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VENTA DE LA POMADA
INDOSTÁNICA
Ustedes
no saben cómo es mi nombre porque mi nombre solo está escrito en nuestra madre: la
Naturaleza, que es lo más hermoso, lo más querido. La que me ha enseñado a internarme
en las grandes selvas del Putumayo y el Carare. Mire usted, ahora dicen muchas personas:
saque la culebra. No se preocupen que ya casito la saco. Está escondida, me la fueron a
traer. Pero, yo no conozco culebra más grande que la lengua que les está hablando, mi
estimado amigo. Espérense un momentico para que vea usted lo que es secreto y lo que es
ventaja. Lo que es inradiarse uno con los espíritus divinos para principiar a trabajar
aquí en estos sitios, donde todos llegan, miran, se van y nadie paga. Porque ninguno
tiene que pagar por la dentrada y mucho menos por la salida, mi estimado compañero.
Póngale mucho cuidado. Eso sí, la persona que no haya dejado el burro amarrado, de
pronto puede que corcovee y le derrame la mazamorra. Voy a clavar rodilla en tierra y voy
a presentarles una serpiente que ustedes no conocen. ¿Saben cuál es la serpiente que
ustedes no conocen? El que van a ver aquí dentro de poquísimos instantes, porque yo juro
por Dios y su Santo Nombre, que no le he conocido pero que creo en él, que si hay
secretos y si hay ventajas, y que ustedes lo van a ver aquí con sus propios ojos, que es
lo que se llama el inotismo prático moderno. Hace muy poquito rato que concursé en el
Congreso de Brujería de Bogotá, sí señor, y fui uno de esos que con la mirada seduje
lo que quise y obtuve un premio, un galardón bastante delicado en eso de ser botánico
naturalista, mi estimado amigo. ¿Y qué voy a hacer? Lo que les prometí por la prensa,
la radio y la televisión hace poquito. ¡No se retire nadie! Pacho Correa, el mago de los
culebreros va a empezar a demostrarles lo que es el poder de nuestra Madre La Naturaleza,
lo que es la verdadera botánica. Señores, el orgullo personal mío es tener el gusto, la
satisfacción de presentar a ustedes al gran culebrero de Antioquia: Francisco Correa, un
hombre de misterios y secretos, hombre de verdá verdá, que va a demostrarles a ustedes
para qué sirve la baba del sapo con el extracto de Curare, hombre que va a demostrarles
qué es botánica práctica y moderna, qué es naturalismo práctico, con qué se entoga y
se desentoga un personaje que tengan hechizado. Un aplauso por la atención que se dignen
prestar a Francisco Correa. ¡Gracias!
Distinguidísimo
público. Dándole acá primeramente muchas gracias a todas las personas por la atención
que acaban de prestarle al amigo, Efraín Castaño, el trovero Antioqueño. Va acá a
permitirse mi persona sacar toda esta bonita, célebre colección de animales ofídicos y,
al mismo tiempo, darles a ustedes una corta y pequeña explicación de lo que son los
animales que inyectan a los animales que no inyectan. Póngale mucho cuidado. Vamos acá a
prepararlos. Decía una señora: ¿Por qué tiene tan amarrada la culebra? (mientras
desata las ataduras de la caja). Claro, porque este animal no es la madre ni la hija mía.
¿Saben con quién comparo este animal? Con la suegra mía que la quiero con toda el alma
y con todo mi corazón. ¡Jesús me ampare, Jesús me favorezca! Virgen Santísima y
Purísima, antes del parto y de las partes que repartes... yo quedo siempre aparte. Vamos
acá a permitirnos ir soltando estos animales, señores. Les pido a los niños que no se
me acerquen mucho porque la voy a extender a lo largo y, de pronto, sale el animal y los
agarra, les echa mano de la chirimía y ah, ah, ah ¡qué dolor! Y no falta alguno que
diga "¡ah viejito hijuepu...eda ser que algún día, apenas termine el trabajo de
sacar esta colección de animales, de seguro va a coger y estirar la mano tan larga que
tiene y nos va a pedir una limosna!". ¡No señores! Soy un hombre rico, tengo ciento
cincuenta mil dólares en el banco que no son míos, lo que pase es que estoy mal de ropa,
vea, los pantaloncillos son una tira de esparadrapo pero, en fin... Vea señor, vamos acá
a prepararnos. Soy padre de familia, no lo niego. Padre de veinte hijos y esposo de
cuarenta mujeres y no quiero que mañana o pasado diga un barrigón hijo mío:
"pobrecito mi padre, viejo desbaratado, lo mató una culebra acá en el Jardín
Botánico, antes Bosque de la Independencia". Vea señor, vamos a extenderla acá a
lo largo. ¡Jesús me ampare. Por tu pasión y muerte no nos desampares en esta vida, ni
en la hora de la muerte. Amén. Santo Dios, santo fuerte, santo inmortal. Paz en la
tierra, paz en los cielos! Y, en Colombia que no nos pasen al papayo. Mire acá señor,
vea cómo es que salen toda esta colección de animales bravos, animales peligrosos, mi
estimado señor. ¡Verla vamos y a llevarle flores mujer morena! ¡Damas, caballeros,
conozcan estas bellezas de animales! ¡Vaya despertando mijita! ¡El animal ya está
despertando! ¡Jesús me ampare y me favorezca! Mírela acá con mucho gusto. Vamos a
extenderla a lo largo y póngale cuidado caballeros. Vea como sale esta belleza de animal.
Hay
personas que están diciendo que este animal es de caucho. Una señora dice, por ahí, que
es plástica, un caballero dice que le saqué los colmillo. No señor. Este animal es
completamente inofensivo, crece hasta pesar 7 a 12 arrobas. Puede matar a una persona, no
por el veneno porque este animal no porta ningún veneno, sino enrollándolo y
estrangulándolo. Oigan señores, hay personas que van por un camino, se encuentran la
culebra y ¿saben qué hacen? Llegan y la matan. Y creen muchos que matando la culebra se
hace un bien. No señores, al contrario, se hace un mal, y voy a explicarles el porqué.
Si usted coge el animal, lo mata, hace un hueco y lo entierra, usted hace un bien. Pero,
muchos llegan y cogen la culebra, la dejan tirada en la cerca o en la chamba y el mosco
que se mantiene metido en todas partes llega y se contamina con el veneno de este animal
y, en seguida, lo pica a usted y se le hace una llaga y una úlcera incurables. No le
tenga miedo señor a este animal. Yo vivo acá, en Medellín, como Antioqueño que soy.
Porque soy más Antioqueño que una rellena Envigadeña, más Antioqueño que un muchacho
con bastante revuelto y carne poca, y estoy comprando estas culebras. ¿Sabe a cuanto,
señor? Las estoy comprando pesadas a razón de cincuenta pesos por kilo. ¿Qué hace
usted con la culebra? ¿Se las come? No señor. Las culebras las engorda mi persona,
echándoles carne cruda, leche y huevos. Cuando están gordas las mato. No a las pedradas.
A las culebras, señores, se les pone una inyección de permanganato, después se les
corta la cabeza, se echa dentro de un frasco, se lleva a Bogotá, de Bogotá la mandan al
serpentario del Tolima; de la glándula de este animal se prepara un suero que llega con
el nombre, señores, de suero antiofídico.
¿Para
qué sirve el suero antiofídico? Para curar la mordedura de animales bravos, como la
rabodeají, la coral mataganados, taya equis, mapaná, pudridora, cascabel ¡La cascabel,
sí señores! Yo les saco la piel, de la piel de estos animales, que se vende a caro
precio, se hacen correas, zapatos, cinturones. ¿La carne la bota, señor? No, eso se come
como comer carne fresca p pescado. Miren, yo le saco la manteca, la manteca de estos
animales la derrito, derretida en chicharrones la cocino con las siete yerbas orientales,
la manteca del oso negro, el aceite del dragonero, aceite de pescada, bálsamo tranquilo,
salicilato de metilo, mentol cristalizado, alcanfor, y guayacol y muchas cosas más que no
les puedo explicar aquí a ustedes. Este preparado, señores, que se llama la POMADA
INDOSTANICA, no la vende sino mi persona, señores ¡NADIE MÁS!
Y,
¿cómo se llama ese animalito, señor? La llamo con el nombre de Margarita y el apellido
es Restrepo, si hay alguna señora o señorita que lleve ese nombre, me perdona, y no se
le olvide que acá tiene una buena amiga, su buena tocaya. Yo la sacaba y le decía
Margarita y una señora me dijo: "ah viejito pu...eda ser que algún día, ¿por qué
llama Margarita a ese animal, no sabe que así me llamo yo? Le dije perdone misiá Mamerta
¡Jesús me ampare y me favorezca! Vea señor, yo soy casado que no lo niego. De día
trabajo y, de noche, la paso haciendo con mi mujer toda la santa noche. ¿Y, sabe qué
hacemos, caballero? Cogemos las culebras, las matamos, derretimos la manteca, las freímos
con las yerbas que machacamos, y cuando me canso, le digo a mi mujer: Mijita,
¿descansamos? Y ella me dice: No mijo, hagamos más. Y así amanecemos, haciendo y
haciendo para preparar la POMADA INDOSTANICA. ¿Y qué hace, usted, con la pomada, señor?
¿Será que esa pomada sirve para coger culebras? No señor. No sirve para coger culebras
pero hay muchas personas que le tiene miedo a las culebras y no le tiene miedo a una que
se les enrolla por las piernas: la vena várice. ¡Miren! Ayer estaba yo trabajando,
sacando estos animales, y una señora gritaba: Culebrero, culebrero, culebrero puerco y
miserable. Era una señora muy elegante, caminaba así (se contonea imitándola) muy
sabroso, requetemierda, yo me quedo mirándola, cuando le alcancé a ver la pierna, y
aquella señora tenía como una culebra enrollada en la pantorrilla ¡La vena várice! La
vena várice que estaba pa reventarle. Le dije, mire señora, cójame la pomada,
destápela y se la unta, vea, desde abajo para arriba y se acordará usté de la eficacia.
Santo remedio, señora, curación radical para la vena. ¿Para qué más sirve, señor?
Conozco al padre y a la madre que le pegan al niño. ¿Por qué le pega al niño, señor?
Yo estoy muy pobre, el niño se orina en la cama y me pudre los colchones y los tendidos.
No le pegue al niño, él tiene frío en la vejiga, lo mismo que el señor que está aquí
presente y que también va por ahí, orinándose gota a gota. ¿Será de miedo? No. Es
frío en la vejiga. ¡Ay, a mi papá qué le pasa que se orina en la cama! No lo culpe,
está viejito, tiene frío en la vejiga, úntesela calientico, acá abajo en la vejiga. Es
algo muy especial.
Se
acordará usted de la eficacia. Ay, ay, ay, a media noche un dolor de muela. Ay, ay, ay
¿Qué le pasa misía María? Ay, ay, ay. Miren, cójanme la pomada, saquen del hueco de
la muela la comidita, la carne, la yuca, si la han comido porque está muy cara ahora a
cuarenta pesos la libra, ¿cómo les parece? Mire señor, ya la carne no se ve. Me decía
un hijo mío: Papá, yo conozco la carne cuando voy a mirar. Ahora sólo comemos yuca, ni
yuca porque ya es artículo de lujo, la venden pasada. Las cáscaras, compadre, esta
situación si está muy berraca. Señor, limpia usted las caries de la muela, se aplica
esta pomada en las caries y ¡adiós dolor! Se acordará usted de la eficacia, compadrito.
Córrase pa allá jovencito que se me estrecha el corral y no puedo trabajar. Personas hay
que andan en muletas a consecuencia de una enfermedad que se llama reumatismo. Hágame el
favor, friccione fuertemente. Pies cansados, pies doloridos, fricciónese con esta pomada.
Es muy especial para el frío en la vejiga. Granos y enconos, aplíquese esto compadre.
Para la eczema, consígase una piña, cocine sus cáscaras, se me baña con el cocimiento
y después se me aplica esta pomada. Vean acá una muestra de la maravillosa pomada
indostática, señores. El niño se arrastra por el suelo, anda como una serpiente, edad
de caminar tiene pero el niño no camina, úntele en las coyunturas que esto desencoge los
tendones. Reumatismo. Ay, ay, ay, caminando así compadre, como si estuviera desbaratado,
úntele en el cuerpo al reumático y acuérdese usted de su eficacia. Tiene un barro
rebelde, un encono, lávese con agua tibia y fricciónese con este preparado. ¿Se quemó
con candela, se quema con el sol? ¿Quiere evitar usted que se le levante ampolla?
Aplíquese este preparado mi estimado caballero. Dolor de cabeza, de muela, oído, por
berraco que sea se esfuma con este preparado. ¿Señora, tiene usted dolores abajito?
Aplíquese esto que es como la mano de Dios en una cajita. Mire, para una ronquera,
tráguese un poco de la pomada indostánica que no es veneno y queda con la garganta
despejada y libre de tos y de ronquera, compadre. Gripas, catarros, en aplicaciones
calientes en el pecho. Camina usted como si se le hubiera perdido algo, todo jorobeto, eso
es dolor en la arrepujadera, sí señor, para esto también sirve la bendita pomada
indostánica. Para los dolores en piernas y rodillas, para la garganta y rodillas
hinchadas, para la várice, neuralgias, reumatismos, golpes, hinchazones, paperas,
sabañones, cortadas, heridas, puyas, machacones, Dios mío ¿para qué no sirve esta
pomada? Dicen muchas personas, señor ¿y cuanto vale? Se las voy a regalar porque aunque
la manteca de estos animales se vende a doscientos pesos la onza yo no les voy a cobrar
tanto por una cajita de estas. No les voy a cobrar el precio de cincuenta pesos que sería
un regalo, quiero que la lleve el pobre y la lleve el rico, porque con la misma sed con
que bebe el pobre bebe el rico. Entonces ¿cuánto nos va a cobrar por la pomada? Tengo
únicamente veinte cajas, señor, no tengo más. ¿Sabe que voy a hacer, señor? El que
comprenda que no es de palo, que el dolor no avisa ni por carta ni por telegrama, a ese se
la voy a regalar. Voy a hacer una cosa con ustedes señores: Voy a cobrarles por una
cajita de estas, no el precio de cuarenta pesos, ni el precio de treinta ni el de
veinticinco. ¿Sabe cuánto va a valer, señor? Veinte pesos sería un valor justo pero
¡no señor! Quiero que la lleve el pobre que la lleve todo el mundo, voy a hacer una cosa
con ustedes: el que tenga fe y crea primeramente en Nuestro Amo Santísimo y en este
preparado, hágame el favor y me pide una cajita de estas. ¿Les voy a cobrar a ustedes el
precio de diez pesos? No señor, no me den diez pesos, ni nueve ni ocho ni siete ni seis.
Voy a cobrarles cinco pesos por una cajita. Cinco desvalorizados miserables cochinos
billetes de peso. El que lleva dos las lleva en diez pesos pero, como el tratamiento de la
várice necesita tres cajitas, el que lleve las dos en diez le entrego una caja más
completamente regalada. Reparto únicamente dos docenas que me han quedado. ¿Hay alguna
persona que no me haya entendido? Tres cajas por diez pesos.
¡Dios
mío que me arruino! Caballeros, vamos a guardar estos animales y alisten la plata en la
mano, la plata en la mano, caballeros, que vamos a ver cuántos somos y cuántos quedamos.
Soy fresco, soy sincero, nadie me la compre por lástima pero, eso sí, cuando el dolor lo
agarre descuidado, no se ponga a quejarse por no haberme hecho caso. Hay únicamente estas
dos docenas de cajitas y no hay más. Vea, señor, me puede escupir en la cara si hay
más, se lo juro. Una cajita vale cinco pesos y las tres valen diez. Una acá para el
señor, mil gracias, caballero. Quedan las últimas señores. La reconocida y maravillosa
pomada indostánica con manteca de culebra, manteca del oso negro, aceite de dragonero,
aceite de pescada y mil un preparados secretos de la selva. Vamos a entregar únicamente
dos docenas. Tres acá para la señora y muchas gracias. Vean la clase de gente que lleva
mis productos, señores, nada menos que el doctor me lleva tres, gracias doctor. Esta es
la maravillosa pomada indostánica con manteca de culebra, manteca del oso negro, aceite
de dragonero. Tres cajitas en diez pesos, del cielo hoy llovió maná, en Colombia la
pomada indostánica para toda la humanidad. Los ancianos la bendicen y los niños la
veneran y en Colombia, dice el caballero, esta es una santa bendición del cielo.
No la
vayan a llevar que se van a quedar muy pobres ¡muertos de hambre! Una por acá y otra por
allá, gracias señores, la plata a la mano y no se me arrempujen que alcanza para todos.
Hagan de cuenta que llegó un ratero, que ese ratero fue mi persona que les robó diez
pesos pero les dejó una cosa que servía. Nadie me la vaya a comprar por lástima. No
señor. Tenga primeramente fe en Dios y lléveme esto, gástese acá únicamente lo que se
gasta en la cantina en una cerveza o en aguardiente, cinco miserables cochinos billetes de
a peso. Uno para el caballero, otro acá para la señora que dice que ya antes la ha
llevado y es muy buena ¿no es cierto señora? Señores, muy agradecido, si esto les sirve
háganme buena propaganda, si no les sirve donde me encuentren díganme: ah viejito
hijuepu... eda ser que algún día. Pónganme atención señores porque ya me voy:
corazón no seas cobarde a prende a tener vergüenza, al que te quiere querelo, y al que
no talali-tan-tan. Deus quino sacramentus mirabilis pasionis memoris relicuistis cuistis,
queriendo decir: amaos los unos a los otros. Adiós Catalina y adiós Soledad, ninguno se
muere porque este viejito miserable se va.
Hijos
míos, hijos queridos, hijos del Valle de Aburrá, hijos de la Villa de la Candelaria,
hijos de la montaña, hijos de Medellín, hijos de pu... eda ser que algún día volvamos
a vernos. Para terminar y finalizar y cerrar con broche de oro voy a tener el mayor gusto
de presentarles a mi compañero y colega de trabajo, el hombre que sabe dónde habitan
Micuani, Trancazu, Sacabuche, Leguastres y Necay. ¡Qué van a entender ustedes de estos!
Queriendo decir, palabra indígena, que este sabe dónde están los secretos de Nuestra
Madre la Naturaleza. Con ustedes y para ustedes el brujo más joven, el Zaragozano, quien
sacará este mortífero serpiente y se hará morder el órgano más delicado que tiene el
ser humano: la lengua y así aprenderán ustedes el secreto para contrarrestar su veneno.
In nímini nostrum, misericordian tuam. AMEN
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