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INDICE
Presentación
Letra A
Letra B
Letra C
Letra CH
Letra D
Letra E
Letra F
Letra G
Letra H
Letra I
Letra J
Letra K
Letra L
Letra LL
Letra M
Letra N
Letra O
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Letra Q
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Letra S
Letra T
Letra U
Letra V
Letra W
Letra X
Letra Y
Letra Z
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Diccionario Aristizábal de citas o frases colombianas
Letra I
IBÁÑEZ, Jaime (1919 - 1971)
Por los anchos caminos de la patria cabalgaron los rutilantes
jóvenes, héroes sin destino, caballeros extraviados en los
siglos.
Donde moran los sueños, 1947.
Gracias por el desnudo maduro de tu
boca, / por tus dedos de sol y tu frente en delirio, / por tu gesto
de nube y tu ausencia de sombra.
Gracias Gracias por las ventanas de la casa en que vives, /
gracias por el color de tu traje en la tarde, / gracias por el
sonido de tus pies en la calle, / por la lluvia que traes en el
pelo enredada, / por el sol en el paño de tu vestido verde, / por
esta hora simple y por este poema.
Ibid.
IBÁÑEZ, Nicolasa (Ocaña, 1794 - Bogotá, 1873)
Es locura pasarse la vida dentro de las cuatro paredes de una
casa, con un montón de libros, pluma en mano, sin aprender a
ganarse un centavo dependiendo de lo que los demás le quieran dar a
uno.
A su nieto Miguel Antonio Caro.
El hombre sucio es muy despreciable.
Ibid., 21, VII, 1837.
IBARRA MERLANO, Gustavo (Cartagena, 1919)
Endeble pulso que desgasta el tiempo, / latido equilibrado del
silencio.
Hojas de tarja, 1984.
ILLÁN BACCA, Ramón (Santa Marta, 1938)
Si no fuera por la Zona caramba...
Título de un cuento.
Si no hubiera sido por la Literatura se hubiera cumplido la
anotación de la comadrona en el Libro de Nacimientos: "No apto para
la supervivencia".
Maracas en la ópera, 1996.
IRIARTE, Alfredo
A los españoles debe resultarles desabrido encontrar que don
Pablo Morillo, aparte de sanguinario, era ladrón.
Lo que lengua mortal decir no pudo, El Tiempo, 1973.
(Drácula)
Apenas alcanzó a descorrer las cortinas cuando una
divina que dormía serenamente lo repelió con una ajienta tufarada
que en esta ocasión lo derribó sobre un rosal frondoso cuyas
espinas se le clavaron en las carnes sin piedad.
Repertorio prohibido, 1991.
Las leyes de natura ordenan que todo ser vivo se ayunte con
ejemplares de su propia especie, es decir, el hombre con la mujer,
el iguanodonte con la iguanodonta, el pulgo con la pulga, el boo
con la boa, el gonococo con la gonococa, el baboso con la babosa,
el chimpancé con la chimpanzá y el mamut con la mamuta.
Ibid.
El éxito de los centauros con las mujeres helénicas fue
arrollador. Tanto, que los varones de dos patas debemos dar gracias
por su extinción.
Ibid.
Esta capital, a la que le faltaban más o menos cien años antes de
convertirse en el horrible monipodio de guaches y maleantes que
vivimos hoy.
Muertes legendarias, 1996.
Los temas literarios no habían cedido aún el terreno a las
discusiones sobre las más eficaces estrategias del prevaricato y el
cohecho.
Ibid.
La Constitución de 1886 no fue la Constitución de Núñez y Caro,
como lo han venido proclamando sin fatiga los grandes
falsificadores y maquilladores de la historia. Fue la Constitución
de Caro.
Ibid.
Colombia es, especialmente en su último siglo de vida, el
caliginoso reino de la amnesia y del no saber a dónde vamos por
ignorar de dónde venimos.
Ibid.
Cuando y dondequiera que se celebra una fiesta el caricaturista,
igual que el escritor, lejos de poder convertirse en el risueño
animador del festejo, ha de ser el invariable aguafiestas. Ibid.
Los atributos éticos más loables se vuelven fariseísmo cuando se
llevan a extremos de mojigatería.
Ibid.
IRISARRI, Antonio José (Guatemala, 1786 - Bogotá, 1868)
Expuesto a la luz del Día / Por mentir a troche-moche, / He aquí
la imagen sombría / del redactor de la Noche.
El Día, 1844. (Contra los ataques de José María Quijano, redactor
de La Noche)
¿En qué consiste, mi señora Musa / que todos pueden hoy ser
escritores? / ¿será este siglo el de la ciencia infusa? / ¿será
que los talentos son mejores? / ¿o será que el orgullo y la
ignorancia / nos dan la presunción de petulancia?
Versos satíricos, 1867.
ISAACS, Jorge (Cali, 1837 - Ibagué, 1895)
La luna al ponerse lo vio solitario / subir la montaña camino
del sur. / En torno del fuego medrosos aldeanos / que vieron su
sombra refieren aún. La vuelta del recluta.
Y dejamos su tumba para
siempre / en el jaral de la marina selva, / sola con los mugidos de
los vientos / y el fragor de la mar en la ribera.
La tumba de Belisario.
Soñé vagar por bosques de palmeras / cuyos blondos plumajes, al
hundir / su disco el sol tras las lejanas tierras, / cruzaban
resplandores de rubí.
Las hadas.
Ven conmigo a vagar bajo las selvas
/ donde las hadas templan mi laúd; / ellas me han dicho que conmigo
sueñas, / que me harán inmortal si me amas tú.
Ibid.
Tu incesante rumor vine escuchando / desde la cumbre de lejana
sierra; / los ecos de los montes repetían / tu trueno en sus
recónditas cavernas.
Río Moro.
Y ya sobre tu espuma suspendido, /
gozo en ahogar mi voz en tu bramido.
Ibid.
Las nieblas del abismo son tu aliento / que en leves copos
despedaza el viento.
Ibid.
Como burbujas en tu manto llevas, / irán los soles sobre ti
pasando, / y te hallarán los de futuros siglos / como hoy undoso,
transparente y raudo.
Ibid.
Sobre muelles cojines reclinada, / dormir fingías voluptuosamente,
/ la cabellera de ébano luciente / sobre el níveo ropaje
destrenzada. ¿Soñé?... ¡Señor! Si en sus miradas encendiste / este
fuego inmortal que me devora, / y en su boca fragante y seductora /
sonrisas de tus ángeles pusiste...
Ten piedad de mí.
Perdona el gran
dolor de mi agonía / y déjame buscar también olvido / en las
tinieblas de la tumba fría.
Ibid.
Olvidarla en la tierra no he podido. / ¿Cómo esperar podré si ya
no es mía? / ¿Cómo vivir, Señor, si la he perdido?
Ibid.
Sombra ruin del hierro, de la mita y de los atributos.
(Sobre los pueblos conquistados por España).
Era yo niño aún cuando me alejaron de la casa paterna.
María, 1867.
Una tarde, tarde como las de mi país, bella como María, bella y
transitoria como fue ésta para mí.
Ibid.
Aquellas soledades, sus bosques silenciosos, sus flores, sus
aves y sus aguas, ¿por qué me hablaban de ella?
Ibid., X, 18.
Una tarde, ¡hermosa tarde que vivirá siempre en mi memoria!, la
luz de los arreboles moribundos del ocaso se confundía bajo un
cielo color de lila con los rayos de la luna naciente.
Ibid., XLV.
Dos años antes, en una tarde como aquella que entonces armonizaba
con mi felicidad y ahora era indiferente a mi dolor.
Ibid., LXIII.
La naturaleza es la más amorosa de las madres, cuando el dolor se
ha adueñado de nuestra alma; y si la felicidad nos acaricia ella
nos sonríe.
Ibid.
Digan lo que quieran. Ustedes antinuñistas. ¿Yo? Soy Solista.
Cit.
por Soledad Román de Núñez. Tania hará llorar menos tal vez, pero
estremecerá y engrandecerá muchas almas. Tania (proyecto de
novela).
¿Cree usted en Cristo? -Es de mi raza. (Respuesta que dio en su
lecho de muerte a un sacerdote).
El amor lo puede todo.
Cit. por P.I. Vargas Rojas, Diccionario de máximas, Vol. II,
1993.
ISAZA, Blanca (Abejorral, 1898 - 1967)
Esta autobiografía / fue bien fácil hacerla / si es tan trivial
la historia de una vida discreta.
Poema autobiográfico.
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