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LAS
MASCARAS
(Esencia
de la fábula anterior)
Una
rosa y un jazmín
Lloraban de esta manera:
-¡Quién cual jazmín blanca fuera!-
-¡Quién cual rosa carmín!-
Oyó el mono de un pintor
Tal quejumbre, y no sé como,
Untando mercurio y plomo
Trocó de ambas el color.
Vino
el sol, que aunque no diestro
Como el mono en la arte mímica,
Es en pintura y en química
Insuperable maestro;
Y
observando aquellas máscaras
Las miró con cierta risa,
Que las fue dejando aprisa
Arrugadas como cáscaras.
Mucho
rieron de aquel chasco
Las demás juiciosas flores;
Los galantes ruiseñores
Evitábanlas, de asco.
Y
aunque al fin escarmentadas
Lo advirtieron las babiecas,
Ya era tarde, estaban secas,
Y eran tumbas blanqueadas.
Flor
que cambia su color
Sólo a sí misma se engaña;
Y ¡ay! si el color tanto daña,
El ridículo es peor.
La
ley de Dios es celosa;
Y aire, luz, agua, ejercicio
Son los pintores de oficio
De la dama y de la rosa...
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