LUNA DE MIEL.
DE antigua torre en las calladas ruinas,
donde la vida sin el hombre existe,
van su nido á formar las golondrinas
cuando la alegre primavera viste
de verdura y de flores las colinas;
y la alondra en Abril busca, afanosa,
la fresca selva umbrosa
y la espesa enramada,
y entre los nudos de la encina añosa
de musgo tapizada,
el dulce techo que hacen al juntarse
las amorosas hojas... Ocultarse
saben así las aves, vida mía,
entre el verdor de la floresta umbría.
¿Y nosotros? También nosotros vamos
en pos de oculto asilo,
solitario y tranquilo:
mudo rincón en la ciudad buscamos,
y las desiertas calles por do andamos
no tienen para vernos entreabiertas
las curiosas ventanas, ni en sus puertas
viles miradas con malicia brillan;
en los campos buscamos el sendero
que el pastor y el poeta sólo trillan,
y en los bosques, los sitios escondidos
de nadie conocidos,
cuyos sordos rumores
un solo instante por los aires vagan
y en la callada soledad se apagan...
Las aves guardan con afán sus nidos,
y nosotros, mi bien, nuestros amores.
FIDEL CANO.