FABULAS Y VERDADES
     
 

UN BANQUETE DE CHUPETE

Oros y copas, bastos y espadas,
Aquellas pintas endomingadas
Que para ruina de hijos y yernos
Traen las cartas de los infiernos.

Cuando a Inglaterra las mandó España
El rey les dijo: "¡Fuera, cizaña!"
Pero el Demonio, docto en diabluras,
Cambió sus nombres y sus figuras;

De las espadas hizo azadones,
Mudó las copas en corazones,
Dejó los bastos palos como antes
Y de los oros sacó diamantes.

Luzbel, antiguo contrabandista,
Con esta treta dio chasco al Vista;
Metió los naipes en Inglaterra,
Y desde entonces… ¡ay!, pobre tierra.

Pues bien: la Reina de corazones
Hizo unas tortas y unos turrones,
Y envió a la Sota con un paquete
De invitaciones para el banquete.

Pero don Sota, gran tragaldabas,
Dijo: "¿Banquete? pronto te acabas".
Fue a la despensa, se engulló todo
E hizo el mandado medio beodo.

Las seis sonaban cuando en estrados
Ya estaban todos los convidados,
Y el Maestresala, con voz de fiesta,
Dijo: "¡A la carga, la mesa puesta!"

Reyes y Reinas marchan por pares
A confortarse con los manjares
Porque, aunque Reyes, daban, bostezos
Y estaban largos tántos pescuezos.

En el camino les huele a flores;
Nada de ajiaco u otros valores;
Llegan, ¿y que hallan?... Mucho florero,
Platos, cuchillos, mantel y... ¡CERO!

Alzan las tapas; dan una ojeada
Por las despensas... -Idem: ¡no hay NADA!
La Reina al punto cae de un vahido,
Y empuña el sable su real marido.

"¡Señor!" dijeron todos los otros,
"No haga un escándalo por nosotros.
"Hambre tenemos; mas, Dios mediante,
"Con agua que haya será bastante".

-"¡Qué, qué! ¿con agua? -dijo el Monarca-
"¡Yo me tragara a Noé y su arca!
"¡Formad al frente, viles, sirvientes,
"Y vamos viendo lenguas y dientes".

Dio en el busilis: cayó la Sota
Por ciertas miajas que el Rey le nota;
Urdele embustes en tal conflicto,
Mas Tragatortas quedó convicto.

"¡Un hacha, un cuerno! -gritó el Monarca'-
"¡Venga el verdugo, venga la Parca!"…
"-La Reina al grito volvió en cabales
¡Ay! preguntando por sus tamales.

Así que supo lo acontecido,
Imploró gracia para el bandido,
Y aquel repuso: "Bien, no haya muerte,
"Mas no te libras de un baño, y fuerte".

Fue dicho y hecho. Los invitados
Buscaron luégo café o helados;
Mas ya en tres leguas a la redonda
No estaba abierta ninguna fonda.

 
   
Escrito por Rafael Pombo; Ilustraciones originales de Lorenzo Jaramillo

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