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EL DULCE CUBANO
Preparaba
unas torticas de dulce a base de harina de trigo, nuez moscada, raspado de corteza de
naranja, azúcar y canela. Las amasaba con la mano y las echaba a freír. Las bauticé El
Dulce Cubano. La gente me llamaba el loco porque salía a venderlas en un cajoncito con
banderines y un vestido extravagante, y una sombrilla de colores chillones. Así llamaba
la atención de las gentes, iba pregonando: Dulce Cubano, rico, sabroso, morrocudo,
remacanudo, pintoletudo. Miles y millones de paladares exquisitos lo piden, lo anhelan y
no vacila. ¿Por qué será? Por su alta calidad. Está que dice: Vení y comeme ligerito
antes que me coma otro. Bocado rico y sabroso del embajador que también apetece el
embolador.
Lo
vendía a centavo y a seis por cinco y se compraba mucho. Al principio me situaba por los
lados del teatro Granada, en Guayaquil, donde daban dos películas mudas por cinco
centavos. Después, vendía tanto que ya buscaba venteros.
Para
anunciarlo también tenía unas hojitas con unos versos que escribió por cincuenta ctvs.
un poeta bohemio que vivía en Guayaquil descalzo y casi siempre borracho:
Si
usted quiere estar bien
fuerte,
contento y lozano,
consuma
el Dulce Cubano
conocido
por doquier.
Leche,
huevo y mantequilla
son del
dulce componentes
todos
estos, justamente,
con
maizena y con vainilla.
Por eso
el Dulce Cubano
ha
triunfado en la ciudad,
pues lo
consume, en verdad,
desde
el niño hasta el anciano, etc.
Vendía
mucho y con lo que ganaba, casi todas las noches, me iba para Guayaquil a tomar trago,
oír música en las vitrolas y a estar con las putas. Por las noches llegaba a la pieza
del edificio Toro, donde pagaba 7 ctvs. diarios por dormir y, preparaba el Dulce Cubano.
Una noche estaba tan borracho que no me di cuenta que dentro del sartén habían caído
dos ratones, uno grande y otro pequeñito. Al día siguiente vi la grande y la saqué pero
quedó la pequeña. Por la mañana llegó un muchacho y me compró dos pesos de tortas y
se fue a venderlas. Al rato regresó, furioso, diciendo: Vea, carajo, que casi me mata un
ayudante de chofer al que le vendí una torta y encontró una rata dentro. Le contesté:
Le debió cobrar más caro porque llevaba carne.
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