AMOR Y GLORIA.
CUANDO me hablas ¡oh amada! de la gloria
triste mi alma suspira,
es una sombra vana é ilusoria,
una dulce mentira.
Brilla un punto la gloria y se derrumba,
y la envidia insaciada,
hasta el umbral sagrado de la tumba
persigue al genio airada.
El ufano poder envanecido
deshecho al polvo rueda;
sólo el amor, cuando fortuna ha huído,
á consolarnos queda.
No quiero más para cumplir mi anhelo
que aves y blanda brisa,
la luz indeficiente allá en el cielo;
junto á mí, tu sonrisa.
Ora la suerte sin piedad me abrume,
ora me halague pía,
bástanme, oh flor hermosa, tu perfume,
tu luz, oh estrella mía!
En el vivo fulgor de tu mirada
todo un mundo chispea;
mas de ese mundo, mi alma enamorada
sólo el amor desea.
Mi pensamiento á señorear bastara
la inmensurable esfera,
mas si tu amante corazón llenara,
¿qué más ansiar pudiera?
Con tu canto armonioso me levantas
en vuelo soberano,
y miro con desdén ante mis plantas
pasar el vulgo vano.
Para turbar de mi pasión dichosa
el éxtasis ferviente
de vates la falanje luminosa
desfila ante mi mente;
Mas en vano del triunfo la alta pompa
á mi ambición ofrece:
prefiero al són de la sonora trompa
tu voz, que me adormece.
Aunque la gloria al cielo me elevara,
yo señora, quisiera,
que parte de mi sér aquí quedara,
y amándote viviera.
Déja que admire tu celeste encanto
en medio á mi amargura,
que del dolor baso el oscuro manto
más bello amor fulgura.
Angel que animas tus divinas galas
con tus humanos ojos,
levánta mi alma en tus ligeras alas,
¡y déja ante tus plantas mis despojos!
ANTONIO M. GÓMEZ RESTREPO.