AYER TARDE.
AYER el fresco viento de la tarde,
cuyo soplo acaricia,
de las flores que tardan al abrirse
aromas nos traía.
Empezaba la noche; en la espesura
los pájaros dormían;
os astros derramaban menos lumbre
que tus claras pupilas;
más que la primavera, embalsamaba
tu juventud las brisas.
Yo hablaba quedo. En la solemne hora
en que la luz declina,
es cuando alzar su cántico más dulce
le place á el alma mía.
Al verte tan hermosa, al ver la noche
tan serena y tranquila,
dije á los astros:- "Derramad el cielo
sobre esta dulce niña ;"-
y-"Verted el amor sobre nosotros,"-
á tus radiantes ojos les decía.
FIDEL CANO.