ANDES OCCIDENTALES
Un trato en Oficina. - Bucheli y de la Espriella. - Pasto al travèsde la opinión general.- Frases de Reyes .- Preparativos.- AdiósBogotá.
Alguien ha dicho que en la vida de los- hombres todos los ensueñosse realizan, que tales ensueños son advertencias premonitorias deldestino. Recapacitando mi vida encuentro acontecimientos de tansorprendente coincidencia, de realización de ensueños infantilesque, estoy, a veces, tentado a creer que la cerebrarización en lainfancia disfruta de un maravilloso poder de profesìa.
En los primeros años de colegio contraje estrecha amistad con unjoven, no recuerdo si nacido en el sur de Colombia o criado allí.En aquel tiempo Pasto era para los bogotanos un país fabuloso quese conocía únicamente por los llamados objetos pastusos: primorososdijes barnizados rememoradores de las creaciones japonesas enmaravillosa laca. Tierras remotísimas que en nuestra imaginaciónaparecían más lejanas que el más lejano oriente, impenetrablesselvas, aterradores bandoleros y allá en el término.... el marsiempre azul, el Pacífico.
Francisco Jordán fascinaba mi infantil imaginación confantásticas descripciones de esa tierra ignota en donde se criara.Precipicios horribles, ríos que se veían correr a centenares demetros allá abajo en lo oscuro, sendas que se desarrollaban sobreempinadísimas lomas anchas apenas de un pie, por donde galopabanimpertérritos los habitantes del país fantástico. Pero cuandohablaba del mar azul, de las islas paradisiacas y de Tumaco sobretodo me enloquecía con el furioso deseo de conocer aquel país demaravillas.
"Hay millares de islas desiertas-me decía Jordán- podemosperfectamente irnos a uno de esos paraísos y llevar una vidafeliz." Nuestra exaltación llegó a tanto que resolvimos seriamentefugamos del colegio para ir a Tumaco a emprender la vida de unosnuevos Robinsones. Así desde mi infancia se formò en mi interior,el ardiente deseo de conocer el sur de Colombia. Una nuevacircunstancia afirmó tal deseo; cuando estudiante de CienciasNaturales me apasioné de la mineralogìa, llegó a mi noticia quepor tierras de Pasto los ríos corrían sobre lechos de zafiros,rubíes y esmeraldas, extraordinarias formaciones geológicas hacíanaquella comarca la más digna de estudio. Leí a Reiss y Stübel y,con cuantos podía, averiguaba todo lo relativo al suelo aquel queJordán había metido en mi cerebro como una sugestión. Lasconversaciones con algunos condiscípulos surianos-principalmentecon el inteligentísimo Rosendo Mora-me afirmaban en el deseo deconocer estas tierras.
La vida me llevó a otras cosas y las circunstancias precarias enque me colocó la guerra de los tres anos hacían imposible para míel viaje de estudio que siempre deseé emprender. Mi curiosidad porel sur de Colombia tuvo que quedar latente como una aspiraciónplatónica.
En 1905 estaba completamente dedicado al trabajo profesional yocupado, en esos momentos, en el trazo de la carretera deChiquinquirá por cuenta del Ministerio de Obras Públicas. Unamañana de julio si mal no recuerdo, llegó a mi Oficina SamuelJorge Delgado a relacionarme con dos caballeros surianos; era eluno Dr. Julián Bucheli, gobernador del recién constituidoDepartamento de Nariño, el otro D. Bernardo de la Espriella,acaudalado comerciante de Pasto.
Nunca he tenido tan intensa conversación sobre el progreso de laPatria como la que sostuve ese día en mi oficina. Dígase lo que sequiera de la administración Reyes, es preciso confesar- y ahora unaola de justicia viene-que con ella vino al país un aura de avance,de progreso, de civilización.
Bucheli me habló de sus proyectos para el desarrollo del nuevoDepartamento-todo un plan. Vías de comunicación, instrucciónpública, en fin cuanto constituye una reforma progresista para unpaís atrasado. Su alma-la de Bucheli-vibraba con el entusiasmo delque quiere ver su tierra en mejor condición. Los auspicios queinauguraba el nuevo Departamento eran, los más felices: rentascuantiosas, gastos insignificantes y buena voluntad de parte delGobierno Nacional. De nuestra conversación quedó decidido mi viajeal sur de Colombia, a Nariño, viéndose cumplida, la premonición delos tiempos infantiles.
Cuál era la opinión general-- en todo el país- sobre Pasto?Tierra incógnita, pozo horrible de fanatismo y suciedad, y, es bienseguro que el único que sostenía lo contrario-haciendo un elogioque callo-era Dr. Rufino Gutiérrez. Ir a casto era, para unbogotano de entonces, peor que bajar al más oscuro circulo delinfierno del Dante. "Se alimentan con piojos "-decìa algunoHorresco referens ! Con esto basta para darse cuenta del completodesconocimiento que, en el norte de la República había entoncesrespecto de estos lugares.
De la Espriella que, como cartagenero, tenia el ingenio agudo yvivísimo, se reía-con su risa sana de hombre bondadoso-oyendosemejantes dislates y con expresión llena de imágenes describía elSur corno el país ideal para el hombre de actividad y de trabajo.Las minas-inagotable riqueza-del Departamento; los extraordinarioshallazgos, el reciente descubrimiento de las minas de vota, elcampo inmenso donde una actividad inteligente puede llegar a lariqueza y a la prosperidad.
Bucheli por su parte me hablaba de la vida tranquila y sosegadade su cuidad natal y me enseñaba que para vivir en Pasto hay queaprender a vivir en Pasto. Pero más que todo extendía delante de miimaginación, como si fuese un mapa, el inmenso beneficio que unhombre instruido podría llevar a los pueblos y conseguir para símismo.
Mi imaginación iba más allá de todo lo imaginable: veía lospueblos transformados, las obras llevadas a cabo y por encima detodo esto la vida tranquila de estudio....publicados los libros quedebía publicar.
En ese tiempo me aproximaba a los cuarenta; había andado mucho,vivido en las montañas, almacenado conocimientos y sensaciones yera mi deseo dejar la carrera profesional dedicándome alprofesorado, al ideal juvenil que la lectura de Elsa-la románticaleyenda del profesor Nieman-despertó en mi ánimo en los años de miprimera juventud.
El General Reyes deseaba la organización formal del laboratoriomunicipal de Bogotá, y que me encargase de la obra; con el deseo deretenerme me habló de Pasto en una forma nueva: "No vaya allá-medijo-a Ud. quemarán en la plaza. de Pasto porque es muy instruido."Bastante nos reímos de esto con Bucheli!
Para el Gobernador de Nariño lo más importante de todo erafundar una Escuela de Ingeniería. No necesitamos doctores sinoingenieros" era su frase favorita, y apasionado por la idea quisollevar a nabo-sin escatimar medio alguno-lo que fué lo másimportante de su administración: la fundación en Pasto de laFACULTAD DE MATEMATICAS E INGENIERIA. Para este efecto me propusoun contrato que acepté sin vacilar partiendo de la seguridad de quede ahí en adelante mi vida se dedicaría únicamente al estudio y ala producción literaria. Efímeros proyectos del hombre! por encimade todas nuestras previsiones está el Destino implacable yoscuro!
Triste destino de la gloria humana
Tan costosa, tan mísera, tan vana!
El General Reyes pasó a la Sociedad Colombíana de Ingenieros elasunto referente a elección de un ingeniero idóneo para Rector dela proyectada Facultad en Pasto. Tuve la honra dé ser elegido parael puesto por la más alta corporación técnica del país; después deesto perfeccioné mí contrato con Bucheli y principiamos losaprestos de viaje.
En cosa de un mes de trato familiar con D. Julián se echaron lasraíces de la grande amistad que nos ha ligado, amistad en la cualjamás mediara ni la política ni los negocios. Amistad contraida enla edad madura tal vez más dulce que la que se contrae en lainfancia. Siempre he creído en el nobilismo vínculo de la amistady he disfrutado de la inestimable dicha de tener buenos amigos.Jamás he mezclado con mis amistades interés alguno, por esto lasconservo inalterables.
Para organizar la FACULTAD DE INGENIERIA era preciso procurarsela mayor parte del material en Bogotá, pues en Pasto era cosadesconocida lo relativo a enseres e implementos para la enseñanzatécnica. Buscando por todas partes se pudieron reunir algunas cosas, principalmente de laboratorio e instrumentos de precisión ; paralo demás y sobre todo, para textos se hizo un pedido al extranjeroque desgraciadamente no se realizó , lo cual fue causa si deentorpecimiento ocasional de que se estableciera en la Facultad dePasto el método de dictado indudablemente el mejor para el estímulotanto de los alumnos como de los profesores.
Como secretario de la proyectada institución fue nombrado elingeniero Pablo E. Lucio, quien emprendió viaje inmediatamente alSur, pues Bucheli me había seducido a fin de que hiciéramos elviaje en compañía. El deseaba que durante el viaje entrambosestudiáramos cuanto fuera conveniente para Nariño. En su mentebullía la idea de transformar los pueblos; quería ver, estudiar,ser aconsejado, formarse en fin para la alta misión queentreveía.
Resolvimos el viaje por la costa para entrar al Departamento deNariño por Tumaco y Barbacoas pues se deseaba hacer un minuciosoestudio de las necesidades del litoral e inspeccionar el camino deBarbacoas, vía principal y única del comercio nariñense. Elitinerario era halagador: bajar el Magdalena, visitar lasprincipales ciudades de la costa atlántica, pasar a Panamá,-dondeconvenía ver algunas cosas y de ahí a Tumaco y Barbacoas parainspeccionar enseguida el famosísimo camino que, con singulartalento de ingeniero, trató y construyó D.Julián Uribe.
Desde el principio presentí que mi separación de la CiudadQuerida iba a ser definitiva, que el resto de mi vida iba a pasarseen otro teatro y entre gentes que yo no conocía sino por informesdeficientes y muchos de ellos mal intencionados. La imaginaciónarrastrándome siempre más adelante de la meta me presentaba lascosas, que estaban por venir, bajo los coloridos másextraordinarios. Aquellos, amores con místicas frenéticas de que mehablara D. Rufino Gutiérrez, aquellos desaforados que podíanquemarme en la plaza de un pueblo, las gentes arrodilladas casitodo el día en calles y plazas al toque de campana, las suciascomedoras de piojos de que hace mención Cordovez Moure en lasReminiscencias- aquellas a quienes viendo lo que comen ya no se lesda un beso-y por encima de todo, el aura religiosa formandoambiente como de incienso perfumado! Para mí Pasto era- y altravés del tiempo ha continuado siendo-LA SANTA BENARÉS CATÓLICA DECOLOMBIA; un THIBET ROMANO impenetrado, misterioso y santo. Allívería a los flagelantes, los extáticos, los iluminados y todas lasformas de las aberraciones místicas.....
Por último llegó el momento en que se fijó la partida. Mi esposaestaba en los días próximos al alumbramiento --motivo deinquietudes,-y era lo irremediable tener que emprender viaje el díaseñalado. En los inmediatos a la partida invadió mi espíritu lamás honda tristeza, todo lo miraba intensamente queriendo repujarformas y fisonomías en altos relieves en mi cerebro; ese cielo deBogotá tan espléndido, calles tan conocidas, edificios familiares,fisonomías tan de todos los días, recuerdos, sensaciones,impresiones!
Todo contribuye a llevar la amargura al espíritu : la despedidade mis alumnos en la Escuela de Ingeniería, la de los amigos yfamilia, la misma separación de la Oficina en donde tantotrabajara y en donde tantas conversaciones de la más altaintelectualidad hicieron salir chispas de cerebro! ...Qué máspodré decir ?
Jamás olvidaré la mañana de agosto en que salí de mi casa caminode la estación del Ferrocarril de la Sabana. Vivíamos en laMagdalena. Temprano, muy temprano para el tren, baje solo por laavenida del Parque del Centenario al Cementerio.
Inútil seria aquí describir, el tantas veces descrito bello yespléndido Cementerio de Bogotá. Todos cuantos lo conocen saben quea la entrada, a mano derecha, rodeada de artística verja hay unaelevada cruz de mármol en cuyo pedestal, en letras de oro, se lee:FAMILIA PEREIRA GAMBA. . Allí están todos- los míos, idos pero noolvidados; de ellos tenía que despedirme. Aquel pequeño huerto delos muertos que mi mano cuidara con amor iba a quedar abandonado,las malas hierbas crecerán allí donde la mano cariñosa hacíacrecer las flores, único tributo que podemos rendir a los ausentes,a los idos....
Qué recuerdos me vienen aquí ahora? Recuerdos de una épocalejana. Noches enteras que pasábamos con Laureano García sentadossobre alguna tumba buscando impresiones y disertando tremendametafisica, conversaciones con los sepultureros en puerca tabernapróxima al campo santo, investigaciones sobre misterios, en finafluyen a mi mente tántas cosas que no sé como decirlas.
Llore amargamente quizá una hora ó más, arrodillado, al pie dela cruz a cuya sombra los nuestros reposan en el eterno descanso.Cuando me levanté me sentí confortado y listo para todo, cual si elespíritu invisible de los mìos hubiera llevado algún sedativo a miatribulado espíritu. Habìa dado mi adiós a Bogotá.