Ficha bibliográfica
Titulo: Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas
Autores: Luis H. Aristizábal
Edición original: Junio 29 del 2004
Edición en la biblioteca virtual: Julio 24 del 2005
Notas: Edición electrónica del diccionario de Luis H. Aristizábal en el que podrá encontrar una minuciosa selección de las frases y citas célebres pronunciadas por personajes colombianos.
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

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| Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas

Letra L


LAFAURIE, María Mercedes

Amor universal: Sucedáneo de algunos que no practican el amor particular.
Glosario para una disertación sobre el amor, 1994. Beso: Prolongación de la palabra.
Ibid.

 Esposa: Común denominador de la ex-amante.
Ibid.

Feminismo: Doloroso enfrentamiento entre la mujer y la hembra.
Ibid.

Imaginación: Virtud de los colosos y, también... de los celosos.
Ibid.

Peligrosa: Mujer que es capaz de ejercer el derecho de ser amada.
Ibid.

Respeto: Ultima opción ante la imposibilidad de dar uno buenos azotes.
Ibid.

Rival: Otro pobre que sufre igual.
Ibid.

 Soledad: Ausencia de "esa" compañía.
Ibid.


LALINDE BOTERO, Luis

|CARAJO: Bello vocablo que en Antioquia ha constituído el mayor competidor comercial de los analgésicos... Si a ud. le pisan un callo, por ejemplo, con sólo gritar "!Carajo!", queda aliviado.
Diccionario jilosófico del idioma paisa. El carajo, con el aguardiente, la barbera, el "dáo", forman parte de la personalidad del antioqueño. El carajo no es palabra vulgar en Antioquia.
Ibid.


LAME, Manuel Quintín (El Borbollón, Cauca, 1880 - Ortega, Tol. 1967)

El indio tiene memoria, su inspiración es más ligera que el relámpago, y se pasea mejor y más rápidamente que la abeja en todas las flores del jardín de las ciencias.
El pensamiento del indio que se educó en las montañas colombianas, 1971.


LANAO, Aquiles

Callate corazón, callate / callate corazón no digas nada.
Callate corazón (Parranda).


LARA, Adolfo, "El Pote" (189..-1955)

Dizque del Juzgado el Juez / ha querido, sin empacho, / botar a Pacho Valdés / porque ya no Val-des-pacho.
Jocundidad, 1951. Simón Cala se casó / con Alejandrina Vera; / y el buen hombre enloqueció / porque un hijo que nació / le resultó Cala-Vera.
Ibid.

De raro apellido Garse / hay tres chicas en Cumaca; / la menor, sin consolarse, / dizque quiere suicidarse / porque la pusieron Paca...
Ibid.

Manuel Conde, mi vecino, / casó con Beatriz Henao; / y él está vuelto un pollino / porque un hijo que le vino / es un chico Conde-Henao.
Ibid.

Es Luis Malo, sin falsía, / de bondades un regalo. / ¡Qué corazón, qué hidalguía! / Y yo no me suponía / que fuera tan bueno Malo.
Ibid.

Dio un tamal a su marido / Teresa, y dijo:
¿Qué tal? / ¿Está bien servido? / Y él contestó agradecido: /
Está bien, porque es-ta-mal.
Ibid.

"Yo soy Toro!", le gritó. / "Y yo Castro!", dijo Juan.
Ibid., Décimas.


LARA, Patricia

Siembra vientos y recogerás tempestades.
Título de libro.


LATINO, Simón (Carlos H. Pareja) (n. en Sincé, Sucre, 1899)

¿Quién te puso en los labios esa gracia / de amor, y ese fuego en las pupilas?
A Meira Delmar.


LATORRE, Gabriel (Medellín, 1868-1935)

¿No existe acaso una encubierta enemistad entre dos seres que se aman?
Kundry, 1905. La llamada buena educación ¿;qué otra cosa significa sino la perfección en el fingir, la magnificencia de la mentira, como que los niños, los salvajes, los enajenados, los viejos de inteligencia decaída -gente toda ella mal educada- no saben mentir?
Ibid.

A una muchacha soltera le gusta tanto que las otras se casen como a un abogado sin pleitos ver a un colega lleno de clientes.
Ibid.

Aborrecía con ese odio inextinguible de mujer, que nunca olvida y que jamás perdona.
Ibid.

Exhalaba toda su figura un aire de distinción y aristocracia inusitadas en estas latitudes.
Ibid.

Un antioqueño no admite que nadie en su casa pueda rehusar una copa; y aunque el obsequiado no haya bebido nunca, o esté enfermo, o no quiera, o no le guste, tiene que tomarse el trago ofrecido o perecer.
Ibid.

Dogmas, principios, programas, leyes que los hombres han inventado para hacerse más infelices, como si no existieran ya en abundancia pavorosa motivos naturales de infelicidad.
Ibid.

¡Modestia! virtud que han inventado las feas, como inventaron los plebeyos la democracia.
Ibid.

En materia de sentimiento, siempre será el hombre más corrido y malicioso, un chiquillo de escuela, ante la ingénita ciencia de la más inexperta y cándida doncella.
Ibid.

Los hombres en quienes predomina el talento, no se casan.
Ibid.

¡No ser boba! ¡No ser boba! ¡No ser boba!
Ibid.

París, cerebro del mundo, centro de las elegancias, Babilonia de las grandezas, compendio de los placeres.
Ibid.


LATORRE RUEDA, Mario (San Gil, 1918 - Bogotá, 1988)

Nos estamos quedando sin palabras.
Título de un libro
Y me quedé estancada / en esta noche oscura / Junto a un río de aguas misteriosas / que arrastran los despojos de mi vida.
Elegía del regreso imposible, 1977. Esta noche de raso me ha enfermado de luna / y el perfume del huerto se me fue al corazón.
 Anhelo.
Ese beso que ha tiempo me pediste temblando, / esta noche en mis labios es granada en sazón.
Ibid.

En mi boca los besos son angustia infinita / y mi cuerpo es un nido palpitante de sol.
Ibid.

Ven, acércate más, muerde mi carne / con tus manos morenas; / verás qué dulcemente se desmaya / el cactus de mi cuerpo, / y surge tenue de la nieve dura / la misteriosa suavidad de nácar. En secreto.
No sentirás mi carne llamearse / con tersas rosas cárdenas, / pero sabrás que es tibia como un nido / de plumas sonrosadas...
Ibid.

Deja que entre tu pelo se deshojen / mis manos delicadas.
Ibid.


LAVERDE AMAYA, Isidoro

La María es la biblia de nuestra literatura nacional.
Literatura colombiana, en Revista Literaria, 1890. Es error nacido de la sed de progreso el querer juzgar las épocas pasadas por las ideas y preocupaciones que entre nosotros ha difundido la cultura del siglo.
Revista Literaria.
Cuando Luciano de Hem vio su último billete de cien francos arrastrado por el rastrillo del banquero, y se levantó de la mesa de la ruleta donde acababa de perder los últimos restos de su pequeño caudal, reunidos por él para esta suprema batalla, experimentó un vértigo y creyó que iba a caer.
El luis de oro, Ibid., No. 10, 1891.


LEMAITRE, Daniel (Cartagena, 1883- 1962)

Os vuelvo a ver cuando se muere el día, / nobles dinteles y casonas viejas. / El mismo alero de afelpadas tejas; / la misma cruz que sobre el muro había...
Sonetos cartageneros, El portal de la Marquesa.
Mas hoy, viejo rincón, estás vacío. / La tarde llega al ventanal sin flores / y cual sintiendo tu dolor y el mío, / besa la cruz con pálidos langores, / y derrama sus vinos soñadores / en la silente majestad del río...
Ibid.
No sube ya la colonial Señora / a ver la puesta en su dorada ruina / a donde solo van la golondrina / y el búho que en los áticos demora.
Ibid., El viejo mirador y a la lluvia y al sol, empeño loco, / aguarda algún galeón que nunca llega / ni deja nunca de esperar tampoco.

Ibid.

Llega cuando el invierno empaña el día / y, heraldo de la recia tribunada, bate por la quietud de la ensenada / el remo gris de su melancolía...
Ibid., El Alcatraz.

Después, el viejo filósofo conforme, / como si nada hubiera sucedido, / se deja columpiar por la marea.
 Ibid.
Cuando me aprientan bailando / yo me siento sofocar. / Pero si bailo con Pepe, con Pepe no siento na...
Pepe (porro).


LEMAITRE, Eduardo (Cartagena, 1914 - 1994)

Mas yo soy luz también.
Y ahora ya vuelo / sobre mi esclavo de marfil y hueso, / para expandirme entre la tibia atmósfera, / subir hasta tu torre hecha de llanto, / y hacer que el viento, que entre palmas fluye, / pregone nuestro amor, hecho de espanto, / y esta separación que nos destruye.
Poesía vergonzante. Luz de luna.
 Hubo y ha habido entre nosotros tantos caciques como regiones, multiplicadas por dos: uno liberal y otro conservador.
Rafael Reyes, 1952. Una estratagema audaz, desarrollada oportunamente, equivale a mil cañones.
Ibid.

Los santandereanos, con su impasible sentido trágico de la vida, cumplián también, silenciosamente, su deber.
Ibid.

Liberales y conservadores adelantaron siempre y pusieron en ejecución la bárbara tesis de que el poder, la totalidad del poder, debe ser para el partido vencedor, sin contemplaciones para el vencido.
Ibid.


LEMA ATEHORTÚA, Hermann

Escribo estos versos la víspera del día inconmensurable / en la noche postrera del hombre / que será demolida con sus propias manos / en su afán de amanecer sobre las cosas / de ser dueño definitivo de la luz / y los secretos más allá del espacio.
Cinco variaciones y un requiem, 1962.
Entonces vendrá la noche-día y el día día... / largo, vertiginoso como una galería interminable.
Ibid.

y el día sucederá al día sin tiempo ni reposo / en la órbita inconmensurable.
Ibid.

Se me quema diciembre en el verano / con sabor a lejía mañanera.
Diciembre en el aire, 1994.


LEMOS SIMMONDS, Carlos

Alfonso López Pumarejo... demostró que no se necesita la violencia para promover un gran cambio en el país.
El Tiempo, 8, III, 1992.


LEMOS, Darío (1942 - 1987)

Mi obra es mi vida; lo demás son papelitos.
Soy el poeta maldito de los nadaístas... Soy el despreciable santo Dariolemos. Conmigo nace y muere la poesía. Si mide el presidente más que usted, el problema está en los zapatos.
Correspondencia, a Gonzalo Arango, expulsado del Nadaísmo, Correspondencia violada, 1980.  ¡Yo ofrecí al Nadaísmo mi estómago estallado!
Ibid.

  Usted no es un traidor porque usted no ama.
El apocalipsis va llegando de la manera como yo calculé.
Ibid., Carta del más anónimo de los nadaístasa a los menos. 

La vivencia nadaísta -el camino que yo elegí- es dolorosa como un beso bajo un diluvio de salmuera.
Ibid.

Yo soy el que lanzaron de la casa de los padres y durmiendo en los parques extravió los poemas...
Ibid.

¡Estoy solo como Dios antes de que le presentaran al hombre!
Ibid.
Mi alma se asfixia como una mariposa lanzada por ventiladores...
Ibid., Carta al juez.

¡Yo tengo demasiada conciencia para vivir limitado por muros!
Ibid.

Espero que esta noche no se acabe el mundo.
"Flecha perdida en la oscuridad".
  No creo en la movilidad / y por eso no muevo mis pies en la silla de enfermo.
Me encerraron en todas partes.
  A mis espaldas siempre había una llave en movimiento. Me encuentro ya sentado en mi silla de ruedas y ya tengo mi gangrena. El Nadaísmo no es una institución. Es un estado mental.
Carta de sanatorio.


LEÓN GÓMEZ, Adolfo (1857 - 1927)

Mírame llegando al cielo, / y tú en la sombra te meces / ¡Qué pequeño me pareces, / aislado y solo en el suelo!
La yedra y el laurel. Trepadora yedra son / los políticos flamantes / que logran por intrigantes / altísima posición.
Ibid.

Sobre la arena grabó mi nombre / y leve viento lo arrebató: / quedó la playa serena y fría / de negra noche bajo el crespón. Nuestros nombres.
Años más tarde, en su memoria / también mi nombre desapareció... / ¡Como la playa, como la noche / quedó sereno mi corazón!
Ibid.

Y, sin embargo, cuando la nombro / ¡;llora en silencio mi corazón!
Ibid.


LEÓN REY, José Antonio

En el pueblo de Quetame / no se puede enamorar, / porque si los perros ladran / todos salen a mirar.
Espíritu de mi oriente, 1940. El amor de las mujeres / es como el de las gallinas / que endespués de muerto el gallo / a cualquier pollo se arriman.
Ibid.

¡Con suegras ni en los infiernos, ni en esta vida!
Tierra embrujada, 1942.
La suegra del diablo.
El diablo te lleve a ti / cual se llevó la campana, / si no vinieres morena, / a visitarme mañana.
Ibid., La campana del diablo I.


"LIBERAL, El" (v. también Lleras Camargo, Alberto)

La suerte personal del señor López de Mesa nos tiene sin cuidado, y bien puede exaltarlo la tontería ambiente sin que deje de parecernos un enrevesado caballero y un inadecuado hombre público.
Editorial, XII, 1938.  El discurso del Canciller fue impropio del sitio, impropio de un hombre inteligente, impropio de un pensador, impropio de un filósofo, impropio hasta de un humorista.
Contra el discurso de López de Mesa ante la Conferencia Panamericana en Lima,
Ibid.


LIÉVANO AGUIRRE, Indalecio (1917 - 1982)

Uno de los fenómenos más curiosos de anotar en el Nuevo Mundo por aquellos tiempos es el peculiar sentido revolucionario de los criollos: quieren la revolución contra España para conservar el orden tradicional heredado de la misma España.
Bolívar, 1974.
Miranda no tenía las ignorancias que labran los caminos del error, pero tampoco la fe que realiza lo imposible.
Ibid.

La amarga realidad que a Miranda causó mortal desaliento: la falta de cooperación de los pueblos a la causa republicana.
Ibid.

Hablaba de libertar un mundo y escasamente tenía para comprar un pan.
Ibid.

Poca importancia se ha atribuido corrientemente a la circunstancia significativa de que la revolución de independencia en Hispanoamérica no hubiera sido iniciada por las masas populares sino por las "élites" directivas de las clases criollas.
Ibid.

Cuando en 1810 se inició una revolución, ella no sólo tuvo su origen en las clases criollas y privilegidas de América, sino que encontró su principal enemigo en las mases populares.
Ibid.

El rumbo siempre se encuentra, porque lo marcan osamentas de hombres y animales que han perecido al atravesar los páramos con mal tiempo.
Sobre la travesía del páramo de Pisba, Ibid.

Por ser el heredero de una tradición de humillaciones y dolores, su vida presenta a veces aspectos de venganza atávica.
Rafael Núñez, 1944.  Murillo se movía con rapidez entre los hechos porque su escasa cultura no le estorbaba en la apreciación de los mismos, como sucedía a Núñez, a quien los problemas intelectuales alejeban con frecuencia de la realidad.
Ibid.

Es más fácil ascender por la amistad de un hombre que por una gran labor administrativa.
Ibid.

La conquista de la señorita Gallego, fue para él, triste es decirlo, la conquista de un feudo electoral.
Ibid.

Somos los Estados Desunidos de América.  La Independencia americana, factores de desintegración de la comunidad, Comunidades, Madrid, 1968. Cuando la noticia de la muerte de Bolívar se extendió a lo largo del continente, excluyendo el pesar sincero de los amigos leales, una sensación de placentero relajamiento y de hastío de historia se apoderó de los pueblos americanos.


LIÉVANO, Roberto

Iba, en silencio, hacia la soledad y hacia la gloria.
Sobre le marcha, para siempre, del país, de Olaya Herrera.


LONDOÑO Y LONDOÑO, Fernando (m. en 1994)

Todos nosotros fuimos románticos. Nuestras arengas tribunicias eran un eco tropical de Mirabeau en la Asamblea y de Vergniaud en la Convención.
Los caldenses somos antioqueños educados en Popayán. ¿Se puede, porque así convenga al crítico de pocas letras o al ejecutivo de ambiciones largas, repudiar de un solo gesto la filosofía, la literatura y el arte de los griegos y las ciencias jurídicas y políticas de Roma...?
Carta a Octavio Jaramillo Echeverri, en defensa del grecolatinismo. El Partido Conservador no es fascista ni nazista ni tiene vinculaciones con ningún partido extranjero; le basta a él la historia de Colombia, sus propias tradiciones.
Ante el Congreso, 9, XII, 1941.


LONDOñO, Julio César

Si el psiquiatra es un Quijote despedazado por los molinos de viento, el psicólogo es Sancho tropezando con la sombra de esos molinos.
Pesadilla en el hipotálamo, 1998. El olvido sigue siempre trayectorias quebradas, irregulares, y que la posibilidad de que esa trayectoria sea una recta perfecta y prolongada es muy remota.  Ibid.

La tranquilidad, cualquiera lo sabe, es un desarreglo nervioso que no puede durar mucho tiempo.
Ibid.


LONDOÑO VILLEGAS, Roberto

|("LUIS DONOSO") dale, amigo Antonio, / ya que del pecado jamás me sustraigo / un abrazo largo y estrecho al demonio / díle a ese negro que "puallá" le caigo! Despedida conmovedora que no hay nada tan dulce, ni tan bueno, / ni tan divinamente delicioso, / como la fruta del cercado ajeno...
La fruta del cercado ajeno. Con su revólver disparó a Castaño... / ¡Y eso ya pasa de "Castaño" a oscuro!
Ibid.

Es peligroso en el vaivén humano / aspirar a la fruta rozagante / del huerto ajeno, aun cuando esté a la mano.
La agresividad del "Negro Arcano" ¿Cuatro días de cárcel por un beso? / ¡Un negocio magnífico, excelente! / Puedo darle a Saturia, según eso, / siete besos y "pico" mensualmente.
A la cárcel por un beso Qué situación la del "guayabo"! Cuando / estamos de esa enfermedad penando / sentimos y al pensarlo me entenebro / que el universo entero está girando / vertiginosamente en el cerebro.


LONDOÑO VÉLEZ, Santiago (Medellín, 1955)

Me soy fiel / y esa es mi invención.
Delirio del inmortal, 1985.  Sólo una vez al mes la luna / cuadriculándome el borde de la cama...
Ibid., Habitación. Y yo me ocupo de escribir / migas de pan / que me aseguren el camino de regreso...
Ibid.

Creo también que la palabra es vana / pero alguna me sorprende con su música.
Ibid., Pacto. Mi querido y útil artificio, / la maquinaria perfecta del olvido.

Ibid., Modelo para armar. ¿Acaso la evolución de una obra va de verde a madura, como las frutas, hasta podrirse?

En Boletín Cultural y Bibliográfico, No. 8, 1986.


LONDOÑO, Víctor M. (Vianí, 1870 - Bogotá, 1936)

Las imitaciones del lenguaje popular, cuando se abusa de ellas, prestan a la obra literaria cierto aire primitivo y mazorral que contradice los influjos y tendencias del arte.
Notas marginales, Trofeos, V, 1907. Un beso, emoción divina / que en la vida disfrutamos; / cita que dan dos almas / para encontrarse en los labios.
Llegóse a ti con paso cauteloso / pare herirte, la pálida Enemiga.
Visión trágica.
Solloza en mí la esquila de la tarde.
Ibid.

Indómita esquivez; porte altanero / que turba el corazón y el rostro humilla; / luego el rubor que tiñe la mejilla, / y el beso en la penumbra del sendero.
Ibid.

Mientras los míos en silencio lloran, / pasas, visión de trágico desvelo, / y alumbran tus miradas de agonía / la nocturnidad del alma mía, / bajo la flora mística del cielo.
Ibid.

Ella es la reina de la mar. Esbelto / su talle se alza de la espuma leve; / se quiebra el sol en su cabello suelto, / su labio el soplo de las ondas bebe.
La sirena.
En el perfil de su desnudo seno / el tono suave de la concha brilla; / su cuerpo grácil de esquiveces lleno / en eslabones de coral se anilla.
Ibid.

Tras angustiosa noche de maternas torturas, / Jesús cayó en la tierra, débil como una flor.
Navidad.
Música de las cosas alegró las oscuras / bóvedas del pesebre, y en un himno de amor / adoraron al niño las humildes criaturas: / un asno con su aliento, con su flauta un pastor.
Ibid.

Mientras en el Oriente con pestañeos vagos / dulcemente brillaba la estrella de los Magos, / los corderos miraban hacia Jerusalén.
Ibid.

Dios es bueno, los hombres quieren a sus hermanos, / Soy libre, tengo patria: pero no tengo pan.
Cit. por Baldomero Sanín Cano, Letras colombianas, 1944.


LÓPEZ PENHA, Abraham Zacarías (Curazao, 1865 - m. en Barranquilla)

Veo relámpagos de rosa / y estremecimientos de oro / en las tremulantes ondas / del lago cabrilear.
Scherzo en lila bemol, 1893.  Lírico y floral suspiro / en su esbelto tallo / mueve las flores del río / en un rítmico vaivén.
Ibid.

¿Presumís dudar que descendemos / de los gorilas y otras bestias, asno de Dios? // No; si no aprended a mirar en redor vuestro, / y, luego, contemplaos en un espejo vos...
Flores y perlas.
De fijo os convenceréis al cabo, ¡es lógico! / que el mundo, en suma, es un jardín zoológico; / que el hombre es un piteco mentecato / con un poco más de vicios que el primato.
Ibid.

En verdad os digo: ¡el templo está desierto, / y el Dios del hombre-mono está bien muerto!
Ibid.

En un rincón de la casa / la araña teje que teje, / y el sol alumbra que alumbra, / y el hombre miente que miente.

LÓPEZ, Alejandro (Medellín, 1876 - Bogotá, 1940)

El triunfo del hacha sobre el papel sellado. |(La colonización antioqueña).
La vieja lucha entre la ciencia y el empirismo se localiza en los pueblos jóvenes en el esfuerzo del vulgo por mantener los problemas a su alcance. El progreso en ese orden de ideas consiste en hacer crecer las fuerzas en acción, de manera que queden fuera del alcance del vulgo y asuman proporciones en que el experto predomine.
Problemas colombianos, 1927.
Todo, todo es extranjero en Colombia.
1929.
Platitudes.
Término con el que se refería a la superficialidad de lo que decían muchos hombres públicos.
Cit. por Carlos Lleras R., Crónica...


LÓPEZ MICHELSEN, Alfonso (Bogotá, 1913)

Únicamente cuando los diversos grupos políticos coinciden acerca del concepto de propiedad, las otras discrepancias pueden ventilarse por medio del debate y del diálogo.
Balances del 9 de abril de 1948. Los Centenaristas, con su estilo "rodillón", determinaron un modo de ser y de pensar en Colombia.
"Los Nuevos", con su prodigioso estilo, no han hecho nada. 1950. El mundo frívolo y cosmopolita de nuestra sociedad capitalista, o, como suele decir el vulgo: "los elegidos".
Los elegidos, 1953.  En América del Sur pronto se llega a un grado de camaradería vegetal que nosostros los europeos no conocemos.
Ibid.

Cuando un individuo de provincia se enriquece en el comercio o en la industria y viene a establecerse a la capital, lo primero que tiene que hacer es comprarse una casa de campo. Es el signo inequívoco de su preeminencia social y económica. Sus hijos, generalmente menos capaces y trabajadores, pretenden explotar la propiedad para fines agrícolas; y la tercera generación que ya es "gente bien", acaba teniendo que vendérsela al comerciante o al político de turno, recientemente enriquecido. Es una ley ineluctable, desde que existe la República.
Ibid.

Comprar una hacienda a media hora de la ciudad es como comprarle un título de nobleza al Papa.
Ibid.

¿Por qué ustedes no consideran algún día la posibilidad de llegar a encontrarse, de ser ustedes mismos, en lugar de vivir equiparándose imaginariamente con los demás?
Ibid.

Laynez me mostró el camino franco de las influencias, que lleva sin obstáculos a la paz venturosa de los paraísos fáciles, más allá de donde la vida es sólo lucha.
Ibid.

Ninguna de estas fortunas da posición social si no va acompañada de la compra de una propiedad en la Sabana, para recibir a los amigos los domingos.
Ibid.

Desilusionadas de sus maridos a los veinticinco o a los treinta años, viéndolos preocuparse únicamente por las cuestiones financieras, sucumbían ante el halago de otro hombre que les prestara atención, se aficionaban a la bebida o pasaban la vida entera jugando al golf, para distraerse de su condición de seres relegados al olvido.
Ibid.

Nadie parecía darse cuenta de que en las grandes avenidas había carriles para el tránsito rápido y carriles para el tráfico pesado.
Ibid.

El singular hábito que tienen muchas gentes de lanzarse súbitamente con los ojos cerrados a cruzar las calles, como si sus propias tinieblas los protegieran contra los automóviles que avanzan a gran velocidad.
Ibid.

Mientras duraba la función de cine o la comida a que yo estaba invitado, me asaltaba aquel temor de verse atacado por sorpresa que perturba el sueño en la selva, cuando se dejan de atizar las hogueras.
Ibid.

El bolero es un baile que, como ningún otro, revela la idiosincrasia de estos países tentadores, agradables y fáciles.
Ibid.

Casi diría yo que es un baile para casados jóvenes que comienzan a interesarse por los cónyuges de los demás.
Ibid.

El régimen argentino actual no es sino el producto de los tangos que el pueblo ha estado oyendo desde hace años.
Ibid.

Mi compatriota Alejandro de Humboldt escribió, hace más de un siglo, que este clima es el de una perpetua primavera. Yo diría tal vez que es el de un perpetuo otoño.
Ibid.

Todos los años me tocaba oír la misma conversación, sin que mis amigos se dieran cuenta hasta qué punto era un estribillo. ¡Qué invierno tan largo! ¡Qué verano tan increíble!
Ibid.

"Aquí los alemanes no han hecho sino sacar de penas a las solteronas".  Ibid.

La palabra clave para acreditar de viable cualquier proyecto, es el de que ya ha sido estudiado por los americanos...
Ibid.

La confidencia, que tanto preocupaba a la Iglesia Católica, porque generalmente antecedía a la conquista amorosa.
Ibid.

¡Dios sabe qué tan terrible prueba estaría reservada para esta clase de naciones que por un misterioso designio de la Providencia, mientras el resto de la especie humana estaba sometida a las más crueles privaciones, sólo pensaba en enriquecerse y gozar de los placeres materiales!
Ibid.

El amor se alimenta de incertidumbre y muere cuando la razón consigue juzgar al ser amado.
Ibid.
La identidad de los contrarios. ¿Qué se asemeja más en la mujer a la consumada malicia que la perfecta ingenuidad?
Ibid.

El ambiente de la controversia política en el seno del Congreso no revestía nunca el carácter de una discusión objetiva en que se pesaran concienzudamente los argumentos a favor o en contra de una determinada orientación. Se asemajaban más bien a aquellas sutiles controversias teológicas de la Eda Media.
Ibid.

Aquella tendencia a la caricatura y a la exageración pesimista de las realidades, fealdades y disparates terrenales, copia de la picaresca española, era el único asomo de realismo en este mundo dominado por una fe religiosa que a contragolpe obligaba a desamar la vida real y natural, a despreciarla y ridiculizarla, como fruto de sueños e ilusiones satánicas.
Ibid.

Sin aceptar siquiera remotamente la posibilidad de equivocarse, tal como si se hubieran congregado cincuenta sacerdotes católicos con cincuenta lamas de la India para adoctrinarse recíprocamente.
Ibid.

A nadie que pudiera comprenderme podía yo confiarle el horror que me inspiraba ver la tarea de gobernar convertida en un espectáculo de circo comparable a los toros, a la lucha libre, o a la esgrima, y más que nunca me sentía un extranjero, un espía de otro mundo en esta selva.
Ibid.

Cada persona de este mundo parece poseída de un afán de sentirse biografiada por otra.
Ibid.

Es, sin duda, una manifestación de la vieja fe romana en el papel de la Providencia la que tantas loterías como hay en el país mantengan una clientela fija, que nunca desespera de su suerte.
Ibid.

Ganarse la lotería es en lo temporal el equivalente tratándose de la salvación eterna, de morir en gracia de Dios, confesado a tiempo.
Ibid.

Lo malogró la adulación como a tantos otros de mis amigos.
Ibid.

La doctrina política predominante en Colombia durante el período comprendido entre la Constitución de 1811 y la de 1886 fue la de que economía y política eran actividades independientes que se desarrollaban en dos campos distintos y autónomos.
La estirpe calvinista de nuestras instituciones, 1955.  Los grandes días están por venir. ¡Pasajeros de la revolución, favor pasar a bordo! El sectarismo que antes se profesaban liberales y conservadores se sustituyó por el sectarismo del Frente Nacional.
El MRL está perdiendo rápidamente el carácter policlasista del liberalismo clásico y equivale, en la práctica, a un partido socialista. 1960.  El derecho brota de la sociedad como la fuente brota de la tierra.
El Japón de Suramérica.
Esto no es un foro de hombres libres, sino un foro de caníbales...
Sobre el MRL, cit. por Iáder Giraldo, 1967.  A la unión liberal, había que llegar con matrimonio previo.
Ibid.

Nadie sabe en política el desenlace de una determinada actuación.
Entrevista a Iáder Giraldo, 1967.  Colombia ha seguido siendo el país de los partidos de expresidentes.
Ibid.

Hay un océano de opiniones individuales y, para hacerme mi propia crítica, un "foro de hombres libres" que está muy bueno para discutir, pero no para gobernar.
Ibid.

Lo que pierde a la democracia es el individualismo. El individualismo en los cuerpos representativos.
Ibid.

Que el gobierno sea gobierno y la oposición sea oposición.
Ibid.

No se puede vivir en el mundo sin ser gobierno o ser oposición.
Ibid.

No se puede sobrevivir electoralemente haciendo de fiel de la balanza. Es necesario tomar partido.
Ibid.

Tenemos atrás una tradición de sangre, sudor y lágrimas que no se vende por un plato de lentejas.
Ibid.

A nosotros, los del MRL, nos derrotaron porque no teníamos expresidente para los afiches.
Cit. por Iáder Giraldo, 1969.  No importa que nos llamen chambones. No importa. Somos 25 millones de chambones.
Discurso, 1970?
La verdad es que el doctor Santos era, por excelencia, un orador y no un escritor, como lo consideraron tradicionalmente sus contemporáneos.
Sobre Eduardo Santos, 1974.  Es difícil de establecer si se trataba apenas de un intérprete, que daba evasión en todos los casos a un estado de alma colectivo, o de una influencia tan poderosa que conseguía hacer maleable, como la cera, la opinión pública.
Ibid.

Eduardo Santos fue el hombre más poderoso de Colombia y la más persistente influencia sobre el modo de ser, llamémoslo, el talante nacional.
Ibid.

Sin usar un solo vocablo grueso, redujo a la impotencia a su contendor, exactamente como el frágil pescador arponea una pieza que le es varias veces superior en volumen físico.
Sobre un enfrentamiento entre Eduardo Santos y Laureano Gómez. El liberalismo llegará al gobierno para mandar y para dar órdenes y no para someterse a imposiciones ni para recibir conminaciones de nadie.
Discurso, 31, III, 1974.  De todas las vanidades humanas, la vanidad literaria es la más diabólica.
Los últimos días de López y otros escritos.
Es más corto el camino a la universalidad por la vía de lo autóctono que vadenando por el atajo del cosmopolitismo.
Ibid.

Habréis advertido la ausencia de un hombre que, al lado de mi madre, preside, desde las colinas de la historia, esta ceremonia.
Discurso de posesión, 7, VIII, 1974.  El dilema que enfrenta el nuevo gobierno es el de tener problemas por buscar el cambio o tener problemas por hacer el cambio.
Ibid.

Mi tradición y el sentido de la campaña que me llevó a la presidencia de la república me obligan a hacer el cambio, aun a costa de dificultades y tropiezos inherentes a esta clase de medidas.
Ibid.

El mandato claro.
Lema de su gobierno.
Tranquilos; yo propongo legalizar la separación, no hacerla obligatoria.
Ante las críticas a la ley del divorico y separación de cuerpos, 1976. La ley es la que ordena la sociedad y no la moral: en consecuencia es a la luz de ésta que se deben calificar las actuaciones de los gobiernos y de los ciudadanos.
Cit. por Juan Manuel López Caballero.
Aquí la gente habla de frente, vive con el sol a la espalda y dice la verdad.
Así me gusta.
Discursos, Yopal, 12, VI, 1977.  La sabiduría económica de las dictaduras del Cono Sur.
Cit. por Antonio Caballero.
Gasto mi tiempo en conceder las audiencias que los ministros niegan.
Atrib., cit. por María Teresa Herrán.
Les pido que refuten la posición del presidente.
En el Consejo de Ministros.
Ibid.

Yo no miro personas ni tengo en cuenta afectos íntimos. Averiguo de qué lado están las instituciones y procedo en forma de mantenerlas.
A Luis Carlos Pérez, destituido rector de la Universidad Nacional, 1978.  Ocaña, la risueña, siempre fue para mí un oasis. Mitad santandereana, mitad vallenata. Prólogo a Las Ibáñez de Jaime Duarte French, 1981.  Triste sería la historia de los partidos políticos colombianos, que han forjado nuestra historia republicana, si hubieran nacido en una alcoba por un pleito de faldas.
Ibid.

En épocas de transición, de cataclismos sociales, nadie tiene derecho a tirar la primera piedra.
Ibid.

El federalismo es el hilo conductor de la problemática de nuestro derecho público, que Constitución tras Constitución procura homologar la autoridad con el orden y la autonomía con el centralismo.
Discurso en la presentación de las Constituciones de la Primera República Liberal de Carlos Restrepo Piedrahita
Yo sabía desde antes de las elecciones que las iba a perder.
Sobre las elecciones presidenciales de 1982.  Parecería que las elecciones del 30 de mayo de 1982 no fueron un episodio electoral para elegir Presidente de Colombia, por una mayoría de unos 300 votos, a un ciudadano sobre otro sino que la Providencia hubiera escogido entre una raza de vencedores a otra de vencidos, los unos con derecho a todo, los otros ciudadanos de segunda, descendientes los primeros de Abel, el inocente, y los otros de Caín, el maldito.
Revista Arco, IX, 1983. Los problemas duran más que los hombres y los sobreviven.
En el centenario de López de Mesa, 1984. El centralismo en la Constitución del 86, en oposición de las instituciones federales de 1863, es la más grande expropiación sin indemnización que se ha hecho en Colombia.
El presidencialismo excesivo, El pecado original de la Constitución del 86, V, 1986.  A la Constitución de 1886 le pasa lo mismo que a los pollos congelados, que pasan la mayor parte de su vida muertos.
Ibid.

Ninguna teoría conserva su vigencia más allá de un corto espacio de tiempo.
Parábola del retorno, 1988. Lejos de arrepentirme de mi condición de contradictor -tal vez injusto en algunas ocasiones-, de cuanto significaba el argumento de autoridad, sólo lamento no haberlo hecho en mayor grado, por el transcurso de los años y el peso de las responsabilidades.
Ibid.

El sentimiento regional ha sido una constante en la vida colombiana. La cuestión del Canal desde la secesión de Panamá hasta el tratado de Montería,
en Nueva Historia de Colombia, 1989.  Dejemos que nuestros gobernantes nombren a sus funcionarios.
Letrero sobre su escritorio.
Construir frases a golpes de diccionarios conduce a veces a fabricar oraciones sin sentido. En cierto modo, nuestros gobernantes fueron los precursores de Fujimori.
Acerca de la Constitución de 1991, entrevista, El Tiempo, 1993.  Aquí es muy difícil delegar porque la gente no es rigurosa.
Ibid.
La gran debilidad de las sociedades latinas es la falta de rigor.
Ibid.

A la guerrilla primero hay que vencerla y después dialogar con ella.
Me atrevo a incurrir en la herejía de pensar que cuanto ocurrió en 1492 no fue tanto el encuentro de dos mundos... sino el enfrentamiento de dos teologías: la monoteísta, de estirpe judeo cristiana, y la politeísta, propia de las regiones paganas de América.
América en el diván, El Tiempo, 14, VI, 1992.  Los rasgos de la nacionalidad mal se pueden diagnosticar por lo experimentado en el breve lapso de una vida.
Presentación al Lexicón del Valle de Upar de Consuelo Araujonoguera, 1994.  Los colombianos de siempre no fueron lo que somos ahora.
Ibid.

Nuestra coraza seguirán siendo los electores que se nieguen a votar por el desconocimiento de la cosa juzgada, estemos o no de acuerdo con su contenido.
Consideraciones sobre el Regenerador, El Tiempo, 16, X, 1994.  En toda sociedad es menester que exista una autoridad que defina las obligaciones ciudadanas, sin que se pueda convocar a nadie para desconocer sus decisiones.
Ibid.

Lo nuevo será siempre la paz. Lo paleolítico será siempre la violencia. Lección de tolerancia del Externado, 1995.


LÓPEZ PUMAREJO, Alfonso (Honda, 1886- Londres, 1959)

La generación del armisticio. ("Los Nuevos") Con un criterio esencialmente literario, casi musical, intervienen nuestros hombres nuevos en los negocios públicos.
El Tiempo, 1, I, 1926.  Es útil y oportuno invitar a nuestros jóvenes y radicales socialistas a que regresen de la estepa rusa y de las ricas campiñas francesas a levantar sus campos de observación en las sabanas nuestras, donde señorean la ignorancia y la pereza de los patronos y los siervos de la gleba.
Ibid.

La miseria es el hecho más cierto, la más dura verdad de la vida nacional.
Ibid.

La pobreza es la influencia predominante en nuestra herencia social.
Ibid.

Los hombres de las generaciones que caducan y que en este momento de la vida de la nación debieran resignarse, como las solteronas, a cooperar con la historia (porque no sirven para más).
Ibid.

La libre discusión es agente avanzado de progreso.
Cit. por Pedro Acosta
Los liberales jamás nos habríamos atrevido a llevar al alma del pueblo la inconformidad con la miseria.
Correspondencia, a Nemesio Camacho, 25, IV, 1928. Han fracasado las direcciones liberales, como los gobiernos conservadores, sin perder el mando.
Ibid.

El honor de dirigir un gran partido político o un país, impone la obligación de aceptar o renunciar.
Ibid.

Esta es una época de prosperidad a debe.
1928. Hay que empezar por el principio.
Conferencia, 1928. Hay que principiar por formar hombres a la altura de los nuevos problemas.
Hay que educarlos en la Universidad con un criterio económico y no histórico. Porque el pasado de incapacidad y de pobreza, Dios mediante, no se ha de repetir.
Ibid.

El Partido Liberal tiene que prepararse para asumir el poder.
A la Convención Liberal, 1929. He hecho mi carrera en la vida como los antioqueños, experimentando y equivocándome.
Ibid.

Nunca he esperado que los adversarios me entreguen por escritura pública la aceptación de mis tesis antes de comprometerme con ellas.
Ibid.

Se corrió Olaya, ahora, ¿qué ocúrresele?
Telegrama a Chaux, ante el retiro de la candidatura de Olaya, XI, 1929. ¡Que viva el gran Partido Liberal!
Grito de batalla que se hizo célebre.
Llegó la hora de las grandes rectificaciones. La crisis social que galopaba sobre el lomo de la división conservadora.
Cit. por Pedro Acosta.
Mire: uno no es persona si no conoce el mundo.
A Abelardo Forero Benavides.
Es un gran país este, mi país.
Es laborioso, disciplinado y lleno de energías.
Lo único que pide es ser bien gobernado.
9, II, 1930, día de la elección de Olaya Herrera, a Alcides Arguedas. Somos ricos y no tenemos problemas ni de raza, ni de lenguas, ni de religión.
Ibid.

No encuentro en la historia nacional el ejemplo de un período de gobierno que no se haya constituido como una oligarquía, más o menos disimulada, o que no haya derivado hacia esa forma de mando, olvidando sus obligaciones con los electores.
Discurso de aceptación de la candidatura, 6, XI, 1933. Cuando se trata de los países de América, los que no pagan en una fecha determinada no tienen razón que alegar para disculparse, porque pertenecen al mundo tropical y anárquico que no entiende las reglas para conservar el crédito.
En la Conferencia Panamericana de Montevideo, XII, 1933.  No se puede pagar sin reducir el nivel material de los pueblos deudores.
Ibid.

En Colombia nunca ha sido realmente ensayada la democracia.
Vengo a efectuar por medios pacíficos y constitucionales todo lo que haría una revolución por medios violentos.
Discurso de posesión presidencial, 1934. Mi política es la del Partido Liberal, que es eminentemente demócrata. Ella no busca nada distinto de lo que han llamado los españoles el ensanchamiento de la base de la república.
Al Congreso, 1934. El liberalismo es una revolución de carácter social.
Discurso de aceptación de la candidatura, 1934. La Revolución en Marcha.
Lema de gobierno, 1934/38. El deber del hombre de Estado de efectuar por medios pacíficos y constitucionales todo lo que haría una revolución por medios violentos.
Definición de la Revolución en Marcha.
En este país las clases pudientes están acostumbradas a no pagar lo que les corresponde... van a aprender lo que son impuestos y a averiguar lo que ellos significan y por qué se cobran, y se verán obligadas a intervenir en política.
Alocución radial, XI, 1934. Como hombre que ha educado sus nervios más en la adversidad que en la buena fortuna, acostumbro presentar mis propósitos con franco calor, pero jamás con el fin de envenenar la vida política o de prender fuego apasionado a las pocas creaciones que nos dejó el tiempo.
A Clímaco Villegas, 1935. Yo recibí la presidencia con el compromiso de renovar las instituciones que fueran moldes insuficientes para una nación más desarrollada y compleja; de gobernar a nombre y en representación de un partido político; de examinar sin prevención alguna todos los problemas nacionales que hubieran sido motivo de diferencia entre las corrientes antagónicas, procurando resolverlas por apelación constante al plebiscito de las mayorías nacionales.
Mensaje al Congreso, 1935. No he adquirido ningún compromiso que me obligue a no estimular el estudio de reformas de la Constitución o de la ley. El Poder Ejecutivo ve con simpatía cualquier estudio serio, ordenado, armónico con la realidad colombiana, de las reformas que sea conveniente introducir a la Carta de 1886.
Ibid.

El gran propietario, el mayor latifundista colombiano es el Estado, y la propiedad privada de la tierra carece en la gran mayoría de los casos de un título perfecto, que examinado a la ley de una jurisprudencia abstracta no diera lugar a un juicio de reversión hacia el Estado.
Ibid.

La propiedad, tal como la entiende el gobierno, no se basa únicamente en el título inscrito sino que tiene también su fundamento en la función social que desempeña.
Ibid.

La posesión consiste en la explotación económica de la tierra por medio de hechos positivos de aquéllos a que sólo da derecho el dominio, como la plantación o sementera, la ocupación con ganados, la construcción de edificios, los cercamientos y otros de igual significación.
Ibid.

La tierra poseída por particulares dentro de estos términos, crea la presunción de que no es baldía, sino de propiedad privada, y se presume de propiedad nacional o baldía la tierra no poseída en la forma que se determina anteriormente.
Ibid.

Para el pueblo y en particular para el liberalismo será muy sencillo el dilema; votar con el Gobierno o votar contra el Gobierno.
Famoso dilema, I, V, 1936. La reforma del concepto de la propiedad privada permitirá intervenciones moderadoras del Estado en el juego hasta hoy libérrimo de las fuerzas económicas. 1936. En este momento principia Colombia a ser un país moderno.
Queda detenido y destruído el proceso de la Colonia, que se ha prolongado hasta esta fecha.
Conferencia, acerca de la reforma constitucional, 1936. ¡Fíjese, Alfonso, en las cosas que hacen aquí!
A Alfonso López Michelsen, mostrándole con indignación, tomándolo por la solapa, el traje de paño nacional que vestía Carlos Lleras el día de su posesión como ministro.
Cit. por Lleras Restrepo, Crónica de mi propia vida, I, 1983.  Concibo la vida de la democracia como una intensa discusión y no como una constante inquietud.
Documento de renuncia a la presidencia, 31, V, 1937. Entiendo que comienza una era nueva en la vida de Colombia y que la política va a dejar de ser ese romántico ejercicio de nuestros antepasados, o la expresión pasional de las virtudes y defectos de la raza, para trocarse en una lucha de intereses, a los cuales hay que poner valla y dique seguros sin pérdida de tiempo.
Ibid.

En todas las divergencias políticas el capital se coloca francamente al lado contrario del que toma el gobierno.
Ibid.

La desproporción entre mis ambiciones y la tosca realidad que el Gobierno ha modelado con tantos esfuerzos, os permitirá ver claramente cómo bastaría que se rematara todo lo que considero iniciado o en marcha para dar ocupación adicional a otras administraciones.
Mensaje al Congreso, 20, VII, 1938. Los políticos no dejarán morir a los partidos; pero si no tienen ideas para sustentarlos, recogerán toda la escoria y los detritus de la vida pública o de la vida privada para alimentar su antagonismo.
Ibid.

Ni al país ni al Partido ni personalmente a él, conviene que yo vuelva a ser presidente.
El Tiempo, VIII, 1938. Hay quienes afirman con razón que se ha creado un orden nuevo.
Síntesis de su mandato, 1938.  Los partidos oídlo bien son los agentes de la rotación de las ideas en la dirección del Estado.
No pueden ser emociones petrificadas, que se espían, se odian y se injurian, y no tienen más visión que neutralizarse.
Ibid.

Hay que cabalgar sobre el lomo de los acontecimientos.
1940. Vamos a quedar hipotecados al costoso comercio democrático.
1940, cit. por Lleras Restrepo. Me enorgullezco de haber contribuido al hecho de haber educado al pueblo colombiano, un pueblo acostumbrado a las persecuciones de las autoridades, que fue carne de urna en lugar de ser protegido.
A su regreso a Colombia, Barranquilla, 13, I, 1941.
 Hay que ejercer el libre examen que venimos proclamando valerosamente y aceptando sus consecuencias.
Ibid.

Yo no soy un ingeniero ni bueno ni malo; no soy un abogado ni bueno ni malo; ni un internacionalista ni bueno ni malo; ni un jurisperito ni bueno ni malo; ni un humanista ni bueno ni malo; ni un orador. Dejo estos títulos para otros, y sólo me enorgullezco de haber dejado huella profunda en mi esfuerzo por el progreso nacional en todos los caminos de la República.
Ibid.

Es cierto: no soy ni doctor, ni bachiller. No soy orador, ni bueno ni malo; no soy escritor, ni bueno ni malo...
Cit. por Fernando López Michelsen.
Venimos a decirle al país que estamos seguros de que la paz de que disfruta no es obra de la quietud, sino de las reformas realizadas hasta ahora.
A su llegada a Bogotá, I, 1941. Lo que trajo el sosiego al Partido Liberal después de cincuenta años de lucha fue la realización de sus programas de gobierno.
Ibid.

Dejaron de existir, en mi concepto, las últimas diferencias fundamentales de carácter doctrinario que dividían a nuestros partidos tradicionales.
Ibid.

Señores liberales, soy todo vuestro... candidato o no, estoy a vuestras órdenes.
Ibid.

Colombia para los colombianos. Sí, pero para los colombianos de hoy y también para los de mañana.
Discurso en el Hotel Granada, 24, I, 1941. No hay mucho que hacer para crear la neutralidad, para ser neutral.
Ibid.

Colombia no es solamente neutral, sino el único país de la tierra que lleva su neutralidad hasta ignorar deliberadamente la existencia de los trastornos universales.
Ibid.

Preferimos abandonarnos a la buena de Dios antes de correr los riesgos de darnos una dirección que pueda fracasar si las cosas cambian.
Ibid.

El exceso de precaución contra el peligro, como el deseo de anular todo conflicto, reduce la República a la condición de presa inerme de la audacia o de las necesidades ajenas.
Ibid.

Resulta más fácil y provoca menos resistencia cerrar las puertas que abrirlas a la serie de conflictos sobre cuyo lomo el país podría dar un salto en diez o veinte años.
Ibid.

Yo no soy un candidato sino un liberal que va a reclamar en las plazas públicas la victoria liberal.
Discurso en Medellín, 8, II, 1941. La opinión nacional, como conjunto de criterios individuales que trata de expresarse e imponerse, no tiene entre nosotros, para alcanzar este objetivo, sino dos caminos conocidos y seguros, aunque estrechos y limitados: el Partido Liberal y el Conservador.
Ibid.

La verdad, la auténtica realidad, es que el pueblo colombiano no es sino liberal y conservador, y que en muy pocos años no será sino liberal.
Ibid.

Los partidos se olvidan que son vehículos de la opinión y no la opinión misma. Se inclinan a ceer que la máquina, la organización, es la doctrina.
Ibid.

Las coaliciones son un arma, no siempre eficaz, pero recursiva, de los grupos en derrota para quebrantar a los que ejercen el poder público.
Alocución radial, 17, IX, 1941. Al llegar por segunda vez a la presidencia, quisiera lograr la colaboración de una opinión pública desprevenida, dispuesta a juzgar mis actos sin exagerado rigor y sin complaciente benevolencia.
Discurso de posesión presidencial, 7, VIII, 1942. Es muy grave la división conservadora... Tengo a Laureano Gómez metido dentro de un zapato.
1944.  ¿Por qué no entra al gabinete de ministro de gobierno y me hace las ternas de la corte?
A Darío Echandía, quien sólo quería un nombramiento en el gobierno como abogado.
No lo piense, porque si lo piensa no me acepta.
Ibid.

Lejos de Colombia pude ver con mayor claridad y precisión que mi permanencia al frente del gobierno no es necesaria y que, por el contrario, razones de muy diversa índole justifican mi determinación de retirarme definitivamente de él.
Al presentar renuncia como presidente, 15, V, 1944. Se olvida usted de que yo soy el presidente de la República.
Al coronel Diógenes Gil, durante el golpe de Estado del 10, VII, 1944. Usted, coronel, lo que debe hacer es rendirse.
Ibid., cit. por Adán Arriaga Andrade. Soy su prisionero pero no debe atreverse a hacerme esas proposiciones inmorales.

Ibid., al coronel Gil, que le proponía rendirse a cambio de ser nombrado ministro de Guerra

Dígale a quien lo envió que no sea pendejo.
Ibid., Versión de Jaime Paredes Pardo.  El que quiera tumbar a mi gobierno, que venga a hacerlo.
10, VII, 1944, tras el golpe de Estado

Estas masas de compatriotas que cada vez que la reacción cree que ha obtenido una victoria que podrá introducir en la República el desorden y romper la normalidad constitucional, se levantan para decirle: "¡No pasará! ¡No pasará! ¡No pasará! ¡No pasará!
Alocución a los colombianos, 11, VII, 1944.  ¡Atrás! ¡atrás la reacción! ¡atrás a los agentes del desorden! ¡atrás a los evangelistas del atentado personal!
Ibid.

La Constitución de 1886 resulta tan inaplicable como la de 1863, dentro del clima de tormenta.
Alocución a los colombianos, 1, I, 1945.  La reforma del 36 fue una refriega indecisa entra la audacia y la cautela.
Ibid.

La reforma quedó trunca, principalmente porque el liberalismo no quiso entonces declarar que su programa contenía esa revolución institucional.
Mensaje al Congreso, 22, I, 1945. Cómo pudimos tantos responsables del éxito del movimiento liberal pensar que una revolución tan vasta como la que está efectuándose desde 1934 es susceptible de pausas, sin desvirtuar su fuerza inicial y su alcance.
Ibid.

En la vida de una nación no son muchos los momentos en que el pueblo se decide y cuando lo hace, esos momentos ni se escogen ni se limitan a voluntad de los jefes.
Ibid.

Llegó la hora de las grandes rectificaciones. Es la dictadura pactada.
Sobre la "fórmula de los cuatro presidentes", 1949. Un gobierno de protuberantes perfiles regionales.
h. 1950, sobre el gobierno de Laureano Gómez. El ideal de la vida cara, la despoblación de los campos para fines electorales, la proliferación de los agentes de la violencia oficial, el overol y el zapato semestral, la huerta literaria.
Ibid.

Por falta de personal idóneo, ninguno de los dos partidos puede gobernar bien sin la ayuda del contrario.
1950.
En Colombia no se dan cuenta de que existe la opinión pública, de que funciona.
A Fernando López Michesen, 1952. Nunca un gobierno se siente tan seguro como la víspera de caerse. El gobierno se va a caer en cualquier momento.
Ibid.

Si esta es la última oportunidad que tienen los directores del liberalismo para cumplir su destino histórico, según lo contemplan o interpretan los jefes de la revuelta armada, estamos resueltos a perderla.
(A los jefes guerrilleros, que pedían al Partido Liberal encabezar la revuelta armada), VIII, 1952. Rojas es el más conservador de los conservadores.
Ibid., 1953.

 Estoy convencido de que, si se crearan las condiciones, sería posible que nuestros copartidarios se allanaran a escoger un candidato conservador, comprometido por sus ejecutorias y sus promesas a garantizarnos a todos los ciudadanos el prometido goce de todas nuestras libertades y garantías.
(Primera propuesta para la creación del Frente Nacional). Viviremos en un país respetable cuando no sea necesario enseñarle a tomar sopa sin sorber a nuestros diplomáticos y llevarse el tenedor a la boca y no la boca al tenedor, a los políticos.
Cit. por Antonio Montaña. Bendigo a la Providencia que me dio por campo de acción este suelo fecundo y por compatriotas a los colombianos.
Cit. por Alfonso López Michelsen en su discurso de posesión presidencial, 1974.


LÓPEZ, Eduardo (m. en 1971)

¿Más, por qué le sonreías, / sonreías cuando él te estaba mirando?
Cuatro preguntas (pasillo), música de Pedro Morales Pino. ¡Oh Bogotá, de qué modo / habláis, con alma discreta, / de Soto Borda, el poeta / que os dio laureles a rodo! / Mas hoy, que después de todo, / lo acabáis de sepultar, / mirándolo descansar / perdón debierais pedir, / porque él os hizo reír / y vos lo hicisteis llorar.
A la muerte de Clímaco Soto Borda, 1919.


LÓPEZ, José Hilario (Popayán, 1798- Campoalegre, 1869)

Prefiero la muerte, si la redención me ha de envilecer.
A su abuela cuando, condenado a muerte, le ofreció intermediar ante las autoridades españolas.
Popayán, 1816, en Memorias, 1857. ¡Qué desgraciado es un hombre cuando su corazón se halla agitado del sentimiento de la pena de otro sin poderla aliviar!
Memorias, 1857.  Desde que conocí a Bolívar jamás dejé de creer que su liberalismo era una hipocresía.
Ibid.

Permítame V.E. le diga que el honor, en su verdadera acepción, no tiene, en mi concepto, límites.
Ibid., a Bolívar, 1826.  La historia continuará haciendo la justicia debida a los 54 que nos sostuvimos con tanta dignidad.

Ibid., sobre la Convención de Ocaña de 1828.
  No, señores, yo no he nacido sino para republicano, no he servido a la patria sólo para conquistar la independencia sino también la libertad.
Ibid.

Vivir bajo un gobierno representativo, electivo y alternativo, basado sobre los principios republicanos.
Ibid.

Tendrán ustedes no la pena de observarme discorde sino la satisfacción de verme muerto por mí mismo en esta sala antes que dar lugar a que se sospechase siquiera que yo había podido tomar parte en favor de sus ilegales deliberaciones. Ibid., Ante el Congreso de 1831, que pedía la cabeza del vicepresidente Caicedo.
Mi civismo no puede revertirse a duda, pero no soy de los que llevan ciertos principios, incoherentes con la existencia de la sociedad, hasta un extremo tal que llega a ser absurdo, y, por lo mismo, produce un efecto contrario al que se propone.
Ibid.

Si tuviéramos la garantía de conservarnos en paz perpetua con todo el mundo, entonces sí convengo en que debemos prescindir de todo aparato bélico.
Ibid.

No seamos jamás gratuitos invasores y evitemos por todos los medios que aconseja la civilización las querellas con extraños.
Ibid.

Que, previsores como debemos serlo, procuremos hacernos considerar no sólo por la justicia de nuestra causa y nuestra propia dignidad, sino también por la fuerza, en último recurso, nada más natural, nada más legítimo, nada más conveniente.
Ibid.

Si a ninguno le es vedado el rescate de la vida o libertad de un individuo, mientras le sea lícito hacerlo a su costa, con tanto menor razón le debe ser prohibido el rescate de la vida o libertad de una nación, o el hacer un sacrificio individual para librarla del riesgo que la amenaza.
Ibid.

Por desgracia, mientras seamos tan débiles como somos, estaremos expuestos cotidianamente a mil sinsabores con los poderosos, quienes rara vez prestan oídos a la voz de la justicia.
Ibid.

Una emigración de esa clase de gentes (los suizos) sí admitiríamos con mucho gusto en la Nueva Granada.
Ibid.

Proteccionismo aduanero, entrega de los ejidos al pueblo y abolición de la esclavitud.
Programa de gobierno.
General Mosquera, usted me ha insultado.
Usted es un miserable.
Saque su espada y bátase conmigo aquí mismo si es hombre de honor.
En la Convención de Rionegro, 1863, cit. por Salvador Camacho Roldán. La inviolabilidad de la vida es el paso más avanzado que puede darse en la vía de la civilización.


LÓPEZ CABALLERO, Juan Manuel

Nadie acepta graciosamente propiciar su propio desplazamiento.
La increible y triste historia del desvanecimiento de un Estado y de sus curadores incapaces. en En qué momento se jodió Colombia, 1990.  Lo que realmente escandalizaba de la después llamada "dictadura" eran los Mercedes Benz al servicio de los altos oficiales.
(Se refiere al gobierno de Rojas Pinilla).
Ibid.

Un país que acepta que su presidente proclame como doctrina política que "para ser buen estadista hay que ser buen carnicero" termina lógicamente convertido en una carnicería.
Ibid.

Un país que no rechaza un horror como el del Palacio de Justicia, termina fácilmente convertido en un gigantesco "Palacio de Justicia".
Ibid.

La primera función de la Asamblea Constituyente tiene que ser el entender que el Estado sin planeación no existe.
Ibid.

Las diferentes formas de violencia nacen del hecho que hemos renunciado a la existencia del Estado.
Ibid.


LÓPEZ DE MESA, Luis (Don Matías, 1884 - Bogotá, 1967)

Dios tuvo la amabilidad de hacerme a mí varón.
Iola.  Seguramente la novela del futuro ensayará el análisis de la lucha y conflictos de estas pasiones y sentimientos soterrados que obran por masas y muchedumbres.
La bibliografía de Gloria Etzel, 1929.  Esta novela social vendrá muy pronto a refrescar el interés por este género de arte que hoy languidece en la minúscula esfera de una o dos almas, con uno o dos sentimientos.
Ibid.

Es Colombia la que ha desfilado hoy por las calles.
Sí: toda Colombia. 1929
Al contribuyente hay que sacarle los hígados con el menor dolor posible.
A Darío Bautista. El error máximo de la civilización occidental consiste en hacer día por día más y más incómodas las relaciones del Estado con el individuo.
Ibid.

La mezcla del indígena con el elemento africano y aun con los mulatos que de él deriven, sería un error fatal para el espíritu y la riqueza del país; se sumarían, en lugar de eliminarse, los vacíos y defectos de las dos razas. El indio es de la índole de los animales débiles recargada de malicia humana.
Ibid.

Envidio a usted la oportunidad con que le regala la suerte para dar a su existencia un contenido heroico, para signar con obras perennes el tránsito fugaz de los días y teñir de púrpura el gris miserando de nuestras existencias inútiles.
Discurso de apoyo a Eduardo Santos, 26, III, 1938. Usted y los que estamos aquí sabemos que ser mandatario de una democracia pura como ésta de Colombia, es tarea volitiva de samurayes, de un harakiri silencioso.
Ibid.

Somos gentes que venimos al impulso de un pensamiento libre, nadie pagó nuestros pasos, nadie dictó nuestro grito, nadie nos enseñó la ruta, nadie sino la voz de la raza, porque usted es usted y nosotros... somos nosotros.
Ibid.

Esta es la hora del continente americano.
Discurso ante la Conferencia Panamericana, Lima, 15, XII, 1938. Es necesario convenir en una declaración de neutralidad de las naciones americanas en el caso de conflictos guerreros que ocurran en otros continentes.
Ibid.

En ese ambiente de cárdenos destellos deslumbrantes y suicidas su genio irradiaba la apacible luz de orientaciones futuras, tan heroico en su tenacidad persuasiva como un faro en escollera calamitosa de los mares.
En el centenario de Santander, 1940. 
Quieren los hombres de alma elemental ver sólo el heroísmo cuando parte el sol con el pálido enigma de la muerte, sin detenerse a valorar el coraje mayor que se requiere para domeñar la vida y sujetarla al servicio de los hombres en las silenciosas lides del espíritu.
Ibid.

La historia no abdica. Su cetro es la vida y su corona el tiempo.
Ibid.

Jesús es hijo de Dios y transita sobre un collar de milagros aun cuando se retuerzan los agnósticos.
Ibid.

La mentira es el polvillo del instante y ligeramente corre y desaparece arrastrada por él.
Ibid.

La historia es una ciudad situada sobre un monte.
Ibid.

Es basílica de estadistas, criba de renegados, ciudad de hechos gigantescos, población de sonoros campanarios, plomo de las balas y tenor de las leyes.
Ibid.

Cuando nuestras cabezas hundidas en el polvo rían su frenética y silenciosa carcajada sobre el anónimo esqueleto, Francisco de Paula Santander continuará lleno de luz, alzado -como las estrellas- en el aire.
Ibid.

Ninguna hoja del árbol de la patria se mueve aquí sin Santander.
Ibid.


LOZANO Y LOZANO, Carlos (1904 - )

Obando no fue un parricida. La República no habría consentido jamás en una nueva elevación de este infortunado caudillo a la primera, entre las investiduras democráticas, si la opinión lo hubiera considerado culpable.
Sobre el asesinato de Sucre. Hay motivo para exaltarse cuando a un hombre que expone razones se le contesta con una carcajada o con una piedra, porque a la razón se opone la razón, y si la razón es endeble, Honorable Senador, más fácil pasa su Señoría la victoria.
A Laureano Gómez, 10, V, 1938, cit. por Carlos Lleras. El liberalismo antes que ser definido como una escuela filosófica y económica y como un partido político, debe serlo como un arte de gobierno.
Circular del Presidente de la República y el ministro de gobierno, 19, IX, 1938.  La defensa de las minorías es el deber más rígidamente liberal de un Gobierno liberal.
Ibid.

El liberalismo no sólo autoriza sino que exige un nuevo rumbo, cada vez que el hombre ejerce su actividad y lucha por la vida.
Conferencia, 14, II, 1939.
Lo importante y lo fundamental es tener templado el carácter, alta la frente, limpia la conciencia, seguro el terreno del propio derecho y de las propias razones.
Discurso en el Congreso, 20, X, 1939. La derrota es el camino seguro de la victoria, cuando se tienen por delante veinte o treinta años de vida pública para cobrarle a la fortuna todas sus malas asechanzas y para ir viendo caer en el olvido melancólico a todos aquéllos que hoy nos hacen el tremendo cargo de ser jóvenes.
Ibid.

La risa abunda en boca de los estultos.
Ibid.

¡No le perdono nada, Honorable Senador!
A Laureano Gómez, quien le dijo ¿Me perdona una interpelación, señor Ministro?", 20, X, 1939.  El ministro que habla no es de los hombres que se intimidan, de los hombres que claudican, ni de los hombres que naufragan ante el adversario.
Ibid.

Mucho ruido, mucha mímica. Sobre Laureano Gómez,
Ibid.

Palabras, palabras gruesas, un léxico sin altura, un rostro congestionado y colérico, unas manos que se agitan como si estuvieran removiendo piedras o arrastrando carretas.
Ibid.

Pero la dialéctica, ¿en dónde está? ¿Qué ha dicho aquí? ¿Cuándo ha dicho nada que valga la pena?
Ibid.

En las naciones de larga historia y de inmensa riqueza mental, está muy bien que la inteligencia se emplee en tareas puramente abstractas. Entre nosotros no, porque cada cual tiene el deber de servir de una manera más directa.
Cit. por Juan Lozano y Lozano, Mis contemporáneos, 1947. Averiguar por qué las criaturas son incapaces de obrar como piensan, devoradas por el torbellino de sus imágenes interiores, por el subconsciente, por el desequilibrio morboso, es algo que me intriga a todas horas y me deleita siempre.
Ibid.

La usura y la especulación permiten comprar orquídeas y diamantes. Quizás por eso le parezcan a usted hermosas.
A la esposa de un millonario banquero que lo atacó por dedicarse a la política si "la política es una cosa tan sucia",
Ibid.

Si la Iglesia de Cristo no ha podido modificar la condición humana en veinte siglos, ¿cómo pretende el doctor Laureano Gómez suprimir la delincuencia en Colombia como por encanto?
Ibid.

El mundo es el mundo, y para poder mejorarlo en parte, hay que observarlo con serenidad.
Ibid.

A veces cierro los ojos en el silencio de mi biblioteca y veo dibujarse un horizonte que me subyuga: un pueblo de hombres sanos, que habiten moradas agradables, que tengan un lecho, y una mesa, y una parcela de tierra bien cultivada, y unos pocos libros, y que puedan mandar a sus hijos a una escuela alegre, en donde les enseñen cosas de verdad.
Ibid.

Bastan veinte hombres de gran vuelo mental y de mucha energía para llevar adelante empresas de auténtica envergadura, aunque sea en medio de la incomprensión, y de la aspereza de las pasiones.
Ibid.

El liberalismo es una actitud mental, que tiene más de veinte siglos de existencia.
Ibid.

Los peones no pueden litigar. El Código Civil es bellísimo, pero no les sirve para nada.
Ibid.

La declaración de los derechos del hombre hay que convertirla en cosas tangibles, como la huelga y el contrato colectivo de trabajo.
Ibid.

Garantizarle teóricamente la propiedad al que gana treinta centavos diarios es reírse de él y del derecho de propiedad.
Ibid.

Colombia es un país de libertades, respetuoso de sus fueros constitucionales y celoso guardián de los principios democráticos.
En la Conferencia Panamericana, IV, 1948.
Núñez fue un gran vencido.


LOZANO Y LOZANO, Fabio

El pueblo colombiano y Colombia misma como nacionalidad están integrados por mestizos de lengua castellana, de mentalidad occidental, de usos y costumbres tradicionalmente españoles.
Curso superior de Historia de Colombia, 1951.


LOZANO Y LOZANO, Juan (n. en Ibagué, 1901)

El engendro financiero.
Calificativo que dio a la gestión del arreglo de la deuda externa, 1940.  Tiene la mentalidad del niño consentido, la formación moral del hombre de negocios, el desarreglo espiritual, blanqueado de correcta indiferencia, del jugador de escuela.
(Sobre López Pumarejo), Alocución radial, 31, I, 1941.  López es un individuo que cree que la universidad son los ladrillos, que la sensibilidad social son los overoles, que la hidalguía es la buena ropa.
Ibid.

López es un individuo para quien la vida interior no existe; es un minucioso analfabeta de la cultura humana.
Ibid.

En el fondo de su alma es un desesperado. Y como quiera que el suicidio es cobarde y antiestético, y que Santos es por naturaleza refractario al vicio, y que no gusta de la filatelia, ni de la numismática, ni de la relojería, ni del bridge, ha resuelto el problema espiritual de su vida por el lado del servicio público.
(Sobre Eduardo Santos), 1945. La administración de Santos fue perfecta: fue todo lo que un colombiano patriota puede desear para su país.
Ibid.

Ningún conductor ha creado un pueblo a su imagen y semejanza como Eduardo Santos ha moldeado la presente sociedad nacional.
Ibid.

Permanecerá en la historia como un ejemplo difícilmente imitable de lo que debe ser un buen gobierno.
Ibid.

El objeto de las instituciones y de las leyes es, por definición, procurar la mayor felicidad posible al conglomerado social.
Mis contemporáneos, 1947. Todo sistema que se arrogue el derecho de interpretar la felicidad para los demás, está condenado al fracaso por la naturaleza de las cosas.
Ibid.

El liberalismo manchesteriano es el único sistema humano, el único sistema para el hombre, tal como es, y tal como no han podido modificarlo veinte siglos de cristianismo.
Ibid.

Que a los perezosos no se les obligue a trabajar y que a los activos no se les obligue a reposar y que a los poetas no se les obligue a organizar la perforación, conducción y distribución del petróleo.
Ibid.

Una nación compuesta sólo de pequeñas granjas, con decoroso taburete de pino y decorosa marrana a la puerta, no sería una nación, sino un yermo espiritual.
Ibid.

La vida es injusta, no el liberalismo.
Ibid.

Nosotros llegaríamos un día a ser como los Estados Unidos, si el Estado no empezase tan temprano a cortar la fecunda libertad de industria de los ciudadanos.
Ibid.

Colombia es un país de hombres que lo sacrificaron todo a sus ideas.
Ibid.

Lleras ha hecho a López tanto como López ha hecho a Lleras.
(Sobre Alberto Lleras y López Pumarejo),
Ibid.

Sucede que en nuestro país la sola actividad intelectual es la política.
Ibid.

La política es un mínimo intelectual, como la ley es un mínimo ético.
Ibid.

Los que, con relación a cualquier problema de la vida actual, prefieren el precedente a la innovación, son los conservadores; los que prefieren el ensayo, la investigación, el paso hacia lo desconocido, el salto en el vacío, si se quiere, son los liberales.
Ibid.

Muy más delgado que ahora, con la fisonomía incipiente de los jóvenes, y con los pantalones altos, angostos, tubulares y transversalmente arrugados, creación de un afamado sastre chaparraluno. (Descripción de Darío Echandía),
Ibid.

Carlos Lleras Restrepo es otro político que no entiende la política, circunstancia que lo encomienda como ciudadano y lo acredita como hombre de Estado.
Ibid.

Olaya no era el hombre para sufrir ochos de junio sino para hacer treces de marzo.
Ibid.

Tener talento no es mérito en nuestro país; aquí todos tenemos talento para repartir, y caudalosamente lo repartimos en discursos y artículos de periódico.
Ibid.

No le faltan sino cuatro dedos de estatura y la tendencia al amago de un proyecto de bigote.
(Sobre Carlos Lleras Restrepo), Ibid.

Lleras Restrepo es considerado como el santista número uno, y Eduardo Santos como el santista número dos.
Ibid.

La idea socialista es una idea tan paternalista como la conservadora.
Ibid.

No hay felicidad que resista a la prueba de la imposición violenta.
Ibid.

Como jurista, es un apasionado de la ley. Como gobernante, tiende a creer que la ley es un estorbo, y la pone de lado.
(Sobre Gaitán),
Ibid.

Si no se logra en política que las gentes procedan en la manera que se quiere, no se ha logrado nada.
Ibid.

Un grande artículo, un discurso elocuentísimo, un juego de manos atrevido, si no consiguen el propósito que se desea, no son actos políticos: son actos literarios o actos inmorales.
Ibid.

El buen éxito es la prueba del político.
Ibid.

En política no hay apóstoles y mártires; en política hay "lagartos".
Ibid.

El político que no triunfa y que no manda se convierte automáticamente en un lagarto.
Ibid.

Tienen en común un empecinado ardor por lo ininteligible. En todo aquel galimatías de confusión palabrera no hay nada original, nada estable, nada duradero. Es la disertación de un ebrio o de un alienado.
Sobre la aparición de "Piedra y Cielo", El Tiempo, 1940. Fuera de Roma, todo lo demás es el Guamo.
Cit. por Eduardo Caballero Calderón. El ensayo es una opinión, brevemente ampliada.
Prólogo de Hacia una nueva política de Alberto Dangond Uribe, 1977. Nosotros los colombianos hemos logrado la magna hazaña civilizadora de mantener desde el alba de nuestra vida soberana, dos partidos ideológicos, que traducen y encauzan dos actitudes básicas del espíritu humano, no obstante todos los cambios y vicisitudes de los tiempos.
Ibid.

No, no es que falte inspiración, tú sabes. / Es que las cosas que a decirte aspiro / son de aquellas tan hondamente suaves / que, menos que una voz, son un suspiro.
A Luisa Doña Ocaso. Era bella como el sol del ocaso. / (¡Oh, el exótico encanto de sus pálidos ojos!). / Doña Ocaso tenía un tatuaje en el brazo / y unas manos mortales de marfil y de raso.
Doña Ocaso.
Yo la amé con la furia de mi sangre caliente; / Doña Ocaso me amaba melancólicamente.
Ibid.

Con sus manos expertas me llevó de las manos / al litúrgico mundo de los besos eximios. / Me enseñó cantos lúgubres de poetas indianos / y galantes historias de serrallos lejanos.
Ibid.

Yo era un pobre estudiante de teorías escolásticas / y en mis ojos de niño deslumbrado triunfaba / el prestigio implacable de sus manos elásticas / casi exangües al peso de las joyas fantásticas.
Ibid. (En sus largas pestañas engarzábase el lloro / como perlas en una filigrana de oro).
Ibid.

Yo la hubiera podido retener a mi lado. / Yo la hubiera seguido. Pero vino a mi alma / un oscuro momento de cordura. (He llevado / en castigo, una vida donde nada ha pasado).
Ibid.

¡Oh, mujer inquietante, torturante y hierática! / Quien te amó ya no pudo sustraerse a tu encanto. / Por encima del tedio de mi vida esquemática, / soy el mismo iniciado de tu fiesta lunática.
Ibid.

En la tibia quietud de nuestra sala / sentiré que te acercas a mi lado, / conteniendo el aliento fatigado / y en puntillas, como una colegiala.
El secreto.
Perdí conciencia de mi ser; un velo / nubló mis ojos deliciosamente, / un viento extraño me golpeó la frente, / y se esfumó bajo mi planta el suelo. El vuelo ¡Ala de Amor, al infinito abierta! / Despertamos. Tu mano estaba yerta, / y tu boca sangraba entre la mía.
Ibid.

Quién supiera decir si al fin reposas / de tu loca inquietud, ¡oh! vagabundo / hermano, que pesaste sobre el mundo / lo que pesan las alas y las rosas.
En la muerte de Luis Tejada Niño perseguidor de mariposas / has llegado hasta el límite profundo, / empeñado en cazar el errabundo / y divino sentido de las cosas.
Ibid.


LUNA BISBAL, Mauricio

Ciencia: conjunto de relaciones que nos hace ver el universo como una sola cosa y una sola cosa como un universo.
ABC diario. Diario íntimo: libro que se hace de noche pero se escribe de día.
Ibid.

Esposos: personas ilusas que pretenden quererse viviendo juntas.
Ibid.

Filántropo: persona que por hacer tanto bien, no tiene tiempo para ser buena.
Ibid.

Hipócrita: Persona que se comporta como no es cuando cree que la ven y como es cuando cree que no la ven.
Ibid.


LUQUE, Crisanto (Monseñor) (Tenjo, 1889 - Bogotá, 1958)

Habréis de superar con fortuna los obstáculos que se opongan a la realización de esa magna obra que ha de marcar para Colombia la era de la sensatez.
Mensaje a Alberto Lleras Camargo, 1958.


LUQUE MUÑOZ, Henry (Bogotá, 1944)

Tengo una predilección morbosa / Por antropófagos de la talla de Simón Bolívar / Su plato oficial consistía / En carne de doncella y dos o tres españoles / Ahumados.
Sol cuello cortado, 1973, Biografía. Pues esta realidad de polvo es solo polvo.
Encuentro, 1988.  Ella y su mirada de faro / me salvan de hazañas inútiles como la soledad.
Ibid.

La vida no es real del modo como lo advierten los positivistas, pero tampoco ideal e impalpable como suponen los metafísicos. Yo que acuné mi timidez en el trono de un rey, / que hice el misterioso vuelo hasta el paraíso / de unos abrazos / lo que de verdad recuerdo es el barrio en que nací.
Tambor en la sombra, 1994. La poesía es la lucidez del sufrimiento, la tensión de lo invisible.
En Patricia Salazar, La "Generación sin nombre"..., 1994. Cada cual existe por lo que crea individualmente, no por su relación con los otros.
Ibid.