LAS AVES.
POR los seres alados siempre tuve
desde la infancia singular cariño:
más de una vez los pájaros del bosque
llevé á mi hogar en calidad de amigos;
Con musgo y mimbres les formaba jaulas
que reemplazaba á sus maternos nidos;
los educaba, y los dejaba luégo
buscar su patria bajo el bosque umbrío
Mas no volaban; y si acaso alguno
iba hasta el soto de mi hogar vecino,
tornaba á casa al declinar la tarde,
cuando escuchaba mi amoroso grito.
Recuerdo entre esas inocentes aves
de una paloma el especial cariño;
la amé también. Mi corazón más tarde
á cautivar las almas ha aprendido.
ERNESTO LEÓN GÓMEZ.