El culebrero
Jorge Villegas
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ALCOHOL Y VIAJES

 

 Resulta que en este tiempo estaban esperando, en Cali, a Gardel, y un cliente me había prestado cien pesos que dizque para que los comprara en boletas pa yo venderlas. Y estaba yo en el parque Caicedo, sentado en el parque, cuando por radio habló Gardel de Bogotá; y cantó una canción, como que fue Farolito o una cosa así. Y dijo: "esta canción se las dedico a mis amigos vallecaucanos, que mañana estaré en esa, si Dios quiere; porque el hombre propone y Dios dispone" –me acuerdo mucho que dijo Gardel-.

Cuando al otro día, aquí en Medellín...

Se destutanó.

Bueno, y de ahí de Cali me fui pa Popayán con un muchacho Serna; no, con un muchacho Pineda; ese era muy vicioso. Llegamos a Popayán, y me dijo el muchacho: ˇcamine, Correita, vámonos a tomar el trago al barrio de las mujeres! Y nos fuimos a tomar trago en el barrio de las mujeres. Y le dije yo: "pero hombre, yo no tengo un centavo". Y me dijo: "deje de ser bobo que allá conseguimos".

Cuando llegamos allá a una cantina, y dijo: "señorita, hágame el favor y nos sirve dos cervezas", żno? "y usted lo que quiera tomar". Y ella dijo: "yo me tomo una ginebra". Entonces la mujer trajo la ginebra para ella y las dos cervezas para nosotros. En Popayán hay un señor muy mentao ahí que llama Angel Mejía que tiene un almacén en la plaza, que vende cerveza, tiene la agencia de Bavaria y compra café, entonces ese hombre era pedir y pedir ahí, y yo atisbando pa salir corriendo, a qué horas, żno?, ˇcon qué vamos a pagar! Y dijo: "déjeme, que el llanero cuadra. Usted no sabe quien soy yo". Y llamó a la dueña del negocio y le dijo: "usted... żno me conoce a mí?". Y ella dijo: "no joven, yo no lo conozco a usted". Y dijo: "mi papá es Angel Mejía B.". "żUsted es hijo de don Angel?, ay, pues si de donde don Angel es que me surto yo allá, traigo los cigarrillos, traigo la cerveza y traigo todo. żY usted a dónde estaba?". Y le dijo: "Yo me encontraba estudiando en Europa, ˇno? Nos sirve lo mismo". Bueno, y déle. Y yo dije: "vamos a amanecer en la cárcel, ˇvirgen santísima!". Y entonces yo viendo el asunto, le dije: "tráigame unos cigarrillos y tráigame unos tabacos" y me los metí al bolsillo. Cuando llega un sargento de la policía, y dijo: "que hay hole, cómo te ha ido". Y dijo ella: "muy mal, mijo. Esto está muy malo aquí. Imagínate, vé: el único cliente que tengo aquí es el hijo de don Angel Mejía". Y dijo el sargento: "el hijo de don Angel Mejía, ˇno! Ese no es hijo de don Angel Mejía". Don Angel Mejía no tiene sino un hijo y está estudiando en el seminario Conciliar de Cali, pa cura".

Y dije yo: "ve ahombre, ˇcómo nos caimos aquí, hombe!". Cuando llega el sargento y le dice: "Hombre, żusted es hijo de quién?". Y dice él: "mi padre es Angel Mejía B". Y dijo: "No. Usted no es hijo de don Angel, don Angel tiene un hijo que está estudiando para cura; yo lo conozco". Y le dijo: "agáchese, mi sargento". Entonces se agachó, y le dijo: "es que yo soy hijo natural".

Con eso se cuadró y ahí le firmó...

Se le firmó un cheque a la vieja, żno me entiende? Pa que fuera a cobrar la vieja...

Bueno, de ahí me metí a tomar un trago que llaman el Chiquito en Popayán, de contrabando. (Con ese) trago yo me estaba enloqueciendo todo, żno?

Es un contrabando, lo llaman el chiquito; yo no sabía qué era el Chiquito, porque yo llegué a una cantina y "vea señora, deme un aguardiente". Y me dijo: "żdel grande o del chiquito? Y yo creía, pues, creía que el grande era más caro, y yo: "démelo del chiquito, mi señora". Y me trae la señora un vasao, así, y le dije: "yo le dije que del chiquito". Y me dijo: "ese es el chiquito".

Y me mando yo eso... A lo último me mando el otro, y me tomé un mundo de tragos ahí. Me fui pal hotel y yo me estaba enloqueciendo. Salí del hotel envuelto en una cobija; ni pijama (porque qué pijama iba yo a tener) en ese tiempo, żno?, en pantaloncillos, envuelto en una cobija y me fui pal parque Caldas y me (regué) a coger flores, żno?, aquí me puse en el zapato un ramito de flores y aquí me puse otro. Cuando pasó un policía y se quedó viéndome y salió conmigo, y... me dijo "acompáñeme a la estación".

Sí, entonces me llevaron allá. Me preguntaron que de dónde era, y yo dije que yo era antioqueño y les conté que era que yo me había tomao un trago de esos que me había hecho daño. Entonces me dijeron: "ah, tomó de contrabando, del trago Chiquito, ży vos dónde vivís?". "Ah, yo estoy en tal parte". Y me llevaron al hotel. Yo más apenao porque... el comedor lleno de pasajeros cuando me entran a mí con flores ahí y envuelto en una cobija. Entonces salí y me arreglé. Y en seguida volvía donde la vieja y seguí tomando trago; y en medio de la perra me dio por envenenarme, y compré una onza de permanganato y lo cogí y lo revolví con el trago y me tomé eso.

Me tomé eso y salieron conmigo pal hospital y ahí me abrieron la... me pusieron un aparato, un abrebocas ahí y me echaron un agua de jabón con un huevo güero, porque en ese tiempo no había, żno? Porque para vomitar todo eso ahí. Y entonces de ahí me fui pa Timbío porque me encontré con un muchacho que se llamaba... con un muchacho que se llamaba el doctor Canadier.

Sí. Bueno, entonces un señor me dijo: "ˇhombre, camine! –y me llevó pa Timbío-. Camine que yo le voy a ponerle a usté un negocio allá, pa que se ponga a hacer velas, en compañía; y usté sale a repartirme unas hojitas por ahí a los campos". El hombre preparaba menjurjes ahí. Entonces yo salía por ahí con un maletín, que el hombre me daba unos frascos de lombrices y unos purgantes. Llegaba a las casas: "señora, buenos días żCómo está? Vengo aquí con el vermífugo Mayo, el mejor expulsor de parásitos intestinales".

"Vea estas lombrices que las arrojó el Reverendo Padre de aquí de Timbío, żno? Se tomó dos frascos de estos y vea, trescientas setenta y nueve lombrices". Y yo mostraba eso y yo vendía, y yo liquidaba con el hombre.

Resulta que el hombre me cogió bronca porque la señora se manejaba muy bien conmigo, la señora de él. Me preparaba buenas comidas y al hombre como que le entró celos; claro que él estaba más viejo y yo estaba más joven, bueno.

Y entonces en seguida llegó otro que tenía una botica en el Bordo, el Bordo, Cauca. Y me dijo: "no se abobo, váyase para... que allá trabaja conmigo". Y me fui con él para el Bordo, Cauca. El hombre me dijo: "váyase y coja un caserío que se llama Don Alonso, que hay unas, unas fiestas y hay unas elecciones, en Don Alonso, y sale mucha gente y llévese usté estos productos y usté pone una mesita ahí y usté vende mucho allá". El hombre me dio un caballito y unas alforjas y me dijo que fuera al Patía, que ahí en el Patía los negritos me ayudaban a pasar el río, un vado que había pa, para ir al otro lado, y llego yo y me voy para allá.

Resulta que en Don Alonso estaban esperando a un inspector escolar, un visitador de una escuela. Cuando llegué yo, salieron los muchachos a recibirmen, unos niñitos; y ahí mismo, żno?... dije yo: ˇqué gente tan formal esta, hombre!, y entonces me desensillaron el caballito, me guardaron las alforjas allá y ahí mismo fresco, y en seguida... żno?, a un comedor y me comí un pollo que había, żno? Y dije yo: ˇpero qué gente tan atenta, no?

Señorita, téngame la bondad de decirme: żaquí sale gentecita al mercao? Y me dijo: "Sí señor, siempre sale gentecita al mercado". Y dijo: "y usté... żpor qué pregunta usté eso?". Y le dije: "No. Es que yo traigo aquí unos vermífugos pa vender mañana". Y me dijo: "ah, no es el señor inspector nada...?". "żNo?". entonces tuve que ir a buscar a otra parte pa que me dieran la dormida, a buscarla... el apa... la pieza pa dormir. Bueno, ahí está...

Se puso brava. Ahí salí y me fui, vendí, y me volví otra vez, pal Bordo. Del Bordo me fui pa la Unión, Nariño.

Me fui pa la Unión, Nariño. En la Unión, Nariño, había una compañía que se llamaba (Obelay), de zarzuelas...

Bueno; entonces yo me enamoré de una artista que había ahí, la bailarina, una española żno? Claro, yo vendía por ahí pomaítas y me mantenía con centavitos ahí, entonces yo me enamoré, de esa artista, me acuerdo mucho que me decía: "Oh, Corredilla, eh (Dadme un besito aquí, Corredilla. żNo?)". Y bailaba ella con las castañuelas ahí y yo más contento, loco por ella. Pero resulta que yo le caí gordo a una vieja que era la directora de ese circo dizque porque era culebrero, y apenas mentaba culebras, decía: ˇculebras no, lagartos, lagartos, lagartos! ˇno miente eso, que eso es sal y eso es ruina y eso es yo no sé qué y no sé qué!

Entonces arreglo yo dizque pa irme, que ellos iban pal Ecuador; y me voy pal Ecuador y a mí no me dejaron pasar porque la vieja me hizo mal cuarto. La muchacha decía que yo era artista y los demás también, żno? un español que llamaban España decía: "hombre, déjalo, déjalo, déjalo pasar, hombre, éste pertenece... hace un número aquí muy bueno, malabarista de acá de nosotros; trabaja muy bien", żno? Ahí me devolvía. Voy a contar. Yo estaba en la Unión por ahí y yo vendía pomaítas; y hacía rifas de un vestido de un corte de paño. Por allá lo llamaban Calsimir; y ese corte de paño me lo daba una señora, me lo fiaba, y yo salía a rifalo, no; y el primer corte se lo hice ganar al cura, a un padre que se llamaba el padre Cuevas, un bogotano. Le dije: "padre, vea este cortecito que yo lo puse en rifa y, y yo como soy tan católico me acordé de la Iglesia y...". "Ah, Dios le pague mijito", y cogió el curita el cortecito y lo puso por allá. Al domingo se para ese curita en la misa –me fui yo pa misa-, y dice: "ˇAy! Aquí se acabó la fe. Aquí ya no ayudan para nada. Vea, esta iglesia se está cayendo, żno? esta iglesia... nadie ayuda. Más hacen los forasteros. Aquí vino un paisa, żno?, un paisa.

Unos les dicen, del interior, y hizo una rifita y se acordó de la iglesia y aquí trajo un casimir". (Y la gente: "ah, sí el paisita, el antioqueñito", y comienzan pues a hacemen eso, ˇqué propaganda! Y comienzo yo a hacer rifas ahí, todo pa entro, pa mí, żno?

Allí se ganó un caballo, que rifé yo, se lo ganó el personero. A quien me interesaba le daba el premio, al gusto mío. Entonces un caballo que me lo pusieron a mí por cinco pesos, ˇcómo sería el caballo, oiga!

Sí, me puse un caballo por cinco pesos, y había un antioqueño ahí, un antioqueño que tenía un taller de pintura y fui yo y le dije: "hombre, tengo un caballo pa rifarlo, pero vea, si yo saco ese caballo por ahí nadie se apunta". Y me dijo: "no lo saque, yo le pinto un cuadro". Y el hombre me pintó un cuadro ahí, un caballo fino, y salgo yo con ese cuadro; busqué un muchacho, con una tambora: ˇTararararara! ˇNo se les olvide señores. La gran rifa de un hermoso ejemplar a veinte centavos la boleta!, żno? Veinte centavos en ese entonces era mucha plata. Y me largo yo a vender boletas y el último día, ya pa rifalo contraté una banda de música, una banda muy bacana. Me acuerdo mucho que tocaban Besos y Cerezas:

 

Dame siempre el primer beso, pues, empieza.

Ya verás que son igual que las cerezas...

Y yo: "hoy se juega, hoy se juega". Y era uno: "ˇse juega hoy!" ˇUna boletica paisita! ˇOtra boleta! ˇOtra boleta! Hicimos la rifa, żno? Y se la ganó el personero, entonces mandé yo a buscar un muchacho y le dije: "váyase a la finca de la misiá Tulia Muñoz y dígale que yo mando por el caballo. Llévese, vea, lleve estos cinco centavos y compre un lazo".

La Unión es una calle larga; y yo estaba en un cafecito tomándome un trago y yo me asomaba así, vea. Y decía: "Santaitatai bonito, ˇqué fijarasteis! Ve, lo que... el caballo que ha sabido rifar ese paisa!". Era que el caballo era cascorbo, żah? Era de las cuatro. Cascorbo y tenía unas gomas, flaco, flaco, vea, y los huesos ni pa la sopa servían.

"No le digo que antioqueño, el que no la hace a la entrada la hace a la salida". Bueno, y se lo llevaron al personero, y dijo: "ˇpero esta fue la rifa!". "żPero qué más quiere por veinte centavos?" Y le dije: "ˇSáquele el cuero y verá por cuanto lo vende!".

Trabajé también en... en el departamento de Nariño, en San Pablo, de inspector de Sanidad.

Un día dentré a un hotel que se llamaba el hotel Valparaíso, de un señor chileno, don Moisés Galbache, y había un viejito sentao ahí, en el comedor, un viejito monito. Y dije: "Señorita, sírvame el desayuno". Y me dijo: "como no, paisa". Y entonces cuando yo hable me dijo el viejito: "Hombre, usted hasta antioqueño será hombre". Y le dije: "a mucho honor, maestro". Cuando yo le dije maestro me dijo el... otro que era amigo nuestro: "no le diga maestro, este es el doctor Miguel Posada Velásquez". Y le dije: "dotor, ży qué hace por aquí, dotor?". Y me dijo: "hombre, voy por aquí a Pasto; pero vengo aquí a fundar un hospital en San Pablo, un hospital contra una epidemia que se llamaba bartonelosis, verruga peruana. Y le dije: "dotor, acuérdese de mí de un puestecito, oye. Estoy por aquí bailando en las medias, dotor –claro que en ese tiempo yo no tenía cabello largo-, estoy bailando en las medias".

 

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