De Bogotá alAtlántico.-Cartagena-Barranquilla. -Peripecia imprevista.- Vueltaal interior.
Hay detalles insignificantes, futesas como se dice, que no seolvidan nunca; en el apremio de tos arreglos, las despedidas ydemás impedimenta de un viaje, recomendé a mi esposa arreglara losbaúles con el inmenso número de cosas que debía llevar fuera deropa, un teodolito pesado, innumerables instrumentos de ingenieríay de estudio y en fin sabe Dios cuanta cosa. Cuál seria nuestrasorpresa, en Facatativá, a lo que llegaron las bestias en queíbamos a seguir a Honda, cuando se encuentra que mis baúles erandos cofres descomunales de peso de diez y seis arrobas cadauno.
Los viajeros Éramos Julián y José María Bucheli con D.Bernardo de la Espriella, suegro del segundo, y yo. El arrieromiraba mis baúles con ojos espantados y os tres pastusos seoprimían el vientre con las manos para no reventar de risa, yodebía tener el aire más cohibido y la actitud más ridícula queimaginarse pueda. Ciertamente aquellos baúles era lo másdescomunal que se pudiera imaginar. Aún años después he sidoobjeto de burla, de mis compañeros de viaje, por el percanceaquel.
Hechos los arreglos del caso pudimos al fin continuar el viajepor el camino de Honda. En aquel tiempo no se había terminadotodavía el ferrocarril de Girardot, obra redentora para el comerciodel interior de la República y que se concluyó algunos añosdespués; sea que se tomara la vía de Girardot o la de Honda habíatrayecto de lomo de mula entre los trozos no conectados delferrocarril.
Siempre me pareció pintoresco el viaje de Facatativá a Hondapor el detestable camino.-trocha de los aborígenes primero yprincipal vía de la colonia luego- que comunicaba la altiplaniciede Bogotá con el río Magdalena venciendo una diferencia de nivelde 2300 metros, entre las frías mesetas de los Andes orientales ylas ardientes riberas del "padre de los ríos ."
La vegetación que cambia con la altura, el aspecto de las gentestan distinto a medida que se baja, las poblaciones de tierracaliente tan alegres y abiertas y, finalmente, la espléndida vistadel valle del Tolima a lo largo del cual el Magdalena correpoderoso y magnifico.
La animación del camino de Honda era extraordinaria entonces,por allí subían en interminables recuas, todas las mercancías queabastecieran el comercio del interior y el grito sostenido de losarrieros, semejante a una salvaje melopea, daba vida alpaisaje.
Con buenos compañeros un viaje, a lomo de mula, en nuestrasmontañas es siempre agradable; las horas se pasan en amena charla yno se sienten. Por otra parte el viaje de Bogotá a Honda me trae,siempre que lo efectúo, los más viejos recuerdos de mi infancia :mi padre acostumbraba a veranear en Villeta y más tarde, en laépoca de sus grandes empresas , nos llevaba a Honda con la mayorfrecuencia. Viajar con él era encantador sobre todo por lasnarraciones de hechos y de cosas que sucedieran aquì y allí endonde èl había sido testigo presencial, su conversación fascinabael espirito, quien lo oyó una vez jamás pudo olvidarlo.
En Villeta, nuestra primer posada, acordamos el método delviaje y los detalles de organización dos de nosotros roncaban porla noche, los otros dos no podían dormir con tales compañeros, seacordé pues que en lo sucesivo los roncantes ocuparían su piezaaparte, para el mayor confort de la comunidad, ellos harían entresí los arreglos convenientes para llevar a cabo el conocido métodode dormirse antes que el compañero que ronca; se designó a Bernardode la Espriella como tesorero general de la expedición y por últimoalgunos otros detalles relacionados con la libertad individual delos compañeros, este plan, como pudimos verlo, a posteriori, diólos más estupendos resultados.
Al otro día, por Guaduas, al Consuelo; al famosísimo Consueloconocido de todos principalmente por la amenidad de su dueño elseñor Mejía y el curiosísimo álbum en donde centenares de miles deviajeros dejaron sus autógrafos con algún " pensamiento." Esteálbum es una de las más grandes curiosidades que hay en Colombia.Dios quiera que no se haya perdido! En la maravillosa caricaturaliteraria de Marroquín -PAX -se encuentra una de las mejoresdescripciones de esta localidad y de los panoramas aledaños.
Temprano, en Honda. La admiración de los Buchelis por el puentefue lo más sincero imaginable "que pudiéramos hacer cosas comoéstas por allá" decía Julián lleno de entusiasmo.
En este puerto nos encontramos con algunos amigos muy queridos:un joven matrimonio de Bogotá que hacia un viaje de bodas a Europa,el Dr. Hernando Santos y otros tantos que bajarían con nosotros elrío hasta Barranquilla y en Honda también la mala noticia de quela fiebre estaba haciendo estragos en la costa.
En la mentada localidad tiene lugar la división del ríoMagdalena en dos secciones navegables con solución de continuidad,pues el raudal llamado Salto de Honda pone obstáculo infranqueablea la navegación continua del río. He oido decir que son catorcemetros la diferencia de nivel que se cuenta en este raudal y lostrabajos que se han hecho para vencerlo son de suyo contranaturaleza. A la naturaleza no se la vence sino obedeciéndola, esmujer y por lo tanto no hay que contrariaría.
En el futuro, cuando estos países sean prósperos, la monumentalobra de ingeniería que se llevará a cabo en aquel punto esexactamente la misma que los ingleses efectuaron en el Nilo:amurallar para que las aguas del Alto Magdalena se represen y lanavegación se haga fácil. Cuanto a la comunicación de las dossecciones del río, un canal de exclusas. Por lo pronto elferrocarril de La Dorada satisface las necesidades delcomercio.
En honda se siente ya el ambiente perfumado delibertad y civilización que viene del mar; de aquí para allá el"padre de los ríos" es el camino que anda, la facilidad para todo,la vía por donde-desde los tiempos de Quesada - penetraron al paísproductos e ideas.
Bien lo dice Miguel Triana en su libro "Por el Sur de Colombia "refiriéndose al camino de Barbacoas que por él, con lasfacilidades comerciales, entraron a Pasto los gérmenes de las ideasmodernas.
Pita el tren. Confusión en los viajeros. Movilización deequipajes. Cosas que se olvidan a última hora y todo cuanto sucedeen los momentos de partir para una estación de ferrocarril. Luegoya en el tren camino del puerto.
El horrible calor se suaviza con el movimiento del vagón, brisarefrescante alivia nuestro organismo de fríanos permitiéndonosconversar con más soltura y abanicarnos menos. El ferrocarril de LaDorada fue proyectado por mi padre el Dr. Nicolás Pereira Gambaquien con un estaff de ingenieros ingleses llevó a cabo el trazadodefinitivo; se dió luego la concesión al señor Francisco J.Cisneros quien lo construyó.
Ya que he nombrado a Cisneros permítaseme hacer el recuerdo deeste hombre y a quien la ingratitud de los políticos colombianoscondujo a la desilusión, al desencanto y al pesimismo. En la olade justicia que viene ya principia a aparecer, entre nosotros, lafigura de Cisneros en la verdadera magnitud de sus dimensiones. Elmejor elogio que de él se puede hacer es el que ha hecho unescritor antioqueño, cuyo nombre desgraciadamente no recuerdo, enesta forma: Cisneros nos enseñó el A B C del progresomaterial.
La bajada del río , en los cómodos vapores que lo surcan esdeliciosa; yo me admiro por qué las gentes acomodadas de Bogotá yMedellín no van siempre a veranear a Cartagena, la incomparable, labella, gozando de pasada estos deliciosos tres días de bajar elrío.
Los lectores podrán juzgar cual sería nuestro placer - el de laEspriella y el mío-conocedores de las localidades explicándoles anuestros amigos tanta cosa de explicarse; los grandes panoramasdel río: la angostura, o mejor dicho el " Pongo" de Nare semejanteal de Manseriche en el Amazonas; los bajíos y tantas cosas más delmagnifico escenario. Ahora en la historia: aquì los restos devapores naufragados ; allá los clásicos lugares de nuestrasguerras civiles, más allá-en el Banco-la tumba siempre visitada dela hecatombe de hombres ilustres que perecieron miserablemente enla Humareda.
En puerto Berrío visitamos los talleres y la Estación; allí porúltima vez vi a TOMÁS ARTURO ACEVEDO, el héroe del ferrocarril deAntioquia, ya estaba moribundo pero su energía era tal quesorprendía. Esqueletizado, con toda la vida en los ojos ardientesde fiebre parecía el alma de la obra, y con Julián Bucheli sentimosque, por un prodigio extraordinario, aquel hombre sin carné comolos grandes taumaturgos podía hacer milagros.
Qué error tan grande se ha cometido entre nosotros al dar elpuerto de héroe a los del chafarote. Qué irrisión? Los hombres dela matanza enaltecidos en un país desierto! Héroes entre nosotrosson los que llevan el progreso a nuestra Patria, no los que matansino los que contribuyen al desarrollo de la riqueza pública, lospatriarcas antioqueños de maravillosa fecundidad y los hombres comoAcevedo que dan su vida entera a una obra.
Arriba del Banco principian los desparramaderos del río y en esetrayecto encuentra la navegación las mas graves dificultades enépoca de sequía. Verdaderamente horroriza quedarse varado en estosarenales presa del mosquito desesperante que, en nubes asedia ahombres y animales sin tregua ni descanso.
La obra de la canalización no presenta mayores dificultades sise la acomete sistemáticamente. Por desgracia no hay un plancontinuo.
Durante todo nuestro viaje mantuve correspondencia de artículostécnicos con la Sociedad Colombiana de Ingenieros y uno de ellos,escrito en el vapor en que bajábamos, me viene ahora, en su partesustancial a la memoria. Observando el curso del río pude darmecuenta de la manera cómo en la edad presente, es decir en esteperiodo que en geología se llama reciente, se están formandohulleras.
No sólo estas sino otras muchas del Cretáceo y talvézCarbonífero se debieron formar de idéntica manera. El río corre,casi a flor de tierra, entre la más lujuriante y magníficavegetación tropical; por el movimiento oscilatorio de los grandescursos de agua tiende a desviarse unas veces a un lado, otras aotro, socabando los barrancos; viene el derrumbamiento que soterrainmensas masas de madera; cuando en la oscilación queda abandonadapor las aguas la una ribera, sobre lo soterrado vuelve alevantarse la vegetación tropical poderosa.
En el interin el río ha estado haciendo en la ribera opuesta laobra de demolición y soterración, y así en la sucesión de lostiempos masas de bosque de volumen inconmensurable son guardadaspor la tierra. Trabajan allí en seguida el microbio, las presionesy otras mil causas que transforman los árboles y demás restosvegetales en hulla.
Las noticias alarmantísimas de los estragos que hacía la fiebreen Barranquilla nos obligaron, temerosos por la delicada salud deJulián Bucheli, a cambiar nuestro itinerario e ir a Cartagena. EnCalamar desembarco. Nuevo trozo de ferrocarril, nuevo carro deprimera, y tras algunas horas de resoplar la locomotora, en laciudad de los Heredias.
Oh Cartagena! Oh incomparable y bella Cartagena! Ciudad trazadapor los tácticos españoles en los tiempos de su grandeza, Carlos Vquiso ver tus murallas con un anteojo desde el Escorial, fuertefuiste y heroica !... En Cartagena hay que distinguir la ciudadvieja intramuros de lo nuevo y moderno extramuros y no se sabe quése admira más, si lo que los conquistadores hicieron en el sentidode la defensa o lo que las gentes del presente han hecho en elsentido de las comodidades materiales y el confort. Pero por encimade cuanto los hombres han hecho, está el mar, el mar en Cartagenaes más bello que el de Nápoles, más bello q' el de las IslasJónicas. Viendo el azul intenso se experimenta la impresión de queal meter la mano en el agua ha de salir manchada de tinta, tanintenso es su color.
Decía alguna señora en Popayán, que lo único que le pedía aDios era sentir en su boca, a la hora de su muerte, el deliciososabor de la granadilla de quijo, y si yo le pidiera algo de esto lepediría que mis ojos ya extinguidos vieran el mar de Cartagena comose ve en la revuelta del camino que lleva al Cabrero. También desdeel Cabrero es bello y por eso Núñez quiso morir allí, mirando ensus últimos momentos la inmensidad de donde todo viene y por dondetodo viene.
Al otro día de nuestra llegada a la Heroica me di el gran placerde llevar a mis compañeros Bachelis al punto escénico desde dondeel mar se columbra en toda su magnificencia; fuimos en cochecerrado y roguéles no pretendieran hacer esfuerzo alguno por vernada hasta que yo les dijera. Llegados al paraje; sentimentalmenteestratégico, "salgan y vean" les dije. Para gentes que no conocíanel mar ..... ver ese mar!
Como emporio de riqueza y prosperidad! es Cartagena uno de losprincipales centros del país su rivalidad con Barranquilla haservido para engrandecer a una y a otra, noble emulación que sirvepara llevar los pueblos al engrandecimiento y en esta lucha ambasciudades han ganado.
La Nación ha sido, en toda circunstancia, magnífica con lospueblos de la costa atlántica ; ellos han correspondido al inmensosacrifico que los paganos del interior hacen.
No há muchos años, cuando se bajaba el río Magdalena, sóloselvas seculares se distinguían en sus riberas ahora todo hacambiado y los plantíos recuerdan-ya desde las proximidades deCalamar-las riberas del Misissipí, todo en cultivo.
Tanto en Cartagena como en Barranquilla poderosas fábricasexportan para el interior el jabón y las velas que se consumenallí. El aprovechamiento de los frutos oleaginosos transformó laindustria de esos pueblos. Aparte de esto las fábricas de productosen cemento (azulejos) significan bastante en la producciónlocal.
Pero la principal fuente de riqueza, para Cartagena. estriba enla ganadería, las inmensas sabanas le Corosal en donde los ganadospululan como los mosquitos en las costas malsanas. Esta es la granriqueza de eso pueblos. Además tienen los cartageneros el controldel Sinú y de la producción del platino en el Chocó.
Qué alegre es la bahía tan llena de pequeñas embarcaciones quearriban de todas parte. trayendo los productos de esa comarcaprivilegiada! Aquí la goleta que se va para el Sinú, otra alAtrato, todos los aprestos, todo es interesante.
"Vámonos al Cabrero "- le dije a Bucheli un día- vámonos a verla tumba de Núñez." Como los musulmanes a la Meca van loscolombianos al Cabrero ; allí vimos la tumba del profeta, tendido,- en su estatua de mármol- mirando al infinito, el granvencido.
Como intentábamos seguir a Panamá, esperábamos ansiosamente unsteamer que nos condujera; desgraciadamente, por motivo de laepidemia, los puertos colombianos fueron cerrados y los paquebotesno arrimaban.
Días y días se pasaron en esta expectativa y en el ínterin nosdistraíamos cual podíamos. Desde nuestra llegada se nos hizo amigoun tal Dr. Tabor, contratante de trabajadores colombianos para nosé qué clase de obras en América Central. Hombre insinuante, si loshay, el Dr. Tabor me pareció más bien un tratante en negros yblancas que otra cosa; pero nos entreteníamos con su charla. melosay fluida cual responde a un hombre de su profesión.
Como en el hotel Americano las divisiones entre piezas son demero tabique de tela, tocóle a Tabor compartir un salón dividido deeste modo con nuestro joven matrimonio que venia de Bogotá. Por lamañana se nos presenta pidiéndonos hospitalidad en nuestroscuartos "no me dejan dormir" nos dijo "y el hotel está lleno,háganme dormir aquí con Uds." Cuánto nos reímos!
Un tipo muy curioso conocí entonces, un místico de yo no sé quésecta de iluminados. Ingeniero civil se ocupaba en trabajos dediferentes clases, hízoseme muy amigo y por las tardes paseábamosjuntos en las murallas. Yendo y viniendo en el glasis de lafortaleza él me enseñaba muchas cosas: las almas que se pierden pordescuido, la redención, y me decía: "por todas las partes delmundo por donde yo he andado he visto que mi misión era salvar unaalma; estoy seguro de que a Colombia vine para salvar lasuya."
Hablaba yo de estas cosas con mis compañeros: Julián y de laEspriella se reían; pero José María, lleno de la más grandeindignación, se producía vehementemente contra el protestante quequería robar mi alma al cielo!
Imposibilitados para salir de Cartagena vía de Panamá porquelos vapores no arrimaban, resolvimos, apesar de nuestros temorespor la salud de Julián, ir a Barranquilla. Tocó un vapor francésde regreso a Europa y en él, con bastante dificultad, conseguirnospasaje para la capital del Atlántico. Qué cosas las que suceden enColombia! Estaba cerrado el puerto de Barranquilla y el buquefrancés, no siendo recibido, resolvió seguir a la Martinica paradejarnos allí . Veníamos más de cincuenta pasajeros de Cartagena,gentes que iban a negocios o por motivo de familia de una ciudad aotra. Puede el lector imaginarse el horror que en todos produjo ladecisión del capitán del buque de llevarnos a las Antillas; lasmujeres lloraban, los hombres nos preocupábamos con los gastos dela aventura. Afortunadamente el Capitán, previó un consejo depasajeros, convino en mandar una lancha, suceda lo que suceda, parallevar una tarjeta del Gobernador de Nariño al Gobernador delAtlántico manifestándole la novedad que ocurría. Gracias a estopudimos arrimar al muelle y era de verse la desesperación con quehombres y mujeres saltaban a tierra, abandonando equipajes,arrastrados por el temor de ir a templar a la Martinica.
Así llegamos a Barranquilla, y ahora a la Aduana. Nuestrosequipajes fueron tachados de excesivamente pesados, se noscobraron derechos a nosotros que viajábamos de una ciudad de laRepública a otra de la misma y tuvimos las más grandesdificultades.
En el vapor francès siguió para Europa el joven matrimoniotalvez incomodando, como a Tabor, a los vecinos por la noche;Hernando Santos con su madre en cura de salud y otros, de loscuales nos despedimos quizá para siempre.
Barranquilla representa el comercio, es la ciudad de mayormovimiento comercial en Colombia, el cual es sorprendente, ygracias a tal actividad ha podido contrarrestar las dificultadesnaturales de su posición.
Si las Bocas de Ceniza estuvieran abiertas los buques de fuertecaía arrimarían a Barranquilla; pero la barra del río Magdalenaimpide que las embarcaciones entren del mar al río. Puerto Colombiano puede considerarse puerto en ningún sentido, y sinembargo lascorrientes comerciales huyen de los buenos fondeaderos como SantaMarta y Cartagena y afluyen a Puerto Colombia en virtud de algunaley económica de la trascendencia más inconcebible que está pordescubrir.
Cuando se abran las Bocas de Ceniza, Barranquilla habráderrotado a todas sus rivales y serà el gran emporio del bodegaje,el transporte y el tráfico. Por lo pronto el ferrocarril de Bolívar(Barranquilla-Puerto Colombia) y el muelle prestan todas lasfacilidades al comercio. Estas dos obras lo fueron también deCisneros y a la construcción de la última dedicó los últimos añosde su vida.
Como ciudad no puede compararse Barranquilla con Cartagena, nicon Medellín, ni con Popayán; pero en cambio por su industria yadelantos es superior a todas ellas. Sobre sus calles arenosas,caldeadas como el Sahara, el pie no resiste siendo casi imposibleatravesar una plaza a mediodía.
Término de la navegación del Magdalena, Barranquilla, posee losmejores artilleros y los mejores talleres de reparación y todacompañía fluvial está obligada a pagar a los empresarios untributo permanente. Fábricas como las de Cartagena se desenvuelventambién aquí y prosperan gracias a la actividad de los hijos deesta tierra que, ayer no mas, fue insignificante villorio, perdidoentre arenales, y hoy es una de las ciudades más prósperas deColombia.
La fiebre amarilla hacia de las suyas. La higiene pública, pormedio de resoluciones y decretos, procedía con el platonismo másencantador. Nada práctico, nada eficaz, todo asunto de papel ypluma; la algarada imprudente de los oficiales de la higieneprodujo efectos de las peores consecuencias: el puerto se puso enestricta. cuarentena y ningún buque volvió a tocar allí.
Qué hacíamos nosotros mientras tanto? desesperarnos viendo quesólo a nado podríamos llegar a Panamá. Mientras tanto los díaspasaban, el Gobernador debía ir a su Gobernación y yo a inauguraraquella Facultad de Matemáticas, en Pasto, de la cual tanto bien seesperara.
Mortificaba a José M. Bucheli ver flotar el pabellón azul con laescuadra y el compás, en pleno día en la casa de la Orden, y D.Bernardo con su modo suave y afable para distraerlo lo invitara aconcurrir con él a la tenida nocturna. Enérgica protesta del yerno,amable insinuación del suegro y risotadas generales.
Viendo que era imposible, dadas las circunstancias, realizar elviaje como lo habíamos pensado resolvimos volver al interior e ir aPasto por tierra, de este modo dejábamos de hacer mucho de lo queproyectábamos, pero el tiempo, en verdad, no se había perdido.Habíamos observado y estudiado los progresos de la CostaAtlántica.