Ficha bibliográfica
Titulo: Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas
Autores: Luis H. Aristizábal
Edición original: Junio 29 del 2004
Edición en la biblioteca virtual: Julio 24 del 2005
Notas: Edición electrónica del diccionario de Luis H. Aristizábal en el que podrá encontrar una minuciosa selección de las frases y citas célebres pronunciadas por personajes colombianos.
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

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| Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas

Letra Q


QUEMUENCHATOCHA, zaque de Hunza (siglo XVI)

Podéis hacer de mi cuerpo lo que queráis, pero en mi voluntad nadie manda.
(A sus captores, cuando lo torturaban para que confesara dónde estaban los tesoros escondidos de los muiscas).


QUESADA, Gonzalo Jiménez de (Granada, España - Mariquita)

E yo, como otro Hércules...
Carta al rey de España.
Asegurar la caza con arte y sujetar estas naciones con maña.
Tengo por más dichoso aquel siglo donde no se escribía cosa, qu'éste donde se escribe mucho. Verdad es que el número de los enemigos es grande; pero también lo es que la muchedumbre entre bárbaros siempre engendra confusión.
Cit. por Fernández de Piedrahita.
Y pues Tundama nos provoca sin que de nuestra parte se le haya hecho ofensa alguna, conozca este bárbaro en el escarmiento su locura.
Ibid.


QUESADA, Gustavo

Mi oficio es ser aullido. / Por lo tanto seguiré ladrando.
XI, 1988.
Una mujer sonríe. / El sol de una mañana fresca / le ilumina el rostro. / A su lado un niño dulce / como almíbar también sonríe. / Tras la arboleda yo espero el desenlace.
Cantata de los desnacientes.


QUESSEP, Giovanni (San Onofre, Sucre, 1939)

El ser no es una fábula, se vive / como se cuenta, al fin de las palabras.
El ser no es una fábula, 1968.
Dime el secreto de tu voz oculta / La fábula que tejes y destejes / Dormida apenas por la voz del hada / Blanca Penélope.
Canto del extranjero, 1976.
Tigre, tigre, quemante joya / en las florestas de la noche, / ¿qué hada se posa en tus ojos, / qué jardín en tu piel de luna manchada?
Muerte de Merlín, 1985.
Pensando en William Blake Miras la noche que transcurre / sin una blancura, joya abolida para el alma.
Ibid., Joya abolida para el alma.

El reino ha concluído, el reino entre bosques / no tiene ya sino herrumbradas puertas; / el sortilegio era falso, los encantadores / yacen bajo el espino blanco.
Ibid., La muerte de Merlín

Por eso vamos al castillo / en busca de la cámara encantada / para dejar la vida / por lo que aún sigue siendo una sombra.
Ibid., Caballeros-andantes.

Todo poeta, en fin, como el rey legendario de Las mil y una noches, escuchará un día su propia historia de labios de Sherazada. Tu historia es lo que suelas / lo real es ya fábula naciendo de tu mano. Para quien pueda ver / a través de sus párpados de escarcha, / existe un rincón desconocido / que brindan la constelación y la rosa. La nostalgia es vivir sin recordar / de qué palabra fuimos inventados.
Mientras cae el otoño
¿Dónde la memoria de lo soñado, la secreta forma de ser entre la muerte y las palabras?
Poema para la bella durmiente.
Al borde las hadas / La piedra del castillo / Una sola palabra en el hondo patio / Te da sombra en el tiempo / Tu historia es lo que sueñas / Lo real es ya fábula naciendo de tu mano / Oh muerte lejanísima / Duración del encanto. Estoy feliz, a pesar de la muerte. Ser poeta es estar siempre al borde de un despeñadero de hechizos mortales.
Poética, en Oficio de poeta de Rosita Jaramillo
Penumbra de un castillo el otro reino. Antigua sombra que la luna / conduce entre azules amargos / Las soledades de la música / no hacen callar la palma de tu canto.
A la entrada del reino.
En los caminos de la nieve / ¿quién ha visto tus ojos de párpados morados?
Ibid.

Sombra tal vez si paraíso / Viola de polvo azul tan quieto / Vigiladora de violeta amarga / a la entrada del reino.
Ibid.

¿No eres tú quien maldice / las islas encantadas? / ¿De dónde la desdicha / de nuestras naves en la noche blanca?
Ibid.

Digamos que una tarde / El ruiseñor cantó / Sobre esta piedra / Porque al tocarla / El tiempo no nos hiere.
Alguien se salva por escuchar al ruiseñor.
Penumbra de castillo por el sueño / Torre de Claudia aléjame la ausencia / Penumbra del amor en sombra de agua.
Canto del extranjero.
Dime el secreto de tu voz oculta / La fábula que tejes y destejes / Dormida apenas por la voz del hada / Blanca Penélope.
Ibid.

Nave y castillo es él en tu memoria / El mar de vino príncipe abolido / Cuerpo de Claudia, pero al fin ventana / Del paraíso.
Ibid.

¿Qué es esta voz despierta por tu sueño? / ¿La historia del jardín que se repite? / ¿Donde tu cuerpo junto a qué penumbra / Vas en declive?
Ibid.

Escucha al que desciende por el bosque / De alados ciervos y extranjera luna.
Ibid.

Torre de Claudia aléjale el olvido / Blancura azul la hora de la muerte / Jardín de Claudia como por el cielo / Claudia celeste.
Ibid.

Cuerpo de Claudia, pero al fin ventana / Del paraíso.
Ibid.

Rostro perdido del amor / Apenas canta y mueve / La rueda del azar / Que lo acerca a la muerte.
Cercanía de la muerte.
Quisiera ver la luna / que ha nevado en sus ojos / Para un dolor o música / Bellos países en el polvo.
Elegía.
Y me contaba en el idioma / de su lejana Biblos / donde hay un ánfora que guarda / una alondra color de vino.
Ibid.

Quisiera ver la luna / callada del que duerme / la soledad de piedra / de esa otra Biblos que es la muerte.
Ibid.

¿Quién se ha quedado a solas / con demonios y hadas? / Aquí estuvo el edén / Solo hay olvido o fábula.
Ibid.

Contar es ir al olvido. En la luna que he contado Acuérdate muchacha / Que estás en un lugar de Suramérica / No estamos en Verona / No sentirás el canto de la alondra / Los inventos de Shakespeare / No son para Mauricio Babilonia.
La alondra y los alacranes.
Espérame desnuda / Entre los alacranes / Y olvídate y no olvides / Que el tiempo colecciona mariposas.
Ibid.

Llegas / empujado por días, por palabras, / por el viento que sube del otoño / dándote niebla, lluvia entre los pasos.
Lo que ignoramos.
La vida no es / el volumen de ser en lo que sueñas. / La vida es esto que madura en sombra. / ¿Quién se vuelve destino, piedra, fecha? / ¿Quién va de nunca a olvidado mañana?
Ibid.

Lo que ignoramos, ay, lo que sabemos / entre voces perdidas en el polvo. / Cruda esperanza que incendia la piel. / Los días y las cosas sin nosotros.
Ibid.

Vamos perdiendo cielo. Nos acosa / la alta noche. Materia sin sonido de amor ¿Algún día no fue nuestro / el mar, su ciclo de labios y pájaros, / su complicado amor, el són eterno / de su discordia?
Ibid.

Palabra caída en loca hermosura.
Ibid.

Nuestra historia resulta semejante / A la de esa muchacha maravillosa que penetró en el espejo / Estuvo siempre a punto de desaparecer / Pero ninguno pronunció la fórmula que la devolviera al polvo.
Poema para recordar a Alicia en el espejo.
Tal vez somos un cuento / Tal vez sin que nunca nos percatemos / La nave de Ulises / O el ruiseñor de Keats.
Ibid.

Lo que ha sido un canto de la Odisea / Continuará siendo nosotros / Sin dejar de ser por eso el país de las maravillas.
Ibid.

Tal vez somos la sombra de ese azul en su mano.
Ibid.

Si aun entre las sombras / a la muerte preguntas / ¿dónde está tu victoria? Resurrección.
Fue la piedra, la doble / pesadumbre de la melancolía / la que te hizo caer / de tu delicia.
Ibid.

Dónde olvidarme dónde / Si ya nada es ausencia.
Tu reino de alas blancas.
Tu reino de alas blancas / Que pasa por mi sueño / Me salvas de morir / Extranjero en un cuento.
Ibid.


QUIJANO, Arturo

Mucho gusto de verme: panza fiera, / cogote arzobispal, abdomen combo, / papal papada... No soñó Colombo / que más robusto continente hubiera.
Auto semblanza, !Pom! !Pom!


QUIJANO, José Joaquín

No quiero vivir, y propongo el cambio de mi boleta por el primero a quien toque la de muerte.
En la celda, en Popayán, cuando las autoridades españolas sortearon a los prisioneros a quienes se les daría muerte luego de la batalla de la Cuchilla del Tambo, cit. por José Hilario López, Memorias, 1857.


QUIJANO OTERO, José María

Eran tiempos de enseñanza, / Pero ¡ay! enseñanzas crueles...
Cómo se cumple el deber (romance), 1883.
Y entre el vítor de los héroes / Y el calor de la refriega, / De algún pedestal de ruinas, / Entre la parda humareda, / Se elevó tranquila al cielo / ¡El alma del centinela!
Ibid.

Núñez ha hecho profundo el raro talento con que la providencia lo dotó como compensación de su aire bobalicón e idiota. Parece ser escéptico en toda materia; pero se eclipsa todo su talento ante las diabluras de su vida privada.
(Sobre Núñez).
Manejando su lanza a manera de hoz entre las filas enemigas, como el ángel justiciero en las ciudades maldecidas de Dios.
(Sobre el general Maza), Historia de Colombia, 1883.


QUINTERO OSSA, Robinson

Todos / pasen a ver el jardín / donde ella riega la alegría.
La obra de sus manos.
El pasajero que nunca emprendió viajes / a esos lugares de donde llama / su alma / viaja en este poema.
Pasajero.