HERMOSURA Y PUREZA.
LA gracia seductora
llena tu juventud, niña hechicera;
dicen tus ojos límpidos: ¡Aurora!
tu frente pura dice : ¡Primavera!
Parece que tu mano
lleva un lirio invisible:
Don Juan te ve pasar, te mira en vano,
y murmura:- « ¡Imposible! » -
Niña feliz, sé bella;
niña feliz, sé pura:
al resplandor divino que destella
tu espléndida hermosura,
el mundo se reviste de alegría;
y del lóbrego bosque á la espesura
llevas la luz del día.
Con sus alas de gasa
roza la avispa, que volando pasa,
tu rosada mejilla;
y cual vuela á la llama esplendorosa,
vuela al fulgor que en tus pupilas brilla
nocturna mariposa.
Es incienso aromático tu aliento,
que sube al firmamento.
Si la Grecia te viera
roto el velo que oculta tus hechizos,
la Aurora ver creyera,
cuando de su flotante cabellera
brillan los astros en los sueltos rizos.
Los ángeles dichosos, que del cielo
en el azul sereno se guarecen,
míranse con recelo,
y con secreto espanto se estremecen,
cuando el hombre, serpiente ponzoñosa
hija del mal y la tinieblas, osa
clavar audaz mirada
en tu alma pura, de la luz esposa.
Y en la sombra te sientes halagada
por invisible mano;
y al ver tu pie descalzo, imprime ufano
en él un angel perfumado beso.
Por eso tan feliz, tan inocente
es tu risa, y por eso
brilla tan pura tu serena frente.
TEODORO LLORENTE.