POLONIA.
SOLA al pie de la torre, donde la voz tonante
resuena pavorosa de tu señor fatal,
cuya siniestra sombra parece por instante
designarse en la piedra del silencioso umbral;
Pronta á ver al esposo trocarse en asesino,
pálida, y hasta el suelo doblada la cerviz,
vencida, encadenada, te ofreces al destino,
bella y triste Polonia, por víctima infeliz.
A falta de tus hijos, miro tus manos puras
el Crucifijo santo con fervor estrechar...
¡Mancharon los Basquiros tus regias vestiduras,
y en ellas sus sandalias grabaron al pasar!
A intérvalos te llegan palabras de amenaza,
y de pisadas duras escúchase rumor,
y un sable allá, reluce, y un hierro que te enlaza
al muro, por do corre tu llanto de dolor.
¡Polonia sin ventura! los brazos descarnados
y la abatida frente te miro levantar,
y los llorosos ojos, hundidos y empañados,
hacia la Francia vuelves con tímido mirar.
Un grito de tu pecho tristísimo desprendes:
-"¡Oh Francia, hermana mía!"-te escucho repetir:
ansiosa tus miradas por el camino tiendes,
y esperas ¡ay! y esperas... ¡y á nadie ves venir!
GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA.