LA
GOTA Y EL TORRENTE
Hijo
de alto aguacero estupendo
Un torrente espumante y tremendo
Con gran furia y horrísono estruendo
Por peñascos botándose va:
Y
atropella en su rumbo a una gota,
Pobre, humilde, que a nadie alborota,
Y años há de una cúspide brota,
Y cayendo a compás siempre esta.
"¿Qué
pretendes, gotita impotente?
"¡Hazte a un lado!", rugióle el torrente
"Piensas tú desbordar mi corriente
"¿O darme una limosna quizás?
"Tú,
juguete de un leve airecito;
"Tú que dejas con sed a un mosquito,
"En mi curso grandioso, infinito,
"¿Qué señales de ti dejarás?"
La
gotita no dijo ni un pero,
Mas siguió en su caer rutinero,
Y bien pronto acabó el aguacero
Y con éste el torrente en cuestión.
Y
de tánta bambolla y baladro
Y pomposo quimérico cuadro
Dejó
¡fango! -¿y la gota?- Un taladro
Hondo, eterno, en marmóreo peñón.
Cuántos,
cuántos proyectos titánicos,
Y prefacios y arranques volcánicos
Y furores que dan miedos pánicos,
¡Charla y viento y ridículo son!
Eso
al tonto deslumbra o arredra,
Quien se embarca en prodigios no medra.
Sé la gota que cava la piedra,
No el torrente que hinchara el turbión.