EL
MONO AVARO
Viendo
un mono un calabazo
Con grano adentro, metió
La mano a fondo, hasta el brazo,
Y asió un puñado, un puñado
Tan grande como alcanzó.
No
pudo sacarlo así,
Que halló estrecho el agujero;
Y aunque asomó el estanciero
Gritándole te cogí,
No aflojó un punto; y primero
Quedó preso y muerto allí.
Así
entonces, así amarra
Al avaro su ansia de oro;
Y antes que aflojar la garra
Pierde libertad, decoro,
Y con la vida el tesoro
Que escamota luégo el foro
O un tronerón despilfarra.