H.:
Yo no sé; o qué, el sistema nervioso. ¿No? Y me llevaron pal hospital. En el hospital
me acostaron en una cama...
C.:
¿Cuántos años tenía usted cuando decidió matarse?
H.:
Tendría por ahí qué, unos veintipico de años o una cosa así.
C.:
¿Y no tenía penas de amores, ni nada?
H.:
No, nada.
C.:
¿Estaba aburrido? ¿Insatisfecho?
H.:
Vivía aburrido, desengañado de la familia mía, porque yo sufrí mucho con la familia
mía.
C.:
¿Eso era lo que dolía?
H.:
Sí, la familia mía, sí. Llegar donde el tío mío, bien pobre, yo bien fracasado,
engordarle unos marranos, ¿no? y apenas le engordé los marranos dijo: esos marranos se
los voy a mandar al señor obispo. La plata es pal obispo porque eso lo engordé con los
diezmos aquí...
C.:
Oiga, pero cuénteme a cosa, cuando a usté, cuando a usté le hicieron todo eso usté
estaba consciente o estaba inconsciente.
H.:
¿Qué me hicieron qué?
C.:
Todas esas cosas. Cuando usté... ¿Usted perdió el conocimiento en algún momento?
H.:
Sí, claro.
C.:
Y cuando se despertó usté qué sintió, es decir...
H.:
¿Qué?
C.:
En este, en este sentido; usté quería matarse, ¿sí?
H.:
Sí, yo quería matarme.
C.:
¿Y quería matarse en serio?
H.:
Sí, claro.
C.:
Pero cuando se despertó...
H.:
No, de esas locuras...
C.:
...vio que no se había podido matar qué, ¿qué sintió?
H.:
De esas locuras que le dan a unos, qué le dijera yo, que le dan a uno por hacer una cosa
y la tiene qué hacer.
C.:
Correcto, pero es decir, ¿cuándo usted se despertó sintió como alegría de no haberse
matado o, por el contrario, jartera de esar (ESTAR) nuevamente vivo?
H.:
Jartera de estar vivo.