LA PROLE DE MONTALVO
Vivo Juan Montalvo, las regiones del pensamiento nacional nosimularan un lago sereno o un pantano inmóvil, sino el océano deeterno movimiento, con vórtices y ciclones, por donde van losmarinos audaces que no temen la muerte.
Ya le veríamos impertérrito correr a la interrogación de losproblemas políticos, sociales y religiosos que hoy infundenrespeto, y poner sobre el terror su antorcha se alumbran las sirtesdel mar para el cuidado de les navegantes.
Ya estaría con la clava formidable en la mano, golpeando muroenemigo, sin cuidarse del polvo que se levanta en remolino espeso,ni de las ruinas que aplastan a la gente sitiada.
Y ya triunfante, sobre escombros y verdes oasis, el egregio tribunodaría la consigna del día venidero: de nueva faena, de nuevoarrebato, de marcha incesante hacia arriba.
El descanso le hace antesala a la muerte; el ocio se inclina aldelito; las manos que huelgan se juntan con nudos de hierro.
Aquel luchador no conoció la molicie, la penumbra, los vagoscrepúsculos.
Se embriagaba con el combate, dormía en los brazos del peligro,tenía puesto en las tremendas orgías del pueblo irritado.
Su pluma era un asalto y una barricada.
Si aclamó la paz, quiso decir la libertad y el derechointocables.
Condenado, perseguido, prófugo, proscrito, jamás fue vencido.
Donde puso el pie, fabricó un castillo de su pensamiento, y señorde realeza, despedía sus halcones, que eran sus libros, a hacer lacarnicería de tiranos sobre las cumbres andinas.
Se ganó el odio de los perversos y la admiración de los hombreslibres.
La Verdad tuvo en él su báculo; la Justicia tuvo en él su cólera; ymuerto, es el jeroglífico, en el Ecuador, de los tiemposfuturos.
La descendencia intelectual de Montalvo, o se tapa el rostro conlas manos, o le da la cara al enemigo como el Maestro.
No se la ve a la altura del legado patriótico.
Tiene talento, valor y altos propósitos, pero carece de confianzaen sus fuerzas.
¿Qué le falta?
Lo quiere todo hecho y no se mezcla al trabajo continuo, cuando esla hora de la siembra y de la siega a un tiempo; cuando serequieren músculos intactos y una transfusión de sangre nueva en elorganismo decrépito.
Verdad es que se rompió el molde en que fue hecho Juan Montalvo,pero suplen al genio la convicción, la buena voluntad y laperseverancia; y aun vale más querer lo que no se puede, que poderlo que se quiere.
Un punto de orgullo nacional compele a los discípulos de Montalvo adar de su propia cosecha, para que no se diga que este suelo esestéril en pensadores emancipados, y que el apóstol era al mismotiempo el productor y el consumidor de sus doctrinas
Se agolpan los asuntos: se transforma el país, se cimenta laRepública, se rehace la historia patria.
¡Cuántos estímulos para mover la pluma y la palabra!
¡Cuánto espacio para la juventud que sigue las huellas eMontalvo!
Se ha hecho bastante, quizá mucho; pero, en la codicia de lasglorias, radicales, quisiéramos ver más lejos a nuestros hombresinteligentes y de acción.
Obras de su brazo airado son ya grandes acontecimientos históricos;algunas de sus primicias literarias son verdaderas joyas; la prensaradical atestigua el mérito de los escritores; pero no están todosen la lid, no están todas las ideas sobre el tapete, falta reunirla falange, y que arremeter al pasado cómo en una carga dehoplitas.
El gozo más íntimo será para el General Alfaro, en esterenacimiento de la prole de Montalvo.
(
|El Pichincha, 1895, Quito).