EL SIGLO.
I
EL Siglo es grande y fuerte, y ya levanta,
como antorcha, la santa
verdad, que ahuyenta la ignorancia impía;
y el himno del trabajo que redime
en concierto sublime
se une de la Creación á la armonía.
II
Doquiera, en apartadas soledades
como en ricas ciudades,
el hombre goza los opimos dones
del noble Siglo; y en el bloque rudo
del pueblo torpe y mudo
el pensamiento esculpe las naciones.
III
Ya el juez no es victimario; ya se lava
la sangre que manchaba
el pavimento; y el amor inunda
al valeroso Pueblo, cuyo fuego
tala, y fecunda luégo,
como el volcán que al destruír fecunda.
IV
El sagrado poeta, cuya frente
Dios con su mano ardiente
marcó, ya se apercibe á encaminarte,
¡oh mortal! hacia un valle de verdura
en dónde el alma apura
el escondido manantial del arte.
V
Comienza á derrumbarse, piedra á piedra,
y entre clamor que arredra,
la vieja sociedad de la ignorancia;
y, piedra á piedra, se levanta un templo
donde con santo ejemplo
se adora á la vejez, se ama á la infancia.
VI
Es el deber, nacido en el derecho,
bajo el humilde techo
y el dorado artesón, huésped tranquilo;
y hoy con menos furor tienden las manos
los mendigos ancianos
que buscan bajo el pórtico un asilo.
VII
Mientras que en lo infinito, soñadores,
¡oh dulces trovadores!
erráis, buscando inspiración extraña,
á vuestras plantas el vapor que ruge
con poderoso empuje
hiende la mar, destroza la montaña.
VIII
El alma, sumergiéndose en lo ignoto,
muestra el arcano roto,
y en todo arcano un verbo inesperado;
y la altiva Razón señala abiertas
las misteriosas puertas
del verbo indescifrable, descifrado.
IX
Yo á la gloria del Siglo úno mi gloria,
y mi historia á su historia,
y en sus arenas mi laurel conquisto……
Pero este Siglo indómito me espanta:
que tu voz dulce y santa
muere del Siglo entre el clamor-¡oh Cristo!
JOSÉ RIVAS GROOT.