CUATRO CABALLOS DEL TIEMPO
SILVIA APONTE
© Derechos Reservados de Autor

CUIA

MITO INDIGENA

Allá, donde los ríos ciñen la cintura de la bella selva, donde solamente impera el reino verde de la Orinoquia, vivía una tribu Sikuani, y entre todas las jóvenes había una llamada Cuia, era la más bella entre las bellas.

A Cuia la atraían los remansos, esas aguas tranquilas y profundas, donde los ríos parecen suspirar enamorados. La bella joven se bañaba hasta sentir la tersura de su cuerpo, luego se perfumaba con semillas de sarrapia y adornábase los cabellos con orquídeas diminutas.

Cuando corría por la selva, el loro, el tucán y el guacamayo decíanle en su lenguaje comprendido por ella. -Cuídate Cuia, eres muy bella y te acecha el peligro.

Un día llegó a la comunidad una joven desconocida, tan bella como Cuia, ambas se quedaron viéndose atraías por un sentimiento desconocido y fue esta mirada un lazo que ató a Cuia a una amistad rayando en adoración por la desconocida. La madre de Cuia montó en furia la llamó para repréndela: -No se pueden enamorar dos mujeres. Cuia respondió a su madre, -Yo la amo y siento que ella no es mujer sino un hombre. La madre iracunda le gritó: -ĄTe voy a castigar si te vuelvo a ver con ella! Y Cuia huyó de la tribu en compañía de su amada amiga.

El loro, el tucán y la guacamaya repetían: -Cuídate cuia que vas en brazos del peligro.

Días después Cuia y su bella amiga retozaban en las aguas de un remanso. Se hundieron fundidas en un beso..., sus cuerpos se alargaron y sus pieles se tornaron negras.

Tiempo después la tribu encontró cerca al remanso, dos gigantescos cascarones de culebras que jamás habían visto.

El loro díjole a la madre, son de tu hija y la mujer desconocida, que en el remanso se convirtieron en culebras muy grandes y se ocultan entre las ramas en el agua, para cazar a los chigüires cuando bajan a beber.

La madre de Cuia lanzó un grito: Cuia, y el eco de la selva le devolvió la resonancia, Güio.

FIN

REGRESAR AL

INDICE