SOBRE LA TUMBA DE UN NIÑO,
Á ORILLAS DEL MAR.
HIEDRA, césped, follaje, cañas, flores,
iglesia donde á Dios contempla el alma,
insectos que decís voces de amores
al pastor que en la hierba yace en calma;
Viento, mar, tempestad, coro espantoso,
bosque que inspira triste pensamiento;
frutos que os desprendéis de árbol umbroso,
estrellas que caéis del firmamento;
Aves de alegre canto, onda que gime,
dragón oculto entre las piedras frías,
llano que al mar tu aliento das sublime,
tierra que mieses, mar que perlas crías;
Naturaleza, cuna y tumba, nido,
hojas, ramas que el viento no desflora...:
no inquietéis á este niño adormecido
y la madre infeliz que sobre él llora.
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