Ficha bibliográfica
Titulo: Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas
Autores: Luis H. Aristizábal
Edición original: Junio 29 del 2004
Edición en la biblioteca virtual: Julio 24 del 2005
Notas: Edición electrónica del diccionario de Luis H. Aristizábal en el que podrá encontrar una minuciosa selección de las frases y citas célebres pronunciadas por personajes colombianos.
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| Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas

Letra N


NARANJO VILLEGAS, Abel (Abejorral, 1910 - Bogotá, 1992)

Quizá sea más prudente hablar de un estilo de la cultura que de una cultura colombiana. Historia Extensa de Colombia, Morfología de la nación colombiana, 1965.  Me dí cuenta de que nos habían inculcado que no se debía mentir, pero ocultándonos escrupulosamente la verdad.
Entrevista, 1989.  El destino constante de la filosofía ha sido el de encontrar el equilibrio entre las cosas y los valores.
Ibid.

Para mí los filósofos pueden agruparse en dos categorías que son: los represores y los inspiradores.
Ibid.

En los momentos en que los hombres se preocupan tan poco de los filósofos es conveniente que los filósofos se ocupen de los hombres.
Ibid.

Existe entre nosotros la mala costumbre de pensar... en términos de saber y no de valorar.
Ibid.

La canción se ha convertido en instrumento de socialización de la poesía.
Digresión sobre la canción contemporánea.  Cuando al amor se le exprimen todas sus esencias para que se reduzca al placer, el pudor es un insulto que se irroga a las masas.
Digresión sobre el pudor.  El pudor es innato, se genera en las profundidades del espíritu, mientras la gazmoñería es aprendida.
Ibid.

La cortesía viene a salvaguardar lo poco o mucho que nos resta de personal y auténtico.
Digresión sobre la cortesía.
Lo que el ceremonial degradó en vicio de la cortesanía en el interior de los castillos, se magnificó en la virtud de la cortesía al encarnar en el pueblo.
Ibid.

La llamada "cultura de masas" ha generado otro estilo de relaciones que puede categorizarse como las de la insolencia.
Ibid.

Se disfraza la ausencia de cortesía con la máscara de la solemnidad, recurso con que los tontos mantienen la distancia para no ser sorprendidos en su fraudulenta importancia.
Ibid.

Aquí no rige el universal "por favor, sírvase hacer" tal cosa, sino "tiene que".
Ibid.

Tenemos la sospecha de que uno de los prerrequisitos para ser funcionario es ser enemigo de la humanidad.
Ibid.

Ha aparecido una confusión popular entre lo que significa el concepto de humanismo, sustituído por la idea vulgar del humanitarismo.
Digresión sobre humanista y humanitario.  Sólo a ese sentimiento (la lealtad) es posible atribuir que, en medio de las turbulencias de esas relaciones humanas las sociedades puedan mantenerse relativamente estables.
Digresión sobre la lealtad.  La desintegracion del tejido social se inicia allí donde desaparece la confianza.
Ibid.

La capacidad de seducción ha reemplazado el rigor de la fidelidad.
Ibid.

En el campo de los negocios y en el de la política se considera que el que no es capaz de poner trampas es inadecuado para la lucha.
Ibid.

Esa autosuficiencia de los dogmáticos es un mecanismo defensivo que sirve para proteger con un calificativo ilustre la angostura o la sordidez del espíritu.
Ibid.

Nada tan funesto como el apotegma difundido de que este es el siglo de la imagen. De que la imagen evita los suplicios del pensamiento.
Digresión sobre la invasión de la frivolidad.
La insolencia... explotación de un valor para el beneficio fraudulento y personal.
Insolencia y valores.  La labor espiritual es la de centrar al país en los valores, implantando su goce dionisíaco, y que no viva de ellos la insolente grosería.
Ibid.

La ingenuidad puede ser un ejercicio lícito para la esperanza.
Ibid.

Ninguna ley, ni categoría, ni ideas sólidas para sustentar la vida del hombre se presenta hoy con tal evidencia que sea capaz de convencer y darle seguridad al educador de la validez de lo que está proponiendo.
La educación en los valores.  Una especie de cultura de la violencia es la que palpita en todas las zonas sociales por lo que se hace posible una hipótesis de proponer una educación en los valores de la coexistencia...
Ibid.

La interpretación es... la inevitable función del hombre en el universo.
Ibid.

La sociedad se desliza hacia un ámbito pavoroso en el que ya nadie tiene una idea esclarecida sobre la legitimidad de los títulos para el acatamiento colectivo.
Ocaso del espíritu de cuerpo.  Mientras menos exigibilidad impongan el patrono, el profesor, el legislador, el moralista, el político, más alto nivel alcanza en calidad y estimación.
País del "no me da la gana".  La expectativa del facilismo está penetrando como ideal universitario, en el que se instaura como meta la escasez de pensamiento.
Ibid.

Subjetivamente hablando, cultura es la aptitud para preferir entre los seres aquéllos que son valiosos.
El proceso al humanismo.
El cansancio vital que se advierte hoy proviene de esa homogeneización que ha impuesto la concepción mecánica de nuestra sociedad.
Ibid.

Un derecho penal sería ingenuo ajustado sólo a las exigencias del amor.
Dicotomía entre amor y justicia.


NARIÑO, Antonio (General) (Santafé, 1765 - Villa de Leyva, 1823)

Yo comparo la Nación a un hombre opulento que goza de grandes rentas, y que esta abundancia le hace despreciar la economía y la constancia, que sólo forman la riqueza de otros hombres que no gozan de tan ricas posesiones.
Plan de administración del virreinato, XI, 1797.  Sería conveniente la formación de un pequeño código criminal americano.
Ibid.

Los críticos no pueden ejercer su saña contra él, porque mientras más se empeñen en querer hacer creer que lo que contiene son bagatelas, más ayudan a llenar su título, y más lo elogian.
La Bagatela, No.1, 1811.  Y nosotros, ¿cómo estamos? Dios lo sabe, cacareando y alborotando el mundo con un solo huevo que hemos puesto.
Ibid., IX, 1811.
  Fuera paños calientes y discursos pueriles; fuera esperanzas quiméricas, hijas de la pereza y de esa desconfianza estúpida que nos va a envolver de nuevo en las cadenas.
Ibid.

La patria no se salva con palabras, ni con alegar la justicia de nuestra causa.
Ibid.

¡Pues a ello! Vencer o morir, y contestar los argumentos con las bayonetas.
Ibid.

Que no se engañen; somos insurgentes, rebeldes, traidores; y a los traidores, a los insurgentes y a los rebeldes se les castiga como a tales.
Ibid.

Nuestros conquistadores no vendrán a disputar con palabras como nosotros, sino que segarán las dos hierbas sin detenerse a examinar y a apartar la buena de la mala: morirán todos.
Ibid. Esta soberanía, bien o mal adquirida por los reyes, ¿se fue a Francia con Fernando o se quedó en la nación?
Ibid.

Más parece nuestra revolución un pleito sobre tierras, que una transformación política para recuperar la libertad.
Ibid., 1812.
  No hay una defensa más vigorosa y convincente de la libertad del gobierno que los mismos papeles que actualmente se escriben y se imprimen a su vista.
Ibid.

Con la imprenta libre no puede haber tiranía.
Ibid.

Salvar la Patria o morir.
Ibid., 1812.
  Hemos mudado de amos.
Ibid. El patriota de a medio.
Ibid., (Remoquete que dio a El Patriota, periódico de Santander, que lo atacaba).  Dejémonos señor Patriota de coplas de libertad y de coplas de calaima, lo que nos importa es la libertad práctica, y ésta no la hay cuando se quiere tapar la boca.

Ibid.

Jamás, jamás repararán Ricaurte y Baraya el daño que acaban de hacer a su patria, a la seguridad de la Nueva Granada y a nuestra libertad con los pasos inconsiderados que acaban de dar.
(Sobre el federalismo que estos habían escogido para la nueva república), 1812.  He cumplido con Dios y con mi conciencia hasta donde han alcanzado mis débiles luces, y dejo al tiempo que me vindique de las negras imposturas con que se ha manchado mi nombre y hasta mi bien acreditado patriotismo.
Discurso de renuncia a la presidencia de Cundinamarca, 1812. ¡Somos perdidos!
Tome usted esa bandera y vuélvase.
A José María Espinosa, en el combate de Ventaquemada, 2, XI, 1812, en Memorias de un abanderado.
Ya no me quedaba más recurso que la infamia o la muerte; escogí esta última. I, 1813.  ¡Valientes soldados! ¡A coronar la altura! ¡Síganme todos!
En la batalla de Tacines, 1813, cit. por José María Espinosa.
Sálvese usted, abanderado; yo los aguardo en esta montaña.
A José María Espinosa en la Cuchilla del Tambo.  Advertid que ya estáis en alta mar y que no basta arrepentiros de haberos embarcado para llegar al puerto; es preciso no soltar los remos de las manos, si queréis escapar de la tormenta.
Mensaje al Colegio Electoral, VII, 1813.  No veo más puertas abiertas que las de la Eternidad y las de Pasto. 1813.  No me maten y les prometo entregar al general Nariño preso en Pasto, pues yo sé donde está.
Cuando, disfrazado, lo hicieron prisionero, 1813.  ¡Pastusos! ¿Queréis que os entregue al General Nariño? Aquí le tenéis.
Proclama a los pastusos, 1813, cit. por José María Espinosa.  Este modo manchego de pensar.
Cit. por Enrique Caballero Escovar (se refiere al pueblo colombiano).  Hoy me presento, señores, como reo ante el Senado que yo mismo he instalado.
Defensa ante el Senado, 1823.  Yo conocía que debía morir en Pasto, pero podía morir sirviendo, y esta consideración fue la que me hizo exponerme a morir sobre un patíbulo con utilidad, más bien que a la sombra de unos árboles inútilmente.
Ibid.

Que los vivos y los muertos os digan si en toda la República hay otro que pueda presentar una cadena de trabajos tan continuados y tan largos, como los que yo he padecido por la patria... esta patria que me está haciendo padecer.
Ibid.

Sí señores, hoy estamos dando al mundo el escandaloso espectáculo de un juicio al que no se atrevió el mismo gobierno español.
Ibid.

Amé a mi Patria, cuánto fue ese amor, lo dirá algún día la historia.
Testamento, 1823.  No tengo qué legar a mis hijos, sino mi recuerdo.
A mi Patria le dejo mis cenizas.
Ibid.

Es tiempo.
(En el momento de morir), 1823.


NEGRET, Édgar (Popayán)

Yo sigo viendo el mundo con ojos de primitivo.
En Fausto
Panesso, "Botero, Grau, Negret, Obregón y Ramírez Villamizar, Los intocables", 1975.  Toda repetición trae el éxtasis y es una forma de acercarse a lo primitivo.
Cit. en "Negret, poética de su espacio", El Espectador, 1990.  Al final de la vida descubrimos que dimos esa vuelta enorme para caer en cuenta que todo lo teníamos aquí, al lado.
Ibid.

Cali es un paseo aparte. Si yo hubiese nacido allí me hubiesen metido en un centro de corrección para que olvidara el horror de mi afición al arte.
Dios es una invención del hombre para tener explicaciones de por qué estamos aquí, y tener a quién pedirle cosas.
El Tiempo, 9, X, 1994.  Sucede que estamos rodeados de maravillas y no las vemos.
El Tiempo, 31, XII, 1995.


"NEOGRANADINO, EL" (v. también ANCÍZAR, Manuel)

Admitimos la utilidad de los dos partidos progresista y conservador en cuanto son verdaderos elementos de civilización, no condenando sino sus extravíos y exageraciones.
(Profesión de fe), 1848. En todo y para todo es nuestra máxima fundamental: respetar la libertad de cada cual en el pensar, el sentir y el obrar como su razón le dicte.
Ibid.

Todo el que trata de destruir el prestigio de la religión en su patria, es o aspira a ser tirano, o es sectario de la tiranía. 17, I, 1851.  ¡Ah corazones de godos! ¡Ah entrañas negras! ¡Ah moral jesuítica!
14, III, 1851.


NIETO ARTETA, Luis Eduardo (Barranquilla, 1913 - 1956)

Tú eres una senda florecida que conduce al gozo de la vida y a la aprehensión de lo absoluto. Tú eres la vida.
Correspondencia, a María del Carmen Tafur, en Mensajes bajo un mismo cielo. Cartas de amor de Nieto Arteta, 1995.  Ante el hecho histórico de la conquista de América se han adoptado dos posiciones igualmente equivocadas: la apología o la diatriba.
Economía y cultura en la historia de Colombia, 1942.  La Sociología no es un capítulo de la Moral o de la Ética.
Es una ciencia amoral.
Ibid.

La violencia política no puede surgir en las altiplanicies andinas.
Ibid.

Es evidente el sentido feudal de la Encomienda.
Ibid.

El exacto y auténtico sentido de la rebelión de Galán reside en su carácter de movimiento político anticolonial.
Ibid.

Los comuneros constituyen en la historia nacional una insurreción ingenua y muy poco vigorosa.
Ibid.

Dentro y bajo la vigencia histórica de una economía feudal y simplemente agrícola, los días festivos se multiplican graciosa y generosamente.
Ibid.

La dialéctica nos indica la dirección científica en el estudio de los hechos históricos.
Ibid.

Los gólgotas, líricos, románticos, sentimentales, arrebatados, desordenados, impusieron el librecambio.
Ibid.

La aplicación del metafísico principio de causalidad no nos permitiría comprender la índole y el proceso de las realidades históricas.
Ibid.

El sistema no podrá ser jamás una concepción científica, pues su misma estructura niega la complejidad, la múltiple diversidad de la realidad histórica.
Ibid.

El tabaco pasó como una mascarada.
Ibid.

El título de la propiedad en el Quindío lo dio el hacha del labriego que rompía la selva para establecer su casa rústica y su parcela.
Ibid.

La economía nacional anterior a la revolución anticolonial de 1850 es una economía precapitalista.
Ibid.

Toda revolución social es aquella que elimina el modo de producción vigente y lo sustituye por otro.
Ibid.

Sin crisis económica no puede haber crisis política.
Ibid.

Las decisiones políticas se modifican políticamente, es decir, al margen de toda norma procedimental.
Ibid.

Nuestro sistema arcaico de dos grandes partidos nacionales, que son, espiritual e intelectualmente, "simples odios heredados".
Ibid.

Nuestra generación introdujo en Colombia la filosofía y la cultura contemporáneas.


NIETO, Ricardo (Palmira, 1870 o 78 - 1952)

Yo soy un hijo de Musset que viene / desde las playas del Romanticismo.
¿Te vas?... Oye un instante mi súplica, marino: / cuando tras largo viaje regreses a la aldea / y salgan a encontrarte tus hijos al camino / que en medio de los árboles añosos serpentea, / busca a mi novia: es pálida como un jazmín doliente; / su voz es un milagro de amor y de ternura; / está siempre llorosa y siempre indiferente / mirando el sol que muere detrás de la llanura...¿Para qué los libros, para qué, Dios mío / si este amargo libro de la vida enseña / que el hombre es un pobre pedazo de leña / que arrastra en sus ondas fugaces un río? Aquí el naranjo de verdor vestido, / allí el cromo otoñal de los maizales / y allá con sus arreos episcopales / el gualanday en su quietud dormido.
El gualanday. 
Como turba de pájaros traviesos / que dejase al salir rosadas huellas, / de las bocas escápanse los besos; / y como recompensa a sus fatigas, / arriba, en el azul, brotan estrellas, / abajo, en el trigal, brotan espigas.
Sueño de la vida.  Al verla a usted tan divina / me provoca... ¡no sé qué! / No sé lo que me provoca: / si darle un beso en la boca / o tomar leche Nestlé... Fue un amor ignorado y escondido, / nadie lo supo, ni siquiera ella... / ¡Si era un poco de ensueño diluído / en el ánfora rubia de una estrella!
Fue un amor.
Pobre amor que dormita entre los muertos: / ¡Con qué ternura el corazón se inclina / para besar sus labios entreabiertos!
Ibid.

Fue un amor transparente como un río, / y el corazón al recordarlo llora... / ¡Si era un poco de llanto o de rocío / que se deshace al despertar la aurora!
Ibid.

Yo estaba solo en medio del camino / cuando pasó con su perfil divino / entre las brisas de la tarde inquietas.
Ibid.

¡Si al nombrarla no más, tengo en los labios / un perfume de nardos y violetas!
Ibid.

Aún soy el niño pálido y travieso / que se esconde de miedo de tus ojos, / y temblando de amor pide a tus rojos / labios de virgen el calor de un beso.
¿Qué quieres? ¡Y así iremos dolientes por la vida / sin que se toquen nuestras manos nunca!...
Ibid.

¿Te vas?... Oye un instante mi súplica, marino: / cuando tras largo viaje regreses a la aldea / y salgan a encontrarte tus hijos al camino / que en medio de los árboles añosos serpentea, / busca a mi novia: es pálida como un jazmín doliente; / su voz es un milagro de amor y de ternura; / está siempre llorosa y siempre indiferente / mirando al sol que muere detrás de la llanura. ¿Te vas? Y le dirás que ha tiempos, ha tiempos que tú viste, / tras de las verdes olas rugientes y traidoras, / a un hombre en una playa, muy pálido y muy triste, / mirando silencioso dos barcas pescadoras...
Ibid.


NIÑO, Jairo Aníbal

Zoro miraba el caminado del sol.
Zoro, 1977.  1 x 1=1 / 1 x 2=Todo / ¿Todo? / Sí. Si los dos se tienen cariño.
Después de nueve meses de gestación, el bebé da a luz una mamá.
Los papeles de Miguela, 1994.  Las raíces del árbol están en su copa, porque lo que realmente lo sostiene y alimenta es su afán de elevarse.
Ibid.

Cosas lindas las pueden decir los niños y los grandes y cosas bobas también.
Ibid.


NÚÑEZ, Rafael (Cartagena, 1825 - 1894)

Del once de noviembre / mañana brilla el sol, / salud al gran suceso / de nuestra redención.
El 11 de noviembre, Himno de Cartagena, 1850.  Cayeron las cadenas, / la libertad sublime / derrama en todo el orbe / su bendecida luz. / La humanidad entera / que esclavizada gime / comprende las doctrinas / del que murió en la cruz.
Ibid.

Todavía tu imagen refulgente / viene a turbar mis sueños, y mi mente / vuelve a incendiar con su abrasante luz.
Todavía, 1853.  Todavía palpito al oír tu nombre, / y al mirarte sucumbo, débil hombre, / como al soplo del astro el abedul.
Ibid.

¿Y es esto amor?
El paso de los años, / la luz de la razón, los desengaños / ¿no han borrado el poder de la pasión?
Ibid.

Mas, ¡ay! cuando la miro, yo te miro; / yo escucho tu suspiro en su suspiro, / de tu acento la música en su voz; / el paso de sus plantas en tus pasos; / su labio, el mismo perfumado vaso / que tu amor un instante me ofreció.
Ibid.

Y sin embargo ¡ay! tú no eres ella, / ¡lo recuerdo muy bien! La tibia estrella, / jamás abrasa como abrasa el sol! / en ti hallo el mar que proceloso brama, / en ella el lago que apacible clama; / tú eres el huracán, ella el rumor.
Ibid. Es una estatua sin alma. (Sobre su primera esposa, Dolores Gallego).  Este Rafaelillo heredó de su madre la opacidad.
(Sobre su hijo)
En la situación presente de nuestra sociedad la consecuencia lógica de la federación sería, primero el desorden, luego la anarquía, y últimamente, la dictadura de un Rosas, de un Carrera, o de un Paredes. La Discusión, 1853.  En tu seno sensible ha penetrado, antes que la ilusión la saciedad.
A Gregoria de Haro ¡Oh confusión!, ¡Oh caos!, quien pudiera / Del sol de la verdad la lumbre austera / Y pura en este limbo hacer brillar.
Que sais-je.
El corazón del hombre es un arcano / inexcrutable, imagen del Océano, / laberinto sin límites ni fin.
Ibid.

Ayer gozó y hoy sufre; ayer lloraba, / y donde el yermo del dolor miraba, / hoy encuentra un jardín.
Ibid.

De lo cierto y lo incierto ¡quién un día, / y del bien y del mal conseguiría / los límites fijar!
Ibid.

Hay un mundo sin formas, inefable, / mundo moral, inmenso, imponderable, / mundo sin polos, ni zodíaco, eterno, / antítesis de aquel horrible infierno / que en el Dante, epopeya es del dolor.
Ibid.

No sé lo que deseo, lo que busco. / A veces con la luz misma me ofusco. / A veces en tinieblas veo mejor.
Ibid.

Cuando me muevo a veces se mitiga / en mi sangre el hervor.
Ibid.

Ignoro si es mejor el verano / de la existencia que el invierno cano, / ser titán o pigmeo, hombre o mujer; / si es mejor ser humilde que irascible, / si es mejor ser sensible que insensible, / creer que no creer.
Ibid.

La ciudad nefanda. (Bogotá).  ¡Ay! ese mar soy yo: mis ilusiones / y mis placeres son esas ciudades / que en su justicia Dios volvió carbones, / en pena de sus muchas liviandades.
El mar muerto. Ninguna idea por mi mente cruza, / pues todas las rehusa; / ni al bien ni al mal doy en mi ser sustento, / y ni aun el vendaval de las pasiones / turba este inexorable abatimiento.
Ibid.

La sociedad no puede existir sin un principio moral y ese principio moral se ha evaporado con el sentimiento religioso en los pueblos modernos. La desamortización es una de esas medidas que tienen su día preciso, necesario, providencial, de localizarse en la marcha laboriosa de los pueblos hacia la civilización.
(Documento para explicar la desamortización), 1862.  Es un absurdo monstruoso imaginar que tenga carácter religioso de ninguna especie, lo que siendo rigurosamente mundano y temporal, no se roza, ni puede remotamente rozarse, con el espíritu o la conciencia.
Ibid.

El Gobierno no ha cometido despojo, en el sentido filosófico de la palabra; no ha hecho más que dar una nueva organización al sistema rentístico de las corporaciones.
Ibid.

Lo que se llama "derecho", cuando por el transcurso del tiempo y el cambio de las necesidades públicas llega a convertirse en germen del mal, debe en estricta justicia, ser abolido o transformado.
Ibid.

Vamos ahora a defendernos de Mosquera; pero después de Mosquera, ¿quién nos defenderá del desorden y la anarquía?
A Camacho Roldán, en la Convención de Rionegro, II, 1863.  A los clérigos siempre tenemos que reprimirlos, de suerte que puede agregársele esa excepción a la garantía.
Ibid. Sobre la libertad absoluta de imprenta, cit. por Camacho Roldán.
En mi concepto el púlpito debe ser inmune.
Ibid.

El diez de octubre de 1868 será de imperecedera memoria, porque en ese día una nueva dictadura recibió el castigo tradicional que se impone en nuestros días a los usurpadores grandes y pequeños.
Carta de apoyo al general Santos Gutiérrez
La nación debe hacerse sentir en todas las secciones en la forma de bienestar, o de causa de éste, so pena de enfriamiento de las relaciones, de indiferencia y aun de olvido.
Ensayos de crítica social, 1874, Prefacio.  Es la constitución económica real lo que puede dar verdadera sanción a la constitución política.
Ibid.

A la fuerza centrífuga de la independencia local, hay que contraponer un incentivo poderoso y muy visible que funcione como fuerza centrípeta.
Ibid.

El movimiento de las sociedades humanas está sujeto a leyes providenciales permanentes, de la misma manera que la vida fisiológica de cada uno de sus miembros.
Ibid.

El desarrollo moral es la síntesis final del progreso en todas sus formas.
Ibid.

Todas las grandes instituciones, aun las que a distancia nos parecen más absurdas, han tenido su razón de nacer y de existir.
Ibid.

Estas seis palabras: justicia, seguridad, orden, estabilidad, libertad y progreso tienen para el filósofo un mismo e idéntico significado.
Ibid.

En materias políticas y sociales la exactitud de los principios no es matemática, sino sólo aproximada y relativa.
Ibid.

Los medios preventivos pueden a la larga destruir por completo la criminalidad.
Ibid.

Entre esos medios preventivos, figuran en primer línea la educación -en todo el vasto y complejo sentido que tiene esta palabra-, el trabajo justamente remunerado y los buenos ejemplos.
Ibid.

Todo lo que en las religiones no es caridad, carece de fuerza moralizadora eficaz y permanente.
Ibid.

Por caminos diversos y a veces opuestos en apariencia, todos marchamos de buena fe en busca de un mismo ideal.
Ibid.

A falta del principio de autoridad tan necesariamente débil en las democracias, es indispensable buscar elementos de orden en los dominios de la moral.
Ibid., La religión en los Estados Unidos, 12, I, 1865.  El fanatismo es una pasión del entendimiento, y hasta el liberalismo puede sufrir sus influencias.
Ibid.

En todas las sociedades políticas, así como en todas las demás cosas del mundo, un elemento conservador es indispensable como principio de existencia y de progreso.
Ibid., La campaña electoral en Estado Unidos, 2, XI, 1864.  La expansión indefinida es tan funesta como la concentración indefinida.
Ibid.

Un poco de expansión y un poco de concentración, un poco de movimiento y un poco de reposo ¿no es ésta la ley de salud para los individuos? Pues ¿por qué no ha de serlo también para las naciones?
Ibid.

Hay circunstancias, como los anales del mundo lo demuestran, en que la guerra es un elemento de renovación o civilización indispensable, como la tala y el fuego lo son de fecundidad.
Ibid.

La república americana ha tenido también sus idus de marzo. ¡Pero qué idus de marzo!
Ibid., La muerte de Lincoln, 1, V, 1865.
  Una casa dividida no puede durar.
Ibid.

Los héroes y los mártires no son productos comunes, sino, por el contrario, efectos extraordinarios de circunstancias también extraordinarias.
Ibid., El problema de Irlanda, 1868.

  Esta cuestión del libre cambio se parece en un todo a la cuestión de las máquinas. En un principio ellas desconciertan y perjudican a algunos; pero el beneficio general y permanente es tan grande, que todos tienen al fin que sentirlo y reconocerlo.
Ibid., El libre cambio en Francia, París, 31, V, 1868.  La gran máquina del libre cambio está en el orden natural; y es necesario para no comprenderlo estar demasiado cegado por la ignorancia, o por las preocupaciones, o por el interés del momento.
Ibid.

El día en que ocurrió el primer desastre debido al nuevo sistema de locomoción [el ferrocarril], el espíritu de rutina, medio vencido ya, alzó de nuevo la cabeza, dándose aires de profeta por el estilo de Jeremías.
Ibid.

¡Cuán difícil es el paso de un régimen a otro, aunque el cambio sea de lo pésimo a lo óptimo!
Ibid.
El centralismo es la absorción.
Ibid.

1810 fue nuestro Sinaí y 1849 nuestro Tabor.
Ibid., La revolución española,
Le Havre, 6, X, 1868. Libertad y orden son en su esencia elementos sinónimos, y no antagonistas o diversos siquiera.
Ibid.

La libertad abstracta es el seguro ejercicio de ese derecho simplemente, y la libertad concreta es el seguro ejercicio de ese derecho en todos y cada uno.
Ibid.

La política no sólo no difiere de la moral sino que no debe ser otra cosa que la simple aplicación de ésta a la organización gubernativa.
Ibid.

España es el país clásico de los malos gobiernos.
Ibid., El atraso económico de España y sus causas principales, París, 16, X, 1868.  La influencia clerical lejos de ser mala en absoluto es buena y necesaria cuando ella es ejercida y recibida libremente.
Ibid.

La decadencia de España coincide con el progreso de otros estados europeos inferiores a ella en cuyos dominios el sol no se ponía durante más de un siglo.
Ibid.

Es inútil proclamar la soberanía nacional, o la soberanía del derecho, que vale más que aquella, si la fuerza armada disponible no inspira suficente confianza.
Ibid., La Revolución Española, Le Havre, 6, XI, 1868.  La República es la justicia coronada.
Para ser republicano, se necesita ante todo, ser justo.

La República no es ya el gobierno de la minoría por la mayoría, sino el reinado pleno y entero del derecho.
Ibid.

Las creencias políticas como las religiosas son todas igualmente puras y respetables cuando son sinceras.
Ibid., Las elecciones en España, Bayona, 2, II, 1869.  La verdad absoluta no existe en la tierra, y las verdades relativas dependen necesariamente de circunstancias diversas con cuyo concurso no se puede contar en todo tiempo y país.
Ibid.

La noción superficial de la libertad no basta sola como principio de orden y esa noción es la única que se percibe en las crisis revolucionarias por los pueblos largamente oprimidos, que la hacen pronto degenerar en anarquía.
Ibid.

Es a la falta de iniciativa a lo que se debe en definitiva atribuir el atraso industrial de España.
Ibid., La revolución económica en España, París, 31, I, 1869.  Propagad e inculcad exageradamente en un pueblo la creencia en lo sobrenatural, y ese pueblo perderá poco a poco la confianza en sus propias fuerzas.
Ibid.

Los milagros del esfuerzo humano, que son los que han fundado la industria moderna, son incompatibles con los del orden místico.
Ibid.

El curso de los acontecimientos no se embaraza siempre con recuerdos ni metáforas.
Ibid., Las Cortes y los partidos españoles, 2, III, 1869.
  Las guerras civiles llevan, como los vientos encontrados, a donde menos piensan pilotos y pasajeros.
Ibid.

Los hechos representan únicamente el minuto que pasa, y es preciso, por tanto, ascender hasta la región de las ideas relacionadas con ellos a fin de encontrarles su significación verdadera y durable.
Ibid.

Las verdaderas profecías son raras, porque las premisas son vagas y múltiples como las ondas del océano.
Ibid.

Lo que importa, si queremos acercarnos a la exactitud, es que nos emancipemos de todo linaje de preocupaciones, sin lo cual no hay criterio posible.
Ibid.

En religión como en política todos los sectarios de una creencia o idea la elevan fácilmente a dogma, esto es, a verdad absoluta.
Ibid.

El libre pensador debe prescindir completamente de los dogmas, considerándolos simplemente como hipótesis.
Ibid.

Ante el juicio tranquilo de la filosofía independiente, Robespierre y Marat se confunden con Felipe II y Torquemada.
Ibid.

Ningún grande acontecimiento carece de fondo, y de fondo útil en el sentido del progreso, cualquiera que sean las apariencias.
Ibid.

¿Por qué si desde la sabandija hasta el sol, todo el universo obedece a principios generales, por qué el hombre en la más elevada de sus tendencias ha de ser la única excepción de la regla?
Ibid.

Los hechos históricos deben necesariamente dar nacimiento a las leyes o principios de la historia, y la historia es una ciencia como la química o la botánica.
Ibid.

En materia de formas de gobierno la historia no ha pronunciado todavía su veredicto en términos absolutos.
Ibid.

Para llegar al conocimiento del principio fundamental superior, uno e indivisible, menester es prescindir de palabras engañosas y de ideas preconcebidas en tal o cual dirección.
Ibid.

El problema por excelencia debe concretarse a eso: emancipación de clases, emancipación de individuos.
Ibid.

América fue, por la lógica de las cosas, la prometida de la república desde el día de su descubrimiento.
Ibid.

La forma monárquica tiene algo de oprobioso que hace que se le mire casi con cólera por aquellos que, como nosotros, hemos mamado la leche de la república y comido su pan cotidiano.
Ibid.

El obrero de la pluma debe dar todo su pensamiento al papel como lo da el escultor a la piedra y al mármol.
Ibid.

Las relaciones de cada hombre con lo invisible y lo eterno, cualquiera que sea la forma que revistan, son igualmente respetables.