Ficha bibliográfica
Titulo: Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas
Autores: Luis H. Aristizábal
Edición original: Junio 29 del 2004
Edición en la biblioteca virtual: Julio 24 del 2005
Notas: Edición electrónica del diccionario de Luis H. Aristizábal en el que podrá encontrar una minuciosa selección de las frases y citas célebres pronunciadas por personajes colombianos.
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

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| Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas

Letra I


IBÁÑEZ, Jaime (1919 - 1971)

Por los anchos caminos de la patria cabalgaron los rutilantes jóvenes, héroes sin destino, caballeros extraviados en los siglos.
Donde moran los sueños, 1947.
Gracias por el desnudo maduro de tu boca, / por tus dedos de sol y tu frente en delirio, / por tu gesto de nube y tu ausencia de sombra.
Gracias Gracias por las ventanas de la casa en que vives, / gracias por el color de tu traje en la tarde, / gracias por el sonido de tus pies en la calle, / por la lluvia que traes en el pelo enredada, / por el sol en el paño de tu vestido verde, / por esta hora simple y por este poema.
Ibid.


IBÁÑEZ, Nicolasa (Ocaña, 1794 - Bogotá, 1873)

Es locura pasarse la vida dentro de las cuatro paredes de una casa, con un montón de libros, pluma en mano, sin aprender a ganarse un centavo dependiendo de lo que los demás le quieran dar a uno.
A su nieto Miguel Antonio Caro. 
El hombre sucio es muy despreciable.
Ibid., 21, VII, 1837.


IBARRA MERLANO, Gustavo (Cartagena, 1919)

Endeble pulso que desgasta el tiempo, / latido equilibrado del silencio.
Hojas de tarja, 1984.


ILLÁN BACCA, Ramón (Santa Marta, 1938)

Si no fuera por la Zona caramba...
Título de un cuento. Si no hubiera sido por la Literatura se hubiera cumplido la anotación de la comadrona en el Libro de Nacimientos: "No apto para la supervivencia".
Maracas en la ópera, 1996.


IRIARTE, Alfredo

A los españoles debe resultarles desabrido encontrar que don Pablo Morillo, aparte de sanguinario, era ladrón.
Lo que lengua mortal decir no pudo, El Tiempo, 1973.
(Drácula) Apenas alcanzó a descorrer las cortinas cuando una divina que dormía serenamente lo repelió con una ajienta tufarada que en esta ocasión lo derribó sobre un rosal frondoso cuyas espinas se le clavaron en las carnes sin piedad.
Repertorio prohibido, 1991.
Las leyes de natura ordenan que todo ser vivo se ayunte con ejemplares de su propia especie, es decir, el hombre con la mujer, el iguanodonte con la iguanodonta, el pulgo con la pulga, el boo con la boa, el gonococo con la gonococa, el baboso con la babosa, el chimpancé con la chimpanzá y el mamut con la mamuta.
Ibid.

El éxito de los centauros con las mujeres helénicas fue arrollador. Tanto, que los varones de dos patas debemos dar gracias por su extinción.
Ibid.

Esta capital, a la que le faltaban más o menos cien años antes de convertirse en el horrible monipodio de guaches y maleantes que vivimos hoy. Muertes legendarias, 1996.
Los temas literarios no habían cedido aún el terreno a las discusiones sobre las más eficaces estrategias del prevaricato y el cohecho.
Ibid.

La Constitución de 1886 no fue la Constitución de Núñez y Caro, como lo han venido proclamando sin fatiga los grandes falsificadores y maquilladores de la historia. Fue la Constitución de Caro.
Ibid.

Colombia es, especialmente en su último siglo de vida, el caliginoso reino de la amnesia y del no saber a dónde vamos por ignorar de dónde venimos.
Ibid.

Cuando y dondequiera que se celebra una fiesta el caricaturista, igual que el escritor, lejos de poder convertirse en el risueño animador del festejo, ha de ser el invariable aguafiestas.
Ibid.

Los atributos éticos más loables se vuelven fariseísmo cuando se llevan a extremos de mojigatería.
Ibid.


IRISARRI, Antonio José (Guatemala, 1786 - Bogotá, 1868)

Expuesto a la luz del Día / Por mentir a troche-moche, / He aquí la imagen sombría / del redactor de la Noche.
El Día, 1844. (Contra los ataques de José María Quijano, redactor de La Noche)
¿En qué consiste, mi señora Musa / que todos pueden hoy ser escritores? / ¿será este siglo el de la ciencia infusa? / ¿será que los talentos son mejores? / ¿o será que el orgullo y la ignorancia / nos dan la presunción de petulancia?
Versos satíricos, 1867.


ISAACS, Jorge (Cali, 1837 - Ibagué, 1895)

La luna al ponerse lo vio solitario / subir la montaña camino del sur. / En torno del fuego medrosos aldeanos / que vieron su sombra refieren aún.
La vuelta del recluta.
Y dejamos su tumba para siempre / en el jaral de la marina selva, / sola con los mugidos de los vientos / y el fragor de la mar en la ribera.
La tumba de Belisario. 
Soñé vagar por bosques de palmeras / cuyos blondos plumajes, al hundir / su disco el sol tras las lejanas tierras, / cruzaban resplandores de rubí.
Las hadas.
Ven conmigo a vagar bajo las selvas / donde las hadas templan mi laúd; / ellas me han dicho que conmigo sueñas, / que me harán inmortal si me amas tú.
Ibid.

Tu incesante rumor vine escuchando / desde la cumbre de lejana sierra; / los ecos de los montes repetían / tu trueno en sus recónditas cavernas.
Río Moro.
Y ya sobre tu espuma suspendido, / gozo en ahogar mi voz en tu bramido.
Ibid.

Las nieblas del abismo son tu aliento / que en leves copos despedaza el viento.
Ibid.

Como burbujas en tu manto llevas, / irán los soles sobre ti pasando, / y te hallarán los de futuros siglos / como hoy undoso, transparente y raudo.
Ibid.

Sobre muelles cojines reclinada, / dormir fingías voluptuosamente, / la cabellera de ébano luciente / sobre el níveo ropaje destrenzada. ¿Soñé?... ¡Señor! Si en sus miradas encendiste / este fuego inmortal que me devora, / y en su boca fragante y seductora / sonrisas de tus ángeles pusiste...
Ten piedad de mí.
Perdona el gran dolor de mi agonía / y déjame buscar también olvido / en las tinieblas de la tumba fría.
Ibid.

Olvidarla en la tierra no he podido. / ¿Cómo esperar podré si ya no es mía? / ¿Cómo vivir, Señor, si la he perdido?
Ibid.

Sombra ruin del hierro, de la mita y de los atributos.
(Sobre los pueblos conquistados por España). Era yo niño aún cuando me alejaron de la casa paterna.
María, 1867.
Una tarde, tarde como las de mi país, bella como María, bella y transitoria como fue ésta para mí.
Ibid.

Aquellas soledades, sus bosques silenciosos, sus flores, sus aves y sus aguas, ¿por qué me hablaban de ella?
Ibid., X, 18. Una tarde, ¡hermosa tarde que vivirá siempre en mi memoria!, la luz de los arreboles moribundos del ocaso se confundía bajo un cielo color de lila con los rayos de la luna naciente.

Ibid., XLV. Dos años antes, en una tarde como aquella que entonces armonizaba con mi felicidad y ahora era indiferente a mi dolor.

Ibid., LXIII.
La naturaleza es la más amorosa de las madres, cuando el dolor se ha adueñado de nuestra alma; y si la felicidad nos acaricia ella nos sonríe.
Ibid.

Digan lo que quieran. Ustedes antinuñistas. ¿Yo? Soy Solista.
Cit. por Soledad Román de Núñez.
Tania hará llorar menos tal vez, pero estremecerá y engrandecerá muchas almas. Tania (proyecto de novela).
¿Cree usted en Cristo? -Es de mi raza. (Respuesta que dio en su lecho de muerte a un sacerdote).
El amor lo puede todo.
Cit. por P.I. Vargas Rojas, Diccionario de máximas, Vol. II, 1993.


ISAZA, Blanca (Abejorral, 1898 - 1967)

Esta autobiografía / fue bien fácil hacerla / si es tan trivial la historia de una vida discreta.
Poema autobiográfico.