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INDICE
Presentación
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Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas
Letra Q
QUEMUENCHATOCHA, zaque de Hunza (siglo XVI)
Podéis hacer de mi cuerpo lo que queráis, pero en mi voluntad
nadie manda.
(A sus captores, cuando lo torturaban para que confesara dónde
estaban los tesoros escondidos de los muiscas).
QUESADA, Gonzalo Jiménez de (Granada, España - Mariquita)
E yo, como otro Hércules...
Carta al rey de España.
Asegurar la caza con arte y sujetar estas naciones con maña.
Tengo por más dichoso aquel siglo donde no se escribía cosa,
qu'éste donde se escribe mucho. Verdad es que el número de los
enemigos es grande; pero también lo es que la muchedumbre entre
bárbaros siempre engendra confusión.
Cit. por Fernández de Piedrahita.
Y pues Tundama nos provoca sin que de nuestra parte se le haya
hecho ofensa alguna, conozca este bárbaro en el escarmiento su
locura.
Ibid.
QUESADA, Gustavo
Mi oficio es ser aullido. / Por lo tanto seguiré ladrando.
XI, 1988.
Una mujer sonríe. / El sol de una mañana fresca / le ilumina el
rostro. / A su lado un niño dulce / como almíbar también sonríe. /
Tras la arboleda yo espero el desenlace.
Cantata de los desnacientes.
QUESSEP, Giovanni (San Onofre, Sucre, 1939)
El ser no es una fábula, se vive / como se cuenta, al fin de las
palabras.
El ser no es una fábula, 1968.
Dime el secreto de tu voz oculta / La fábula que tejes y destejes
/ Dormida apenas por la voz del hada / Blanca Penélope.
Canto del extranjero, 1976.
Tigre, tigre, quemante joya / en las florestas de la noche, /
¿qué hada se posa en tus ojos, / qué jardín en tu piel de luna
manchada?
Muerte de Merlín, 1985.
Pensando en William Blake Miras la noche que transcurre / sin una
blancura, joya abolida para el alma.
Ibid., Joya abolida para el alma.
El reino ha concluído, el reino entre bosques / no tiene ya sino
herrumbradas puertas; / el sortilegio era falso, los encantadores /
yacen bajo el espino blanco.
Ibid., La muerte de Merlín
Por eso vamos al castillo / en busca de la cámara encantada / para
dejar la vida / por lo que aún sigue siendo una sombra.
Ibid., Caballeros-andantes.
Todo poeta, en fin, como el rey legendario de Las mil y una
noches, escuchará un día su propia historia de labios de Sherazada.
Tu historia es lo que suelas / lo real es ya fábula naciendo de tu
mano. Para quien pueda ver / a través de sus párpados de escarcha,
/ existe un rincón desconocido / que brindan la constelación y la
rosa. La nostalgia es vivir sin recordar / de qué palabra fuimos
inventados.
Mientras cae el otoño
¿Dónde la memoria de lo soñado,
la secreta forma de ser entre la muerte y las palabras?
Poema para la bella durmiente.
Al borde las hadas / La piedra del castillo / Una sola palabra en
el hondo patio / Te da sombra en el tiempo / Tu historia es lo que
sueñas / Lo real es ya fábula naciendo de tu mano / Oh muerte
lejanísima / Duración del encanto. Estoy feliz, a pesar de la
muerte. Ser poeta es estar siempre al borde de un despeñadero de
hechizos mortales.
Poética, en Oficio de poeta de Rosita
Jaramillo
Penumbra de un castillo el otro reino. Antigua sombra que
la luna / conduce entre azules amargos / Las soledades de la música
/ no hacen callar la palma de tu canto.
A la entrada del reino.
En
los caminos de la nieve / ¿quién ha visto tus ojos de párpados
morados?
Ibid.
Sombra tal vez si paraíso / Viola de polvo azul tan quieto /
Vigiladora de violeta amarga / a la entrada del reino.
Ibid.
¿No eres tú quien maldice / las islas encantadas? / ¿De dónde la
desdicha / de nuestras naves en la noche blanca?
Ibid.
Digamos que una tarde / El ruiseñor cantó / Sobre esta piedra /
Porque al tocarla / El tiempo no nos hiere.
Alguien se salva por
escuchar al ruiseñor.
Penumbra de castillo por el sueño / Torre de
Claudia aléjame la ausencia / Penumbra del amor en sombra de agua.
Canto del extranjero.
Dime el secreto de tu voz oculta / La fábula
que tejes y destejes / Dormida apenas por la voz del hada / Blanca
Penélope.
Ibid.
Nave y castillo es él en tu memoria / El mar de vino príncipe
abolido / Cuerpo de Claudia, pero al fin ventana / Del paraíso.
Ibid.
¿Qué es esta voz despierta por tu sueño? / ¿La historia del jardín
que se repite? / ¿Donde tu cuerpo junto a qué penumbra / Vas en
declive?
Ibid.
Escucha al que desciende por el bosque / De alados ciervos y
extranjera luna.
Ibid.
Torre de Claudia aléjale el olvido / Blancura azul la hora de la
muerte / Jardín de Claudia como por el cielo / Claudia
celeste.
Ibid.
Cuerpo de Claudia, pero al fin ventana / Del paraíso.
Ibid.
Rostro perdido del amor / Apenas canta y mueve / La rueda del azar
/ Que lo acerca a la muerte.
Cercanía de la muerte.
Quisiera ver la
luna / que ha nevado en sus ojos / Para un dolor o música / Bellos
países en el polvo.
Elegía. Y me contaba en el idioma / de su lejana
Biblos / donde hay un ánfora que guarda / una alondra color de
vino.
Ibid.
Quisiera ver la luna / callada del que duerme / la soledad de
piedra / de esa otra Biblos que es la muerte.
Ibid.
¿Quién se ha quedado a solas / con demonios y hadas? / Aquí estuvo
el edén / Solo hay olvido o fábula.
Ibid.
Contar es ir al olvido. En la luna que he contado Acuérdate
muchacha / Que estás en un lugar de Suramérica / No estamos en
Verona / No sentirás el canto de la alondra / Los inventos de
Shakespeare / No son para Mauricio Babilonia.
La alondra y los
alacranes.
Espérame desnuda / Entre los alacranes / Y olvídate y no
olvides / Que el tiempo colecciona mariposas.
Ibid.
Llegas / empujado por días, por palabras, / por el viento que sube
del otoño / dándote niebla, lluvia entre los pasos.
Lo que
ignoramos.
La vida no es / el volumen de ser en lo que sueñas. / La
vida es esto que madura en sombra. / ¿Quién se vuelve destino,
piedra, fecha? / ¿Quién va de nunca a olvidado mañana?
Ibid.
Lo que ignoramos, ay, lo que sabemos / entre voces perdidas en el
polvo. / Cruda esperanza que incendia la piel. / Los días y las
cosas sin nosotros.
Ibid.
Vamos perdiendo cielo. Nos acosa / la alta noche. Materia sin
sonido de amor ¿Algún día no fue nuestro / el mar, su ciclo de
labios y pájaros, / su complicado amor, el són eterno / de su
discordia?
Ibid.
Palabra caída en loca hermosura.
Ibid.
Nuestra historia resulta semejante / A la de esa muchacha
maravillosa que penetró en el espejo / Estuvo siempre a punto de
desaparecer / Pero ninguno pronunció la fórmula que la devolviera
al polvo.
Poema para recordar a Alicia en el espejo.
Tal vez somos
un cuento / Tal vez sin que nunca nos percatemos / La nave de
Ulises / O el ruiseñor de Keats.
Ibid.
Lo que ha sido un canto de la Odisea / Continuará siendo nosotros /
Sin dejar de ser por eso el país de las maravillas.
Ibid.
Tal vez somos la sombra de ese azul en su mano.
Ibid.
Si aun entre las sombras / a la muerte preguntas / ¿dónde está tu
victoria? Resurrección.
Fue la piedra, la doble / pesadumbre de la
melancolía / la que te hizo caer / de tu delicia.
Ibid.
Dónde olvidarme dónde / Si ya nada es ausencia.
Tu reino de alas
blancas.
Tu reino de alas blancas / Que pasa por mi sueño / Me
salvas de morir / Extranjero en un cuento.
Ibid.
QUIJANO, Arturo
Mucho gusto de verme: panza fiera, / cogote arzobispal, abdomen
combo, / papal papada... No soñó Colombo / que más robusto
continente hubiera.
Auto semblanza, !Pom! !Pom!
QUIJANO, José Joaquín
No quiero vivir, y propongo el cambio de mi boleta por el
primero a quien toque la de muerte.
En la celda, en Popayán, cuando las autoridades españolas
sortearon a los prisioneros a quienes se les daría muerte luego de
la batalla de la Cuchilla del Tambo, cit. por José Hilario López, Memorias, 1857.
QUIJANO OTERO, José María
Eran tiempos de enseñanza, / Pero ¡ay! enseñanzas
crueles...
Cómo se cumple el deber (romance), 1883.
Y entre el vítor de los héroes / Y el calor de la refriega, / De
algún pedestal de ruinas, / Entre la parda humareda, / Se elevó
tranquila al cielo / ¡El alma del centinela!
Ibid.
Núñez ha hecho profundo el raro talento con que la providencia lo
dotó como compensación de su aire bobalicón e idiota. Parece ser
escéptico en toda materia; pero se eclipsa todo su talento ante las
diabluras de su vida privada.
(Sobre Núñez).
Manejando su lanza a manera de hoz entre las filas
enemigas, como el ángel justiciero en las ciudades maldecidas de
Dios.
(Sobre el general Maza), Historia de Colombia, 1883.
QUINTERO OSSA, Robinson
Todos / pasen a ver el jardín / donde ella riega la
alegría.
La obra de sus manos.
El pasajero que nunca emprendió viajes / a esos lugares de donde
llama / su alma / viaja en este poema.
Pasajero.
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