Ficha bibliográfica
Titulo: Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas
Autores: Luis H. Aristizábal
Edición original: Junio 29 del 2004
Edición en la biblioteca virtual: Julio 24 del 2005
Notas: Edición electrónica del diccionario de Luis H. Aristizábal en el que podrá encontrar una minuciosa selección de las frases y citas célebres pronunciadas por personajes colombianos.
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

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| Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas

Letra B

BADRAN PADUI, Pedro (Magangué, 1960)

Entonces acerqué mis muslos a su cuerpo, claramente, para que él no tuviera ninguna duda acerca de sus intenciones.
|Simulacros de amor, 1996.
Saberse feo modela una sensibilidad distinta, a veces dolorosa, frente a la belleza. A veces he creído que sólo a los hombres feos les está permitido ver el rostro de Dios.
|Ibid.


BAENA, Manuel
Cómo se hace ingeniero un negro en Colombia.
|Título de novela, 1932.
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BAYONA POSADA, Daniel (Bogotá, 1887 - 1920) (Véase también RAHAVANEZ, Paco de)

|Muero, me muero, chinita; / ¡agarrame con juerza la mano!
|En la fiebre.
¡Qué instante tan corto / qué tiempo tan largo!
Ibid.

Ven, ven, niña de mi amor.
|Guabina chiquinquireña
Ven a mi ranchito / que te espero con amor / que te espero con amor.
|Ibid. 

Por ti, la calma perdí / tengo enfermo el corazón.
|Ibid. 

Mirá china linda, pa ti, pa ti mera / yo tengo un ranchito que lu hice yo mesmo, / pa que allí soliticos vivamos / cuando nos casemos.
|Quereme
En la punta más alta del cerro / ya no ta la bendita Patrona / trepaíta pa vernos y oyirnos / y pa repartirnos su misericordia.
Y asina la tengo clavá en mi memoria, / que paece verla como allí la vida, / con su cuerpo de ángel, su carita hermosa, / sus ojos divinos mirando pal suelo, / risueña su boca / y junticas elante e su pecho / sus dos maniticas de color de rosa...


BARAJAS, Felipe de
Son dos errores en un amplio libro de contabilidad. Son dos saldos rojos.
|("Sobre Fernando González y Ciro Mendía"), El Tiempo, 1978.
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BARBA JACOB, Porfirio (Miguel Angel Osorio, Santa Rosa de Osos, 1883 - México, 1942)

Señora, buenos días; señor, muy buenos días... / Decidme, es esta granja la que fue de Ricard? / No estuvo recatada bajo frondas umbrías? / No tuvo un naranjero, y un sauce, y un palmar?
|Parábola del retorno, 7, IX, 1906.
Decidme, ha mucho tiempo que se arruinó el molino / y que perdió sus muros, su acequia, su pajar?
|Ibid.

Dejadme entrar, señores... ¡por Dios! Si os importuno, este precioso niño me puede acompañar.
|Ibid.

La granja estaba llena de arrullos y de mimos: / ¡ya éramos seis! ¡Había nacido Jaime ya!
|Ibid.

Mi mal es ir a tientas con alma enardecida / ciego sin lazarillo bajo el azul de enero; / mi pena, estar a solas errante en el sendero; / y el peor de mis daños, no comprender la vida.
|Lamentación baldía, 1906.
Con todo, hubiera sido quizás un noble empeño / el exaltar mi espíritu bajo la tarde ustoria / como un perfume santo... / ¡Pero si el corazón es brasa transitoria!
|Ibid.

!Oh noche del camino, vasta y sola, / en medio de la muerte y del amor!
|Ibid.

Y nosotros, los míseros poetas, / temblando ante los vértigos del mar, vemos la inexpresada maravilla, / y tan sólo podemos suspirar.
|Canción ligera, 1908.
El alma traigo ebria de aroma de rosales.
|El corazón rebosante, 1908. Vengo a expresar mi desazón suprema / y a perpetuarla en la virtud del canto. / Yo soy Maín, el héroe del poema / que vio, desde los círculos del día, / regir el mundo una embriaguez y un llanto.
|Acuarimántima, 1908/21/33.
¡Armonía! ¡Oh profunda, oh abscóndita Armonía!
|Ibid.

Yo, Rey del reino estéril de las lágrimas, / yo, Rey del reino vacuo de las rimas, / con mis canciones ebrias / que un son nocturno hechiza / y con mis voces pávidas, / anuncio las cavernas del Enigma.
|Ibid.

En mis siete dolores primarios se resume, / como en alejandrino paradigma, / la escala de dolor que el mal asume.
|Ibid.

!Sé digna de este horror y de esta nada, / y activa y valerosa, oh alma mía!
|Ibid., II.

El tiempo es breve y el vigor escaso, / y la Amada ideal no vino nunca.
|Ibid., III.

Y fulge Acuarimántima a lo lejos...
|Ibid.

Ciudad del bien, fastuosa, legendaria, / ciudad de amor y esfuerzo y ufanía / y de meditación y de plegaria; / una ciudad azúlea, egregia, fuerte, / una Jerusalén de poesía.
|Ibid., IV.

Y, sin embargo, / nada sabemos hoy, hermano mío.
|La estrella de la tarde, VII, 1909. Apoya tu fatiga en mi fatiga, / que yo mi pena apoyaré en tu pena, / y llora, como yo, por el influjo / de la tarde traslúcida y serena.
|Ibid.

¿Quién puso en nuestro espíritu anhelante, / vago rumor de mares en zozobra, / emoción desatada, / quimeras vanas, ilusión sin obra?
|Ibid.

Todo inquirir fracasa en el vacío, / cual fracasan los bólidos nocturnos / en el fondo del mar.
|Ibid.

Hermano mío, en el impulso errante, / nunca sabremos nada... / Y sin embargo...
|Ibid.

Tú, que sobre las hierbas reposabas / de cara al cielo, dices de repente: / -"La estrella de la tarde está encendida".
|Ibid.

Y un incendio de estrellas se levanta / en tu pecho, tranquilo ante la tarde, / y en mi pecho en la tarde sosegado.
|Ibid.

En un jardín de aquel país horrendo / hallé a Fantina, de ojos maternales / y desnudeces mórbidas, tejiendo / guirnaldas con las rosas vesperales.
|La carne ardiente, 1910.
!Quizá en mis voces se sintió desnuda / y la vergüenza desató su llanto!
|Ibid.

Y el corazón demanda, desde su cárcel roja, / un inspirado intérprete que el tumulto recoja / y dé a las voces múltiples un ritmo y una idea.
|El verbo innumerable, I, Babel.
Es Medellín, que alzando su clámide latina / y el áureo cetro, embriágase con sangre del poniente, / y entona un son burlesco y un cántico ferviente / mientras le muelle un lecho la sombra y se reclina.
|Ibid., II, La interpretación.

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles, / como las leves briznas al viento y al azar. / Tal vez bajo otro cielo la gloria nos sonríe. / La vida es clara, undívaga y abierta como un mar.
|Canción de la vida profunda.
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles, / como en abril el campo, que tiembla de pasión.
|Ibid.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos, / como la entraña obscura de obscuro pedernal: / la noche nos sorprende con sus profusas lámparas, / en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.
|Ibid.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos, / que nos depara en vano su carne la mujer: / tras de ceñir un talle y acariciar un seno, / la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
|Ibid.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres, / como en las noches lúgubres el llanto del pinar. / El alma gime entonces bajo el dolor del mundo, / y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar.
|Ibid.

Mas hay también ¡oh Tierra! un día... un día... / un día en que levamos anclas para jamás volver... / Un día en que discurren vientos ineluctables. / ¡Un día en que ya nadie nos puede retener!
|Ibid.

No hay nada grande, nada, sino la Muerte.
|Triste amor (Canción del pesimista), 1915.
Cordero tranquilo, cordero que paces / tu grama y ajustas tu ser a la eterna armonía: / Hundiendo en el lodo las plantas fugaces / huí de mis campos feraces / un día.
|Elegía de septiembre, 1915.
Ruiseñor de la selva encantada / que preludias el orto abrileño: / a pesar de la fúnebre Muerte y la sombra y la nada, / yo tuve el ensueño.
|Ibid.

Sendero que vas del alcor campesino / a perderte en la azul lontananza: / los dioses me han hecho un regalo divino: / la ardiente esperanza.
|Ibid.

Espigas que mecen los vientos, espiga / que conjuntas el trigo dorado: / al influjo de soplos violentos, / en las noches de amor, he temblado.
|Ibid.

¡Nadie supo en la tierra sombría / mi dolor, mi temblor, mi pavura!
|Ibid.

Escuchadme esta cosa tremenda ¡He vivido!
|Ibid.

He vivido con alma, con sangre, con nervios, con músculos, / y voy al olvido...
|Ibid.

Crepúsculo de estrellas inminentes.
|El cincuentón, 1915.
Yo tuve un pensamiento de inspiración divina, / seguro como un monte y arduo como un amor; / encerraba el misterio de la concha marina, / del vuelo de las águilas, del ritmo y de la flor.
|El pensamiento perdido, 1918.
La Dama de cabellos encendidos / trasuntó para mi todas las cosas, / y amé la soledad, los prohibidos / huertos y las hazañas vergonzosas.
|La dama de cabellos ardientes, 1918.
¡Qué grato el beso / de un labio en llamas! / ¡Qué intenso el fruto / de las tinieblas!
|Ibid.

Michael Farrel ardía con un ardor puro como la luz. / Sus manos enseñaban a amar los lirios / y sus sienes a desear el oro de las estrellas.
|Los desposados de la muerte, 1919.
Su adolescencia láctea, meliflua y floreal, fluía por las escarpas de mi madurez / como fluye por el cielo la leche del alba.
|Ibid.

¡Hay almas tan melódicas como si fueran ríos / o bosques a las orillas de los ríos!
|Ibid.

Guillermo Valderrama era indolente y apasionado; / pero la vida, como un licor de bajo precio, / le producía una embriaguez innoble.
|Ibid.

Sus formas pregonaban el triunfo de una estirpe.
|Ibid.

Le vi llorar una vez por males de ausencia, / y me dije: ¡hay una tempestad en una gota de rocío, / y, sin embargo, no se conmueven los luceros!
|Ibid.

Stello Ialadaki era armonioso, rosado y azul / como las islas de Grecia y como los mares que las ciñen.
|Ibid.

Se le miraba como marchando desde las playas de ensueño / que rozaron las quillas de Simbad el Marino / hacia las vagas latitudes / por donde erró Sir John de Mendeville.
|Ibid.

Cuando le conocí tuve antojo de releer la Odisea / y por la noche soñé con el misterio de las espigas.
|Ibid.

El son del viento en la arcada / tiene la clave de mí mismo: / soy una fuerza exacerbada / y soy un clamor de abismo.
|El son del viento, 1920.
Entre los coros estelares / oigo algo mío disonar.
|Ibid.

Vine al torrente de la vida / en Santa Rosa de Osos, / una media noche encendida / en astros de signos borrosos.
|Ibid.

Y, moviendo a las normas guerra, / fui Eva... y fui Adán.
|Ibid.

Abdalá era cosa más bella / que lauro y lira y flauta y miel; / cuando le llevó una doncella, / ¡cien doncellas murieron por él!
|Ibid.

Y lo demás de mi vida / no es sino aquel amor fatal, / con una que otra lámpara encendida / ante el ara del ideal.
Ibid.

Y en la flor fugaz del momento / buscar el aroma perdido, / y en un deleite sin pensamiento / hallar la clave del olvido.
|Ibid.

Y errar, errar, errar a solas, / la luz de Saturno en mi sien, / roto mástil sobre las olas / en vaivén. // Y una prez en mi alma colérica / que al torvo sino desafía: / el orgullo de ser, oh América, / el Ashaverus de tu poesía.
|Ibid.

Después un viento... un viento.... un viento... / ¡y en ese viento mi alarido!
|Ibid.

Fácil coro de aplausos que mece / con moroso ritmo la musa liviana.
Canción de la soledad, 1921 ¡Alma mía, qué cosa tan vana!
|Ibid.

Impúber flautista de rostro florido / que a la luz de un candil imbuído... / era invierno, nublosa mañana / rindióse a mi ardor sin sentido.
|Ibid.

Flautista del Norte, la orgía pagana, / pavor en la orgía.
|Ibid.

Mi vaso lleno el vino del Anáhuac / mi esfuerzo vano estéril mi pasión / soy un perdido soy un marihuano / a beber, a danzar al són de mi canción.
|Balada de la loca alegría, 1921.
Una bacante loca y un sátiro afrentoso / conjuntan en mi sangre su frenesí amoroso.
|Ibid.

¡Ah de la vida parva que no nos da sus mieles / sino con cierto ritmo y en cierta proporción!
|Ibid.

La Muerte viene, todo será polvo / bajo su imperio: ¡polvo de Pericles, / polvo de Codro, polvo de Cimón!
|Ibid.

De Hispania fructuosa, de Galia deleitable, / de Numidia ardorosa, y de toda la rosa / de los vientos que beben las águilas romanas, / venid, puras doncellas y ávidas cortesanas. / Danzad en voluptuosos, lúbricos episodios, / con los esclavos nubios, con los marinos rodios.
|Ibid.

Aldeanas del Cauca con olor de azucena; / montañesas de Antioquia, con dulzor de Colmena.
|Ibid.

Y mozuelos de Cuba, lánguidos, sensuales, / ardorosos, baldíos, / cual fantasmas que cruzan por unos sueños míos.
|Ibid.

Y mozuelos de Honduras, / donde hay alondras ciegas por las selvas obscuras.
|Ibid.

La piña y la guanábana aroman el camino / y un vino de palmeras aduerme el corazón.
|Ibid.

El Polvo reina, el Polvo, el Iracundo... / ¡Alegría! ¡Alegría! ¡Alegría!
|Ibid.

Era como el convólvulo la flor de los crepúsculos / y era como las teresitas: azul crepuscular.
|Elegía de un azul imposible, 1921.
Por caminos de Jalisco, por predios de Sayula... / ¡donde llovía a cántaros! ensueños fui a espigar. / Cantaban unos jóvenes, y sus bellas canciones / las muchachas del pueblo salían a escuchar.
|Canción del día fatigado, 1921.
Busco una vida simple y, a espaldas de la Muerte, / no triunfar, no fulgir, obscuro trabajar.
|Ibid.

Aquí la luz es tan radial, tan tónica, tan clara, / como eres tú, Romelia: como Guadalajara.
|Ibid.

¡Qué maravilla! Huertos de cálida astromelia.
|Ibid.

Tu, corazón florido, / rojo fanal en mi pecho encendido.
|Corazón, 1921.
En su fuente profunda / mi estirpe fue de hieles abrevada.
|La reina, 1922.
¡Qué antiguo brío hiela en la inacción!
|Ibid.

¡Desprecio de mí mismo: estoy llagado! / ¡Desprecio de mí mismo: has gangrenado / mi corazón!
|Ibid.

Ni un albo amor, ni un odio me estremece, / forma ciega en negrura ilimitada; / y a ritmo y ritmo el corazón parece / decir muriendo: "Nada... nada... "
|Ibid.

Mi Musa fue de Dioses engañada.
|Ibid.

Y responde / por mi carne de cirios alumbrada / mi Musa en sus laureles desolada: / Nada...
|Ibid.

Los niños son tranquilos y suaves: / trino en la noche, lampo de la aurora /
sus risas puras y sus ojos graves.
|Los niños, 1922.
Decid cuando yo muera... (¡y el día esté lejano!): / Soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento, / en el vital deliquio por siempre insaciado, / era una llama al viento...
|Futuro, 1923.
Vagó, sensual y triste, por islas de su América; / en un pinar de Honduras vigorizó el aliento; / la tierra mexicana le dio su rebeldía, / su libertad, sus ímpetus... Y era una llama al viento.
|Ibid.

De simas no sondadas subía a las estrellas; / un gran dolor incógnito vibraba por su acento.
|Ibid.

Y supo cosas lúgubres, tan hondas y letales, / que nunca humana lira jamás esclareció.
|Ibid.

Era una llama al viento y el viento la apagó.
|Ibid.

Bien sé que, alucinándome con besos sin ternura, / me embriagarán un punto la juventud y abril; / y que hay en las orgías un grito de pavura, / tras la sensualidad del goce juvenil.
|Canción de la hora feliz, 1925.
Mi egregia Musa, de hieles abrevada, / por el fatal destino de dioses engañada, / en noches sin aurora y en llantos de agonía / ya no creerá en nada... Ni aun en la Poesía...
|Ibid.

Yo evocaré esta hora y me diré a mi mismo, / sonriendo virilmente: "Poeta en qué quedamos?"
|Ibid.

El es paz, en el alba nemorosa. / Es canción en lo cóncavo del día. / Es lucero en el agua tenebrosa.
|Elegía platónica, 1932.
Domador, triunfador, hombre de hierro: / tu grey de esclavos ágiles y rudos / conjura contra mí que en mi defensa / no he de mover las manos fatigadas.
|Domador triunfador.
Le pedí un sublime canto que endulzara / mi rudo, monótono y áspero vivir; / El me dio una alondra de rima encantada... / ¡Yo quería mil!...
|Soberbia
Qué vana es la vida, qué inútil mi impulso, / y el verdor edénico, y el azul Abril... / Oh sórdido guía del viaje nocturno; / ¡Yo quiero morir!
|Ibid.

El dulce niño pone el sentimiento / y el contento en su pompa de jabón.
|Canción del tiempo y el espacio.
Y absorto en mis cinco años, temblando interrogué: / -Madre, ¿qué flor es ésta? La flor de las maravillas...
La infanta de las maravillas. Un día en mi niñez, y sin saber por qué...
|Ibid.

Llanto de lo inefable preñaba mis pupilas.
|Ibid.

¿Dónde estará la Infanta? ¿Cuál infanta? / La infanta de las maravillas.
|Ibid.

Pulir mi obra y cultivar mis vicios.
|Sabiduría.
Yo no sabía que el azul mañana / es vago espectro del brumoso ayer.
|Lamentación de octubre
¡Oh, quién pudiera de niñez temblando, / a un alba de inocencia renacer!
|Ibid.

!Pero la vida está acabando, / y ya no es hora de aprender!
|Ibid.

Y era esencia tan dulce y regalada / la de su carne en flor, la de su boca / por enjambre de besos habitada.
Cintia deleitosa dame tu axila ¡leche con cabela! / Dame tu beso, dámelo, y la lengua / fina y caliente y roja y ternezuela.
|Ibid.

¡Ay¡¡Ay¡ ¡Ay! / No más, amorcito mio, / que me muero...
|Ibid.

Los que no comprendéis el horror de la conciencia ante el Universo.
Un hombre Los que no merecéis ni un honor supremo / ni una suprema ignominia.
|Ibid.

Los que decís: "Está amaneciendo" / y no lloráis el milagro del lirio del alba.
|Ibid.

Los que no habéis gemido de horror y de pavor, / como entre duras barras, en los abrazos férreos / de una pasión inicua.
Ibid.

¡Vosotros no podéis comprender el sentido doloroso de esta palabra: UN HOMBRE!
|Ibid.

Pero como en Sodoma, nuestro día / es para el goce estéril; / y tú tienes ¡oh Iamma!, ¡oh carne mía! / toda la melodía del instante / en la blancura azul de tu semblante.
|Canción del día fugitivo (En la corte de Nicomedes de Bitinia).
¡Dame tu miel, oh niño de boca perfumada!
|Delirio de la noche en Culpan (Elegía del marino ilusorio).
¡Iba mi esquife azul a la aventura! / ¡Compensé mi dolor con mi locura, / y nadie ha sido
más feliz que yo!
|Canción innominada.
No tuve amor, y huían las hermosas / delante de mis furias monstruosas. / Lauros
negros mi oprobio me ciñó.
|Ibid.

Te me vas, paloma rendida, juventud dulce, / dulcemente desfallecida: te me vas.
Nueva canción de la vida profunda ¿Y nada más? / Y un poco más...
|Ibid.

Tuve una novia... Me parece que fue en abril...
|Ibid.

Yo miraba el crepúsculo / y creía que eso era el crepúsculo. / ¡Sí, tácita en la noche, la estrella está detrás!
|Ibid.

El Numen de Colombia me dio una rosa bella, / mas yo pedí el crepúsculo y codicié la estrella.
|Ibid.

Yo amaba solamente su amistad dulce.
|Ibid.

Y luégo... ser el árbitro de mi torpe destino / actor en mis tragedias, verdugo de mi honor... / mi lira tiene un trémolo de caracol marino, / ¡y entre el dolor humano yo expreso otro dolor!
|Ibid.

No te vas, paloma rendida, juventud dulce, / dulcemente desfallecida, no te vas.
|Ibid.

¡Quiero apurar el íntimo deleite de la vida!
|Ibid.

¿Qué es poesía? / -El pensamiento divino / hecho melodía humana.
|Canción en la alegría, 1927.
Toda miseria la redime / una corona paternal.
|Paternidad
¡Quien tiene un niño sublima el mundo / y lo nutre de eternidad!
|Ibid.

Elogio tus claros y augustos blasones, / ciudad de las gárrulas brisas y el sol llameante.
|Canto a Barranquilla.
Y el hondo rumor de lejanas mareas / que mueve tus noches obscuras.
|Ibid.

Haz tu oración, disponte a la faena, / y alégrate en las cosas humildes, alma mía.
|El despertar.
Siempre adelante y adelante. / El amor es mi antorcha y la sangre mi vino.
|Parábola de los viajeros (El esposo).
El amor... Si no es bella mentira / que nos ofusca y nos exalta, / treme en la cumbre azul cual una pira, / ¡y la cumbre es tan alta!
|Ibid.

(Maín).
Como pájaros extraviados / vagan los hombres; todos van / siniestramente alucinados / tras la fatiga y el afán.
|Ibid.

Maín: / ¿Y todos los caminos? / El anciano: / ¡Dan al mar!
|Ibid.

El amor fue mi parte dispensada / en el festín de sombras de la nada.
|Carbunclos.
Nosotros somos los delirantes, / los delirantes de la pasión: / ved nuestras vagas huellas errantes, / y en nuestras manos febricitantes / rojas piltrafas de corazón.
|Canción delirante.
¿A qué las fugas alucinantes, / si hay tras las árduas cumbres distantes / los mismos mares y el mismo azul?
|Ibid.

Fue nuestra pobre carne cautiva / de una nefanda deidad activa / que los rubores vedan nombrar.
|Ibid.

(Los invertidos).
Ama el tumulto báquico, los juegos / aleatorios, el brillo del puñal, / y los viajes absurdos que no tienen / ruta fija ni punto cardinal.
|Primera canción delirante.
Y, en fin, pues que te llama la locura, / corre a su voz, penetra en su jardín, / embriágate en sus brazos peligrosos / y goza de tu instante, porque... en fin...
|Ibid.

¡Oh viento desmelenado / que rompiste la arboleda: / ya que nada, si viví, / he fundado ni ha durado, / llévate aún lo que queda: / llévame a mí!
|¡Oh viento desmelenado...!
Ese del torso hercúleo, de mirada bravía, / de ágil salto y la emoción ligera, / tiene a la Gloria en nupcias prometida.
|Rey de la vida, 1932.
Y es Rey de un claro Reino de ufanía.
|Ibid.


BARON, Cico (Valledupar)

Todos los sabios quisieron / ser grandes en el saber; / que lo fueron no hay qué hacer / según ellos se creyeron. / Quizás muchos se perdieron / por no ir en segura nave.
|"Diez juglares en su patio", A. Salcedo Ramos & J. García Usta, 1994.
Camino seguro y grave / si Dios nos presta su ciencia; / así dice la experiencia: / quien sabe,
salvarse sabe.
|Ibid.


BARRERA PARRA, Jaime ( -Medellín, 1935)

La civilización es, antes que otra cosa, la frecuencia del peluquero y de la manicura.
|Crónicas.
Tengo el sentido de la voracidad. El amor, los libros, la política, sólo me impresionan como la expresión habitual del desafuero.
|Ibid.

Se marchaba a su casa masticando bondad y fastidio.
|(Sobre Ricardo Rendón).
Sorbe tierra por los talones.
|(Sobre Armando Solano).
Para no hacer ruido, atravesó por la vida en pantuflas.
|(Sobre Emilio Mutis).
Les puso tacones de caucho a los zapatos, a los conceptos y las emociones.
|Ibid.

Griego de Zipaquirá.
|(Sobre Carlos Cortés Lee).
El crepúsculo es un fraude de la óptica, simple tinterillaje de la luz.
|Cit. por Lino Gil Jaramillo.
Tengo el sentido de la voracidad. El amor, los libros, la política, sólo me impresionan como la expresión habitual del desafuero.
|Ibid.

El día en que la vida pierda su temblor animal y el guante aprisione como un cepo la mano sonora se habrá perdido la epopeya.
|Ibid.

Mi única arma de combate ha sido la máquina de escribir. Con ella me defiendo de los temas, muchas veces asesinándolos.
|Ibid.

Ricardo murió de un acceso de lógica.
|(Sobre la muerte de Ricardo Rendón),
|Ibid.


BARRIOS, Fray Juan de los (Monseñor)

Los religiosos en el Nuevo Reino son hombres apasionados y olvidados de su profesión, la escoria y heces que en ninguna parte de las Indias han podido caber y permanecer y que España no puede sufrir y echa de sí como la mar los cuerpos muertos.
|1553.


BARROS, José (El Banco, 1916)

El vaquero va subiendo la montaña.
|El vaquero (porro).
Lleva su corazón lleno de frío.
|Ibid.

Me contaron los abuelos que hace tiempo / navegaba en el Cesar una piragua / que partía del Banco, viejo puerto / a las playas de amor en Chimichagua.
|La piragua.
Era la piragua de Guillermo Cubillos / Era la piragua, era la piragua.
|Ibid.

En la playa blanca / de arena caliente / hay rumor de cumbia / y olor a aguardiente.
|Navidad negra (cumbia).
¡Pila, pila, pilandera!
|Las pilanderas (porro).
Que me dejó tu amor / que no fueran pesares.
|Pesares (pasillo).
Que me dejó tu amor / ahora me pregunto / Y el corazón responde: pesares, pesares.
|Ibid.

En una calle de Tamalameque / dicen que pasa una llorona loca / que baila por aquí / que baila por allá / con un pipa colgada en la boca.
|La llorona loca (porro).
Mi vida está pendiente de una rosa, / Porque es hermosa aunque tenga espinas.
Ahora hay una música pendeja, inmoral, de calzoncillos cortos.
|El Tiempo, 20, VI, 1993.


BASTIDAS PADILLA, Carlos (Ricaurte, Nar., 1947)

En vano andan los amantes de perjurio en perjurio jurando el amor eterno.
|Del hermafrodita, la andrógina y la mitad de la naranja, El Espectador, 1994.


BASTIDAS, Emilio

El hombre que perdió su nombre.
|Título de novela, 1978.


BATEMAN Cayón, Jaime

Hacer la revolución es como hacer sancocho.


BAYONA POSADA, Daniel (Bogotá, 1887 - 1920) (Véase también RAHAVANEZ, Paco de)

Yo me muero, me muero, chinita; / ¡agárrame con juerza la mano!
|En la fiebre.
¡Qué instante tan corto / qué tiempo tan largo!
|Ibid.

Ven, ven, niña de mi amor.
|Guabina chiquinquireña.
Ven a mi ranchito / que te espero con amor / que te espero con amor.
|Ibid.

Por tí, la calma perdí / tengo enfermo el corazón.
|Ibid.

Mirá china linda, pa ti, pa ti mera / yo tengo un ranchito que lu hice yo mesmo, / pa que allí soliticos vivamos / cuando nos casemos.
|Quereme.
En la punta más alta del cerro / ya no tá la bendita Patrona / trepaíta pa vernos y oyirnos / y pa repartirnos su misericordia.
Y asina la tengo clavá en mi memoria, / que paece verla como allí la vida, / con su cuerpo de ángel, su carita hermosa, / sus ojos divinos mirando pal suelo, / risueña su boca / y junticas elante e su pecho / sus dos maniticas de color de rosa...


BAYONA POSADA, Nicolás (Bogotá, 1899 - 1963)

Esta inmensa ansiedad que me atormenta, / esta angusta febril que me devora, / este pan de dolor que me sustenta, / y este añorar lo que al morir se añora, / no son, no pueden ser sino la lenta / mutación de mi noche por mi aurora.
|Molinos de viento, La crisálida.
Y yo mientras tanto, mi hijita querida, / espere y aguarde con alma y sombrero / me des la cosita que espero y aguardo / con unas ganazas que toy que toteo.
|Pa vos merita.


BAYONA POSADA, Jorge (1888 - 1948)

Al cruzarnos en la ruta silenciosa nos miramos, / ella grave y pensativa y yo absorto, indiferente; / las bandadas de recuerdos aletearon en mi mente / y sin verlo, a un tiempo mismo las miradas esquivamos.
|Reconciliación.


BECERRA, Ricardo (siglo XIX)

El pueblo colombiano al elegir a sus mandatarios no ha comprometido jamás la dignidad de su obediencia.
|Cit. por Eduardo Santos en su discurso de posesión presidencial.


BEHAR, Olga

Las guerras de la paz
|Título de libro, 1985.


BEJARANO, Jesús Antonio

Los conflictos sobre seguridad y garantías son más solucionables que los conflictos ideológicos.
|Una agenda para la paz, 1995.


BELALCÁZAR, Sebastián de (Sebastán García Moyano) (Belalcázar, Esp., 1495?- Cartagena, 1550)

¡Vamos a buscar este indio dorado!
|Atrib. 1535 (origen de la leyenda de el Dorado), cit. por Juan Rodríguez Freyle, "El Carnero", 1638.

Se obedece pero no se cumple.
Atrib. (Frase que hizo carrera durante toda la administración colonial como símbolo de que en América no se acataban las órdenes del rey de España).


BELTRÁN, San Luis (Español, 1523 -1581)

Ésta es sangre de los indios: ¿qué provecho podrá hacer a vuestras almas?
|(Al exprimir sangre de una arepa en la mesa de un encomendero).


BENALCÁZAR, Sebastián de (V. BELALCÁZAR, Sebastián de )

BENJUMEA, Carlos

La soledad es la mejor compañera de la creación.
|Cit. por P.I. Vargas Rojas, Diccionario de máximas, Vol.II, 1993.


BERBEO, Juan Francisco

¡Que se corten las cabuyas!
|Frase con la cual quiso significar que el Nuevo Reino quedaba dividido en mil islas al cortar las cabuyas de los puentes.


BERDELLA DE LA ESPRIELLA, Leopoldo (Cereté, 1951 - 199?)

Y así, los padres de Juan Sábalo descubrieron el rico sabor del pescado, y Juan Sábalo se convirtió en el primer pescador de Ayapel.
|Juan Sábalo, 1982.


BERMÚDEZ, Karol

A un hombre de ojos claros, más de 1.80 de estatura y que hable trabado, nunca se le pone en duda su idoneidad ni le piden diplomas. Como Bochica, blanco y con barba, ¡no indígena! Es el síndrome de Bochica.


BERMÚDEZ, Lucho

Tierra de pasiones / de luz y alegría / de lindas mujeres / Carmen tierra mía.
|Carmen de Bolívar (porro).
San... San... San Fernando.
|San Fernando (porro).
Kalamarí tribu guerrera / pueblo con sangre caribe.
|Kalamarí (porro).

 
BERNAL ORJUELA, Raimundo

Viene por mí y carga con usted; travesura histórico-novelesca de un curioso desocupado.
|Título de novela, 1858.


BERRIO, Pedro Justo (Gral.)

Antioqueños: el general Mosquera ha levantado el estandarte de su personalidad más allá de la cual no se alcanza a divisar un solo principio.
|Mensaje a los antioqueños al comenzar la guerra civil, 1866.


BETANCUR, Belisario (Amagá, 1923)

La mayor parte de mis 22 hermanos murieron de una misma enfermedad: el subdesarrollo.
Siempre quise sobresalir.
|Entrevista, 1977.
Yo pienso ante todo en la tranquilidad de mi patria. Por eso les pedí a mis amigos de todo el país que regresaran a sus hogares y que garantizáramos todos la paz, en momentos en que el turbayismo estaba muerto de susto y en que nuestra serenidad era la única garantía de esa paz.
|Acerca de las elecciones de 1978, El Espectador, X, 1978.
Cambio con equidad.
|Lema político.
Sí se puede.
|Lema de gobierno.
Soy un político conservador que desde hace muchos años ha luchado por la convivencia, señalando que los problemas no son ni conservadores ni liberales ni anapistas o de izquierda, sino problemas de todos.
|Entrevista, VI, 1980.
Mi única aspiración, compatriotas, en este momento solemne de mi vida, es la de que al final de mi mandato, se diga que fui un gobernante justo, un gobernante que batalló al lado de los humildes, de los cuales salí.
|Mensaje radial a los colombianos, 31, V, 1982.
No se derramará una sola gota de sangre más en el territorio nacional.
|Discurso de posesión presidencial, 7, VIII, 1982.
Colombia tiene una Constitución para no dejarse gobernar.
|1982, cit. por Hernán Díaz.
Prefiero una prensa desbordada a una censurada.
|1982.
Para ser buen estadista hay que ser buen carnicero.
|Carta pública a Diego Pardo Koppel, 10, I, 1986.
El deber del gobernante es preservar su supervivencia en el poder.
|Ibid.

Simples ilusiones y elaborados esquemas ideológicos se estrellan contra realidades que en principio parecen superables.
|Prólogo de "Fuego cruzado" de Enrique Santos Calderón, 1988.
Siempre pensé en alguna estrategia que entretuviera a la crítica mientras yo gobernaba.
|Entrevista, 1993.
Por encima de todo amo el periodismo y necesito la poesía.
|Ibid.

Si uno no escribe la historia, se la escriben.
Mi izquierda es mi derecha.
Puede haber orden sin libertad pero no libertad sin orden.
|Cit. por P.I. Vargas Rojas, Diccionario de máximas, Vol. II, 1993.


BETANCUR, Cayetano (Copacabana, 1910 - Bogotá, 1982)

El derecho es un pensamiento imperativo, como el juicio es un pensamiento enunciativo.
|Imperativo y norma en el derecho, 1953.
El cúmulo de leyes que no se hacen cumplir, no son leyes vigentes, sino leyes simplemente válidas.
|Ibid.

Toda sociedad es simulada; la clase, en cambio, es auténtica.
|Cit. por Oscar Torres Duque.


BLUMEN, Manuel

Las hojas de mi selva / son amarillas / son amarillas.
|Cit. por Manuel Mejía Vallejo, en "Aire de tango", 1973


BOLAÑO, Francisco

Santa Marta, Santa Marta tiene tren, Santa Marta tiene tren, pero no tiene tranvía.
|Santa Marta (porro).
Si no fuera por las olas, caramba / Santa Marta moriría.
|Ibid.


BOLÍVAR, Luis Humberto

El que quiere buscar algo, busca los medios, el que no, los obstáculos.
|Cit. por Carlos Salazar Vargas, Las políticas públicas.


BOLÍVAR, Simón (Caracas, 1783 - Quinta de San Pedro Alejandrino, 1830)

No daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que no haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español.
|Juramento del Monte Sacro, 1805.
Unirnos para reposar y dormir en los brazos de la apatía, ayer fue mengua, hoy es traición.
|En la Sociedad Patriótica, III, 1811.
¿Trescientos años de calma no bastan? ¿Se requieren otros trescientos años todavía?
|Ibid.

Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana. Vacilar es sucumbir.
|Ibid.

¡Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca!
|A José Domingo Díaz, 26, III, 1812, día del terremoto de Caracas.
Mi presunción me hacía creer que mi deseo de acertar y mi ardiente celo por la patria supliría en mí los talentos de que carezco para mandar.
|A Miranda, tras la pérdida de Puerto Cabello, 12, VI, 1812.
De gracia no me obligue usted a verle la cara. Yo no soy culpable pero soy desgraciado y basta.
|Ibid.

Yo no arresté a Miranda para servir al Rey, sino para castigarle por haber traicionado a su país.
|1812.
Si ellos nos parecen grandes es porque estamos prosternados.
|Ibid.

Yo no me aparto de vosotros amados compatriotas míos, sino para ir a conducir en triunfo a Caracas, el gran corazón del inmortal Girardot.
|Proclama a los venezolanos, VIII, 1812.
Americanos, los enemigos obtendrán las más completas ventajas; seremos indefectiblemente envueltos en los horrores de las disensiones civiles, y conquistados vilipendiosamente por ese puñado de bandidos que infestan nuestras comarcas.
|Ibid.

Yo soy, granadinos, un hijo de la infeliz Caracas, escapado prodigiosamente de en medio de sus ruinas físicas y políticas, que siempre fiel al sistema liberal y justo que proclamó mi patria, ha venido aquí a seguir los estandartes de la independencia, que tan gloriosamente tremola en estos estados.
|Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada, Cartagena, 15, XII, 1812.
El más consecuente error que cometió Venezuela, al presentarse en el teatro político fue, sin contradicción, la fatal adopción que hizo del sistema tolerante.
|Ibid.

El sistema federal, bien que sea el más perfecto, y más capaz de proporcionar la felicidad humana en sociedad es, no obstante, el más opuesto a los intereses de nuestros nacientes estados.
|Ibid.

El honor de la Nueva Granada exige imperiosamente escarmentar a esos osados invasores.
|Ibid.

Id veloces a vengar al muerto, a dar la vida al moribundo, soltura al oprimido y libertad a todos.
|Ibid.

Presento como una medida indispensable para la seguridad de la Nueva Granada la reconquista de Caracas.
|Ibid.

La suerte de la Nueva Granada está íntimamente ligada con la de Venezuela: si ésta continúa en cadenas, la primera las llevará también, porque la esclavitud es una gangrena que empieza por una parte y, si no se corta, se comunica al todo y perece el cuerpo entero.
|Cúcuta, 4, III, 1813.
Paz a la nación española y guerra de exterminio a su gobierno actual.
|Proclama de la guerra a muerte, 1813.
Amo a la libertad de América, más que mi propio honor. Para conquistarla no omitiré ningún sacrificio.
Españoles y canarios, contad con la muerte aún siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos: contad con la vida aún cuando seáis culpables.
|Proclama de Trujillo, 15, VI, 1813.
Contad con la inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y propiedades; el solo título de americanos será vuestra garantía y salvaguardia.
|Ibid.

Título más glorioso y satisfactorio para mí que el cetro de todos los imperios de la tierra.
|Ante el otorgamiento del título de Libertador por la ciudad de Caracas, 1813.
Marche usted inmediatemente. No hay alternativa. Marche usted, o usted me fusila o positivamente yo lo fusilo a usted.
|A Santander, que se negaba a acatar la destitución del coronel Castillo, 1813, cit. por O'Leary.
Ordeno a usted que inmediatamente se pase por las armas a todos los españoles presos en esas bóvedas y en el hospital, sin excepción alguna.
|Al coronel Leandro Palacios, 1814.
Para nosotros la patria es la América, nuestros enemigos son los españoles.
|Proclama, Pamplona, 12, XI, 1814.
No somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles.
|Carta de Jamaica, 1815.
Voy a arriesgar el resultado de mis cavilaciones sobre la suerte futura de América; no la mejor, sino la que sea más asequible.
|Ibid.

Tan negativo era nuestro Estado que no encuentro semejante en ninguna otra asociación civilizada por más que recorro la serie de las edades y la política de las naciones.
|Ibid.

¡Quizás cuando la Inglaterra pretenda volver la vista hacia la América, no la encontrará!
|A Maxwell Hyslop, 1815.
Vengo a abrazar al libertador del Libertador.
|A Francisco Bermúdez, quien lo salvó de la derrota, 1815.
Si la lisonja es un veneno mortal para las almas bajas, los elogios debidos al mérito alimentan las almas sublimes.
|Corr. a Alejandro Petión, X, 1816.
Españoles que habitáis a Venezuela; la guerra a muerte cesará si vosotros la cesáis: si no, tomaremos una justa represalia y seréis exterminados.
|Barcelona, 31, XII, 1816.
El general Piar con su insensata y abominable conspiración, sólo ha pretendido una guerra de hermanos en que crueles asesinos degollasen al inocente niño, a la débil mujer, al trémulo anciano, por la inevitable causa de haber nacido de un color más o menos claro.
|1817.
El día de América Latina sólo llegará cuando se integre en una sola nación.
|1818.
La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen estas diferencias porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social.
|Discurso de Angostura.
Las leyes deben ser relativas a lo físico del país, al clima, a la calidad del terreno, a su situación, a su extensión, al género de vida de los pueblos, a sus inclinaciones, a sus riquezas, a su número, a su comercio, a sus costumbres, a sus modales.
|Ibid.

Constituimos, en cierto modo, un pequeño género humano.
|Ibid.

Lo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menor por su extensión y riqueza, que por su libertad y gloria.
¡Granadinos! El día de la América ha llegado, y ningún poder humano puede retardar el curso de la naturaleza guiado por la mano de la Providencia.
|Proclama a los habitantes de la Nueva Granada, 1818.
Venezuela conmigo marcha a libertaros, como voostros conmigo en los años pasados libertásteis a Venezuela.
|Ibid.

El sol no completará el curso de su actual período sin ver en todo vuestro territorio altares de la libertad.
|Ibid.

La libertad es el único objeto digno de sacrificio de la vida de los hombres.
Os habéis enamorado de la libertad y le habéis hecho tantas concesiones que como la mujer fácil ya se le entrega a cualquier persona.
La libertad es el poder que tiene cada hombre de hacer cuanto no esté prohibido por la ley.
|Proyecto de Constitución de Angostura.
¿Qué medio más adecuado ni más legítimo para obtener la libertad que pelear por ella? ¿Será justo que mueran solamente los hombres libres por emancipar a los esclavos?
|A Santander, 1819.
Nada hay que pueda detenernos si el pueblo nos ama.
|Paya, 1819.
Coronel, ¡salve usted la patria!
|Al Coronel Rondón, en el Pantano de Vargas
¡No sea usted pendejo!
|A Hermógenes Maza, quien sin reconocerlo le intimó rendición, poco después de la Batalla de Boyacá, VIII, 1819.
Os dejo en Santander otro Bolívar.
|11, IX, 1819, al abandonar la presidencia
La reunión de la Nueva Granada y Venezuela es el objeto único que me he propuesto desde mis primeras armas; es el voto de los ciudadanos de ambos países, y es la garantía de la libertad de la América del Sur.
|Mensaje al Congreso, 14, XI, 1919.
Me alegro mucho del suceso de Maza; el niñito es pesado; por cada herida mata cien hombres, sin más novedad.
|A Santander, 24, VII, 1820.
Maza, como el héroe de Ariosto, hubiera atacado a los gigantes, aunque fueran de la estatura de Polifemo y tuvieran armaduras como la de Ferraluz.
|Cit. por Alberto Miramón, Hermógenes Maza, 1969.
El hombre de honor no tiene más patria que aquella en que se protegen los derechos de los ciudadanos y se respeta el carácter sagrado de la humanidad.
|Ibid., a don Fco. Doña, Turbaco, 27, VIII, 1820.

Estoy cansado de mandar ocho años esta república de ingratos.
|Corr., a Fernando Peñalver, 21, IV, 1821.
Sepa Ud. que yo no he visto nunca una cuenta, ni quiero saber lo que se gasta en mi casa.
|Ibid.

Si el Congreso soberano persiste, como no lo temo, en continuarme aún en la presidencia del Estado, renuncio desde ahora para siempre hasta el glorioso título de ciudadano de Colombia, y abandono de hecho las riberas de mi Patria.
|Mensaje al Congreso de Cúcuta, Barinas, 1, V, 1821.
Un hombre como yo, es un ciudadano peligroso en un gobierno popular; es una amenaza inmediata para la soberanía nacional.
|Cúcuta, 1821.
Prefiero el título de ciudadano al de Libertador, porque éste emana de la guerra, aquel emana de las leyes.
|Ibid.

Cambiadme, señor, todos mis dictados por el de buen ciudadano.
|Ibid.

Yo temo más la paz que la guerra.
|Corr., al Doctor Pedro Gual, 24, V, 1821.
Odio eterno a los que deseen sangre y la derramen injustamente. ¡Por la heroica firmeza de los combatientes de uno y otro ejército!
|A Morillo, 27, XI, 1821.
La Asociación de los Cinco Grandes Estados de América es tan sublime en sí misma que no dudo vendrá a ser motivo de asombro para la Europa.
|Cali, 1822.
Los hombres públicos valen tanto cuanto es la opinión que se tiene de ellos.
|Corr., al mariscal de la Mar, Loja, 14, X, 1822.
Las ilusiones que presta la fortuna valen a veces más que el mérito.
|Ibid.

Luego que la Inglaterra se ponga a la cabeza de esta Liga, seremos muy humildes servidores, porque formado una vez el pacto con el fuerte, ya es eterna la obligación del débil.
VIII, 1823.
La América del Norte, siguiendo su conducta aritmética de negocios, aprovechará la ocasión de hacerse de las Floridas, de nuestra amistad y de un gran dominio del comercio.
Yo no puedo continuar más en la carrera pública: mi salud ya no me lo permite.
|Comunicación renunciando a la presidencia de Colombia, 9, I, 1824.
Cada canalla quiere ser soberano; cada canalla defiende a fuego y sangre lo que tiene, sin hacer el menor sacrificio.
|A Santander, 10, II, 1824.
¡Triunfar!
|Respuesta a Joaquín Mosquera quien lo encontró en Pativilca en lamentable estado, y le preguntó: ¿Y qué piensa usted hacer ahora?, 1824.
Una vida pasiva e inactiva es la imagen de la muerte, es anticipar la nada antes de que llegue.
|Corr., a Sucre.
Mi médico me ha dicho que mi alma necesita alimentarse de peligros para conservar mi juicio.
|Ibid.

Pronto se compondrá todo con la receta de la onza de plomo y los cuatro adarmes de pólvora que estoy recetando para aliviar la patria de la aploplegía de traidores que tiene.
|Corr., al gral. Bartolomé Salom, 14, III, 1824.
Aborrezco más las deudas que a los españoles.
|A Santander, 1824.
En toda la América Meridional no hay más que Colombia que sea fuerte; todo lo demás se desbarata fácilmente.
|A Santander, 1824.
El Perú sería por muchos años afligido por las cadenas españolas, si el ejército de Colombia no hubiese volado a su socorro.
|A Santander, Ibid., 13, XI, 1824.
No se olvide usted jamás de las tres advertencias políticas que me he atrevido a hacerle: primera, que no nos conviene admitir en la liga al Río de la Plata; segunda, a los Estados Unidos de América, y tercera, no libertar a la Habana.
|A Santander, 1824.
Los españoles, para nosotros, ya no son peligrosos, en tanto que los anglosajones lo son mucho, porque son omnipotentes, y por lo mismo, terribles.
|Ibid.

Que una paja no quede inútil en toda la extensión del territorio libre.
|1824.
Sucre ha ganado la más brillante victoria de la guerra americana.
|A Santander, 20, XII, 1824.
La gloria de usted y la de Sucre son inmensas. Si yo conociese la envidia los envidiaría. Yo soy el hombre de las dificultades. Usted es el hombre de las leyes y Sucre el hombre de la guerra.
|A Santander, 9, II, 1825.
Nada me queda que hacer en esta república; mi permanencia en ella es un fenómeno absurdo y monstruoso, es el oprobio del Perú.
|Al Presidente del Congreso Constituyente del Perú, Lima, 10, II, 1825.
Yo soy un extranjero: he venido a auxiliar como guerrero, y no a mandar como político.
|Ibid.

Si yo aceptase su mando, el Perú vendría a ser una nación parásita ligada así a Colombia, cuya presidencia obtengo y en cuyo suelo nací.
|Ibid.

Si no fuese yo tan bueno y usted no fuese tan poeta, mas avanzaría a creer que usted había querido hacer una parodia de la Ilíada con los héroes de nuestra pobre farsa.
|A José Joaquín Olmedo, 27, V, 25.
La ambición de las naciones de Europa lleva el yugo y la esclavitud a las demás partes del mundo, y todas estas partes del mundo debieran tratar de establecer el equilibrio entre ellas y Europa para destruir la preponderancia de la última. Yo llamo a esto el equilibrio del Universo.
|Doctrina de la liberación del mundo colonial, 1825.
Me han dicho terminantemente, que yo debo ejercer el protectorado de la América, como medio de salvarla de los males que la amenazan.
|A Santander, 11, X, 1825.
El que no sabe escribir, ni paga contribución, ni tiene un oficio conocido, no es ciudadano.
|A Santander, 27, XII, 1825.
El mecanismo del gobierno me fastidia extraordinariamente, y además mis enemigos no se convencen de que yo aborrezco la autoridad.
|A Santander, 21, II, 1826.
Yo no tengo otro mando que el militar y será el que conserve hasta que me vaya del país.
|Ibid.

Según esos señores, nadie puede ser grande, sino a la manera de Alejandro, César y Napoleón. Yo quiero superarlos a todos en desprendimiento, ya que no puedo igualarlos en hazañas.
|Ibid.

Mi ejemplo puede servir de algo a mi patria misma pues la moderación del primer jefe cundirá entre los últimos, y mi vida será su regla. El pueblo me adorará y yo seré la arca de su alianza.
|Ibid.

Nada es tan peligroso como una reforma.
|Corr., al gral. Pedro Briceño, 27, II, 1826.
Ni Colombia es Francia, ni yo Napoleón.
|A José Antonio Páez, 6, III, 1826.
Yo no soy Napoleón ni quiero serlo; tampoco quiero imitar a César; aun menos a Iturbide. Tales ejemplos me parecen indignos de mi gloria. El título de Libertador es superior a todos los que ha recibido el orgullo humano.
|Ibid.

Un trono espantaría tanto por su altura como por su brillo.
|Ibid.

En este siglo de filosofía nadie adquiere gloria o la conserva si no se arregla religiosamente a los principios.
|A Santander, 7, IV, 1826.
Legisladores: la infracción de todas las leyes es la esclavitud.
|1826.
Sobriedad absoluta en el gobierno es el único remedio.
A Sucre, 12, V, 1826.
Muchos tiranos van a levantarse contra mi sepulcro y estos tiranos serán otros Silas, otros Marios que anegarán en sangre sus guerras civiles.
|Ibid.

Si aspiran a lo perfecto, alcanzarán lo ruinoso.
|Ibid.

La capital será un punto céntrico como Quito o Guayaquil, Colombia deberá dividirse en tres estados, Venezuela, Cundinamarca y Quito.
|Ibid.

La federación llevará el nombre que se quiera, pero sería probable que fuese Boliviana.
|Ibid.

Colombia no puede quedarse más en el estado en que está, porque todos quieren una variación, sea federal o sea imperial.
|Ibid.

No hay otro partido que un ejército, una bandera y una nación en Colombia como en Bolivia. De otro modo los desórdenes serán tantos, que forzosamente pedirán un imperio, pues el ejército, el clero y la Europa lo quieren absolutamente.
|Ibid.

Para un valiente el riesgo es el verdadero apetito.
|Ibid.

En una palabra, yo sin Ud. no soy nada, y por consiguiente, el mundo que pesa sobre nuestros hombros, caerá a sumergirse en un vasto océano de anarquía.
|Ibid.

El primer deber del Gobierno es dar educación al pueblo; la salud de la república depende de la moral que por la educación adquieran los ciudadanos en la infancia.
|En Bolivia.
Saber y honradez, no dinero, es lo que requiere el ejercicio del Poder Público.
|Mensaje al Congreso Constituyente de Bolivia, Lima, 25, V, 1826.
Un Presidente vitalicio, con derecho para elegir al sucesor, es la inspiración más sublime en el orden republicano.
|Ibid.

Véase la naturaleza salvaje de este continente, que expele por sí sola el orden monárquico: los desiertos convidan a la independencia.
|Ibid.

La verdadera constitución liberal está en los códigos civiles y criminales.
|Ibid.

Poco importa a veces la organización política, con tal que la civil sea perfecta; que las leyes se cumplan religiosamente, y se tengan por inexorables como el Destino.
|Ibid.

En una constitución política no debe prescribirse una profesión religiosa; porque según las mejores doctrinas sobre las leyes fundamentales, éstas son la garantía de los derechos políticos y civiles; y como la religión no toca a ninguno de estos derechos, ella es de naturaleza indefinible en el orden social, y pertenece a la moral intelectual.
|Ibid.

Aunque un soldado salve a la patria, rara vez es un buen magistrado. Acostumbrado al rigor y a las pasiones crueles de la guerra, su administración participa de las asperezas y de la violencia de un oficio de muerte.
|A Santander, negándose a asumir la presidencia, 4, VI, 1826.
En fin, yo veo unidos a los malos y a los perversos de todos los extremos para derribar lo único que hay bueno y sólido, dividir después entre sí los despojos y despedazarse últimamente, sumergiendo este país para siempre en los abismos.
|A Briceño, Lima, 2, VIII, 1826.
¡Colombianos! Piso el suelo de la Patria; que cese, pues, el escándalo de vuestros ultrajes, el delito de vuestra desunión. No haya más Venezuela no haya más Cundinamarca: soy colombiano y todos lo seremos, o la muerte cubrirá los desiertos que deje la anarquía.
|Proclama a los colombianos, Guayaquil, 13, IX, 1826.
El Sur no gusta del Norte: las costas no gustan de la sierra. Venezuela no gusta de Cundinamarca; Cundinamarca sufre de los desórdenes de Venezuela.
|A Santander, 8, X, 1826.
Yo no pienso que esta constitución valga cosa mayor, pero sí imagino que tiene más solidez que la de Colombia. Los que la critican son unos miserables, que no pueden elevarse a la altura de un legislador: yo no lo soy, pero tengo más experiencia y más inspiraciones que esos pigmeos.
|A Santander, 14, X, 1826.
Tengo demasiado buen tacto para dejarme atrapar por esos imbéciles facciosos que se llaman liberales.
|Ibid.

Resulta que tengo un desaliento mortal y un desgano de mandar en Colombia, de que no puede Ud. imaginarse.
|Ibid.

No todas las teorías en política son aplicables a todas las naciones.
|A José Hilario López, 1826, en "Memorias", 1857.
Se han propuesto algunos destruir esta hermosa república, o hacerla el ludibrio del extranjero, queriendo imitar ciegamente a las antiguas Atenas y Lacedemonia, o a la moderna república de Washington.
|Ibid.

Nunca los hombres de bien pueden ser mis enemigos personales.
|Ibid.

Aquellos de nuestros compatriotas que se han declarado contra mí han sido siempre unos malvados que han sufrido al fin el juicio y la condenación de los contemporáneos, y espero que la posteridad execrará su memoria.
|Ibid.

¡Plugiera a Dios que todos los colombianos fuesen fieles a sus juramentos! ¡No tuviéramos entonces que lamentar la escandalosa escisión que ha hecho una parte de Venezuela al código de Colombia!
|Ibid.

Aunque he sido casado con una mujer que era un ángel, tiemblo al recordar que me he casado, pues soy enemigo irreconciliable del matrimonio; cuando se casa algún amigo mío, lo compadezco más que si hubiera muerto... Y a pesar de esto, al fin me han de casar.
|Reportado por el obispo de Popayán a José Hilario López,
Ibid.

Hijos míos, ustedes han obrado de buena fe si me han considerado tirano, porque éste es el deber de un buen patriota; pero yo no soy el monstruo que han figurado mis enemigos. Yo amo siempre la libertad con todo mi corazón, y siempre tributaré mi culto a esta divinidad.
|Ibid.

¡Ojalá que esta república y este ejército no necesitasen de mí, que en ese caso yo me desterraría espontáneamente por no tener el dolor de oírme apedillar tirano, y quitar a mis adversarios este pretexto de discordia!
|Ibid.

Los gritos del género humano en los campos de batalla, o en los campos tumultuarios, claman al cielo contra los inconsiderados y ciegos legisladores que han pensado que se pueden hacer impunemente ensayos de quiméricas instituciones.
|1826.
Desengáñese Ud., esto no tiene remedio, bueno o malo: esto está perdido enteramente y para siempre.
|A Santander, Neiva, 5, XI, 1826.
Uds. salvarán la patria con la constitución y las leyes que han reducido a Colombia a la imagen del palacio de Satanás que arde por todos sus ángulos.
|Ibid.

No quiero mandar más, no, no, no, no. Primero la muerte que mandar una aldea. Esta resolución está dictada por el destino y es irrevocable como Dios.
|Ibid.

Parece que la Providencia condena a la perdición a mis enemigos personales, sean americanos o españoles.
|A Páez, Cúcuta, 11, XII, 1826.
¿Qué no me deben todos en Venezuela, y hasta Ud. no me debe la existencia?
|A Páez, Coro, 23, XII, 1826.
No hay más autoridad legítima en Venezuela sino la mía, se entiende suprema.
|Ibid.

El único pensamiento que tengo es la gran federación de Perú, Bolivia y Colombia; pero mi único deseo es abandonar este país y dejar el servicio público, porque ya me es insoportable.
|A Santander, 6, II, 1827.
No me ha sorprendido su carta, porque hace más de un año que mis encarnizados enemigos están trabajando por separarme del corazón de usted. Ya lo han logrado.
|A Santander, 29, IV, 1827. Santander es un pérfido, según se ve por la carta que ha escrito a usted, y yo no puedo seguir más con él; no tengo confianza ni en su moral ni en su corazón.
|A Urdaneta, IV, 1827. Ya no queda duda de que el objeto de Santander es envolver a Colombia en ruinas para que Venezuela y yo perezcamos en medio de ellas.
|A Cristóbal Mendoza, 18, VII, 1827. Se quiere someter a Venezuela y a Colombia toda a la inicua administración de robo y rapiña que ha reinado en ese Bogotá.
|Ibid.

Colombia y la América entera son países perdidos para esta generación.
|A Fernández Madrid, 21, XII, 1827.
En cuanto a Santander, este hombre perverso ya nada la queda que hacer, toca todos los resortes de la intriga, de la maldad y la maldad para dañarme y formarse su partido: entra en una chichería como entraba antes a palacio.
|A Montilla, 7, I, 1828. ¿En esta terrible y desagradable posición qué haré yo? Yo sé el mejor partido, y es abandonar el país.
|Ibid.

En último recurso la Europa me servirá de abrigo contra la ingratitud y la guerra civil.
|A Páez, 15, I, 1828. Considerad, que la corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los tribunales y de la impunidad de los delitos.
|A la Convención de Ocaña, Bogotá, 29, II, 1828. Mirad que sin la fuerza no hay virtud, y sin virtud perece la República.
|Ibid.

¡Legisladores! A nombre de Colombia os ruego con plegarias infinitas, que nos deis, a imagen de la Providencia que representáis, como árbitros de nuestros destinos, para el pueblo, para el Ejército, para el juez, y para el magistrado !!!Leyes inexorables!!!
|Ibid.

Es una evidencia para mí la destrucción de Colombia si no se le da al gobierno una fuerza inmensa capaz de reluchar contra la anarquía, que levantará mil cabezas sediciosas.
|A Páez, 29, II, 1828. Después de diecisiete años de combates inauditos y de revoluciones ha venido a parir nuestra madre patria a una hermana más cruel que Megara, más parricida que Júpiter y más sanguinaria que Belona: ¡es la anarquía, querido general!
|Ibid.

La división es la ruina misma y la federación el sepulcro de Colombia.
|Ibid.

No quieren creer los demagogos que la práctica de la libertad no se sostiene sino con virtudes y que donde estas reinan es impotente la tiranía.
|Sobre la Convención de Ocaña, a Páez, 12, IV, 1828. Hemos perdido todo nuestro tiempo y hemos dañado nuestra obra; hemos acumulado desacierto sobre desacierto y hemos empeorado la condición del pueblo, que deplorará eternamente nuestra inexperiencia.
|Ibid.

¡Colombianos! No os hablaré nada de libertad, porque si cumplo mis promesas seréis más que libres, seréis respetados.
|Al asumir la dictadura, 1828. ¡Compadezcámonos mutuamente del pueblo que obedece y del hombre que manda solo!
|Ibid.

Todos los cómplices serán castigados más o menos; Santander es el principal, pero es el más dichoso, porque mi generosidad lo defiende.
|A Sucre, 28, X, 1828. La vida de Santander es el pendón de las impunidades más escandalosas.
|A Briceño.

|
BORDA, José Joaquín (1835 - 1878)

Amigos o indiferentes / que mi cadáver miráis / tendido entre cuatro cirios / sobre un paño funeral, / decid: ¿qué siente vuestra alma / cuando así mirando estáis?
|A los que vean mi cadáver.
¡Doblad la frente! En el drama / de la existencia pensad, / y alzad humilde, plegaria / al Dios que ha juzgado ya.
Ibid.


BORRERO, Eusebio (Gral.) (Cali, 1790 - Jamaica, 1852)

Federación y Convención.
|Lema de la Revolución en Antioquia, 1851.

 BOTERO LOPEZ, Angela
 

Encuentro en ti / lo que falta en mí. / Encuentro en él / todo lo que soy. / ¿Al fin qué es mejor? / ¿un corazón? / ¿o dos?
|Callada-mente.
Ojalá no llegue el día / en que tu felicidad / tenga un horizonte / más amplio / que mi sonrisa.
|Ibid.
Un día / Uno resuelve darlo todo / Sin importar si es mucho. / Total, / Uno tiene bastante / Y hasta le sobra. / En cada cosa / Va el alma entera, / Inagotable, perfecta.
De todas maneras / Cualquier tarde / La magia termina. / Se acaba.
En uno de esos / momentos pesados, / cuando las / lágrimas preparan / una fuga colectiva, / y los dientes / enfrentados / detienen las palabras / es cuando / el corazón no te / pertenece. / Todo oscurece. / Y estás a merced / de lo que simplemente, / parece.
La vida es tan breve / ¡tan leve, tan ilusa! / brota incluso donde / no la quieren. / Florece para demostrar / su virtud, pero son / muchos los ciegos / a su encanto.
La vida.... / ¡solo las flores / la merecen!
Que nadie / me reclama nada, / que no ven, / ¿que lo he dado todo? / que no tengo / nada que ver, / ¡si no lo han querido / retener! / que no se dan cuenta / ¡por Dios! / ¿qué no tienen mas de mí / que yo?


BOTERO BOSHELL, Douglas (Bogotá 1916 - 1997)

- Hágame el favor de conseguirme un taxi.
- Usted se ha equivocado conmigo. Yo soy un almirante.
- Entonces consígame un submarino.
|(Saliendo del Jockey Club de Bogotá), cit. por Alfredo Iriarte, "Episodios bogotanos", 1987. El desorden es la máxima injusticia.
|Entrevista, El Tiempo, 3, IX, 1993.


BOTERO, Elías (Sonsón)

Si a mi estimado le arrancan la cola, colea con el gueco.
|Cit. por Manuel Mejía Vallejo, en "Aire de tango", 1973. Si este narizón se muere, hay que enterrarlo en un ataúd con chimenea.
|Ibid.

¡Cómo le parece! ¿Qué tal si le cae a uno en un ojo?
|A un sabio que explicaba los peligros de la bomba atómica, años 40, cit. por Agustín Jaramillo Londoño, El testamento del paisa.
- Vea hermano: ¡le daba con una almádena!
|A quien le sugirió si hipotéticamente sería capaz de apretar un botón para matar
a un viejo y heredar toda su fortuna,


Ibid.


BOTERO, Fernando (Medellín, 1928)

El último buen pintor que hubo fue Ingres... De ahí en adelante todo es pura taquigrafía.
|Cit. por Álvaro Mutis, El Espectador, 15, IX, 1970. Quien desee triunfar en el arte debe irse del país para que pueda someterse a una escala de valores más elevada y más exigente, menos provincial.
|Cit. por Darío Arizmendi Posada, El Colombiano, 1976. El buen arte es una mentira que le creen a uno.
|Cit. por Plinio Apuleyo Mendoza
Como artista lo que me interesa es mentir de la manera más desaforada.
|Ibid.

El arte es una mentira total.
|Ibid.

No se trata de hacer una transcripción taquigráfica de la realidad, sino de crear una alternativa de esa realidad.
|Ibid.
Ese es mi papel: crear mitos.
|Ibid.

Colombia es un país que mira hacia adentro.
|Ibid.

A veces hago varias versiones de una obra, sólo para aprender.
|Conversaciones con Wibke von Bonin, 1990. Comienzo a trabajar como un poeta. Coloco los colores y realizo la composición sobre la tela como un pintor. Termino mi trabajo como un escultor, complaciéndome en acariciar las formas.
|Ibid.

No pinto manzanas. Las frutas auténticas del trópico son las naranjas y las bananas. Las manzanas son para los snobs.
|(En la T.V. alemana).
Lo que me interesa no son los seres, sino la manera en que sus volúmenes se incriben en el espacio. Veo la vida en volúmenes.
|Cit. por Marie-Claude Pauwels, Fernando Botero, un artiste colossal, 1991. En los peores momentos de mi vida, la pintura me ha salvado. Si permanezco un día sin trabajar, la vida me parece incompleta y opaca.
|Cit. por Gilbert Lascault, Botero, 1992. El acrílico es innoble. Es chato. No vive. Destruye el misterio del color. Envejece mal. Mata la belleza de la pintura.
|Ibid.

Si quiero pintar una naranja, no la pongo frente a mí. Prefiero comérmela y después la pinto.
|Ibid.

Mis pinturas nunca están basadas en la contemplación directa del paisaje o de la gente, sino en mi experiencia de la realidad.
|Ibid.

Nunca he encontrado en el mundo nada más divertido que pintar.
|Ibid.

El arte es hacer siempre lo mismo, pero de forma diferente.
|Entrevista, El Tiempo, 1, III, 1992. América Latina sigue siendo uno de los pocos lugares de la tierra que todavía pueden transformarse en mito.
Quiero pintar como si siempre estuviera pintando frutas.
Cit. por Antonio Caballero
Lo que hay que hacer en pintura es crear un mito que sea más aceptable que la propia realidad, que sea aceptable con más fuerza que la realidad.
|Ibid.

¡Que hartera que uno se tenga que morir!
|Cit. por Juan Carlos Botero Z.
La pintura abstracta es buena para hacer cortinas y forrar muebles.
Mi interés fundamental es pintar una naranja más naranja, que sea todas las naranjas, el resumen de todas.


BOTERO RESTREPO, Jesús (1921)

La terca entraña de la roca se va abriendo en una flor inmensa de pétalos de sombra.
|El sol va a la deriva, 1995.


BOTERO ZEA, Juan Carlos (1960)

Bingham vio a los felinos comerse a su esposa. Los vio lamer los huesos, gruñendo, y al rato no había sino una mancha roja en el polvo y jirones de ropa regados sobre las hojas secas. Lloró toda esa tarde, mientras los leones reposaban, llenos.
|El encuentro, 1986. El odio creaba nexos más duraderos que la pasión: una dependencia atroz, cordones umbilicales de acero.
|El descenso, 1990
La grandeza del amor radica no en su ausencia de fronteras, sino precisamente en sus limitaciones.
|Cit. por P.I. Vargas Rojas, Diccionario de máximas, Vol. II, 1993.