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DESDE BOGOTÁ
IV


Señor Redactor de |El Estado-Medellín:
|El Gran Galeoto de Echegaray es la novedad del día.
Dos representaciones casi consecutivas de esta pieza han encantadoal público.
Los periódicos de la capital-como de común acuerdo-rabian furiososy echan pestes contra este drama de la escuela realista. Ha sido unduelo para la mojigatería de la calle y de la iglesia. "Heaquí que ha llegado el demonio," dicen las beatas; yagregan: "sin duda, Echegaray va a hundir nuestra pobresociedad." Ni más ni manos que lo que han dicho en Españalos carlistas, sobre el mismo asunto, y lo que en todas partesgritan los reaccionarios.
De cuanto se ha escrito aquí contra la escuela realista no se puedehacer una píldora. Son los mismos argumentos ineptos de lapolítica, traídos a la literatura a la fuerza; pero arrojados conuna suficiencia que maravilla. Periodistas que apenas leen el |Diario Oficial, dicen sin turbarse: "Zolá es unindecente; la escuela realista es una porquería." Otrosque viven con guarichas y borrachos, inventan un pudor candoroso, ydicen: " |El Gran Galeoto me tieneescandalizado." Todo una pura farsa.
En |El Gran Galeoto, Echegaray describe la trascendenciafatal de la calumnia. Un hogar tranquilo que se va a pique por lasmurmuraciones de las gentes, he aquí todo. Lo que más haescandalizado a los conservadores escandalosos es que el héroe deldrama sea una persona agradecida y le brinde su apoyo y suprotección a una mujer abandonada de todos. Verdad que esto debeser un crimen según la moral cristiana.
Como Echegaray figura en la política avanzada de España, la traíllaconservadora lo ataca y lo muerde por todas partes. José CaicedoRojas dice que al drama le sobran redondillas; seguramente las quele faltan a su propia colección de versos. José María Samper llamafloja la prosa del prólogo; juicio muy Corriente en Tunja y aún máscorriente en Samper. José María Quijano Wallis (liberalseguramente} asegura que el título es exótico; lo mismo pensamosnosotros de, sus, artículos literarios. Filemón Buitrago escribióun largo artículo... Cabe repetir aquí ¡lastima de la tinta!
Esta gente que se desespera, o finge desesperarse, cuando ponen enescena una obra revolucionaria -que exhibe las injusticiassociales-no tiene ningún inconveniente en elogiar las mas vileslatas y los desenfrenos más repugnantes.
Hasta cierto punto encontramos razonable el enojo de los católicos.La santa madre la Iglesia cuida de la salud y de la larga vida desus hijos.
Bien merece el señor Bernardino Torres Torrente que le dediquemosun ligero recuerdo. No quiere decir esto que se haga muerto; esosería en él una muestra de talento muy rara. Sólo sí, porque tieneen prensa una nueva obra titulada |Psicología delcorazón
El título promete todo un enredo; algo así como la |MoralUniversal que publicó hace dos años y que patrocinó, en elSenado el General Payán, el animal benemérito.
Somos amigos de honrar todo trabajo fecundo, todo esfuerzo útil;pero lamentamos que se consuma la vida sin positivo provecho parael progreso. El señor Torres Torrente ha escrito mucho, pero sinplan y sin criterio. Sus ideas-cuando las tiene- son lánguidas comoun difunto y su estilo fastidioso como un dolor de estómago. |Sus Embozados y su |Angel del Bosque sonintempestivos como un aguacero en día de fiesta. Sin embargo, elpúblico lee esos libros y el Gobierno los patrocina. Hay, pues, undoble mal: el de viciar, en parte, el gusto literario y el dedistraer fondos públicos que pudieran tener una inversión másjusta.
Se empleara el dinero que cuestan los malos libros ortodoxos ocatólico-espiritistas, como los del señor Torres Torrente, envulgarizar obras liberales, de verdadera ciencia, y otro sería elestado intelectual del país. Mal augura la suerte de una repúblicaen donde se quedan inéditas obras como |Las sanciones porEzequiel Rojas, las |Memorias del General Mosquera, etc.,etc. mientras se hace edición numerosa de las |Pruebasjudiciales de Carlos Martínez Silva, de |La EconomíaPolítica de Constancio Franco, de la |Historia de laRevolución de 1876 y 1877 de Manuel Briceño, de |ElGranate de Peregrino San-miguel, de una ridiculez de LucianoCarvallo, de otra, |El 8 de Diciembre de Rafael Pombo, delas |Fantasías de Bruno Maldonado, etc., etc. Y,seguramente, de la |Psicología del señor Bernardino TorresTorrente.
Hace mucho tiempo que conocemos a Francisco de P. Carrasquilla. Esun joven de agradable fisonomía. Tiene condiciones de escritorsatírico notable, y ante todo, en el epigrama es sobresaliente. Hacultivado este género y es popularísimo entre los cachacosdecidores de la capital. Sus cortos epigramas son individuales,casi siempre, y no está por demás observar que este carácter esgenial de la buena poesía satírica española, que pierde su vigor amedida que se ensancha el cuadro.
Carrasquilla ha arrojado el ridículo sobre ideas y sobre hombres,sin consideraciones sutiles. Gobiernos, pueblos, legisladores,generales, periodistas, todos han llevado su parte.
Vaya un ejemplo de la intención de su musa:
"Alguien a Foción le dió
Una águila americana,
Y él la apretó con tal gana
Que la moneda chilló.
"Oraba, y con devoción,
Ante un Cristo sacrosanto
Un viejo de aspecto santo
Pero en el fondo un bribón;
Fijóse en él D. Ramón
Que le conocía en conciencia
Y dijo a la concurrencia:
'Ya verán que el beato al cabo
Le mete al Cristo otro clavo,
O le arranca una potencia."
"Diablo y amor se parecen
No sólo en la tentación,
Sino en que desaparecen
Con la santa bendición.
"Los clérigos se pasan, a mi juicio,
La vida más sabrosa y más de risa:
No les vemos hacer más sacrificio
Que el santo sacrificio de la misa.
"Si Dios fuego aquí mandara
En su justa indignación,
Nuestra gente lo apagara
Para vender el carbón.
"Quien vive de la amargura
Y de la ajena agonía
Y halla solaz en la usura,
Tiene el alma más impura
Y más vil... ¡Jesús María!

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