PSIQUIS.
COMO Psiquis viniera á mi morada,
pregunté á esa divina mariposa:
-« ¿Cuál es aquí la cosa más sagrada?
¿es la sombra ó la luz? ¡dímelo, Diosa!
« ¿Es acaso el perfume de los lirios?
¿es la voz del poeta, ó la del trueno?
¿cuál es, díme, entre todos los delirios
el que hace al hombre más sensible y bueno?
« ¿Cuál es, díme, el incienso, cuál la llama,
cuál el altar que todo sér adora,
y el néctar delicioso del que ama,
y el díctamo celeste del que llora?
«Enséñame en la lira que hora vibro
el sonido más íntimo y más ledo
y muéstrame la página del libro
donde Dios pensativo posa el dedo.
« Lo que al salir de las tartáreas cuevas
Dante halló de más rico y más completo;
el sacro enigma de la esfinge en Tebas,
y el ¡ay! de la torcaz del Paracleto;
« Lo que es pan del Señor y pan del siervo,
el amalgama de éter y materia;
lo que penetran más, Dios de su verbo,
y el hombre de su carne y su miseria;
« Lo que la vida expande y reconcentra,
la ruta que del fango lleva al cielo,
y á mitad de la cual Venus se encuentra
con Ituriel, el ángel de su anhelo.
« ¿Cuál es la llave espléndida que nombra
con amor el electo ó el maldito,
y que las puertas cierra de la sombra
y abre á la par las del Edén bendito?
« Díme, ¿qué es lo que Orfeo y Zoroastro,
y el Cristo, á orillas del Jordán ungido,
con el rocío y con la luz del astro
crear en su ambición habrían querido?
« Puesto que vienes de la altura, oh Dea,
de la altura sublime y luminosa,
¡dime do existe la virtud, Psiquea!
¡díme do existe la verdad, hermosa!
« ¿Qué es lo más delicioso y lo más tierno
de cuanto hiciera el Creador profundo?
¿cuál la obra maestra del Eterno?
¿cuál es la gran irradiación del mundo? »-
Y posando sus alas en mi frente,
que bañaron de mágico embeleso,
é impregnando de aromas el ambiente,
Psiquis me dijo con dulzura: -« ¡El beso! »-
HERACLIO C. FAJARDO.