EL PENSADOR.
FELIZ quien sólo medita
en los eternos destinos,
quien á la primer vislumbre,
cual caminante advertido,
se despierta, el alma llena
de ensueños y regocijo,
y ora,,y al abrir el alba
abre con ella su libro.
Lentamente viene el día;
y mientras que lee embebido,
de luz á la par se llenan
el firmamento y su espíritu;
y va á una distinguiendo,
á los destellos divinos,
lo que en su redor se aclara,
lo que se aclara en si mismo.
Todo duerme, y créese solo;
pero, invisibles amigos,
los róseos labios sellándose
con sus dedos como armiño,
á espaldas dél, entre tanto
le enajenan sus delirios,
los ángeles sonriendo
se inclinan sobre su libro.
JOSÉ ANTONIO CALCAÑO.