue un voto incesante, un anhelo que jamás se interrumpió ni pudo interrumpirse, por tratarse de un privilegio natural vinculado a nuestro territorio, y que formaba el tesoro más precioso del mundo, tesoro no porque se hallara oculto, pero sí porque podía competir con las preseas y riquezas más efectivas.
Sobre el canal interoceánico.
Soy el primer empleado de la nación. No perdamos de vista nuestras relaciones con la gran Confederación del Norte.
Lema de su política internacional, 1914.