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Ya instalada la Junta de redacción, mandan una esquela muydecidora al Jefe del Gabinete, a los hombres de plata del Gobierno,y si hay Senadores y Representantes, a los Representantes ySenadores. En ella hacen patente la magnitud del sacrificio por lacausa, las iras enconadas el enemigo que afrontan y -loprincipal-cuán caro cuesta la impresión de un periódico enColombia.
Al fin echan el primer número y luégo ponen en la primera columna: |"Este periódico cuenta con fondos que le acreditan unalarga duración"
El título del periódico es siempre fofo y pretencioso: |LaOpinión, La Nación; y los artículos aparecen siempre comoembriagados con hachisch, según son de vertiginosos. Aquí hay unosobre " |Derecho público americano" paraprobar que nos pertenecen hasta los antípodas; más allá otro" |Tremendo suicidio," en que dan cuentade haberse matado un indio en Choachí.
En la cluecada hay siempre uno que es un mapa de las cosas menudasde la capital; y otro, o el mismo, encargado de las noticiasextranjeras, que conoce perfectamente |La Estrella dePanamá.
Nadie le va en zaga para eso de hablar de las calles sucias, de lasacequias sin agua, de la bulla de las chicherías, de la malapolicía, etc. Emboca la trompa épica para anunciar un casamiento,una velación en San Carlos, un Corpus en Las Cruces, unos cohetesen Egipto, los toros en San Agustín, las estatuas de la Huerta deJaime...... Sabe como el que más el contenido del |DiarioOficial, la salud del Presidente, el cambio deSecretarios...


En lo literario son estupendos: escriben novelas en un minuto,dramas en un segundo; y ¡qué feroces son con sus personajes! puescomo no han de durar nada, a las primeras vueltas les hacen formarcamorra, se insultan, se desafían, y... al campo yo ando! Frente eluno ante el otro, los testigos a distancia convenida, se da la vozde ¡fuego! y ¡pum!,... hay un ligero humo, luégo sopla el viento,Pedro está revolcándose en el polvo; Toribio corre a abrazarlo,pero su adversario no está vivo, está muerto. Toribio se matatambién por no poder resistir a tanto dolor...
De vez en cuando aparece en |La Nación un piropo biensoplado, al modo de este que vio la luz en cierto periódico deaquí:
"El señor Cónsul de B. escribió la décima que se verá enseguida, en el álbum de la señorita Tres Estrellas. Nos es gratodarle en nuestro periódico preferente colocación. ¡Magníficoensayo! siga el inspirado joven vía del Pindo y bien pronto tendráorlada la frente de fragantes mirtos. He aquí esa joya:
"Escribir en tu álbum yo
U otro joven amigo
No es cosa rara, y más digo:
Lo raro fuera que nó;
Porque todo el que te vió
Está en un riesgo inminente
De perder íntegramente
Alma, vida y corazón;
Por eso en esta ocasión
Esta memoria te ofrezco..."
Siempre me imagino el tipo de estos traperos del periodismo, por elde un bachiller que conocí no se ni dónde ni cómo. Era el taldelgado como un capilar, de cabeza de chulo, de frente huesosa,pómulos rojos y salientes, barba negra, más bien largo que corto;caminaba corno con un peso en los pies, y vestía de continuo chupanegra recortada y pantalón azul... Ah, señor Director, que nohubiera quién les pagase a estos caballeretes porque no escribierantantas sandeces... Pero entonces no escribirá nadie-se mecontestará-y esto es verdad, porque los que pueden hacerlo, seretraen, y hay mil palmadas de aplauso para la lisonjaignorante...
Está aquí el señor Duclós con una compañía dramática y dezarzuela.
Ansioso el público de algún entretenimiento ha concurrido a casitodas las funciones. Teatro lleno. El Repertorio de la Compañía esvariado, bueno y malo; pero el desempeño de dos o tres actores hasido siempre adecuado.
Las bellas bogotanas han estado, como siempre, encantadoras, salvoel legendario defecto de los polvos en la cara, del carmín en loslabios y de la capul en la frente. Cuando se ve esta aberración dedesfigurarse la cara las mujeres, dan ganas de irse uno al campo agozar de la sencillez rústica de las hembras.
Allí, donde, como dice Quevedo:
"Las caras saben a caras,
Los besos saben a hocicos,
Que besar labios con cera
Es besar el hombre cirios..."
El Congreso sigue haciendo poco. Aprobar proyectos de honores ypremios para los militares muertos en las últimas guerras. Biendijo Lamartine que las guerras civiles sólo sirven para levantartumbas...
¡Hay fiestas! ¡hay fiestas! señor Director. Usted me responderá:¡hay perdición! ¡habrá perdición! No opino lo mismo. Yo creo que eltrabajo de un año bien merece once días de huelga. Jamás decayó laGrecia porque los juegos nemeos, los pitios y los olímpicos fueranespléndidos...
¿Quiere usted mi nombre? No rasgo el misterio por ahora. Tenga, esosi, muy bien entendido que apenas mis revistas ocasionen algúnreclamo, allá irá, y no |sotto voce, sino para que usted lopublique y responder.
Esté usted bueno,
A. DE LA HUERTA
NOTA Esta revistilla, que tiene sus pasos interesantes, aparece sinfecha, pero debe ser y es de 1880, Julio, cuando se preparaban lasfamosas fiestas de aquel año para celebrar el 20. |LaBalanza era un periódico del doctor C. A. Echeverri, el últimoque redactó aquel ilustre escritor. Entendemos que el artículosobre Botánica, a que se alude, era obra del sabio medellinensedoctor Andrés Posada Arango, honra de Antioquia. La revista no fuea su destino -a Medellín-y aparece firmada así en los originales.( |El Editor).

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