EL
HOMBRE Y LA PULGA
Sorprendida
in fraganti cayó la pulga un día,
Y cuando entre uña y uña llegó su hora fatal,
Dijo al verdugo, en tono que a un tigre amansaría:
"¡Perdóname, perdóname! ¡te hice
tan poco mal!"
-"Es
cierto, él le responde, tu picadura es leve,
"Mas no por eso esperes mitigue mi rigor;
"Muy poco mal me hiciste, mas ello se te debe
"A que te era imposible hacérmelo mayor".