ATLAS.
CELOSOS los collados
al Atlas, el gran monte, así dijeron:
-« Vé que frescura ostentan nuestros prados
que los colores del Abril tiñeron;
á nuestra alfombra viene la doncella
á cantar y á reír, libre vagando,
ó en dulce ensueño á adormecer la mente...
¡Ensueño hermoso y blando
como las flores que su paso huella!
Apenas murmurando
el Oceano besa nuestra planta,-
¡el trágico Oceano!-Nuestra frente
vé cuán serena al cielo se levanta,
las guirnaldas de flores ostentando
que abrir hicieron el ardiente estío
y las lágrimas puras del rocío.
¡Mas tú, coloso...! El águila salvaje
¿por qué se cierne así sobre tu frente?
Como el tierno ramaje
do una ave anida, ¿quién tu vasta espalda,
tus hombros de granito, en ruda curva
quién dobla así inclemente?
¿Por qué tántos abismos en tu falda?
¿Qué hórrida tempestad eternamente
con siniestros relámpagos conturba
tu desolada faz? ¿De qué nacieron
tántas nieves y arrugas en tu frente,
do nunca los Abriles sonrieron?
¿Por qué la inclinas, -¡dí!-meditabundo?»-
Y Atlas les dijo:-« Porque llevo un mundo. »-
NICOLÁS PINZÓN W.