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2.
EL CHOCO EN SU GEOGRAFIA E HISTORIA
El departamento del
Chocó forma la esquina noroeste de la República de Colombia: está situada entre los
8º-41-07 y los 4º-02-45de latitud norte, y desde
1º-51'-4 hasta los 3º-48-33 de longitud occidental del meridiano de
Bogotá. Sus límites son: por el norte, el Océano Atlántico; por el noroeste, la
República de Panamá; por el este, los departamentos de Antioquia, Caldas y Valle del
Cauca; por el sur, el Valle del Cauca y por el oeste el Océano Pacífico.
"En los tiempos
coloniales -escribe el geógrafo Pablo Vila- se llamó Chocó, con la distinción de Alto
y Bajo, a toda la zona del oeste colombiano, comprendida entre la Cordillera
Occidental y el mar, desde la frontera con Panamá, el norte, hasta la del Ecuador, al
sur. Hoy se da el nombre de Chocó al surco Atrato-San Juan, formado por lo vertiente de
la Cordillera Occidental y las serranías del Baudó y de la Costa, junto con los declives
marítimos de éstas. Esta región era llamada entonces Alto Choco".
Las principales hoyas
hidrográficas del Chocó son dos: la del Atrato, que nace en la vertiente de la
Cordillera Occidental y recorre de sur a norte una vasta zona selvática de 700
kilómetros de longitud, hasta desembocar en el Golfo de Urabá, y la del San Juan, que
nace también en lo Cordillera Occidental, corre del nordeste al suroeste en extensión de
380 kilómetros y desemboca en el Océano Pacífico. Otro tributario de este océano es el
río Baudó, que nace en la serranía del mismo nombre y recorre unos 150 kilómetros de
norte a sur y luego de oriente a occidente.
En el Chocó se encuentran
algunas de las zonas mundiales de mayor precipitación pluvial. Sus selvas abundan en
ricas maderas y los lechos de sus ríos en oro y en platino. Las principales vías de
comunicación son los ríos, bien que la capital -Quibdó- esté comunicada por carretera
con el departamento de Antioquia, al igual que Nóvita con el Valle del Cauca. La
población se calcula en unos 162.000 habitantes, casi todos de raza negra. Las
principales localidades urbanas del departamento son Quibdó, lstmina, Condoto, Nóvita,
Nuquí, Pizarro y Lloró.
La región del Baudó
Administrativamente, esta
región constituye hoy un distrito municipal cuya cabecera es Pizarro, población situada
sobre la costa del Pacífico. Dos elementos geográficos la caracterizan: el río Baudó y
la serranía del Baudó. Esta se compone de una larga cadena de cerros de poca altura, que
emerge en las inmediaciones de las bocas del río San Juan y sigue paralelamente la costa
del Pacífico, hacia el norte, hasta unirse casi con la serranía del Darién. Su longitud
aproximada es de unos 500 kilómetros.
A juzgar por estudios
geológicos recientemente realizados, es muy posible que las principales alturas de la
serranía del Baudó hubieran sido, en época remota, una cadena de islas, algunas
volcánicas: por entonces, las aguas del Océano Pacífico cubrían gran parte del actual
territorio del Choco.
La etnología
regional
Las tribus aborígenes que
los conquistadores españoles encontraron en el actual territorio chocoano pertenecían a
la gran familia caribe. Esa población, o mediados del siglo XVII, se calculaba en 90.000
indígenas, de los que apenas si subsisten hoy unos 8.000, diseminados y aislados en
pequeños grupos familiares que suelen ubicarse en las cabeceras de los ríos.
Cuatro agrupaciones formaron
los caribes al asentarse en el territorio chocoano: los cunas-cunas, los citaraes,
los noanamaes y los baudoes, que poblaron la región comprendida entre la
Serranía del Baudó y la costa del Pacífico. Las características de la familia aborigen
chocoana han sido fijadas por Rivet, Veuchat, Von Thering y otros investigadores. Por lo
demás, y según opinión de Walter Krickeberg, los chocoes forman "un grupo
linguísticamente aislado (Etnología de América, pog. 349).
Abundando fabulosamente en
el territorio chocoano los yacimientos de oro y de platino, esta región constituyó en la
época colonial uno de los centros de minería más importantes de América. Pero el
trabajo esclavizado de la población aborigen no bastó para atender al laboreo de los
metales preciosos y fue así como se importaron los primeros núcleos de esclavos negros.
-Cuando España -escribe Carlos Calderón Mosquera- en los finales del siglo
XVI, introdujo, siguiendo a los ingleses y franceses, la trata de esclavos en la América
meridional, pensó con ello mitigar la extinción de la raza aborigen, que iba siendo
aniquilada bajo el peso de una esclavitud y servidumbre despiadadas... Los primeros
contratos o asientos sobre trabajadores negros del Africa fueron realizados por orden de
Felipe II en 1595 con el negrero Pedro Gómez Reinal, quien mediante dicho contrato podía
traer esclavos a esa tierra durante nueve años. De Cartagena salieron los primeros
esclavos hacia el Real de Minas, siguiendo la ruta del río Atrato..." (Geopolítica
del Chocó, en "El Espectador del 20 de marzo de 1960).
Hasta el año de 1810,
el Chocó estuvo dominado por los españoles y por sus descendientes criollos. El sistema
colonial de explotación económica se continúa a través del siglo XIX y llega hasta
nuestros días, a pesar de la emancipación de los esclavos negros decretada por el
presidente José Hilario López en 1854, como afirma Rodolfo Castro Torrijos (Chocó-Colombia.
Publicación oficial mimeográfica. Quibdó, 1958), quien también anota que el dominio
económico del Chocó, en el siglo pasado, fue detentado por familias de origen español,
como que las mejores tierras chocoanas eran feudos de los grandes señores de Popayán y
de Santa Fe de Bogotá. Situación angustiosa, que se prolonga actualmente debido a las
concesiones mineras de que disfrutan poderosas compañías extranjeras.
Sólo resta añadir que el
Chocó dependió administrativamente del Cauca grande, es decir, de Popayán, hasta
el año de 1907, en que fue creada la Intendencia del Chocó, que se transforma en
Departamento en el año de 1948, adjudicándosele una extensión territorial de unos
48.000 kilómetros cuadrados.
La psicología del
chocoano
La población negra del
Chocó constituye una comunidad muy diversificada por razón de su distinto emplazamiento
y de las diversas ocupaciones a que está entregada.
Cabría distinguir allí un
elemento propiamente campesino, que vive aislado en las márgenes de los grandes ríos,
viviendo de la pesca y del fruto de pequeñas labranzas; otro núcleo formado por mineros
que todavía trabajan con los rudimentarios instrumentos que empleaban sus antepasados en
la época colonial, y finalmente un elemento urbano, que se agrupa en las varias
poblaciones del departamento.
En este último sector
humano pueden percibirse fácilmente un gran desarrollo mental, aptitudes artísticas
notables y un agudo sentido crítico, que lleva a sus integrantes -en presencia de la
realidad económica de su tierra- o a emigrar a zonas más propicias de la república, o a
declinar en medio a un conformismo pesimista, lúcido y amargo.
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