LA
ELECCION DEL BUQUE
¿Quién
para ir al través del Océano,
Pudiendo prevenirse cauto y lento,
Ruin barco elegirá, que el mar y el viento
Presto han de hundir en su rebote insano?
¡Ay
del que en este piélago mundano,
Con la pasión por vela y bastimento,
En el bajel Placeres de un momento
Cándido embarca el corazón lozano!
Amad
lo que no muere y nunca hastía,
Dad a el alma el timón, e ídle acopiando
Provisión de placeres inmortales.
Y
al agotarse los demás un día,
Veréis, bajo las nieves invernales,
Joven y amante el corazón bogando.