LA
SERPIENTE CARITATIVA
(Traducido
de don José M. Hurtado, distinguido
poeta de Londres).
Una
astuta serpiente escuchó un día
Tierna avecilla que en su cárcel de oro
Lloraba ausente otro mejor tesoro,
Y el solitario encierro en que vivía.
Husmeó
el reptil de dónde aquél venía
Limpio raudal de melodioso lloro,
Y resbalando hasta el cantor sonoro,
Se ofreció a entrar y hacerle compañía.
Fascinado
el sencillo prisionero,
Ayudó con el pico; y la serpiente
Coló, zafando la sutil gamella.
Sorbióse
al pajarillo incontinente,
Pero tánto engrosó la traga-entero,
Que no pudo escapar, y allí quedó ella.