El culebrero
Jorge Villegas
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VENTA DEL LIBRO DE RECETAS MEDICINALES

 

Honorable y respetable público: hoy que por primera vez visito esta localidad ya veo personas que estarán diciendo: qué clase de ave rara será este hombre, de dónde viene y para dónde irá. Así dicen las personas que no me conocen. Otros, de seguro, me estarán criticando, pero no liace, yo no hago caso de la crítica. No. Y voy a decirle porqué mi estimado caballero: yo tuve una cuna pobre, humilde pero muy honrada, cuna que se meció al impulso de la religión católica mil veces bendita y por eso digo las palabras de nuestro Amo Santísimo: manu lava manu y molde hace molde, queriendo decir, el ladrón juzga por su condición porque para un hombre ladrón no hay un hombre honrado y para una mujer mala y corrompida no existe una mujer buena. Para que ustedes amigos míos se enteren les diré quién soy. El hombre que acá se para en esta mal improvisada tribuna es el mismo que anuncia la prensa, la radio, la televisión y la revista Carteles de La Habana. Soy el renombrado botánico y naturalista, el célebre CAMPANIN DE LAS SELVAS, el hombre que sabe de secretos, hijo de un viejecito que cuenta en la actualidad 119 años de edad. Hombre que sabe dónde estarán lenguali, denguaru, francasu, casamuche, becay y lenguastrey, queriendo decir, palabra indígena, hombre que sabe dónde está la yerba que cura, la yerba que mata, la yerba que emboba, la yerba que enloquece. Las yerbas que nos dan la vida y las yerbas que nos dan la muerte. Soy conocedor de cinco mil plantas medicinales. Voy a prepararme enseguida para trabajar con el serpiente más peligroso de las selvas del Amazonas, el serpiente capaz de enrollar, apretar y triturar un hombre menos valiente que yo. ¡Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, dame fuerzas para dominarla! ¿Ya está? ¿Qué cómo las domino, señor? Con los secretos de las yerbas y crea en las plantas. Porque en Colombia tenemos un grave error. ¿Cuál es caballero? Que tenemos en el huerto, en el prado y en el jardín de la casa las plantas pero, usted las coge, las arranca, las pisa, las arranca con el calabazo, el machete o el azadón y si aquellas yerbas pudieran hablar le dirían: ¡insensato, no me destruyas que yo te curo! En cambio ¿qué hace el extranjero? Coge la planta con ternura, como si se tratara de su hijo más querido y se la lleva para los grandes laboratorios del exterior donde la machaca, la envasa y nos la devuelve en píldoras, jarabes e inyecciones que son remedios, sí señor, pero más caros. Porque la gente cree que si los remedios vienen en envases bonitos y con nombres raros curan mejor. No señor. Por eso desprecian al agua fresca del manantial. Un sabio amigo mío un día me preguntó: ¿Cuál es la mejor bebida? Estábamos en un café y los borrachitos le respondieron, unos que el aguardiente y otro que la cerveza helada. Nos respondió: No señores, la mejor bebida es el agua pura. Por ejemplo, si usted está estítico, yo no sé cómo expresarme para que me entienda, mejor dicho, si va al inodoro a hacer del cuerpo y no puede, puja y puja y se brota en sangre pero nada y así tres o cuatro días sin hacer del cuerpo, no se purgue señor, tome agua pura. Cuatro vasos de agua al día y con eso tiene. Ahí va mi primer secreto señores. ¿Ven este fruto que se llama sidra? Es el alimento del pobre, lo más barato que se vende en el mercado, lo come el campesino y la gente del pueblo con frisoles. La sidra tiene un secreto: Si usted sufre de una enfermedad llamada el diabetis hágame el favor, dama y caballero, de cogerme la sidra, me la pela, me la pone a licuar y tómese esto por las mañanas mezclado con unas ramitas de apio. Hágame esto durante varios días y se cura, señor, porque la salud es Nuestro Amo Santísimo en los cielos y plantas medicinales en la tierra. Va mi segundo secreto, señores: ¿Cómo se cura el asma? Como la hacía el indio en la selva que cogía el animalito que llamamos armadillo o gurre, comía su carne que es un gran alimento y se bebía su sangre y con ella se curaba del ataque del asma de pecho. Secretos de los indios mi estimado compadre. Cuando la india se encontraba en estado de pirinpin, embarazada, le daba por comer tierra o comer cal, por aborrecer al esposo o aborrecer al vecino, cogía un pedacito de concha de gurre, la raspaban y se lo daban a tomar a la india y le desaparecían los ascos, ¿Y cómo curaban nuestros abuelos el ataque de orina? Cogían un animalito que llama el grillo negro, lo tostaban y se lo tomaban con agüepanela y se curaban. Señores, ahí van tres secretos. Voy a enseñarles señores otro secretico y a nadie le voy a cobrar nada. Si tienen en la casa un niño con tos ferina. No lo deje morir, amigo. Porque hay padres que no saben qué hacer y cuando el niño se muere ponen las manos al cielo y exclaman: "Bendito sea Dios, un Ángel más para el cielo". La fe te salva, dijo Jesucristo, pero también dijo: "ayúdate que yo te ayudaré". Hay un astro que se llama sol y trae la luz del día. Este astro ilumina en la ciénaga y en el arenal donde está la espada para combatir la muerte. No deje morir a su criatura porque los hijos de los humildes son los soldados de la patria mañana. Vea mi secreto: hay una yerba que ustedes bien conocen porque la colocan en sus casas amarrada, prisionera de la buena suerte. Se llama la penca sábila. La penca de sábila se mete al rescoldo, se calienta y los cristales se revuelven con la carnosidad del mango maduro, mézclelos con miel de abejas y tres cogollos de guayabo agrio y dele este bebedizo al enfermo que sufre de tos ferina o de asfixia, se acordará usted toda la vida de los secretos de este humilde servidor.

Hay gente que se me acerca y me dice: Usted que vende pomadas tan buenas véndame una para las manchas de la cara. La cara manchada no se cura con pomadas, porque el mal viene de adentro, es el estómago enfermo, sucio. Mejor consígase una planta llamada llantén, macháquela y tome el zumo revuelto con jugo de limón en ayunas. Ha habido gente que ha hecho este tratamiento durante cuarenta días y se han salvado de operaciones, pues se han curado de úlceras gástricas y estomacales.

Hay quienes parecen perezosos sin serlo, lo que pasa es que llegan al trabajo, empuñan la herramienta, pero al agacharse ay, ay, ayayay un terrible dolor en la cintura: son los riñones. Consígase una plante que se come el ganado y que se llama pasto micay, otra que se llama dentiaguja con los cabellos del chocolo.

Cocine todos los ingredientes y tómese diariamente unas bebidas y se acordará usted del secreto que le dio este humilde servidor. Dobus qui nobis sacramentus mirabilis cancinem memoriam reliquistis. Latín, sí señores, porque yo estuve en el seminario pero me echaron porque tuve una enfermedad: me gustan más las mujeres que los hombres, mi estimado señor, y perdóneme que sea franco porque yo veo acá a muchos de mis hermanos que dicen dizque son muy machos porque pelean con 7 u 8. No es macho, señores, el hombre que pelea con 7 u 8. ¿Saben quién es macho, caballeros? El hombre que no se doblegue ante las caricias de una mujer. Porque mire señor: yo conozco hombres casados que llevan nueve años desposados y la señora, durante todo ese tiempo, acariciando un perro, abrazando un gato, jugando con una muñeca de trapo. Y si de pronto tiene un hijo, se parece más al vecino, se parece más al patrón. Vean mis secretos, señores,, para curar la impotencia: hay un árbol que se llama ciprés y que también le dicen pino, coja doce botones de pino, tres cogollitos de guayabo agrio y una fruta del Brasil que se llama nuez moscada. Raspe media pepita de nuez moscada, machaque los doce botones de pino y póngalos a cocinar, écheles miel de abejas y prepare un jarabe y se toma dos copitas diarias y vea señor, esto lo vuelve fuerte, más fuerte que el hombre Hércules de la mitología griega. Ya no necesita que el gallo vecino cante porque en su casa ya hay gallo que canta. Usted antes se iba a subir al papayo a comerse la papaya madura y, cuando iba a medio palo, caía fritao. Ahora no, porque esto le da potencia, esto le da berraquera mi estimado señor.

Voy a enseñarles a ustedes otros de mis secretos. Yo vivo señores en la ciudad de Medellín como Antioqueño que soy y en mi casa hay un aviso que dice: Se compran y se venden yerbas. Allá llegan a cada rato las personas con los bultos llenos de barbasco, quina y el romero. ¿Y qué hace usted con el barbasco y la quina y el romero? Cojo las yerbas, las machaco y las pongo a cocinar en una vasija grande y con otros ingredientes secretos preparo una receta especial. ¿Y para qué sirve? Las personas casadas pueden prestarme su atención y el cochino puede retirarse porque voy a hablar del aseo personal. Hay personas que se pasan la peinilla por el cabello y les queda enredada una cosa que parece viruta, aserrín de carpintería, el cabello se les cae por manotadas, esto se llama caspa voladora, caspa trementinosa. Hágame el favor caballero, váyase al baño, échese agua fría y enjabónese bien la cabeza, una vez que se haya enjabonado me coge pasta que yo preparo y con su espuma se da un pequeño masaje por toda la raíz de pericráneo, luego se me seca bien el cabello y no se me unte nada más, con esto tiene para curarse la caspa. Conozco muchas personas que llegan a un baile, sacan a la señorita a bailar una pieza y al momentico ella dice: Vea caballero no puedo seguir bailando con usted. ¿Sabe qué sucedió? Que cuando el señor levantó el brazo para arriba cayeron de los árboles privados los gallinazos. Esto es lo que se llama grajo o chucha. Hágame el favor de bañarse y úntese este preparado y seguro que la chucha tiene que irse a comer las gallinas del otro gallinero. Hay personas que se quitan las medias y la cotiza o el alpargate y los ratones salen en desgracia porque hace estornudar un muerto. Esto es lo que vulgarmente se llama pecueca. Lávese los pies, séquelos y aplíquese mi preparado. Se acordará usted de su eficacia. No solamente esto, señores, veo muchas personas por acá que se meten las manos en los bolsillos y se la pasan cazando tiras del calzoncillo, rascan por los lados de Copacabana, rascan por los lados de Girardota, rascan por Guarne y entre más rascan más ganas les dan de seguir rascando porque el comer y el rascar el trabajo es empezar. Esta es una enfermedad que se llama alegría en Cundinamarca, cutu cubano en el Ecuador y aquí en Antioquia le decimos carranchil. Váyase al baño, enjabónese con mi producto y santo remedio, se acordará usted de su eficacia. Pero señores, volvamos a las yerbas porque hoy no traje el jabón de barbasco y quina. Ah benditas yerbas y plantas que nos dejó el Señor en su infinita bondad para que venciéramos las enfermedades y los males. Vean ustedes caballeros. El aguacate sirve para los pulmones, su pepa sirve para las almorranas, la cebolla sirve pal cerebro y pal estómago, la lechuga pa dormir, el limón desinfecta y sirve pal estómago, pa la vista y pal dolor de cabeza. Y ahora voy a hablar del ser más bello, del ser más querido que hay en la tierra: la mujer. Usted bien sabe, caballero, que el palacio de un rey no se adorna con diamantes ni con esmeraldas sino con una reina, con una mujer. Porque mujer es la madre del rey, la madre del presidente, mujer es nuestra esposa, mujer es nuestra hija. Dios lo comprobó colocándole aquel galardón a María Santísima. Pero yo conozco hombres que llegan a la casa y porque la señora está de mal genio la cogen del cabello y barren la cocina con ella. "No lastiméis a la mujer ni con el pétalo de una rosa". Desventurados, no comprenden que aquella mujer padece enfermedades que nosotros los hombres desconocemos y no padecemos. Se llaman enfermedades de madre. Flujos blancos, cancerosos, hemorragias complicadas cuando viene el período que llega adelantao o atrasao y sienten una tristeza enorme y deseos de llorar.

Conozcan ustedes los secretos de la altamisa, la savia amarga y la ruda de Castilla, pero señores no le hablo más. Más bien voy a entregarles a ustedes unos folletos que traigo donde están explicados todos los secretos de las plantas de la Madre Naturaleza pero, díganme claramente, ¿les interesa o no les interesa? Gracias señores por su confianza. Me perdonan pero no traigo gran cantidad. Este folleto contiene 125 secretos de cómo se cura una hernia, cómo se cura una quebradura. Por ahí estoy oyendo decir a un señor: yo quiero saber cuál es el chalique, el antimonio, el cacao sabanero. Lo que se llama chalique o cacao sabanero es una planta que se llama borrachero. Hagan el ensayo: consíganse un pepino de borrachero y le abren un hueco donde le introducen un grano de mazorca, déjenlo adentro cinco minutos, tírenselo a un ave de corral y se priva, déjenlo veinte minutos y el ave de corral se muere. Porque hay plantas que curan y plantas que matan, sí señor. Es tan sabia la naturaleza que hay árboles que dan fruto y árboles que no lo dan, y tierras benditas y tierras que no sirven para nada, hay piedras que dan oro, diamantes y esmeraldas y otras que no dan nada. Eso nos lo da Dios para que nos demos cuenta de que existe el bien y el mal. Sí señor.

Este librito tiene ciento veintisiete fórmulas. Si se las cobrare barato, a peso cada fórmula, darían ciento veintisiete pesos porque yo soy pobre como nadie es y no tengo fábrica de papel ni tengo tipografía. Pero voy a ser generoso con ustedes. ¿Saben qué voy a hacer, caballeros? No me den treinta pesos, no me den veinticinco, ni me den veinte, ni me den quince.¿Saben qué voy a hacer , caballeros? Voy a cobrarles únicamente la porquería de diez miserables cochinos billetes de a peso. Para el que tenga fe y crea en Dios, crea en las yerbas y crea en las plantas, sí señor. Tengan la plata en la mano todas las personas que lo vayan a comprar porque el profesor Campanin sólo dará una vuelta al ruedo. Una acá para la señora, otra allá para el señor y otra para el caballero, mil gracias señores. Tengan la plata lista y en la mano porque no traigo cargas del libro, sólo pocos ejemplares. No se muevan de su sitio que ahora va a empezar lo mejor. Una acá para la dama y otra ustedes del gran botánico y naturalista CAPANIN DE LAS SELVAS, hombre de secretos y misterio. Se están acabando los folletos porque lo bueno no dura. Uno acá para la anciana, otro para el joven, mil gracias. Que nadie lo lleve por lástima. Quedan únicamente tres folletos, esto se acabó amigos y recuerden que hay yerbas que curan y yerbas que matan, yerbas que emboban y yerbas que enloquecen.

 

 

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