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FRUTO SANTOS


Fruto Santos, que vivió en la agitación y el combate, debía morir combatido. Así se cumple en algunos hombres superiores la fecunda ley de la vida, que consiste en asomar en el escenario de los partidos atletas y rendir el aliento sobre la arena armados aún para la lucha.
Los últimos años de la historia del Tolima están unidos, con lazo que no lo romperá el tiempo, a la existencia de este hombre público. La dignidad de ese pueblo, que se ha mantenido se vera y grande, a pesar de las dolorosas catástrofes delante de sus fronteras, debe mucho al valor de Fruto Santos, porque sucedió que él llegó a ser una de las partes más enérgicas del corazón del Tolima. Los Estados son un organismo en los cuales los hombres eminentes constituyen las partes nobles, y así bien puede afirmarse que unos de ellos son las arterias, otros el cerebro y otros el corazón de un pueblo.
Se llega a las alturas en la República por desfiladeros y precipicios-así llegan los malvados. Se llega también por la más agria cuesta, pero a la luz del sol-así llegan los buenos ciudadanos. Todos son aptos para emprender el viaje, que llamaremos sagrado, porque si es un triunfo es también un holocausto. Fruto Santos hizo la jornada distante, tomando el sendero desde el más remoto punto, confiado en sus propias fuerzas y avanzando, siempre avanzando...
Nació de la más humilde familia, como que sus padres eran desconocidos y él tenía sobre su cuerpo el baño del sol africano. Cuando vemos a un ciudadano que tiene que luchar con defectos de raza, que oprimen sus facultades; con preocupaciones de tradición, que entorpecen su paso; con inconvenientes de localidad, que lo cercan en sus anillos de hierro; y audaz y valeroso se alza de ese verdadero abismo, y adelanta intrépido y se coloca en un lugar alto por la fortuna y los merecimientos, entonces se ama más a la madre Libertad que, cariñosa, tiene ósculos para todas las mejillas y coronas para todas las frentes. La libertad, que lo había ennoblecido, tuvo todos los pensamientos y los esfuerzos de Fruto Santos. No se quiera entender que lo hallamos libre de culpa, porque entonces el hombre valdría bien poco. La condición dominante de su temperamento fue la actividad. Es un raro presente de la naturaleza este don cuando es legítimo, a saber: no cuando se tiene y se emplea mal, que entonces a sí mismo se destruye; sino cuando sirve al progreso humano, porque de esa manera el uso no lo gasta sino que lo agilita y lo aumenta. Tuvo exquisitos complementos para su natural activo: conocimiento de los hombres, rápido y profundo; de las necesidades de los pueblos, juicioso y certero; de la índole de los partidos, muy avanzado: fue hábil en los negocios privados hasta ser rico, y en los públicos hasta ser eminente. Por demás está hablar del soldado.
Y con todo se le combatía. No se ha olvidado la naturaleza de la última división del Tolima en la cual el empuje de los cismáticos iba directamente sobre el pecho del jefe que ya ha muerto. A esa obra desgraciada se atrevió el miedo a llamar patriótica. Se creía peligroso para el Tolima un General que había sido su escudo. Y los que saludaron, infieles a la causa, el triunfo del señor Núñez, es seguro que tengan una reservada satisfacción en los momentos en que se cava la sepultura de Fruto Santos.
¡Ah! es doloroso, ya que la muerte es inevitable, que entre los buenos y los malos ciudadanos se queden los últimos.
|(La Actualidad, 1884)

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