¡PASAD!
YA que en tu virgen copa mis labios han tocado,
ya que en tus blancas manos mi frente reposó,
ya que tu dulce aliento á veces he aspirado,
perfume de tu alma que en sombras se ocultó;
Y ya que me fué dado oír la melodía
de voces con que el pecho se llega á rebosar,
tus ojos con mis ojos, tu boca con la mía,
unidos en la risa, unidos al llorar;
Ya que en mi faz radiosa brillar vi la querida
luz de tu estrella ¡oh cielos! que para siempre fué;
y ya que ha descendido en ondas de mi vida
la hoja de una rosa que yo te arrebaté;
Decir podré á los años ligeros, voladores:-
¡Pasad! que vuestro soplo no me envejecerá,
pasad con vuestras secas y deshojadas flores;
yo guardo una en el alma que nadie arrancará.
Del ala vuéstra el soplo no hará que vierta ciego
el vaso por mí lleno, do bebo con ardor,
que no tenéis cenizas cual yo en el alma fuego,
que no tenéis olvido como mi pecho amor.-
JOSÉ DE ARMAS CÉSPEDES.