LOS
LLORONES Y EL TOPO
Ardiendo
en tontos anhelos
El mono y el asno un día
Cayeron en la manía
De importunar a los cielos.
-¡Ah!
sin cola, ¿qué hago yo?
Chilló el mono en tonos tiernos.
-¿Y por qué no tengo cuernos?
El jumento rebuznó.
-Necios
que así os lamentáis,
Les dijo el topo, ¿qué hiciérais
Si como yo, topos fuérais?
Tenéis vista y os quejáis!